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miércoles, 20 de agosto de 2014

Globalización de valores y principios multiculturales ( 3 min.)

Globalización de valores y principios  multiculturales ( 3 min.)
Por

Juan B Lorenzo de Membiela

En una economía global los efectos  se extienden  sobre las fronteras geo-políticas.  , en lo que  Habermas  califica  como « des-limitación »[1] . En realidad, las fronteras clásicas quedan sustituidas por espacios de influencia  económica.

La globalización causa  alteraciones culturales por   las interacciones  entre multinacionales  y la sociedad del país receptor.  Implica  procesos de innovación tecnológica y reforma social[2],  participando  de nuevos valores, reglas y conductas.  Pero conlleva  pérdida  de soberanía en  comercio exterior, telecomunicaciones y transacciones financieras, principalmente.  

O,  si se prefiere, genera  « espacios  compartidos »: en la economía, la política, la tecnología, las comunicaciones y el Derecho[3], que cabe decir, no pertenecerán, desde entonces,  a nadie completamente.

Limita el poder legítimo de los Estados nacionales débiles, enfatizando   la competitividad y  persiguiendo el modelo de excelencia para maximizar la  eficiencia económica.

Algún autor la ha calificado como   « mundialización de las relaciones sociales»: la intensificación de las relaciones sociales en todo el mundo por las que se enlazan lugares lejanos, de tal manera que los acontecimientos locales están configurados por acontecimientos que ocurren a muchos kilómetros de distancia[4].

Si el «valor  » se define por  Giner y Lamo como  creencia acerca de que algo es bueno, malo, mejor o peor que otra cosa[6], la globalización  tiende a crear y modificar valores en las sociedades debido a las  interacciones inmediatas entre los  diferentes estado-nación.  Cohesionando si no todos, sí una parte importante y asumiendo la sociedad otros diferentes. 

En esta coyuntura   Velasco Arroyo [7] declara que con la globalización de los intercambios humanos, la supervivencia de una determinada cultura, incluso aunque sea mayoritaria en un Estado, no está asegurada.

Para Inglehart  los valores de la sociedad  contemporánea son los propios  del postmaterialismo producto del  bienestar material y seguridad física[9].  En los expuestos concurren valores clásicos junto a principios de nuevo cuño forjados a la sombra del desarrollo económico y  social.

En una enumeración  de valores y principios de nuevo diseño, que   han surgido  de la prosperidad económica ,destacamos:

1)    Hedonismo individualista  (derivado del modernismo).
2)    Racionalidad.
3)    Universalismo.
4)    Relativismo.
5)    Ecologismo.
6)    Libertad sin restricciones.
7)    Rechazo de la disciplina[10].
8)    Autoexpresión.
9)    Calidad de vida (mantenimiento y mejora del estado de salud, ocupación del tiempo libre en actividades lúdico-culturales[11] y prevalencia de  la calidad de vida sobre  las preocupaciones económicas de las sociedades industrializadas).
10)  Reforzamiento del yo individual.
11)  Quiebra  del orden y la confianza y con ello miedo y suspicacia.
12)  Percepción del riesgo no controlado que motiva inseguridad.
13)  Relajamiento institucional e inhibición  de la sociedad[12].
14)  Falta de referencias precisas  fuera de uno mismo que conduce  a la ansiedad y  que se mitiga recurriendo al pasado.
15)  Rechazo de la vejez[13].
16)  Sobrevaloración de la apariencia
17)  Rechazo de la enfermedad y el dolor.
18)  Consumismo (subsidiario de la  globalización[14]).
19)   Trivialización de la religión y del significado  de Dios en la vida[15].
La sociología ha detectado que los   jóvenes que han crecido en un ambiente de seguridad económica desarrollan mayor identificación con valores  idealistas en perjuicio de los materialistas que prosperan en escenarios de inseguridad.

