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lunes, 19 de septiembre de 2016

El monfortino VII Conde de Lemos y Miguel de Cervantes ( y I)

El monfortino VII Conde de Lemos  y Miguel de Cervantes ( y I)
Por
Juan B Lorenzo de Membiela

Desde 1457 hasta 1777 el condado de Lemos fue señoreado por los Castro de Andrade. Pero de entre todos, D Pedro, VII conde de Lemos [1], fue el que más relevancia obtiene en la historia. Su vida como estadista pereció bajo intrigas cortesanas y con él, un humanismo que hubiera bruñido burocracias ajadas[2]. Aún hoy, su recuerdo pervive en Galicia[3] y en concreto, en Monforte. 

Es difícil encontrar en España afectos de esta intensidad en tiempos de tanto escepticismo…Aunque existen: por fortuna o por un designio de los hados... Queda honrada la memoria de quien fue generoso[4]. Y, con ello, se invita a otros que sigan ejemplos que a muchos beneficiarán.

El desempeño de cargos de Estado[5] fue importante bajo el reinado de SMC Felipe III[6] . Pero su gobernación no convirtió a este humanista[7] en un personaje histórico. Fue su filantropía hacia literatos, lo más selecto del siglo de oro español: Miguel de Cervantes, Quevedo, Lope de Vega, Góngora, los hermanos Argensola, Vicente Espinel, Gabriel Barrionuevo, Esteban Manuel Villegas, Mira de Amescua, Fr. Diego de Arce, Diego Duque de Estrada entre otros[8]. Junto a una promoción de la cultura que incluyó la compra de arte napolitano: Hoy puede visitarse en Monforte[9] en el convento de las madres clarisas.

Esa perspectiva humanista fue el gesto que lo mantiene vivo porque antes como ahora, la voracidad del hombre es difícil de embridar[10] .

Fue constante en su vida esta dualidad de ocupaciones. Por un lado, la gobernación, por otro, el arte, entendido no solamente en el gusto y sensibilidad de percibirlo. También en un ejercicio práctico, escribiendo algunas composiciones poéticas, comedias y relación epistolar. 

Pero, además, cultivó el género de ficción , desconocido en su época[11]. Es posible que abstracción de las lecturas de sus autores protegidos, especialmente Cervantes. Este hecho demuestra el carácter de Lemos frente a los convencionalismos sociales.

Podría parecer contradictorio, incluso, algo frívolo: ¿un gobernante escribiendo alejado del rigor de los hechos? …

Sin embargo, nada más beneficioso para una buena gestión que el talento creativo que por sí mismo es dinámico e innovador[12].

Son decisiones resaltables:  la creación en Nápoles de la «Accademia degli Oziosi »(Academia de los Ociosos) en donde concurrían en debate, científicos, literatos y artistas. La construcción de la Universidad que hoy es Museo Arqueológico de la ciudad. Así como la iglesia de S. Francisco Javier que tras la expulsión de los jesuitas se llamó de San Ferdinand[13].

También, como virrey de Nápoles, protegió a sus habitantes frente a los bandoleros que la atemorizaban. Dictó normas para regular el préstamo y excluir la usura. Redujo la Administración prescindiendo de cargos superfluos para mayor agilidad y eficiencia. Creo el edificio de las Escuelas Públicas. Redujo los cuatro calendarios utilizados en la ciudad a solamente uno.

El hecho político más relevante, como presidente del Consejo de Indias, fue la supresión de la Cámara de Indias en 1609. Organismo creado en 1600 por su mentor, gestionaba la concesión de cargos y mercedes en el Nuevo Mundo. Su finalidad fue defender el interés de la corona porque las deliberaciones dilataban la resolución de asuntos urgentes.

Como presidente del Consejo de Indias, recopiló sus leyes para una mejor aplicación de la justicia. Garantizó la asistencia espiritual a la población[14] y, con ello, una protección y defensa de la dignidad de los indios. Sobre una interpretación temporal estos hechos fueron inéditos por cuanto implicaban una seria limitación a la trata degradante de seres humanos. 

Los nativos no eran simples cosas, sino que también , obra de Dios y,  por ello, sujetos a consideraciones espirituales. Esta reflexión fue desconocida para el resto de potencias extranjeras hasta no hace muchas décadas.


A diferencia de otros notables de su tiempo se preocupó por su tierra, Galicia. Por el mejoramiento de unas condiciones sociales sujetas a la rutina de los siglos. Sin embargo, la suplica al rey del voto en cortes  para su patria chica fue malograda por las conspiraciones del duque de Uceda y el conde de Olivares[15].


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[1] Nació en Madrid o Monforte en 1576 y murió en Madrid el 18 de octubre de 1622. El lugar de su nacimiento es todavia ignorado.

[2] Era cuñado del duque de Lerma, valido de SMC Felipe III (14 de abril de 1578-31 de marzo de 1621, subió al trono en 1598) cuya influencia decayó por las conspiraciones que partían de la Casa del príncipe, el futuro Felipe IV, a manos del gentilhombre, conde de Olivares. También, por una aversión popular a la sed de riquezas a costa del monarca que no pudo disimularse en varias poblaciones e incluso en Madrid en 1608.

 Y, por último, con artes poco nobles, por el primogénito e hijo preferido de Lerma, el duque de Uceda [ (vid. Aguado Bleye, P. (1964): «Manual de Historia de España», t II, Madrid: Espasa-Calpe, pp. 694-5, especialmente p. 693)] junto al conde de Benavente, vid. González López, E. (1969): «Los políticos gallegos en la Corte de España y la convivencia europea. Galicia en los reinados de Felipe III y Felipe IV», Vigo: Galaxia.

