Lazo negro
In memoriam víctimas de Urda (Toledo)

martes, 19 de febrero de 2013

Fundamentos de innovación ( 4 min.)

Sucesos contemporáneos · Serie microensayos

Fundamentos de innovación

Crear es traer a la existencia algo inédito con valor. De De Bono a Drucker, pasando por Ortega: por qué innovar no es una opción, sino una condición de supervivencia para personas y organizaciones.

Por Juan B. Lorenzo de Membiela
⏱ 4 min de lectura

Maqueta del laboratorio de Thomas A. Edison en Menlo Park (Nueva Jersey), 1922.
Maqueta del laboratorio de Thomas A. Edison en Menlo Park (Nueva Jersey), 1922. Thomas Edison National Historical Park, U.S. National Park Service. Dominio público. Fuente.

Sinopsis

Idea principalConclusión
Crear es traer a la existencia algo inédito con valorSin creatividad solo hay repetición y rutina.
La «posibilidad» como origen de lo creativo (De Bono)Quien no imagina un futuro distinto queda preso de los hechos del presente.
El ejemplo de ChinaTener la técnica no basta si falta la hipótesis.
La imaginación por encima del conocimiento (Einstein)Lo creativo escapa a la lógica previsible hasta que se materializa.
El papel de la fortuna (Montaigne, Horacio, Virgilio)El creador es dueño de sus ideas, no siempre de su éxito.
La idea nace vulnerableNecesita el ímpetu personal de quien la concibe para sobrevivir.
Crear en las organizacionesRomper roles administrativos exige humildad, que pocos asumen.
«Aristócrata en la plazuela» (Ortega)En España la creación debe hacerse cercana y popular para tener eficacia social.
No hay maldad creadoraEl acto perverso compensa la incapacidad de crear algo auténtico.
La mentiraQuien miente en su ser solo se sostiene fingiendo un universo falso.
El mayor riesgo es no hacer nada (Drucker)La innovación es una necesidad para evitar la insolvencia.
La entropíaSin información nueva, todo proceso tiende a paralizarse.
La organización innovadora (Mintzberg)Exige suprimir los «adornos» de la estructura burocrática.
Lo heroico (Ortega)El héroe resiste al hábito; su vida es invención incesante.
Innovación y crecimiento económicoLa innovación, más que el capital y el trabajo, hace avanzar el mundo.
Las empresas líderesInnovaron de modo continuo sin que la dirección perdiera el control.

I. Crear: lo inédito con valor

Crear significa traer a la existencia algo inédito con valor. Sin creatividad solo hay repetición y rutina. Es necesaria para cambiar, mejorar y abrir nuevas perspectivas y horizontes. Y es esencial para la subsistencia de las organizaciones, porque la mercancía al alcance de todos no genera ganancia.

El profesor Edward de Bono sitúa en la «posibilidad» el origen mismo de lo creativo. Esta circunstancia explica por qué China, hace dos milenios, pese a poseer pólvora y cohetes, no conquistó el mundo. Los eruditos chinos pensaron que el progreso se alcanzaba «de hecho en hecho»; nunca desarrollaron la compleja cuestión de la «posibilidad» o de la «hipótesis».1

Lanzador de flechas de fuego, ilustración del Huolongjing, tratado militar chino del siglo XIV.
Lanzador de flechas de fuego, ilustración del Huolongjing (Manual del dragón de fuego), tratado militar chino atribuido a Jiao Yu y Liu Ji, siglo XIV. Dominio público. Fuente.

Es decir, no creyeron que pudieran ir más allá porque no imaginaron un futuro distinto del marcado por los hechos del presente. Aquí se encuentra el reto del cambio, que obliga a romper inercias y a abrir perspectivas casi siempre transversales.

II. Imaginación, lógica y fortuna

Einstein pensaba que la imaginación es más importante que el conocimiento.2 Y en cierto modo es así, si pensamos que lo creativo rompe el binomio newtoniano acción-reacción para implantar otro, de naturaleza cuántica, en el que los hechos suceden sin causa previa.3 Todo nuestro conocimiento obedece a aquel principio, y de él se desprende lo que llamamos «lógico». Esta racionalidad excluye lo imprevisible y lo inaudito de la creación, que, hasta su materialización, solo pervive en el limbo de lo imaginario, ajeno a las reglas de la lógica previsible.

Albert Einstein durante una conferencia en Viena, 1921. Fotografía de Ferdinand Schmutzer.
Ferdinand Schmutzer, Albert Einstein durante una conferencia en Viena, 1921 (restauración digital de Adam Cuerden). Dominio público. Fuente.

Para Montaigne, la mayor parte de las cosas del mundo ocurren por sí mismas; él acostumbraba a «dejar al cielo lo fuerte y principal de la tarea». «El resto déjalo a los dioses», escribió Horacio; o también: ya encontrarán los hados su camino (Virgilio).4 Siramnes, el persa, decía que él era señor de sus ideas y que del éxito de sus empresas lo era la fortuna.5

Retrato de Michel de Montaigne, anónimo, hacia 1578. Chantilly, Museo Condé.
Anónimo, Retrato de Michel de Montaigne, hacia 1578. Chantilly, Museo Condé. Dominio público. Fuente.

En la innovación, la idea, vulnerable en su nacimiento, necesita un ímpetu personal que no la deje sucumbir en el medio en que debe vivir. La responsabilidad de su nacimiento la asume el creativo hasta su final, que es su principio: su nacimiento.

III. Crear en España y en las organizaciones

En las organizaciones es difícil crear, porque crear rompe roles administrativos. La humildad es una fortaleza; sin embargo, nadie quiere asumirla de verdad.

