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miércoles, 21 de diciembre de 2016

Filipinas, Baler y el minimalismo hispánico (reflexión)

 Filipinas, Baler y el minimalismo hispánico (reflexión)

por

Juan B Lorenzo de Membiela


-Contexto histórico

El mensaje antibelicista que comunica la película « 1898: Los últimos de Filipinas »  diverge del  sentimiento de España y el mundo a finales del s. XIX. Un imperialismo instalado en todas las potencias de Europa  y EEUU persiguió y alcanzó  extender sus fronteras  en todos los continentes. 

La Inglaterra victoriana del s. XIX  , por ejemplo, alcanza su mayor expansión territorial : Canadá británica, Guayana británica, Honduras británica, Sierra Leona, Nigeria, Sudáfrica, Rodesia, Kenya, Tanzania, Sudan, Mauricio, Seycheles, Australia,Nueva Zelanda, India,Ceylán,Borneo, Nueva Guinea, Papua , Islas Fiji, Islas Salomon, Hong kong entre otras.

Francia, posee el virreinato de Nueva Francia situado en Quebec y  que administra todos los territorios  en Norteamerica y Canada, desde la desembocadura del río San Lorenzo hasta el delta del Mississippi.

En el s. XIX, se anexiona Argelia, territorios centrales de  Africa, Mauritania, Senegal, Guinea, Mali, Costa de Marfil, Benin, Niger, Chad, República centroafricana, Congo, Somalia francesa...

En Asia, La Conchinchina, Vietnam, ,Camboya y algunas ciudades o territorios como Guangzhouwan , cedido por la dinastia china Qing, Laos , Shanghai y la India francesa.

Son suficientes estos dos países ,sin mayor necesidad expositiva, para comprender lo que Azorín  denomina: « el  espectaculo del desastre ». Un desastre que aniquila la dimensión espacial de España , alejándola   del resto de países europeos convertidos  en estados-metrópolis. Frente a la modernidad de un mundo en expansión, una divergencia notable: España como regresión. 

El Nobel Ramón y Cajal exterioriza esa amargura  en dos discursos: « A patria chica, alma grande » (1900)  y « Psicología de Don Quijote y del quijotismo » (1905).

La pérdida de los últimos territorios  provoca dos diferentes movimientos sociales: uno, literario: «La Generación del 98», con Unamuno, Baroja, Maeztu, Rubén Darío, Valle Inclán, Benavente y Azorín. Otro politico: « el generacionismo » con Costa, Picavea, Maeztu y otros que asumen algunos matices anarquistas como contrapunto a las inercias de un  poder que no oye, no ve, no habla... no siente, no percibe.

El episodio de Baler supuso un cambio de tendencia , un giro inesperado en un hundimiento ineludible . Zozobrada  la épica de antaño,brevemente , por 337 días,  lo heroico despertó a una nación absorta.

El periódico « La reforma », de Madrid,  en su edición de 20 de febrero de 1899,  describe  lo que está sucediendo en Baler en el articulo: « Jirones de bandera», que reproduzco a continuacion. Debe precisarse que el sitio finalizó el 2 de junio de 1899 , con posterioridad a este escrito,  y que existen algunas imprecisiones respecto a los mandos del destacamento consecuencia de la evolucion del combate:

«Jirones de bandera 

Nuestra gloriosa bandera, hecha pedazos, aún brilla. Está rota, maltrecha, deshilachada, quemada por la pólvora; tiene manchas de sangre cenagosa y de huellas de pezuña, agujeros, tizne; pero así y todo, ¡bendita sea! Porque haya servido de alfombra en una pocilga, no por eso hemos de dejar de darle besos: que no hay madre amante que le niegue sus caricias al hijo leproso. 

Y amando su glorioso recuerdo como le amamos los desdichados españoles de hoy, no podemos menos de sentir el alma enajenada de emociones dulces al ver cómo fulgura en un reducido nipal de Oceanía un jirondillo desperdigado de la enseña hecha trizas. 

La escena, un pedazo de Oriente; un rincón de Filipinas; el caserío de Baler, en el Príncipe. Figuras, un puñado de españoles y un racimo de negros aetas: las suficientes para sostener sublimemente el argumento. 

El destacamento se resistía incansable como una jauría de leones sin hiel; los tagalos, día tras día, en hueste bestial, arrolladora y titánica, mantenían desde há largo tiempo el sitio y el ataque, y desde que el sol sin rayos que calcina el Oriente tornasolaba los verdores y manchaba de luz candente de aquella vegetación lujuriosa de Filipinas, hasta que las sombras nocturnas entoldaban el nefelismo , se estaban vertiendo cargas de plomo mortífero sobre el atrincheramiento español, sin que consiguiese otra cosa el enemigo que aumentar la calentura dé los leones enjaulados entre los carrizos de los cañaverales, Y pasó tiempo, mucho tiempo-. 

Ya Espa­ña vencida, había arriado banderas en todo Luzón; Manila se había postrado, hambrienta y agonizante, á los pies de Norte América; Montero Ríos había abierto á Ottis las puertas del palacio de Malacañang desde el gabinete del palacio del Quai d’Orsay..., y todavía el mínimo Baler, el imperceptible Baler seguía inexpugnable, resistiendo... 

