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sábado, 22 de mayo de 2021

Epigramas y la vida breve (microensayo)

Sucesos contemporáneos · Serie microensayos · Literatura y pensamiento

Epigramas y la vida breve

De las inscripciones griegas a Marcial y de Marcial a las redes sociales: el epigrama, arte de decir mucho en poco, vuelve en la era de los mensajes breves, aunque casi siempre sin su ingenio.

Por Juan B. Lorenzo de Membiela · Doctor en Derecho por la Universidad de Valencia

⌚ 8 min de lectura

Epígrafe latino dedicado a san Nazario en la basílica de San Nazaro in Brolo, Milán
Epígrafe en verso dedicado a san Nazario, basílica de San Nazaro in Brolo (Milán). Fotografía de Giovanni Dall’Orto (2007), de uso libre. Fuente: Wikimedia Commons.

Sinopsis

Idea principalConclusión
OrigenNace en Grecia como inscripción sobre piedra o metal y en Roma se vuelve sátira de la vida diaria.
MarcialEl poeta de Bílbilis fija el modelo moderno: brevedad, expectación y remate agudo.
TradiciónDel Renacimiento al siglo XX lo cultivan autores franceses, ingleses, alemanes y españoles.
HoyLas redes sociales imponen la brevedad, pero no el ingenio: lo procaz se confunde con lo satírico.

Qué es un epigrama

Se entiende por epigrama una composición concisa, en prosa o en verso, que expresa un pensamiento agudo, ingenioso y, a menudo, satírico. Su origen está en Grecia: procede de epígramma, «inscripción», derivado del verbo epigráphein, «escribir sobre» una superficie. Era, en efecto, un texto grabado en piedra, metal u otro material que rotulaba tumbas, monumentos públicos, estatuas, bustos privados o simples objetos. Se cultivó intensamente en Roma y, a lo largo de los siglos, en varias naciones de Europa.

Son composiciones breves, satíricas y siempre ingeniosas. La brillantez de su razonamiento mide su calidad.

La temática es diversa; diría que pintoresca. Si en sus orígenes su contenido fue épico y elegiaco, después acogió toda clase de asuntos, lo que les restó solemnidad, pero los acercó a los avatares cotidianos de las gentes. Gracias a ellos conocemos detalles de la vida diaria de Roma, la intrahistoria de sus ciudadanos y de su sociedad.

Pueden agruparse en varias categorías según su objeto. Con cierta inspiración gastronómica —la clasificación se remonta a la Poética de Julio César Escalígero (1561)— se han distinguido los de mel (miel), elogiosos; los de fel (hiel), procaces y cáusticos; los de acetum (vinagre), de gusto agrio y picante, y los de sal (gracia), inocuos y graciosos, junto a otros múltiples y compuestos (Guillén, 2004).

Son poemas concisos, poesía en miniatura, de dos, cuatro o más versos. Su estructura se divide en dos partes: una primera, que capta la atención del lector, llamada nudo, y una segunda, con un final sorprendente, que se denomina desenlace. Lessing lo explicó en 1771 como el juego entre la expectación y la aclaración.

León de Arroyal, en Los epigramas (1784), cifra su belleza en dos aspectos: un juego de voces que deleita el oído, y la brevedad, novedad, agudeza o elevación del pensamiento, que sorprende gustosamente el ánimo.

El Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española, en su tercera acepción, lo define como «pensamiento de cualquier género, expresado con brevedad y agudeza»1.

Marco Valerio Marcial, el hispano de Bílbilis

Entre los epigramistas clásicos figuran, en Grecia, Asclepíades de Samos y Calímaco, ambos de los siglos IV-III a. C. En Roma, el más destacado fue Marco Valerio Marcial, natural de Augusta Bílbilis —en el cerro de Bámbola, término municipal de la actual Calatayud (Zaragoza)—, que vivió aproximadamente entre los años 40 y 104 d. C.

Él mismo se definía como nacido de celtas e íberos y ciudadano del Tajo, y presumía de su tieso cabello hispano, en contraste con la estética griega, afectada, de moda en una metrópoli que ya daba claros signos de decadencia2.