Esta variable cabe explicarla  mediante la aplicación de la teoría de la motivación de A.H. Maslow  que fundamenta la teoría  del comportamiento [16]. Defiende  que las necesidades humanas se encuentran organizadas en niveles en una jerarquía de importancia y de influencia.

La jerarquía se visualiza como una pirámide  en donde las necesidades primarias (fisiológicas o vitales)  constituyen la base  y en la cima en encuentran necesidades más elevadas (necesidad de autorrealización)).

Maslow diferencia las siguientes fases:

1. Necesidades fisiológicas.

Nivel básico de las necesidades: supervivencia del hombre y la preservación de la especie.

2. Necesidades de seguridad.

Protección contra el peligro. Se busca estabilidad, previsibilidad. La búsqueda de la seguridad opera como modo organizador de la conducta.

3. Necesidades sociales.

Abarca la   necesidad de asociación, de participación, de aceptación por los compañeros, la amistad, el afecto y el amor.

4. Necesidad de estima.

La necesidad de autoconfianza, de aprobación social y de respeto, de estatus, de prestigio y de consideración.

5. Necesidad de autorrealización.

Trata sobre la realización del propio potencial y superación continua. Es el anhelo de crecer más de lo que se es y de ser todo lo que puede ser.

Debe advertirse que si bien los valores clásicos han permitido alcanzar un grado de civilización admirable también ha provocado   un postmodernismo  de marcado carácter económico (hedonismo, consumismo, libertad  sin responsabilidad, relativismo), al prescindir del valor persona sucumbe ante una cruenta  insolidaridad que atomiza la sociedad.

En el tránsito de  la  globalización estas alteraciones  fueron  percibidas. Carlos Berzosa aduce que  la dimensión económica de la globalización produce  estancamiento económico, aumento de la desigualdad, precariedad laboral y  progresivo desmantelamiento de los estados de bienestar[17]. Esta consecuencia  no es diferente a otro hecho: las distintas culturas y religiones que cohabitan.

Y con ello diferentes  principios y valores, que concurren en una labor impuesta para  alcanzar  una maximización económica al menor coste. Se trata de gestionar un multiculturalismo que en muchos casos erosionará los derechos alcanzados – que no adquiridos-  por Occidente y que sólo Occidente tiene como referente  civilizador.

Karl Lorenz lo vaticinó en 1973 cuando dice  que  el diabólico ciclo producto constituido sobre el crecimiento de la  producción y  el crecimiento de  las necesidades acarreará el desastre, tarde o temprano,  a los países occidentales  y sobre todo a  los EEUU en donde  su población no podrá seguir compitiendo ventajosamente con los  países orientales, menos mal acostumbrados y más sanos[18]. Y sobre todo, con  sociedades jóvenes con capacidad para asumir retos, no sociedades envejecidas precisadas de atenciones.

Conservar lo que poseemos dependerá de una economía que  recupere su dimensión social y ética y promueva un Estado de Derecho construido sobre la protección de la persona.

Se ha sugerido  la creación  de un organismo internacional  de control sobre los procesos globalizadores. Hoy es  inexistente. Quizás algo utópico: todo  progreso social precisa de  unos valores coherentes y compatibles que no siempre acompañan a un progreso económico.



[1] Habermas, J.,  Tiempo de transiciones, Trotta, Madrid, 2004, p. 94.

[2] Cervera Navas, L., « El modelo europeo de protección de datos de carácter personal », Cuadernos de Derecho Político, 2003,19-20.

[3] Shah, A.,«  Gobernando para obtener resultados en un mundo globalizado y localizado » , Gestión de Análisis y Políticas Públicas , 1999, 16, p. 63; Brunet Icard, I. y Belzunegui Eraso, A., « En torno a las redes de empresa y el territorio » , Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 2001, 95 p. 82;  Kennedy, P.,  Hacia el siglo XXI   , Plaza & Janés, Barcelona, 1993 y Faria, J.E.,  El futuro de los derechos humanos tras la globalización económica, en «   Crisis del sistema político, criminalización de la vida pública e independencia judicial » , Cuadernos de Derecho Judicial , Consejo General del Poder Judicial, 1997, s.p. [ pero  39-58].