Ortega lo explicó para España: «En nuestro país, ni la cátedra ni el libro tenían eficiencia social. Nuestro pueblo no admite lo distanciado y solemne. Reina en él puramente lo cotidiano y vulgar. Las formas del aristocratismo “aparte” han sido siempre estériles en esta península. Quien quiera crear algo —y toda creación es aristocracia— tiene que aceptar ser aristócrata en la plazuela».6

En lo creativo subyace una respuesta filogenética de adaptación al medio para subsistir. Se innova para seguir existiendo. Y ello es reflejo de bondad, porque aporta valor de pervivencia; como dijo Ortega, no hay maldad creadora: todo acto perverso es un fenómeno de compensación que busca el ser incapaz de crear un acto espontáneo, auténtico, que brote de su destino.

El refrán dice que una mentira hace ciento. La mentira es un ejemplo particular de acción en que el hombre abandona su verdadero ser. Toda verdad del hablar supone la verdad del pensar. Pero no hay verdad en nuestro pensar si no hay una verdad anterior: la verdad de ser, de ser el que auténticamente se es. Y quien miente en su mismo ser solo puede sostenerse en la existencia fingiendo un universo falso.7

IV. Innovar o perecer

Todo lo social está sometido a la incertidumbre y al riesgo. También la empresa; pero, como aseveró Drucker, el mayor riesgo de todos es no hacer nada.8 Por eso la innovación es una necesidad constante para evitar el riesgo de insolvencia.

La entropía inhibe el cambio futuro. Invita al estancamiento, porque todos los procesos físicos tienden inevitablemente a desintegrarse si no reciben información nueva, aportaciones singulares que les impriman dinamismo para no paralizarse y morir. La innovación, desde esta perspectiva, es ritmo vital para seguir adelante.

Innovar significa romper con las pautas establecidas. La organización innovadora no puede contar con ningún procedimiento fijo para su coordinación. Por ello, sostiene Mintzberg, deben suprimirse los «adornos» de la estructura burocrática: las divisiones del trabajo, la diferenciación de unidades, los comportamientos formalizados y el peso de los sistemas de planificación y control.9

El creativo bordea lo heroico. Lo heroico de todo héroe radica siempre en un esfuerzo sobrenatural para resistirse al hábito. La acción heroica es, en todo caso, una aspiración a innovar la vida, a enriquecerla con una nueva manera de obrar. Heroísmo es ruptura con la tradición, con lo habitual, con la costumbre. El héroe no tiene costumbres; su vida entera es una invención incesante.10

V. La innovación, motor de la economía

«La innovación es considerada actualmente como el ingrediente más importante de cualquier economía moderna —es causa de más de la mitad del crecimiento de América y del Reino Unido—. Es la innovación, más que el capital y el trabajo, lo que hace que el mundo avance […]».11

Las empresas que mantuvieron el liderazgo en su sector fueron las que adoptaron estrategias de innovación de modo continuo. Esa innovación se construyó sobre la explotación de sus recursos y capacidades organizativas más distintivos, sin que la alta dirección perdiera el control de lo que sucedía en los diferentes departamentos o divisiones.12

Pero innovar no se agota en estos aspectos, sino que va más allá: alcanza a todo cuanto genere valor y supervivencia para la empresa.

Notas

  1. De Bono, E. (2012): Seis sombreros para pensar, Barcelona: Paidós, pp. 17-18. ↩
  2. LeBoeuf, M. (2002): [título y editorial por completar], pp. 72-73. La frase de Einstein procede de su entrevista con G. S. Viereck, The Saturday Evening Post, 26 de octubre de 1929. ↩
  3. La imagen es literaria. En la física cuántica los sucesos individuales son probabilísticos, pero eso no equivale, en sentido estricto, a hechos «sin causa». ↩
  4. Horacio, Odas, I, 9, 9 (permitte divis cetera); Virgilio, Eneida, III, 395 (fata viam invenient). ↩
  5. Montaigne, M. de (2008): Los ensayos, p. 901. [Completar ciudad y editorial]. La anécdota de Siramnes procede de Plutarco, Apotegmas de reyes y generales. ↩
  6. Ortega y Gasset, J. (1964): Obras completas, Madrid: Revista de Occidente, p. 354. El texto se publicó en El Sol en 1920 (Obras completas, Madrid: Taurus, t. III, p. 345). ↩
  7. Ortega y Gasset, J. (1966): [obra por completar], p. 79. ↩
  8. Flaherty, J. E. (2001): Peter Drucker: la esencia de la administración moderna, México: Pearson Educación, p. 119. ↩
  9. Mintzberg, H. (2002): La estructuración de las organizaciones, Barcelona: Ariel, p. 481. ↩
  10. Ortega y Gasset, J. (1963): [obra por completar], pp. 177-178. ↩
  11. The Economist, número del 21 al 27 de septiembre de 2002. ↩
  12. Valdaliso, J. M. y López, S. (2007): Historia económica de la empresa, Barcelona: Crítica, p. 379. ↩

Para seguir leyendo

  • De Bono, E.: El pensamiento creativo. El poder del pensamiento lateral para la creación de nuevas ideas, Barcelona: Paidós.
  • Mintzberg, H.: La estructuración de las organizaciones, Barcelona: Ariel, 2012.
  • Valdaliso, J. M. y López, S.: Historia económica de la empresa, Barcelona: Crítica, 2007.
  • Flaherty, J. E.: Peter Drucker: la esencia de la administración moderna, México: Pearson Educación, 2001.
  • Revista de Estudios Orteguianos (Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón): serie «El aristócrata en la plazuela», sobre la obra periodística de Ortega.

Imágenes: U.S. National Park Service, Thomas Edison National Historical Park, y Wikimedia Commons (dominio público).

Cómo citar esta entrada

Lorenzo de Membiela, Juan B.: «Fundamentos de innovación», Sucesos Contemporáneos, 19 de febrero de 2013. Disponible en: https://membielaguitian.blogspot.com/2013/02/fundamentos-de-innovacion-4-min.html [consulta: 22 de octubre de 2026].