Marcial tuvo numerosos predecesores en el género. Él cita como modelos a Catulo, Marso, Pedón y Getúlico3. Podría haber citado también a Varrón de Átax, a Licinio Calvo, a Hortensio o a Cayo Memio —pretor y protector de Lucrecio—, a quienes se atribuían epigramas satíricos o eróticos. En tiempos de Augusto compusieron epigramas grandes poetas como Virgilio y Ovidio y, ya bajo Nerón, se atribuyen también a Lucano.

Pasó unos treinta y cuatro años en la Roma imperial (64-98 d. C.). A su llegada lo acogió el círculo de los Anneos, cordobeses como Séneca y su sobrino Lucano, que cayeron en desgracia tras la conjura de Pisón (65 d. C.); después contó con el aprecio de otros hispanos, como Quintiliano. Llevó una vida bohemia, pero siempre servicial con sus amigos. Muchas de sus composiciones son adulaciones a magnates, pero también descripciones de la vida pública y privada de los romanos, con sus glorias y penalidades, sus intrigas, lujos, excesos, verdades e hipocresías.

Vivió en un piso alto cuyas ventanas daban a los laureles del pórtico Vipsanio, levantado por la familia de Agripa. Poseía una pequeña finca, poco productiva, cerca de Nomento (la actual Mentana), en el Lacio. En sus últimos años en Roma tuvo una casita propia en el Quirinal, antes de regresar a Hispania, donde recordó sus primeros años y donde murió.

Cultivó la amistad de mecenas, potentados y aristócratas romanos, que le proporcionaron no solo un modo de vivir de sus versos, sino una posición social relevante. Los emperadores Tito y Domiciano le concedieron el derecho de los tres hijos y el tribunado semestral (tribunatus semestris), que le confirió rango ecuestre.

Su obra conservada reúne quince libros y unos 1550 epigramas: el Liber spectaculorum, los doce libros de Epigrammata y los Xenia y Apophoreta (numerados como libros XIII y XIV). El Libro de los espectáculos, con una treintena de poemas conservados, celebró la inauguración del anfiteatro Flavio —el Coliseo— por Tito en el año 80.

La dimensión literaria de Marcial reside no solo en su brillantez compositiva, sino en su retrato de la vida romana. Se le ha comparado con Menandro, que llevó a la escena la Atenas de su tiempo.

A modo de ejemplo, cabe citar los siguientes epigramas4:

«¿Me preguntas, Lino, qué me produce mi campo nomentano? Esto es lo que me produce mi campo: que no te veo, Lino».
Marcial, II, 38
«Dicen que Cina escribe versos contra mí. No escribe el poeta cuyos versos nadie lee».
Marcial, III, 9
«¿Buscas dónde conservar el pescado en verano? Consérvalo, Ceciliano, en tus termas».
Marcial, II, 78
«No recitas nada y quieres, Mamerco, pasar por poeta: sé lo que quieras, con tal de que no recites nada».
Marcial, II, 88

A Marcial se debe la forma moderna de este género. Toda su obra se escribió bajo esta fórmula, criticada por los prosistas que se arrogaban la creatividad literaria del momento.

La herencia europea

El género resurge en el Renacimiento y se mantiene desde entonces como recurso de muchos poetas y escritores.

En la literatura francesa lo cultivaron Marot, Ronsard, La Fontaine, Jean-Baptiste Rousseau y Voltaire; muy cerca de él están las máximas y caracteres de La Rochefoucauld y La Bruyère. De La Bruyère puede recordarse este pensamiento:

«La tonta vanidad parece consistir en la inquieta pasión de hacerse valer aun por las más pequeñas cosas».
La Bruyère, Los caracteres

O este de La Rochefoucauld:

«Si se examina la naturaleza de las enfermedades, se encontrará que tienen su origen en las pasiones y angustias del espíritu».
La Rochefoucauld, Máximas

En la literatura inglesa cabe citar a Jonson, Donne, Dryden y Pope (Estébanez, 2016), y más tarde a Oscar Wilde y George Bernard Shaw.