—Que se ha firmado la paz; que se ha entregado Filipinas—dijeronle al sublime Capitán Las Morenas, jefe del heroico destacamento; y 

—¡Mentira!—contestó el bravo;—eso es un ardid para que me rinda. 

Y no hizo caso. Continuó; continuó resistiendo... 

Las últimas noticias recibidas de Filipinas acusan que todavía es Baler español é inexpugnable. 

Hermoso, ¿verdad? Entre las densas negruras de nuestro luto vemos resplandecer ese puntito de oro. ¡Bendito sea nuestro último héroe! El Capitán Las Morenas es el único residuo que resta de nuestra antigua pujanza. Cuando la cruz laureada de San Fernando adorne su pecho, columbrará España en medio de su noche fúnebre, el halagador espejismo de una alborada feliz. 

Este detalle es una hojita de laurel que descuella entre el montón de basura que precisamente esta tarde habrá de empezar á removerse en el palacio del Congreso»(III). 

Viene a propósito  aquel célebre panfleto , de carácter burlón, que corría por la Corte de SMC Carlos II  en 1670: «¿En qué se parece España a sí misma? En nada... » (I).

Los Estados Unidos y los tagalos filipinos, según testimonios próximos, estuvieron coaligados para rendir a España. Comenzando  entre ellos hostilidades cuando los primeros ambicionaban  las islas como así ocurrió. Sea como fuere, la ayuda prestada por los norteamericanos  a los españoles fue decisiva para que muchos recobrasen la libertad. 

Una cuestión importante, tenida muy en cuenta  y que causaba pavor: « los juramentados » . Personas de toda condición y edad que penetraban en los asentamientos españoles , generalmente con puñales o «kris moros » o «kampillanes moros » ,  depende, asesinando a todo lo vivo hasta que eran abatidos. Islamistas extremos que tuvieron que sufrir tambien los norteamericanos. Es un atrezzo típico en muchas películas .


-Historia de las Islas Filipinas


Las Filipinas estaban divididas en varias talasocracias que  luchaban entre sí, gobernadas por varios datusrajás o sultanes. Entre ellos estaban los reinos de ManilaNamayan y Tondo, los rajanatos de Butuan y Cebú y los sultanatos de Maguindanao y Sulú. Algunas de estas sociedades fueron parte de los imperios malayos de SrivijayaMadjapahit y Brunéi. El islam llegó a Filipinas por medio de comerciantes y algunos proselitistas provenientes de Malasia e Indonesia1

De este modo, en el siglo XV el Islam se estableció en el archipiélago Sulú, y se tiene constancia de que en 1656 ya había alcanzado MindanaoLuzón y las Bisayas.

En 1521 una expedición española comandada por Fernando de Magallanes descubre las Islas Filipinas,  Guam y otros archipiélagos del Pacífico, tomando posesión de ellos en nombre del Rey de España. Tras la muerte de Magallanes durante un conflicto con tribus nativas en Filipinas, Juan Sebastián Elcano conduce la expedición de regreso a España, culminando así la primera circunnavegación del mundo. 

En 1565 el Virrey de la Nueva España envía desde México a Miguel López de Legazpi al frente de una expedición para explorar y colonizar las islas Filipinas. 

Ese año Legazpi funda el primer asentamiento español en la isla de Cebú. 

En 1571 los españoles establecen Manila como capital del archipiélago, y sede de la Capitanía General de Filipinas o Indias Orientales, que abarcarían también la isla de Guam y el archipiélago de Las Marianas, Las Carolinas y Palau en el Pacífico oriental.

El vocablo «Filipinas» deriva del nombre del rey Felipe II de España. 

Durante una expedición en 1542, el explorador español Ruy López de Villalobos bautizó las islas de Leyte y Sámar como «Felipinas» en honor al entonces Príncipe de Asturias. Finalmente, el nombre fue alterado y la denominación de «Las Islas Filipinas» pasó a referirse a todas las islas del archipiélago.


Periodo español  en Filipinas: 1521-1898: 377 años.

Periodo norteamericano: 1898-1946: 48 años.

Periodo soberano filipino : 

1898-1899: 1 año

1946-2016(actualidad): 69 años.


No hay duda de que el carácter hispánico, simplemente por la inercia del tiempo, debe perdurar en aquellas lejanas pero próximas tierras.Hoy, o desde hace tiempo, todo depende de la habilidad diplomática y la habilidad pedagógica para no olvidar continentes de historia española.







__________________


I. Maura Gamazo,G. (1942): «Carlos II y su Corte», v. II, Madrid, p. 488.

II. Suárez, L y otros (1997): « Reflexiones sobre el ser de España», Madrid: RAH.

III. Hemeroteca digital hispánica

http://www.bne.es/es/Catalogos/HemerotecaDigital/

Vid https://es.wikipedia.org/wiki/Filipinas#Revoluci.C3.B3n_filipina.2C_Primera_Rep.C3.BAblica_Filipina_y_dominio_estadounidense

http://www.galeondemanila.org/index.php/es/filipinas/historia-de-filipinas

https://es.wikipedia.org/wiki/Filipinas

Como anécdota, en Baler se filmo parte de la pelicula «Apolypse Now», dirigida por  Francis Ford Coppola en 1970.

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