Sobre el autor

JLM

Juan B. Lorenzo de Membiela

Doctor en Derecho · Universidad de Valencia

Especialista en Derecho administrativo, empleo público y Derecho del trabajo. Investiga la historia naval de la Monarquía hispánica —de la Gran Armada a Trafalgar—. Es autor de Estudios sobre Trafalgar: tempestad, marinos e imperio (Sevilla, 2019) y de una veintena de libros y 169 artículos científicos de Derecho público y del trabajo. Colabora en El Confidencial Digital y El Español. Desde este blog publica microensayos que contrastan los hechos con fuentes académicas y autorizadas.

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© Juan B. Lorenzo de Membiela. Todos los derechos reservados. Se permite citar breves fragmentos con fines de análisis, comentario o juicio crítico, indicando el autor y enlazando a la entrada original (art. 32 del texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual).

martes, 12 de febrero de 2013

Ética y gerencia pública y privada ( 2 min)

Sucesos contemporáneos · Serie microensayos

Ética y gerencia pública y privada

Del concepto de ética a la ética organizacional y el liderazgo ético: por qué la ética es garante de la dignidad, de la democracia y del buen funcionamiento de las organizaciones públicas y privadas.

Por Juan B. Lorenzo de Membiela
⏱ 18 min de lectura

Ambrogio Lorenzetti, Alegoría del Buen Gobierno, detalle de la Concordia (1338-1339). Siena, Palazzo Pubblico. Wikimedia Commons, dominio público.
Ambrogio Lorenzetti, Alegoría del Buen Gobierno, detalle de la Concordia (1338-1339). Siena, Palazzo Pubblico. Wikimedia Commons, dominio público. Fuente

Sinopsis

Idea principalConclusión
ConceptoLa ética, del griego ethos, es la rama de la filosofía que estudia la moralidad de los actos humanos.
Ética y derechos fundamentalesPara Victoria Camps hay una sola ética universal, fundada en la dignidad y en los derechos fundamentales.
Ética pública y moralPara Adela Cortina toda moral es pública, porque toda moral aspira a ser compartida.
Garante de la dignidad y la democraciaVilloria Mendieta rastrea los antecedentes de la ética pública en distintos países.
Organización pública y empleado públicoDesde Eaton (1880), la profesionalidad y el mérito como base de una función pública íntegra.
Expansión a las organizacionesLa ética alcanza a las Administraciones, a las asociaciones profesionales y a la empresa privada.
Ética organizacionalFinalidad de la ética y su proyección sobre la gestión de las organizaciones.
Liderazgo éticoEl directivo como ejemplo y garante de los valores de la organización.

I. Concepto

Etimológicamente ética procede del griego ethos que significa uso o costumbre, pero se emplea usualmente como sinónimo de moral. Moral, etimológicamente, procede del latino mos-moris, perteneciente al carácter de la persona, o modo acostumbrado de obrar, acción o costumbre1.

La ética es una de las ramas de la filosofía que se ocupa del estudio de la voluntad y la acción moral. La ética es clasificada como disciplina normativa, o como teoría de los principios formales de la moralidad y de los valores morales o como lógica de los conceptos morales y análisis deontológico de las normas.

II. Ética y derechos fundamentales

Para Victoria Camps, la ética en un sentido abstracto y universal es una sola ética porque, unos son los derechos fundamentales y únicos los principios que establecen, por ejemplo, la dignidad absoluta de la persona humana o la exigencia de universalidad como criterio absoluto de moralidad de las acciones2.

Por ello, fundamenta la inadmisibilidad de distinguir una ética pública y otra privada porque, son unos solos los derechos fundamentales reconocidos a todas las personas, públicas y privadas, individuales o jurídicas en la CE, como también el valor de la dignidad del art. 10.1º complementado por los derechos fundamentales de los diversos Tratados Internacionales ratificados por España en virtud de la cláusula abierta del art. 10.2º CE.

III. Ética pública y moral

Para Cortina es incorrecto mantener la distinción entre «ética pública» y «moral o morales privadas», porque -por suerte o por desgracia, toda moral es pública, porque todas tienen vocación de publicidad, de hacerse públicas, de invitarse, de manifestarse3. Macintyre, sostiene la existencia de una sola ética, refutando la polémica surgida entre las dos éticas definidas por Max Weber: la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad4.

Sin embargo es admitida la existencia de una ética pública y otra privada en atención a los valores o principios que se intentan potenciar en la actividad de sus miembros, sea a través de Códigos éticos, sea a través de Códigos de Conducta (en una correlación con las normas jurídicas de aplicación al ámbito público excluyendo al privado). Por ello, aunque la dignidad es un valor insoluble, sí contiene matices de distinta intensidad según donde se manifiestan: en lo público o en lo privado. Matizaciones leves, en todo caso, en atención al objeto de aplicación.

IV. La ética como garante de la dignidad y la democracia

Sobre esta breve diferenciación y aceptando la existencia de una ética pública, Villoria Mendieta profundiza en sus orígenes, encontrando lo que puede considerarse como antecedentes en diferentes países: China, en textos de Confucio o en la escuela de los Legistas que desde el s. VI a. C determinó criterios claros sobre la importancia de la eficiencia o de la objetividad5. También en la India observamos en el s. a.C. las reflexiones de Kautilya sobre la acción de gobierno6. También en los textos griegos, Sócrates, Platón, Aristóteles, y romanos, Séneca, existen obras que explican la acción de gobierno.

El cristianismo produjo una gran revolución ocasionando dos grandes cambios: El primero, la separación y la desconfianza de la política entendida como participación en la vida asociada pero admitiéndola como mal necesario. El segundo y más espectacular es que el cristianismo rompió con las teorías del naturalismo y del organicismo que se encontraban en todas las concepciones políticas de la antigüedad. Con ello, lo privado se impone sobre lo público, el hombre rompe los ligámenes que lo sujetaban a la sociedad y se eleva y se sitúa por encima de esta. Solo el hombre es partícipe de lo verdadero y de lo necesario7.