En la alemana, a Ulrich von Hutten (1488-1523) y Euricius Cordus (1486-1535), que escribieron en latín, y a Ambrosius Lobwasser (1515-1585), ya en un incipiente alemán. En el siglo XVII el género se consolida con la escuela poética de Silesia, con Martin Opitz (1597-1639) y, sobre todo, Friedrich von Logau (1604-1655), el gran epigramista barroco. En el XVIII destacan Lessing y Goethe, autor de los Epigramas venecianos (1790). En el siglo XX el epigrama tiene presencia destacada con Günter Grass (1927-2015) y Richard Exner (1929-2008), entre otros (Navarrete, 2020).

En España, durante los siglos XVI y XVII, lo emplearon Cristóbal de Castillejo, Baltasar del Alcázar y Diego Hurtado de Mendoza. Se usaron como formas métricas la redondilla, la copla castellana y la quintilla. Baltasar Gracián, en Agudeza y arte de ingenio (1648), hizo de la agudeza el centro de su teoría literaria. Sirva de ejemplo este terceto:

«Todos viven penando, si se advierte:
este, por no perder lo que ha ganado;
aquel, porque jamás se vio premiado».
Atribuido a Baltasar Gracián

En el siglo XIX lo cultivaron Bretón de los Herreros, Mesonero Romanos, Ruiz Aguilera y Campoamor; en el modernismo, Rubén Darío, González Prada y Díez-Canedo. Poetas de la generación de los cincuenta, como Jaime Gil de Biedma y Ángel González, también lo emplearon. Es conocido el «Epigrama votivo» de Gil de Biedma, recogido en Las personas del verbo (1982): en él, el poeta ofrenda a Cipris, diosa del amor, sus gastadas armas de seductor y la invoca, con humor, como «Afrodita Antibiótica».

El regreso de lo breve

Hoy el epigrama, como composición breve, vuelve con fuerza de la mano de las tecnologías de la comunicación. El microblog, la comunicación corta, se impone: Twitter —hoy X— nació con un límite de 140 caracteres, ampliado a 280 en 2017, y servicios como Tumblr o Plurk se construyen también sobre lo brevísimo: treinta palabras, no muchas más.

Sin duda pueden decirse cosas en tan escaso número de palabras, pero decir mucho en tan poco exige disciplinar el ingenio, una exigencia que imponen estos programas al arrojarnos a un minimalismo comunicativo.

Se busca la esencia en bruto, prescindiendo de otras consideraciones más líricas y bellas. Por desgracia, muchos textos breves carecen de cualquier atributo que se aproxime a lo ingenioso. Otras veces, lo procaz e insolente se confunde con lo satírico.

Lo conciso se ha convertido en arquetipo de lo social y muestra un hombre desnudo, que revela un primitivismo deshumanizador bajo la coartada de lo tecnológico.

Que la brevedad del epigrama de Marco Valerio Marcial, del siglo I d. C., confluya con la del siglo XXI no deja de ser llamativo, y demuestra, una vez más, lo que dice el Eclesiastés:

«Lo que fue, eso será; lo que se hizo, eso se hará: nada hay nuevo bajo el sol».
Eclesiastés 1, 9

Notas

  1. Real Academia Española: Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., s. v. «epigrama». Disponible en: dle.rae.es/epigrama.
  2. Marcial, Epigramas, X, 65.
  3. Marcial, Epigramas, I, prefacio.
  4. Marcial, Epigramas, II, 38; III, 9; II, 78, y II, 88. Texto latino en The Latin Library.

Bibliografía

  • Arroyal, León de (1784): Los epigramas, Madrid.
  • Estébanez Calderón, Demetrio (2016): Diccionario de términos literarios, Madrid: Alianza Editorial.
  • Guillén, José (2004): Marco Valerio Marcial, Epigramas, introducción, texto y notas, Zaragoza: Institución Fernando el Católico.

Para seguir leyendo

Publicado en este blog el 22 de mayo de 2021. © Juan B. Lorenzo de Membiela. Imagen: Wikimedia Commons.

domingo, 2 de mayo de 2021

India y el auxilio que debe ofrecerse (artículo)

Sucesos contemporáneos · Serie microensayos

India y el auxilio que debe ofrecerse

La segunda ola de covid-19 en la India en la primavera de 2021: la complacencia tras la primera ola, la escasez de oxígeno medicinal y la ayuda que la comunidad internacional debía prestar.