Ningún otro valido alcanzó tantas cotas de poder, su firma fue equiparada a la del propio monarca por decisión real (García de Cortázar, F. y González Vesga, J.M. (2004): «Breve historia de España», Alianza: Madrid, p.278).

Fueron tiempos en donde coexistían una alta religiosidad con una baja moral en todos los ámbitos de la sociedad (vid.: Aguado, 699).

 Esta situación quizás provocó un desencanto que es recogido en el conocido «Memorial» de González de Cellorigo, publicado en el año 1600 y que recoge la siguiente reflexión: «[…] Ha llegado el tiempo que todos juzgamos como de peor condición que los pasados […]» véase Palacio Atard, V. (1998): «España en la crisis europea del Seiscientos», en España. Reflexiones sobre el ser de España, Madrid: Real Academia de la Historia.

En política exterior, el duque de Lerma, propicio cierta estabilidad internacional. Renovó el Tratado de Vervins en 1598 y la Paz de Londres de 1604 con la dinastía Estuardo, Además, la Tregua de los Doce años o Tregua de Amberes en el contexto de la Guerra de los Ochenta años ponía termino a la contienda bélica con Holanda (o Provincias Unidas), temporalmente.  Y supuso su reconocimiento como entidad territorial independiente sin sujetarse, si quiera, a la libertad religiosa hacia los católicos en su territorio. Pero se firmó, por un practicismo económico necesario para el imperio.

[3]Véase «La voz de Galicia», de 29 de marzo de 2011 en donde se recoge una semblanza de Lemos y Diario, «El progreso», de 16 de septiembre de 2016, en http://elprogreso.galiciae.com/noticia/169195/las-joyas-ocultas-del-vii-conde-de-lemos

[4] La educación en valores, entre ellos, el culto a la verdad y actuar conforme a palabra, no ha desaparecido del todo, pero muchos siguen encontrando en la mentira una herramienta útil para promocionar intereses de distinto signo. Son disonancias propias de una sociedad que se cree civilizada cuando en realidad, sobrevive asumiendo y manteniendo sus propias limitaciones.

[5] XXIX virrey de Nápoles (1610 a 1616), embajador en Roma y presidente del Consejo de Indias (1603), del Consejo Supremo de Italia (1616-1618) y virrey de Sicilia (1616-1622), comendador de la Orden de Alcántara y alguacil Mayor del Reino de Galicia. Capitán general de Nápoles, promoviendo empresas bélicas contra los turcos o dirigiendo el socorro del Milanesado contra el duque de Saboya Carlos Manuel.

Bajo su gestión fue conquistada la Isla de Terranate, o más precisamente: Nuestra Señora del Rosario de Terrenate (Micronesia española).

Para mayor ilustración véase el enlace:

 www.armada.mde.es/html/historiaarmada/tomo3/tomo_03_04.pdf

Así como las Islas Molucas también conocidas como «Islas de las Especias», muy apreciadas por esos cultivos y su importante impacto financiero en la economía del imperio.

[6] Fue uno de los Grandes de España que juraron fidelidad a SMC Felipe III, junto al almirante de Castilla, el marqués de Villena, el príncipe de Asculi, el duque de Pastrana, el marqués de Santa Cruz, el marqués de Denia, el conde de Lerma, el prior D Hernando, el duque de Maqueda, el comendador mayor de Castilla y el duque de Sessa.

[7] Un humanismo que hoy puede entenderse como defensa de la persona frente a la irracionalidad de la tecnología que no es otra cosa que tecnología mal diseñada y gestionada.

[8] Pardo Manuel de Villena, A. (1912): «Un mecenas español del siglo XVII. El conde de Lemos», p.118.

[9] Las figuras religiosas napolitanas son una rareza artística que son inexistentes en Italia y que solamente pueden contemplarse en el Convento de Santa Clara (Monforte de Lemos), vid. «La Voz de Galicia», de 17 de abril de 2012.

[10] Y coincidamos, con sinceridad, que somos un pueblo que no olvida, pero tampoco aprende, razón esencial del infortunio que asola nuestra ubicación en el mundo.

[11] Véase por su exposición el enlace:

https://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Fern%C3%A1ndez_de_Castro_y_Andrade

[12] Véase a Schumpeter, J., (1911): «Theorie der wirtschftlich entwicklung (trad.: The Theory of Economic Development: An inquiry into profits, capital, credit, interest and the business cycle)», Leipzig:  Duncker & Humblot y más actual: Nadler, D. y Tushman, M., (2008): «Comportamiento organizacional», Glenview (Il): Scott, Foresman, p.168.

[13] En 2015 se organizaron en Nápoles unas jornadas de estudios sobre el conde de Lemos y Cervantes a cargo del Instituto Cervantes, la fundación Real Monte Manso di Scala y la Universidad de Nápoles "L'Orientale”.

Ballesteros y Beteta, A., «Historia de España y de su influencia en la Historia Universal», v. IV, p. 506 y Pierto Giannone (1781): «History of the kingdom of Napoles», p. 201.

[14]   Enciso Alonso-Muñumer, I. (2002): «Linaje, poder y cultura. El virreinato de Nápoles a comienzos del XVII.Pedro Fernández de Castro, VII conde de Lemos», dir. Alcalá-Zamora y Queipo de Llano, J., Universidad Complutense de Madrid, tesis doctoral inédita: Madrid, p. 356.

[15] Cajavilca Navarro, L. (2013): «Pedro Fernández de Castro, VII Conde de Lemos y sus encomiendas en Huaylas-Ancash», Investigaciones Sociales, v.17, núm. 30, Universidad Nacional Mayor de San Marcos: Perú, pp 213-226. 




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