Con Agustín la política cristiana está sujeta a una serie de valores eternos y universales. Incidencia que constituirá el germen de la democracia y la construcción de la dignidad humana y con ello su motivación ética8. Por ello la moderna teoría de la democracia se encuentra fundada sobre la consideración del individuo en cuanto elemento originario, causa primera de la sociedad y del Estado. El hombre confiere la soberanía al Estado sobre una concepción contractualista, exigiendo que el Estado proteja y defienda sus derechos. Eso debería evitar la actuación arbitraria del Estado y la de los Poderes. Al final todo concluye con un razonamiento irrefutable: la democracia se construye sobre la dignidad9 de la persona y sobre sus organizaciones garantizando la libertad individual y la proyección de esa libertad y dignidad en las distintas facetas de las relaciones del hombre con otros como con el Estado y sus Poderes. Y ello nos lleva a otra conclusión, un Estado predador de la dignidad humana es un Estado que se deslegitima en tanto aliena a quien le sirve de causa originaria de existencia.

En la teoría de la organización pública se verá cómo estas ideas cristalizan en la actualidad con el surgimiento de la ética en la actuación pública, interna y externa, sobre la concurrencia de la dignidad del hombre y de sus derechos inalienables. Surge también como consecuencia de una demanda social que exige comportamientos transparentes de sus dirigentes y de los empleados del Poder Ejecutivo asumiendo compromisos que hagan respetar los derechos fundamentales de los ciudadanos. La tensión entre profesionalidad – independencia del empleado frente al Poder político. También - y servicio al interés general – subordinación y sometimiento del funcionario con el poder ejecutivo marcará toda la lucha intelectiva hasta la actualidad.

V. Organización pública y empleado público: política y ética

En el siglo XIX, es destacable el estudio de Eaton en 1880 y su tesis sobre la profesionalidad y el mérito en el acceso a lo que hoy entendemos como función pública. Desarrolla la tesis de que el buen funcionamiento del servicio civil marca la pauta moral de la política nacional. Idea rescatada por Etzioni-Halevi en 1990, que postulan que el nivel de corrupción es una variable dependiente del bajo nivel de profesionalidad del servicio civil10. Esta tesis calará en otros autores pero no entrando a valorar la incidencia de la política en el desempeño de la gestión. Bajo una visión pesimista de la condición humana confiará en la razón y en la educación pero propuso medios de control y de autoridad sobre los empleados públicos. Su postulado ideológico radica sobre el mérito, unido al control de la imparcialidad que garantizaba el comportamiento ético de la Administración.

La separación entre política (partidista) y administración era admitida sin condiciones. Max Weber mantiene la tesis. Para Weber la burocracia es la forma organizativa propia de la modernidad como la legitimidad racional-legal es la más coherente forma de dominio en esta época. Sobre el funcionario pesa el deber de objetivar sus respuestas frente al ciudadano y para ello el sistema debe impedir que los intereses de partido influyan en la forma de gestionar intereses públicos. Existe una clara diferencia entre la política – esfera en la cual deben plantearse las divergencias éticas- y la administración, que se centra en la ejecución de esos planes con jerarquía, eficiencia, imparcialidad y búsqueda de la verdad11 (estimo que esa búsqueda de la verdad podría generar problemas con principios tales como jerarquía y eficiencia. Aunque es un concepto moralizante que pudo ser empleado para evitar arbitrariedades y con ello un control ético personal e interno de la propia Administración por sus empleados. Ejecución de las políticas públicas encomendadas pero con discernimiento del binomio justicia-injusticia equivalente al binomio objetivo-arbitrario).

Tras una etapa en la cual se barajaban distintos enfoques se llega a una situación en la cual hoy, renace de nuevo: control político en la administración o autocontrol deontológico del empleado público. Mientras Friedrich12 defiende los controles derivados de la profesionalidad y la aplicación de códigos deontológicos; Finer, en cambio, propone controles externos del derecho y la política13. Una posición ecléctica, la de Morstein Marx que refunde ambos criterios político y judicial pero también imponer a los funcionarios códigos deontológicos de buena conducta, junto a la lealtad a la organización. Además, Levitan considera que los empleados públicos están obligados a una entrega política a la democracia y a los ciudadanos.

Por ello, la dualidad de posiciones, hoy vigente, son: o los principios de burocracia, denominado ethos burocrático con sus valores de eficacia, eficiencia, jerarquía, centralización. Y aquellos que defienden el sometimiento del empleado (y por supuesto de la Administración) al régimen democrático y al interés general, como subraya Pugh14, el llamado ethos democrático.

Ambos criterios cohabitan en una tensión continua precisamente por la presión de la política que tiende a redireccionar las actividades públicas objetivas a los intereses subjetivos, que no siempre deben ser identificados con el interés general, aunque formalmente puedan ser disfrazados como tales. Pero la tensión está y estará allí, con mayor o menor intensidad en atención al intervencionismo que se intente aplicar. Por ello, hablar de ética en la política es importante y lo es porque la presión sobre la Administración afecta directamente a sus empleados pero también a los ciudadanos por un servicio que se presta que no es el más optimizado.

Vienen a colación las reflexiones de Aranguren 15 cuando afirma la problemática constitutiva de la relación entre ética y política, que ocasiona una tensión entre la lucha por la moral y el compromiso político, criterio sostenido por Fernández García16,pues la inexistencia de esa tensión únicamente se manifiesta en sistemas totalitarios. Criterio dramático sostenido además por Weber, Popper, Berlin y Aron.

Cabe la compatibilidad entre la tensión moral-política si se admite una ética cívico-política de mínimos sometida al respeto de la dignidad del ser humano, la seguridad, la autonomía, la libertad y la igualdad. Este primer nivel es garantizado por el Derecho cuando aquella falla, otorgándole un plus, una garantía de efectividad, siempre que el Poder judicial no se encuentre cooptado por las instituciones ejecutivas.