Por Juan B. Lorenzo de Membiela
⏱ 5 min de lectura

Ilustración. Pixabay, licencia CC0.
Ilustración. Pixabay, licencia CC0.

Sinopsis

Idea principalConclusión
Contagios extremosLa India registró en la primavera de 2021 una tasa de contagios y de muertes sin precedentes.
Optimismo prematuroEn febrero los contagios cayeron por debajo de 10 000 diarios y se relajaron las precauciones.
ComplacenciaLa relajación de las precauciones, alentada desde la política, aceleró la propagación.
Sin oxígenoPacientes que morían a las puertas de los hospitales por falta de oxígeno medicinal.
La paradojaLa India es un gran productor de oxígeno, pero las empresas no daban abasto.
El auxilioLa comunidad internacional debía prestar ayuda urgente, sobre todo oxígeno y material sanitario.

Cronología, 2020-2021

2020Primera ola
Unos 271 millones de infectados, según las estimaciones
2021Febrero
Menos de 10 000 contagios diarios
2021Abril
Segunda ola y escasez de oxígeno
2021Mayo
Ayuda internacional

I. La segunda ola

Sorprende la tasa extrema de contagios y la fatídica escasez de oxígeno para ofrecer soporte vital a los enfermos. Nadie hubiera imaginado que este país conocido como la farmacia del mundo, llegara a estos extremos alcanzando cifras diarias de 300.000 contagios y 3000 fallecidos. Las piras funerarias no dejan de arder a las orillas del Ganges, colapsadas por la avalancha de cadáveres. Muchos expertos contemplan el caso de India como una advertencia de cómo el exceso de confianza puede generar caos.

En la primera ola, el virus infectó a unos 271 millones de personas sobre una población de 1400 millones. Estas cifras indujeron a algunos investigadores a pensar que lo peor de la pandemia había pasado, sobre todo en Delhi y Chennai en donde hubo una alta tasa de contagio. De hecho, una encuesta nacional sobre seroprevalencia realizada en diciembre de 2020 arrojó que la quinta parte de los indios tenían anticuerpos, resultados que han sido cuestionados por la OMS. Los países limítrofes a India también sufren de esta ira pandémica. Los casos comienzan a subir en Nepal a más de 3000 diarios frente a menos de 100 de marzo, idéntica situación se produce en Pakistán y Sri Lanka.

En febrero la tasa de contagios caía por debajo de 10.000 y los fallecidos se habían reducido a cifras de dos dígitos. Era el resultado de casi un año de confinamiento y medidas higiénicas. En ese mes se publicó una resolución del gobierno indio en donde se declaraba: «Se puede decir con orgullo, India... derrotó a Covid-19 bajo el liderazgo capaz, sensato, comprometido y visionario del Primer Ministro Modi... El partido elogia inequívocamente a su liderazgo por presentar a India al mundo como una nación orgullosa y victoriosa en la lucha contra Covid […]»1.

Guiados por ese optimismo el partido Bharatiya Janata del primer ministro Narendra Modi relajó las medidas preventivas. No sirvieron las advertencias de los funcionarios del Ministerio de Sanidad: las personas dejaron de usar mascarilla; el gobierno permitió grandes mítines políticos, de hasta 700.000 personas; eventos deportivos como las ligas de criquet y polo y ceremonias privadas. Autorizó la celebración de eventos religiosos como el Kumbh Mela, en donde 3,5 mll. de personas sin mascarilla y sin distancia se bañaron, en un solo punto, en el rio sagrado Ganges cumpliendo un rito religioso.

La complacencia inundó a la población cansada de las restricciones de la primera ola y a un gobierno que no previó acontecimientos ante un patógeno que es todavía desconocido en muchos aspectos.

II. La falta de oxígeno

Una velocidad de propagación vertiginosa parece ser consecuencia de la variante india. Y esas cifras son solo indiciarias. Numerosos casos sospechosos no se diagnostican como COVID y muchas muertes se atribuyen a circunstancias subyacentes y no propiamente causadas por el patógeno.

Lo más pavoroso es que la gente muere en las puertas de los hospitales sin poder ser atendidos ahogándose por falta de oxígeno. La deshumanización que ocasiona el colapso hospitalario priva de toda dignidad a la persona asimilándolo a cualquier animal.

