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martes, 15 de mayo de 2012

Trafalgar y sus insolvencias retributivas: el besamanos de Ferrol de 1809


Trafalgar y sus insolvencias retributivas: el besamanos de Ferrol de 1809( 7 min.)



©Juan B. Lorenzo de Membiela
Doctor por la Universidad de Valencia

Con  el pretexto de conquistar  Portugal  en  enero de 1808 penetran cinco cuerpos del ejército francés que ocupan  Lisboa pero también Madrid y el resto del imperio. En las abdicaciones de Bayona, en junio de 1808,  Fernando VII renuncia a la corona de España a  favor de su padre, Carlos IV. Este , renuncia a favor de Napoleón que ,a su vez,  renuncia a favor de su hermano José. Es  coronado  como  José I (1808-1813).
Si esto ocurrió en 6 de mayo de 1808, dos días antes,  el pueblo de Madrid se alza contra  los franceses que intentan  llevarse  de la corte a la real familia. La manifestación es disuelta por un batallón de granaderos. Este  levantamiento es seguido por la declaración de guerra del alcalde de Mósteles con el voto favorable de los  estamentos noble y general.
El  clima bélico no fue  generalizado. El ejército, casi en su totalidad, las clases dirigentes  y la mayor parte de la nobleza fueron leales  al hermano de Napoleón .Todos  los que nada tenían que perder fueron quienes se alzaron y murieron  guerreando contra   un enemigo muy superior en número y preparación. Fue  el coraje más sincero de un  pueblo hambriento  en defensa de sus reyes y sus costumbres.
No es  extraño,  como siempre ocurre,  que después quisieron  algunos apropiarse de 
hazañas  ajenas. La oportunidad política  y personal de salvar a la Patria que les  reconoció dignidades y mercedes en otros tiempos fue un dilema  que muchos no se plantearon porque no les convino.  Pero cuando la incertidumbre de una  empresa se torna exitosa,   nuevos adeptos se   suman  olvidando lealtades juradas: Es la eterna letanía de aquellos  que navegan sobre el viento.
Entre los años  1798- 1808 la situación económica era crítica. La financiera desastrosa. Godoy  había adoptado tímidas decisiones desamortizadoras. Se nacionalizaron bienes  de la Iglesia pero  principalmente de los Ayuntamientos   que fueron vendidos  en pública subasta. De este modo se obtuvieron   1.600 millones de reales (Herr, 1974)  . Suma  que se  aplicó al  pago de la deuda pública de modo preferente.  Ello es indicativo  de la magnitud y la eficiencia de la medida.
Durante el reinado de José I se sucedieron  más  desamortizaciones a las que se unieron las confiscaciones a  la nobleza combatiente contra el invasor  Se ignora a cuanto ascendió esta  cantidad (Tortella, 2006:45).
En artículos anteriores mencioné el estado miserable en que quedaron los navíos y  la  Armada ,en general,  después del combate de Trafalgar. La crisis económica impedía  pagar con regularidad   a  los marinos. Las arcas del estado no tenían liquidez.
Cumpliendo con su obligación pero  viviendo  de la caridad  de familiares o de la venta de caudales  u otros bienes ocurrió un incidente que apenas ha sido divulgado. Es  demostrativo por sí solo de las carencias y  las necesidades  que se sufrían.

En enero de 1809  el mariscal Soult, Duque  de Dalmacia, entra en Ferrol por la Puerta del Canido, una vez capitulado el general español  Melgarejo y las autoridades municipales.

Acordado  un « besamanos »  en 19  de marzo  en honor del rey José I, se celebra en Capitanía  obsequiado por   el general Obregón, impuesto  por las fuerzas intrusas. El clima de la ciudad era festivo.  Sin embargo, habiendo sido comisionados varios jefes  de la armada consideran la medida como « odiosa »  no asistiendo al mismo.
Se incoa una investigación. Los afectados, muchos de ellos combatientes en Trafalgar, se excusan, y  exponen los siguientes motivos (González-Aller, 2005:145):
«Relación de los Señores Oficiales de Guerra de la Armada que no asistieron al Besamanos del día de San José, por los motivos que al frente de cada uno se manifiesta.

Capitanes de fragata:

D. José Meñaca. No asistió al Besamanos porque el único uniforme que tiene está muy indecente y roto y las botas con remiendos.

D. Santos Antonio de Membiela Rico y Castro de Andrade. La triste suerte de prisionero y náufrago en distintas épocas y casado con cuatro hijos, le han puesto en la mayor indigencia.

D. Joaquín Núñez. No asistió al Besamanos porque después de haber perdido todo su equipaje en el 21 de octubre de 1805, no tuvo después medios para reponerlo, y se le deben 13 pagas desde dicha fecha.

D. Ignacio Acedo. No pudo asistir por falta de prendas, que en las actuales circunstancias le es imposible reponer.

D. Antonio Miranda. No asistió por motivos que no ha podido evitar, y dentro de pocos días tendrá que no poder salir de cena y ni menos asistir a concurrencias tan numerosas, todo por falta de recursos en las actuales circunstancias.

D. Fernando Freire. Estuvo enfermo.

Graduado:


D. Faustino Guimil. Estuvo en la iglesia y no en casa del Excmo. Sr. Capitán General por haber ido por los santos (y señas) por ser el ayudante del señor de Cagigal (BRAH, Col. ECC, ms. 9/7446) ».

Prácticamente la totalidad de estos oficiales no vieron sus lealtades recompensadas. Muchos de ellos fueron postergados  por Fernando VII en sus ascensos. Reconocimientos  que disfrutaron otros militares  más discretos, más identificados con el poder, legitimo o ilegitimo,  de los momentos.

En ocasiones, la heroicidad ahoga al héroe por la excelencia de su valor. No todas las sociedades saben ser generosas. Desde luego nunca quienes  forjan su carrera a la sombra de los caprichos de la ambición.