No conviene olvidar que la construcción de un Estado de Derecho se inició a raíz de las revoluciones burguesas del s. XVIII en donde se publicaron los Derechos del hombre y ese Estado de Derecho solo posee una finalidad, la lucha contra la arbitrariedad del poder, la tiranía absolutista

El Estado de Derecho equivale entonces a hablar del Estado liberal-democrático y de derechos humanos fundamentales, con los valores e instituciones que comprenden. Fernández García determina que por esta vía se moraliza la vida política y con ello, muy directamente, la Administración Pública.

En esta situación surgieron los Códigos éticos, que no precisamente fueron impulsados por la Administración sino adoptados por la misma del sector privado. Mendieta referencia el Código de la International City Manager´s de 192417.

VI. La necesaria expansión de la ética a las organizaciones e instituciones del Estado

Entre ambas concepciones, hoy, de plena actualidad, se desarrolla la actividad de las Administraciones Públicas, pero también, indiscutiblemente, asociaciones profesionales pertenecientes a otros Poderes del Estado. El binomio en sí tiene una trascendencia crucial pues la opción de uno u otro sistema, o aun imperando uno explícito, de modo legal, el ejercicio del otro, implícitamente, lesiona derechos de los ciudadanos, sometiéndolos a los criterios partidistas, a los criterios del Estado que en suma es lo que se denomina interés general. En el mayor número de las veces contrario a la pervivencia de los derechos de la persona. Y esa negación se manifiesta con más intensidad en conflictos con personas privadas, simples ciudadanos, que ven pisoteados sus derechos sin pudor basándose en el argumentum baculinum. En situaciones en donde la conflictividad ponga en entredicho la buena administración de cualquier Poder quiebran los derechos, por muchas garantías que se intenten reconocer a quienes corresponda enjuiciar. Y sobre esta consideración las políticas intervencionistas rompen la esfera de derechos del ciudadano.

En esta tesitura la creación de un órgano de fiscalización ajena a cualquier Poder seria conveniente, lejos de corporativismos que impiden la acción de la justicia, permitiendo, con ello, lagunas inmunes a la fiscalización democrática que son inadmisibles en un Estado de Derecho. Pero también, no olvidemos que muchas veces las limitaciones personales junto a las ideológicas provocan aberrantes razonamientos lejos de cualquier técnica o mecánica jurídica, pero se admiten y se respetan, sencillamente porque es inexistente – por inoperativa- la responsabilidad personal o colegial de personas u órganos investidos con poder. Lo que se está fraguando no es otra cosa que el agnosticismo del ciudadano respecto al Estado y sus Instituciones, lo que equivale a identificar como corrientes de pensamiento excluyentes de opciones que aniquilan el pluralismo jurídico y cultural.

No quiero que se interprete esta reflexión como una crítica al sistema. No, los poderes como tales y sus miembros son desempeñados por personas y a ellas corresponde direccionar la actividad de un modo u otro. A ellos compete crear climas propicios para que los derechos se expandan y se apliquen o por el contrario se coacte a la persona para ensanchar la acción de gobierno. A ellos corresponde respetar las instituciones y hacer que los Poderes actúen conforme a la CE. O, por el contrario, se fomente la crispación social como estrategia política, presionando a modo a quienes no participen de su particular festín. En esos momentos, como los de hoy, la palabra crisis cobra una nueva dimensión porque un nuevo tiempo impera. La desconfianza hacia el Estado ha alcanzado cotas difíciles de sostener. Sin embargo, no opto por la solución dada por Nietzsche de que, a lo que se viene abajo, lo mejor es empujarlo, recogida por Haberrnas18. Más bien propicia un nuevo intento para restaurar lo destruido y crear un clima de confiabilidad para evitar el errático clima de incertidumbre.

VII. Ética organizacional, finalidad de la ética y excelencia

La causa por la cual la ética emerge en las organizaciones públicas y privadas obedece a varios motivos, no únicamente escándalos que han deteriorado la imagen de integridad en la gestión de servicios públicos. También como resultado de acomodar las conductas de las corporaciones a determinados cánones morales que las hagan públicamente respetables como medio de alcanzar y mantener en la sociedad un prestigio social y humanamente habitables. Porque ello comunica confiabilidad y prestigio, valores muy apreciados en la actualidad. Además de todo ello, encontrándonos en la sociedad de la tecnología – con un progresivo abandono de valores humanos- su desarrollo provoca, en ocasiones, encrucijadas que deben superarse sobre unas reglas conductuales que eviten daño a las personas19.

Este medio transaccional de carácter hostil cohabita con la cultura interior de la organización pública en donde, en ocasiones. La falta de un liderazgo ético provoca una deshumanización gestora si no brutalización convirtiendo la Administración en apéndice político más que gestora de servicios públicos.

Consecuencia de ello autores propugnan un nuevo modelo de gestión basado en una dirección éticamente correcta, dando lugar a la que se denomina ética de tercera generación. Junto a las funciones de dirección tradicionales el modelo añadiría seis nuevas funciones:

I. Manejo de crisis: (previsión de amenazas y sus respuestas).

II. Manejo de problemas (Evaluación de tendencias y sus respuestas).

III. Manejo de la calidad total.

IV. Ambiente.

V. Globalización (seguridad de que los procesos de producción, mercadotecnia y administrativos de la organización se sintonicen con la economía política global).

VI. Ética (observación cuidadosa de las consecuencias éticas y morales del comportamiento, políticas, decisiones y procedimientos de la organización).

Junto a estas nuevas funciones el diseño abarcaría cuatro divisiones mayores o centros:

  1. Centro de reconocimiento/aprendizaje: ¿Qué necesitamos saber para poder producir y/o proporcionar productos y/o servicios de clase mundial?
  1. Centro de recuperación/desarrollo: ¿Cómo ayudar a nuestros empleados a recuperarse de cualesquiera de las disfunciones o problemas que traen consigo a la organización?
  1. Centro mundial de servicio/espiritual: ¿Cómo puede nuestra organización usar todos sus recursos para desarrollar una sociedad y un mundo más sanos?
  1. Centro de operaciones. ¿Cómo llevar de verdad a la práctica y operar una organización manufacturera y/o de servicios de clase mundial?.