Lo paradójico del caso es que India es un gran productor de oxígeno. Elabora 7000 tn/día. La demanda de oxigeno antes de la pandemia alcanzaba las 700 tn./día. Durante la primera ola se elevó a 2800 tn./dia y hoy superan las 5000 tn./día.

La escasez se produce porque las empresas que lo fabrican se encuentran al este del país, muy alejadas de las ciudades que lo demandan. Los familiares de los enfermos se lanzan al mercado negro para comprar un cilindro de oxígeno porque saben que esto es la diferencia entre vivir o morir. Ante ese imperativo pocas cosas hay que puedan contener a un hombre abocado al abismo.

La situación ha llegado a tal extremo que las autoridades de Nueva Deli y Haryana envían escoltas policiales para proteger la llegada de los camiones a los hospitales. No han faltado acusaciones de apropiarse de cargamentos ajenos.

Saket Tiku, presidente de la Asociación de Fabricantes de Gases Industriales de India, declaró que poseen excedente de oxígeno, pero la logística, especialmente el transporte mediante camiones, las largas distancias y una gestión burocrática que entorpece la rapidez de las decisiones han provocado esta funesta situación.

El gobierno indio ha dispuesto el transporte de oxígeno por ferrocarril y por vía aérea para acelerar los envíos, pero la ayuda internacional es precisa para proveer vacunas y varios medicamentos base para el tratamiento de la covid-19, entre ellos, los retrovirales.

III. El auxilio internacional

El auxilio reclamado por las autoridades indias ha sido atendido por la Unión Europea, especialmente por Alemania, Francia e Irlanda; EE. UU. y Reino Unido que han enviado concentradores de oxígeno, ventiladores y materias primas para la producción de vacunas.

Se critica no haber preparado al país para una segunda ola catastrófica. No se comprende que en vez de almacenar 1700 mll. de vacunas para inmunizar a la población se optará por exportar la producción suministrándola a más de 74 países.

En India se han detectado las variantes de Reino Unido, Brasil y Sudáfrica. Y una propia, llamada B.1.617, con tres mutaciones: E484Q, L452R y P681R, con tres variantes: B.1.617.1, B.1.617.2 y B.1.617.3. Fue descubierta en el mes de octubre de 2020. La OMS la ha declarado «variante de interés» pero no «variante de preocupación», por ahora2.

La variante B.1.617 ha sido detectada en 9 países europeos, según la agencia Euronews, en noticia publicada el 28 de abril: Bélgica, Irlanda, Reino Unido, Suiza, Alemania, Países Bajos y la isla caribeña francesa de Guadalupe, también en España. Solamente Reino Unido posee unas cifras de contagios más elevada ,522 casos y en el resto de los países europeos 10 casos cada uno aproximadamente3.

Aunque debe aclararse que la mayor detección se debe al uso de mayores recursos tecnológicos. En este supuesto, la inexistencia de casos no significa otra cosa que falta de medios para secuenciar genomas víricos, tecnología que en la actualidad es prioritaria para luchar contra el virus y sus variantes.

Lo que ocurre en India nos muestra hasta qué punto una percepción errónea del riesgo vírico relativiza la importancia y la destrucción de un patógeno que aun hoy sigue desconcertando.

La OMS ha declarado que lo ocurrido en India puede pasar en Europa si existe una relajación de las medidas preventivas sin una planificación adecuada.

Y un reto internacional consecuencia de esta situación dantesca, la ayuda que el mundo debe dispensar a la India porque en un planeta globalizado las distancias no constituyen barreras que ofrezcan protección.

Notas

  1. FT de 26 de abril de 2021. ↩
  2. Website: https://www.news18.com/news/india/indian-strain-of-coronavirus-found-in-17-countries-says-who-3687131.html[Consulta: abril de 2021]. ↩
  3. Website: https://cov-lineages.org/lineages/lineage_B.1.617.html [Consulta: abril de 2021] ↩

Para seguir leyendo

  • Organización Mundial de la Salud: Panel de control de la covid-19. Disponible en: data.who.int.

Publicado en este blog en mayo de 2021. Imágenes: Pixabay (licencia CC0).

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