Sucesos contemporáneos · Serie microensayos
Paralelismos entre las crisis de 1929 y 2007
Miedo, rumor y confianza: lo que la Gran Depresión enseña sobre la crisis iniciada en 2007, y una ley de estabilidad presupuestaria que pasó inadvertida.
Por Juan B. Lorenzo de Membiela
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Sinopsis
| Idea principal | Conclusión |
|---|---|
| El ciclo de las civilizaciones | Spengler presenta la decadencia como fase final inevitable, que engendra resignación. |
| La crisis de 1929 como ciclo | Se repiten conductas financieras: agotamiento de la inversión y overshooting. |
| Emociones permanentes | La naturaleza humana no cambia y explica conductas que parecen erráticas. |
| Fases del ciclo | Crisis de liquidez, gasto público excesivo, caída de precios, inversión nula y quiebra bancaria. |
| El rumor como detonante | El mercado responde con pánico y ventas a noticias no contrastadas. |
| Discurso de Hoover (1932) | Admitir el riesgo de abandonar el patrón oro desató la especulación contra el dólar. |
| Retirada de depósitos (1929) | Pérdidas de particulares, ejecuciones hipotecarias y desahucios masivos. |
| Hundimiento del consumo | La venta de automóviles cayó casi un 80 % entre agosto y diciembre de 1929. |
| La confianza recuperada | El Reino Unido restauró el crédito de la libra con gestos de solvencia en 1931-1932. |
| Londres, centro financiero | La estabilidad de la moneda perseguía también la primacía financiera. |
| El poder de la sospecha | La comunicación de los dirigentes puede sostener, a corto plazo, una imagen de solidez. |
| La estabilidad presupuestaria olvidada | El déficit cero de 2001 se diluyó con la reforma de 2006, en plena burbuja inmobiliaria. |
| Góngora y la decadencia | Las ruinas de las Soledades simbolizan el abandono de lo que fue grande. |
Cronología, 1929-2012
Jueves y Martes Negros, 24 y 29 de octubre
21 de septiembre
4 de octubre
Abril, presidencia de Roosevelt
Ley 18/2001 y Ley Orgánica 5/2001
Ley 15/2006 y Ley Orgánica 3/2006
Agosto, tensiones en los mercados interbancarios
15 de septiembre
27 de septiembre
Estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera
I. El ciclo de las civilizaciones
En La decadencia de Occidente, Spengler explica el carácter cíclico de las civilizaciones y su destrucción como fase última1. Este final inevitable genera, en la tragedia de las circunstancias, una resignación incondicional. Resignación que a muchos sirvió para soportar fatalidades. ¿También hoy, ante lo incierto del día a día y con miedo a alzar la mirada para escudriñar hasta el futuro más inmediato? Nada puede objetarse a los gobernantes de hoy porque nada se objetó a los gobernantes de ayer. Solamente que el ayer y el hoy han difuminado el mañana.
II. La crisis de 1929 como ciclo
La crisis de 1929 ha sido estudiada como manifestación de una economía cíclica, por la concurrencia de comportamientos financieros y económicos muy parecidos; especialmente, el agotamiento de las oportunidades de inversión debido a una sobreexpansión de la demanda consumista y de la inversión, el llamado overshooting (Kindleberger, 2009: 308)2.
Sus efectos durante los años sucesivos nos muestran aspectos que concurren en la actualidad, aunque no todos. En lo esencial, subsisten emociones que son permanentes, sea cual sea el momento histórico, porque pertenecen a la naturaleza del hombre, que se mantiene inalterable. Y a ellas debe acudirse para explicar comportamientos que pueden parecer erráticos.
El ciclo que se repite está compuesto por la crisis de liquidez, por presupuestos públicos extravagantes, por disminuciones de precios que quiebran el sistema monetario, por una inversión bruta cercana a cero y, finalmente, por un apocalipsis bancario (Rostow, 1971: 84)3.
III. Lo emotivo en la economía: miedo y confianza
Conocer las circunstancias de 1929 y de los años siguientes puede ayudarnos a evitar caer más hondo, porque saber nadar en las «formas» de la comunicación impide que los «fondos» se sumerjan más en el abismo. Lo emotivo en la economía ha operado en sentido positivo y negativo. Destacan, como ejemplos, los siguientes:
a) El miedo de los inversores a percepciones o noticias negativas sobre la solvencia económica de un país. No se trata de su autenticidad: basta la constancia de un rumor equívoco, fútil. Se generó pánico y ansiedad de liquidez, que motivó la venta de valores y divisas.
Ello ocurrió tras unas declaraciones de Hoover en Des Moines (Iowa, EE. UU.), el 4 de octubre de 1932, cuando mencionó «lo cerca que EE. UU. había estado de abandonar el patrón oro (…)»4. Este comentario desató una oleada mundial de especulación financiera contra el dólar.
Otro ejemplo es la cancelación de depósitos en Nueva York en 1929 por inversores extranjeros, bancos y corporaciones estadounidenses foráneas, sin motivo alguno. Ello generó pérdidas a inversores particulares. Estos, a su vez, para resarcirse de sus perjuicios, ejecutaron sus hipotecas y provocaron, en la mayoría de los casos, desahucios masivos.
El precio de la vivienda cayó rápidamente, junto con el de las materias primas y los automóviles. Desde agosto de 1929 se contrajo la venta de vehículos: de 440.000 unidades a 319.000 en octubre, a 169.500 en noviembre y a 92.500 en diciembre (Butler, 1969)5.
b) La recuperación de la confianza. Gran Bretaña recuperó la confianza de los mercados internacionales en la libra en enero de 1932.