Aunque no todas las funciones son asumidas en la actualidad por cualquier organización, sí han sido adoptadas algunas de ellas20.

Cabrá adoptar o no la ética en las organizaciones creyendo que la eficacia y eficiencia es lo único tangible en una entidad dadora de servicios, pero quienes piensan de esta manera desconocen la sostenibilidad de la organización como cauce de desarrollo personal de la persona. El hombre goza de libre arbitrio para hacer o no hacer lo que estime pertinente pero irremediablemente deberá responder de sus actos. Actos que afectarán a sí mismo pero también a su medio, a su centro de trabajo, a su empresa, a su Administración. Obviar la ética, comportarse con cánones distintos a los éticamente exigibles deshumaniza a las personas y deshumaniza a las organizaciones cuyo soporte físico son las personas. Un trabajo en donde no exista respeto a la dignidad de la persona, a sus derechos fundamentales, es éticamente responsable por ser predador de la condición humana del funcionario, de su desarrollo interno, de su crecimiento moral, y en suma, complica de la corrupción de la sociedad. En definitiva, como apunta Guillen Parra, la ética es para quienes quieren un lugar de trabajo eficaz, eficiente y humano.21

La ética pública nace como disciplina científica en EEUU en los años 70, dentro del campo de la Ciencia de la Administración. La ética pública es una especie dentro del género ética especial en tanto aplica los principios de la ética general a la conducta de los hombres respecto de la sociedad o del Estado. En EEUU, la ética empleada allí es la ética dirigida hacia la responsabilidad. En cambio, la ética europea nace en los años 90 en el seno de la Ciencia de la Administración y Ciencia Política, mediatizada por sus circunstancias particulares como son los escándalos políticos en España, Francia, Italia y Bélgica.

Las principales vías de actuación de la ética se concretan en dos principales manifestaciones de los que García Mexía califica de criminalidad gubernativa: violación de derechos fundamentales y corrupción22. Ambos ilícitos en distinto plano axiológico, aunque paradójicamente en la sociedad de consumo tienda a dar más relevancia a los temas crematísticos que a las violaciones de derechos fundamentales contra la persona, el aquilatado reconocimiento de la dignidad humana y la violación de los derechos fundamentales que erosionan y destruyen poseen mayor entidad ontológica y jurídica que aquellos, aunque la morbosidad social se manifiesta con distinto interés frente a la consumación de ambos ilícitos.

Pero también la ética cumple otra función dentro del ámbito organizativo: referencia a la calidad humana, a la excelencia de las personas y de sus acciones en el marco de trabajo de las organizaciones23. Y todo ello, dentro del esquema organizacional, público o privado, implica respeto hacia los demás, ejercer la potestad de mando con flexibilidad, sinceridad, transparencia, optimismo, lealtad, generosidad, integridad y justicia. También la receptividad a los dificultades que acusa la organización y adoptar decisiones que impidan daño a la misma o a sus miembros. Y ello se proyecta sobre la empresa o institución, creando confianza y creando una cultura de la verdad.

VIII. Liderazgo ético

Un liderazgo ético infunde naturalidad y fluidez en la comunicación intra-organizacional y también seguridad y durabilidad en el mandato del gerente y su equipo directivo. Ello es producido por distintas variables, de contenido ético, entre ellas cabe citar:

1. Cumplir con la palabra dada.

2. Sinceridad.

3. Comprensión.

4. Flexibilidad hacia la persona y su circunstancia.

5. Delegación de responsabilidades.

6. Comunicación de criterios de actuación.

7. Comunicación horizontal entre dirigentes y subordinados.

8. Ponderación de la cualidad humana para atribuirle competencias.

Todas estas conductas son éticamente exigibles porque actúan dentro del marco de la dignidad del hombre en su trabajo. Las conductas directivas no éticas generan conflictos, rompiendo la armonía de la organización; producen recelos, desconfianza y provocan la alienación del funcionario y del trabajador en su centro de trabajo. Si importa la eficiencia esto debe preocupar.

