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jueves, 12 de abril de 2012

Trafalgar y el Navío Neptuno ( y I) ( 5 min)


Trafalgar y el  Navío Neptuno ( y I) ( 5 min)

©Juan Lorenzo de Membiela
Doctor por la UV

En 21  de octubre de 1805 cruzaron armas   las marinas reales franco-española e  inglesa frente al cabo Trafalgar, termino municipal de  Barbate, entre la playa de Zahora y Caños de Meca , extremo noroccidental del estrecho de Gibraltar, en la costa de Cádiz, ante el    Océano  Atlántico. Este dato nos sitúa geográficamente con más precisión en    el escenario de la contienda. Pudo ser en Finisterre, pero Napoleón no quiso glorificar a España con una  supuesta victoria sobre los ingleses. 

En 22 de julio de 1805,  tras unas horas de lucha, el almirante  británico Robert  Calder  se dio a la fuga rehuyendo el enfrentamiento con la combinada franco-española.  También  el almirante Villeneuve el 25 de julio, rehusó combatir cuando la brisa cambio y situó a la flota combinada   en disposición de efectuar un ataque  desde barlovento ( a favor del viento )  y por ello con una superioridad táctica frente al enemigo. El enfrentamiento decisivo seria en Trafalgar, meses después.

No se ha escrito lo suficiente   sobre este combate y sus consecuencias. Y lo que hoy  hay se lo debemos ,en gran medida,  al escritor Pérez-Reverte y su afamada obra « Cabo Trafalgar »  que rescató, en una expresión romántica frente a la impostura de estos  tiempos,  la gesta épica de unos valientes que lucharon bajo las órdenes de un extranjero deshonrado . 

El Almirante Villeneuve se hizo a la mar conocedor   del  despacho oficial que llegó a Cádiz el 17 de octubre relevándole por el almirante Rosily. Nada pudo hacerse .Cuando los planes de los marinos españoles, especialmente de Gravina,  se destruyeron, cuando sus consejos se despreciaron por la fatal torpeza de un almirante terco, nulo e ignorante, ya no le quedó más recurso que su valor, y entró en el combate  con toda la abnegación de un héroe que ve la imposibilidad de vencer y en medio de los cañones enemigos busca ansioso las más peligrosas aventuras (Ferrer de Couto, 1851).   

Trafalgar vino a preconizar, en el inicio del siglo XIX , la desaparición  del Imperio español que terminaría en 1898 con la pérdida de las ultimas provincias de ultramar: Filipinas, Cuba y Puerto Rico.

La Armada española  contaba en 1790 con 114 navíos  gracias a una gestión pública excelente  del Marqués de la Ensenada. Aún la pérdida de  naves contra los ingleses en Isla  Trinidad y Cabo San Vicente, España  contaba con la segunda escuadra más poderosa de Europa (Olaizola, 2004).

Es posible que las tripulaciones no fueran tan aguerridas  como las británicas, sometidas a una férrea disciplina desde  el látigo de siete colas hasta el ahorcamiento y a la absoluta  discreción del capitán. Los castigos físicos se  aplicaban en todas las marinas  pero la inglesa era, con mucho,  la más rigurosa pero también la más laxa  durante el tiempo de descanso. 

La marinería  española era  insuficiente. Desde 1790 no se contaba con efectivos suficientes  recurriéndose a la leva o reclutamiento forzoso de civiles: entraron a bordo de los navíos tan desnudos de ropa como cargados de vicios que son habitualmente las prendas que abundan en los ociosos. Sin vestido, a veces con malos alimentos, hubieron de producir en ellos fiebres  que se hicieron malignas y contagiados los demás padecieron las Escuadras las  epidemias más horribles. Desatendida la marina apenas  había en los  bajeles ( naves) ni un solo hombre que tuviese  con qué cubrir su desnudez […] ( Declaración del Secretario de Estado y del Despacho Universal de Marina, D. José Vázquez de Figueroa a las Cortes Generales en 5  de febrero de 1811).

En 18 de octubre la flota se hizo a la mar.

Como navíos españoles, bajo la insignia de Gravina: Santísima Trinidad, Santa Ana, Príncipe de Asturias, Rayo, Argonauta, Neptuno, San Francisco de Asís, San Agustín, Bahama, Montañés, San Ildefonso, San Juan Nepomuceno, Monarca, San Justo y San Leandro.

Como navíos francese, bajo la insignia de Villeneuve: Bucerante, Fougeaux, ,Indomptable, Intrepide, Redoutable, Neptune, Héros, Mont-Blanc,Dugay-Trouin, Formidable, Scipion, Berwick, Achille, Argonaute, Swift-Sure, Algésiras, Aigle, y Plutón.

Frente a estos  33 navíos, la flota inglesa presentó 27:

Victory, Temerarie, Conqueror, Ajax, Leviatán, Orión, Agamenón, Minotaur, Spartiate, Euryalus, Britannia, Africa, Nalad, Phoebe, Entrepenante, Sirius y Pickle, bajo la insignia de Nelson.

Y el Royal Sovereign,  Mars, Belle Isle, Tonnant, Bellerophon, Colossus, Achilles, Polyphemus, Revenge, Swiftsure,  Defiance, Prince, Thunderer, Dreadnaught y Defence, bajo la insignia  de Collingswood.

El tocó  zafarrancho de combate el 20 de octubre de 1805, domingo, a las 17.30h. Al dia siguiente a las 12.08 AM la columna de Collingswood entra en contacto con la combinada franco-española.

El soldado Ruiz Alegría que se hallaba de custodia en la bandera, le dividió el cuerpo una de las primeras balas del fuego enemigo: medio fue al agua, quedando el otro medio sobre la toldilla (cubierta parcial que tienen algunos buques a la altura de la borda, en la parte trasera).

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