El Gobierno británico anunció que el Banco de Inglaterra cumpliría los pagos de los créditos recibidos en el verano de 1931 sin mermar sus reservas de oro. También informó del pago adelantado y voluntario del impuesto sobre la renta en enero, cuando debía hacerse en marzo6.
La finalidad perseguida fue estabilizar la libra respecto al oro, pero también restablecer a Londres como centro financiero mundial (Einzig, 1935)7, cosa que hoy, en el siglo XXI, se pretende en detrimento de Alemania.
La sutileza financiera no casa con la realidad abrupta de los hechos. Y de ello cabe deducir que el mercado financiero es sensible a la simple sospecha, sin más. Las «políticas» de marketing sobre los ajustes financieros hechas por los dirigentes han podido ofrecer una imagen de solidez económica que, a la postre, ha dado resultados positivos, al menos a corto plazo. Es vivir en la mentira, en lo virtual, pero, al fin y al cabo, vivir, aunque sea muriendo.
IV. Una ley olvidada: la estabilidad presupuestaria
Reclamo la atención sobre un hecho que ha pasado inadvertido y que no ha merecido comentario alguno. En 2001 se aprobaron las leyes de estabilidad presupuestaria para todas las Administraciones públicas8. Estas normas permitían a las comunidades autónomas adoptar las medidas necesarias para alcanzar el déficit cero, ya fuera con una política de incremento de los ingresos públicos, ya mediante la reducción de los gastos, y sin que pudiera recurrirse a una mayor emisión de deuda pública como forma de financiación.
El propósito de aquellas leyes se vio truncado en 2006, al modificarse de forma sustancial el régimen de 20019 y entrar todos en un nuevo marco normativo que invitaba a caminar de cualquier modo en plena burbuja inmobiliaria, que enriquecía a las Administraciones por la vía de los impuestos.
La estabilidad presupuestaria en España
Leyes de 2001. La Ley 18/2001, General de Estabilidad Presupuestaria, y la Ley Orgánica 5/2001, complementaria, que aplicó sus principios a las comunidades autónomas (12 y 13 de diciembre de 2001).
Reforma de 2006. La Ley 15/2006 y la Ley Orgánica 3/2006 modificaron sustancialmente el régimen anterior (26 de mayo de 2006).
Reforma constitucional. El nuevo artículo 135 de la Constitución elevó a rango constitucional el principio de estabilidad presupuestaria (27 de septiembre de 2011).
Ley Orgánica 2/2012. De Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, texto único para todas las Administraciones públicas, hoy vigente con sus modificaciones (27 de abril de 2012).
Cuatro leyes en once años · Del déficit cero de 2001 al artículo 135
V. Epílogo: Góngora y la decadencia
Hoy la arquitectura del tiempo invita a reflexionar sobre la decadencia plasmada por Góngora en sus Soledades: asfixias implacables de una economía cuya estructura interna es incomprendida; desnaturalización del contexto humano; tránsito de la ética de lo difuso hacia un narcisismo evocador de lo bucólico vivido; de lo nacional al imperio y del imperio a la aldea, como catalizador de la ruindad de los hombres y de la decadencia del abandono y la soledad. Son sus versos10:
Aquellas que los árboles apenas
dejan ser torres hoy […]
las estrellas nocturnas luminarias
eran de sus almenas […].
Yacen ahora, y sus desnudas piedras
visten piadosas yedras:
que a ruinas y a estragos
sabe el tiempo hacer verdes halagos […].
Notas
- Spengler, O. (1923-1927): La decadencia de Occidente. Bosquejo de una morfología de la historia universal, trad. de M. García Morente, Madrid: Espasa-Calpe. ↩
- Kindleberger, C. P. (2009), p. 308. Sobre el concepto, véase Kindleberger, C. P. y Aliber, R. Z. (2012): Manías, pánicos y cracs. Historia de las crisis financieras, Barcelona: Ariel. ↩
- Rostow, W. W. (1971): Politics and the Stages of Growth, Cambridge: Cambridge University Press, p. 84. ↩
- Hoover, H. (1932): «Address at the Coliseum in Des Moines, Iowa», 4 de octubre de 1932, en Peters, G. y Woolley, J. T.: The American Presidency Project, Santa Bárbara: Universidad de California. Texto del discurso. ↩
- Butler (1969). Ventas de automóviles en Estados Unidos, agosto-diciembre de 1929. ↩
- Einzig, P. (1933): The Comedy of the Pound, Londres: Kegan Paul, p. 56. ↩
- Einzig, P. (1935). ↩
- Ley 18/2001, de 12 de diciembre, General de Estabilidad Presupuestaria, y Ley Orgánica 5/2001, de 13 de diciembre, complementaria (BOE núm. 299, de 14 de diciembre de 2001). BOE. Hoy rige la Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, dictada en desarrollo del artículo 135 de la Constitución, reformado en 2011. ↩
- Ley 15/2006 y Ley Orgánica 3/2006, ambas de 26 de mayo (BOE núm. 126, de 27 de mayo de 2006). BOE. ↩
- Góngora, L. de (1613): Soledades, «Soledad primera»; ed. de R. Jammes (1994), Madrid: Castalia. ↩
Para seguir leyendo
- Galbraith, J. K. (1955): El crac del 29, Barcelona: Ariel (ed. española).
- Kindleberger, C. P. (1985): La crisis económica, 1929-1939, Barcelona: Crítica.
- Kindleberger, C. P. y Aliber, R. Z. (2012): Manías, pánicos y cracs. Historia de las crisis financieras, Barcelona: Ariel.
- Comín, F. y Hernández, M. (eds.) (2013): Crisis económicas en España, 1300-2012. Lecciones de la historia, Madrid: Alianza.
- Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera. Texto consolidado en el BOE.
Imágenes: Wikimedia Commons (dominio público).