Notas

  1. Guillen Parras, M., Ética en las organizaciones. Construyendo confianza, Prentice Hall, Madrid, 2005, p. 3- ↩
  2. Camps, V., Virtudes Públicas. Editorial Espasa Calpe, 1992, Madrid. ↩
  3. Cortina, A., La ética cívica como ética de mínimos, en « Ética Pública y Moral Social. », dir. Núñez Ladeveze, L., Editorial Noesis, Madrid, 1996, pp. 92-3. ↩
  4. Macintyre, A., Tras la virtud crítica, Barcelona, 1987, p. 80. ↩
  5. Gabrelian, V., Public Administration in a Ancient China: The Practice and Thought, Public Voices, V. II, num. 1, 1996. ↩
  6. Sahuquillo, J., Ética y política, Claves de la razón Práctica, 1999, 98. ↩
  7. Sciacca, E., Dalla paura della politica alla politica della paura, en « La paura e la cittá » en D. Pasini, v. II, Facoltá di Science politiche, Universitat de Roma, 1984, pp. 13 y ss. ↩
  8. Sciacca, E., Interpretación de la democracia, EDERSA, Madrid, 1994, pp. 114 y ss.. ↩
  9. Idem, p. 129. ↩
  10. Etzioni-Halevy, E., Exchanging Material Beneficts for political support: A Comparative Analysis, en A. J., Heidenheimer et al., Political Corruption, transaction Publishers, New Brunswick, 1989. ↩
  11. Goodnow, F., Politics and Administration, Russel and Rusell, Nueva York, 1900. ↩
  12. Friedrich, C.J., Corruption Concepts in Historical Perspective, en A.J. Heidenheimer ET al., Political Corruption, Transaction Publishers, New Brunswick, 1989. ↩
  13. Vid. Villoria Mendieta, M., en Ética Pública y corrupción: Curso de ética administrativa, Tecnos, Madrid, 2000, pp. 28-9 con remisión a Cooper, The emergente of Administrative Ethics, 1994. ↩
  14. Pugh, D. L.: The Origins of Ethical Framework in Public Administration, en J. S. Bowman (ed.) Ethical Frontiers in Public Management, Jossey Bass, San Francisco, 1991. ↩
  15. López-Aranguren, J.L., Ética y política, Guadarrama, 1968, pp. 65-6.. ↩
  16. Fernández García, E., Las relaciones entre la ética y la política. El punto de vista dramático desde Max Weber y Raymond Aron, en « Raymon Aron: un liberal resistente», coor. Lasalle, J.M., FAES, Madrid, 2005, p. 97. ↩
  17. Villoria Mendieta, M., en Ética Pública y corrupción: Curso de ética administrativa, cit., p. 29. ↩
  18. Jürguen Habermas, Aclaraciones a la ética del discurso, 2000. ↩
  19. Véase, un ejemplo llamativo que se manifiesta en la sociedad de hoy, Nota de la Fiscalia del TSJ de Cataluña de noviembre de 2006 sobre la protección a médicos y profesores que son objeto de malos tratos, lesiones y vejaciones:
    « […] Las agresiones a los profesionales merecen la más severa perspectiva jurídico-penal" para defender "bienes jurídicos no solo individuales, sino también colectivos, de esencial importancia constitucional.
    Entre esos bienes, se cita el derecho a la educación, uno de los más relevantes que son fundamento del orden político y de la paz social según el artículo 10.1 de la Constitución. Para garantizar el disfrute de ese derecho los poderes públicos deben proteger ese derecho amparando a los profesionales que "personifican la realización de tan esenciales objetivos constitucionales".
    Según la orden, las agresiones a estos profesionales significan la perturbación de la función pública que ejercen", lo que impide "el efectivo disfrute" de los derechos consagrados por la Constitución […]». ↩
  20. Ivancevich, Jhon M., Konopaske, Robert y Matteson, Michael T. Comportamiento organizacional, cit.,p. 533, Carson, T.L., Self-Interest and Business Ethics: Some lessons of the Recent Corporate Scandals, Journal of Business Ethics, 2003, 43,4, Cochran,T.A. Addressing the crisis in confidence in corporations: Roots causes, Victims and Strategies for reform, Academy of management executive, 2002, 16, pp.139-42 y Mitroff, I.I., The antediluvian Corporation, Across the board, 1994, 10, pp. 59-60. ↩
  21. Guillén Parra, M., Ética en las organizaciones, Pearson, Prentice Hall, 2003, p. 19. ↩
  22. Diez-Picazo, L. M., La criminalidad de los gobernantes, Critica, Barcelona, 1996, Diez-Picazo, L. M., Criminalidad gubernativa y acusación independiente. Del Watergate al Whitewater, Claves de razón práctica, 1997, 69, pp. 28-36, Rodriguez-Arana, J., Ética institucional. (Mercado «versus» función pública), Dykinson-Escola Galega de Administración Pública, Madrid, 1996, Saban Godoy, A., El marco jurídico de la corrupción, Civitas, Madrid, 1991, Villoría Mendieta, M., Ética pública y corrupción: Curso de ética administrativa, Tecnos- Universitat Pompeu Fabra, Madrid, 2000. ↩
  23. Guillén Parra, M., Ética en las organizaciones, cit., p. 11. ↩

Para seguir leyendo

  • Cortina, A. (1994): Ética de la empresa, Madrid: Trotta.
  • Camps, V. (1990): Virtudes públicas, Madrid: Espasa-Calpe.
  • Villoria Mendieta, M. (2000): Ética pública y corrupción: curso de ética administrativa, Madrid: Tecnos.
  • Real Decreto Legislativo 5/2015, texto refundido del Estatuto Básico del Empleado Público: código de conducta (arts. 52 a 54). Disponible en: www.boe.es.

Publicado en este blog en febrero de 2013.

martes, 5 de febrero de 2013

Comisión de reforma de la Administración (CORA) y grandes empresas: Santander, Telefónica, Inditex, Corte Inglés e IBM (4 min.)

Sucesos contemporáneos · Serie microensayos

La Comisión para la Reforma de las Administraciones Públicas (CORA) y las grandes empresas

Lo que la Administración puede aprender de Telefónica, Inditex, El Corte Inglés, IBM, el Banco Santander o Mapfre, y por qué el cambio tropieza con las buropatologías que describió Victor Thompson.

Por Juan B. Lorenzo de Membiela
⏱ 5 min de lectura

Sinopsis

Idea principalConclusión
La CORAEl Consejo de Ministros de 26 de octubre de 2012 creó la comisión para reformar las Administraciones.
Lecciones de la empresaAdaptación al cliente, implicación de los trabajadores, reinvención y eficiencia en el ingreso.
Telefónica, Inditex, El Corte InglésCapacidad de adaptación, participación del personal y atención a las necesidades del cliente.
IBM, Santander, MapfreDejar de hacer lo inútil, maximizar ingresos y adaptar la organización.
ResistenciasLa gestión del cambio choca con inercias difíciles de vencer.
BuropatologíasVictor Thompson (1961) describió las patologías de la burocracia: más control genera más rigidez.
Administrar y dirigirNo es lo mismo mandar sobre una estructura que dirigir personas hacia objetivos.