[4] Giddens, A., Sociología, Alianza Editorial, Madrid, 1993, pp.  67-8.

[5] http://www.wto.org/spanish/res_s/publications_s/wtr11_s.htm

[6] Giner, S., Lamo de Espinosa, E. y Torres, C., Diccionario  de Sociología, 2ª edic., Alianza Editorial, Madrid, 2006, pp. 940-1.

[7] Velasco Arroyo, J.C., « Republicanismo, constitucionalismo y diversidad cultural. más allá de la tolerancia liberal, Revista de Estudios Políticos » , 2004, 125, pp. 183 y ss..
[8] Para Pérez Luño, los principios se diferencian respecto de los valores por su mayor grado de concreción,  refiriendo a la distinción entre valores y principios en el ámbito del Derecho, en  Pérez Luño, A. E., Derechos humanos, Estado de Derecho y Constitución, Madrid,Tecnos,Madrid, 1986.

Sobre esta misma tesis, Alexi. Define los  principios  como conceptos deontológicos en tanto que los valores, pertenecen al ámbito axiológico. Los principios  son mandatos, tratan de lo que es debido; los valores, por el contrario, son criterios que nos permiten discernir "lo mejor", sin crear estrictamente un deber – Alexi, R., Teoría de los Derechos Fundamentales , Madrid 1993, pp.  141-7.

Para la sociología, los valores son  fines y orientaciones fundamentales, generales y centrales de las acciones humanas y de la convivencia social dentro de una subcultura, una cultura  o incluso en el conjunto de la humanidad.

[9] Inglehart, R., El cambio cultural en las sociedades industriales avanzadas, Siglo XXI, Madrid, 1991 y  Torcal Loriente, M., Análisis dimensional y estudio de valores: el cambio cultural en España, Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 1992, 58.

[10]  Buñuel Heras, A., « La construcción social del cuerpo de la mujer en el deporte » , Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 1995, 68, p. 98.

[11]  De Pablos, J.C.,  Gómez López, Y. y Pascual Martínez, N., « El dominio sobre lo cotidiano: la búsqueda de la calidad de vida », Revista Española de Investigaciones Sociológicas,  1999, 86.

[12] Vid. Pérez de Guzmán, T., « La sociedad refleja » , Revista Española de Investigaciones Sociológicas,  69,

[13] Nieto Piñerova, J.A., «  En torno a “perspectiva” sociológica de la vejez », Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 1981, 14, pp. 113-18.

[14] E De Pablos, J.C.,  Gómez López, Y. y Pascual Martínez, N., « El dominio sobre lo cotidiano: la búsqueda de la calidad de vida », cit..

             
[15] Cabe recordar las advertencias que entre otros autores realiza Kaps, J., en Die Tragüdie Schlesiens 1945/46. Dokumente. Deutscher Taschenbuch Verlag, t.V, Munchen, 1962, tras las deportaciones de alemanes de la Silesia: « Un mundo sin Dios cae en el desorden, acaba con la dignidad del hombre y se destruye a sí mismo […]  ».

[16] Maslow, A., Motivación y personalidad, Harper & Row, Publishers, Nueva York, 1954 referenciado por Chiavenato, I., Introducción a la teoría general de la administración, 7ª edic., McGrawHill, México, 2006, pp. 284-5 y Maslow, A., « Uma Teoria da Motivação Humana », en O Comportamento Humano na Empresa-Uma Antologia, Ferreira Balcão, Y. y Leite Cordeiro,L.,  Rio de Janeiro, Fundação Getulio Vargas, Instituto de Documentação, 1971, pp. 340-355.

[17] Critica de libros, Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 1999, 87, pp. 325-76.

[18] Vid. Lorenz, K., Los ocho pecados capitales de la humanidad civilizada, Plaza & Janes, Barcelona, 1975, p. 41.