Cronología, 1961-2013

1961Victor Thompson
Modern Organization
2012Creación de la CORA
Acuerdo del Consejo de Ministros de 26 de octubre
2013Informe de la CORA
Junio de 2013

I. La CORA y lo que enseñan las grandes empresas

El Acuerdo del Consejo de Ministros de 26 de octubre de 2012 crea una Comisión para la Reforma de las Administraciones Públicas (CORA) que deberá emitir un dictamen el próximo 30 de junio de 2013. Persigue implantar austeridad, eficiencia y competitividad en las Administraciones. Se crean cuatro subcomisiones de trabajo: la primera, estudia las duplicidades burocráticas. La segunda, profundiza en la simplificación administrativa. La tercera, en la gestión de servicios y medios humanos. La cuarta, en la administración institucional.

De entre todas ellas reclamo la atención sobre la tercera y, en particular, sobre la participación de empresas privadas en el diseño administrativo que propondrá el CORA para implementar gestión estratégica. Esta novedad singulariza este estudio y las propuestas que deben presentarse. A ellas habrá que estar para verificar las expectativas levantadas y en un entorno socio-económico inédito que emerge imponiendo retos.

El diario económico «Expansión» en su edición de 1 de febrero de 2013 publicaba que Telefónica, Santander, Inditex, Mapfre, IBM y El Corte Inglés, ya han sido entrevistadas para tal fin.

Los consultores explican al diario económico que la Administración podía aprender de todas ellas diversos perfiles de gestión.

De Telefónica, según D. Jesus Vega, la capacidad para alcanzar grandes alianzas tecnológicas de negocio en el ámbito internacional.

De Inditex, la aptitud de involucrar a todos los trabajadores en proyectos indistintamente su categoría profesional.

Del Corte Inglés la capacidad para adaptarse a las necesidades del cliente.

De IBM cosas que hay que dejar de hacer y reinventarse, su presidenta Dª Marta Martínez, propone establecer sistemas informáticos centralizados en todo el país.

Del Banco Santander, cómo obtener el máximo de ingresos a la vez que reducir el máximo de costes. D. Emilio Botín apuesta por la formación de su personal con alto potencial.

De Mapfre, la adaptación de la organización a las necesidades del cliente a través de una interactuación continua.

II. El cambio y sus resistencias

Pero la constitución de esta comisión y la recepción de la empresa privada posee importancia no solamente por lo que digan sino principalmente por lo que no digan: el fracaso de la estrategia de la calidad total o excelencia. El EFQM no ha generado valor para las Administraciones en la sociedad. No ha sabido interactuar con el medio innovando al ritmo de los acontecimientos y ha terminado por institucionalizarse. Era una herramienta para el cambio cultural de la burocracia pública que se ha convertido en una parte más de esa misma burocracia.

Era presumible. Porque en tanto la gestión del cambio se encuentre en manos de directivos todo cambio estará condicionado a mantener estructuras de poder. La inmolación para innovar en favor de un « interés general » no entra en instintos básicos de supervivencia administrativa. Máxime cuando Strauss y Rosenstein (1970:197-214) confirman que la democratización en la empresa centraliza todavía más la estructura que «[…] puede intentar prescindir de la gestión media, debilitar la función del staff e inhibir el desarrollo de la profesionalización del mismo […] ».

No es fácil encontrar un punto en el que desaparezca el conflicto entre la eficiencia de la ingeniería por una parte y la satisfacción individual por otra.

III. Las buropatologías y su remedio

En todo caso sí debe analizarse lo que Victor Thompson (1961) calificó de « buropatologías », comportamientos disfuncionales de las organizaciones burocráticas que producen un trabajo descuidado, un incremento de costes y un trato indiferente o mal educado hacia el cliente. Todos estos síntomas provocan que los controles sobre comportamiento se vuelvan más incisivos. Abruman al personal y, con ello, quiebra cualquier iniciativa y compromiso con la organización.

Las consecuencias de las buropatologías son extrañas: la revista « Times» recogía en 17 de diciembre de 1971 los resultados de una alta especialización, cuando los trabajadores subordinan fines priorizando medios: Los bomberos de Genoa (Texas) prendieron fuego a unos edificios abandonados porque se aburrían. Uno de ellos explicó: « Nos pasábamos toda la noche en la estación, sin nada que hacer. Teníamos ganas de ver la luz roja, de que sonaran las campanas […] » (Mintzberg, 2012:382).

Contra las buropatologías control pero contra más control se ejerce más necesidad de control interioriza el operario. Un círculo vicioso que solamente produce climas laborales tóxicos y yerma productividad.

No es preciso tipificar como delito la falta de productividad como ocurrió en la URSS en junio de 1940, en donde el absentismo, definido como 20 minutos de ausencia sin autorización o de estar sin hacer nada en el trabajo fue castigado con 6 meses de trabajos forzados y una reducción del sueldo del 25 %. Entre 1940 y 1955, 36 millones de personas fueron consideradas culpables de dichos delitos, de estas 15 millones fueron encarceladas y 250.000 fusiladas (Acemoglu y Robinson, 2012:161).

Hay que distinguir entre administrar, que significa mandar sobre una estructura jerarquizada y gestionar, que implica dirigir estructuras complejas, en donde interviene no el mando sino el consenso entre partes. Esta visión de la gestión es la más eficiente en tanto se rechaza autoritarismos expresos en pos de consensos y responsabilidades.

Una solución a toda esta problemática se encuentra, como postulan Herbert Simon (1973) y Argyris (1973), en el diseño de organizaciones en donde junto a una eficiencia racional cohabite una realización personal y profesional. Es lo deseable. Y es lo justo en atención a la dignidad de las personas en el trabajo.

Pero como dijo Veira (1997:199-216), hay una distinción entre organizaciones públicas y privadas y es que en las públicas la competencia y la productividad se encuentran bajo el control legal y la justicia. Es decir, el reglamento estrictamente aplicado impide cualquier evolución.

Para seguir leyendo

  • Thompson, V. A. (1961): Modern Organization, Nueva York: Knopf.
  • Comisión para la Reforma de las Administraciones Públicas (2013): Informe CORA, Madrid: Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas.

Publicado en este blog en febrero de 2013.

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