Lazo negro
In memoriam víctimas de Urda (Toledo)

lunes, 27 de octubre de 2014

ENCUESTA TRABAJO DE INVESTIGACION SOBRE DIRECTIVOS



ENCUESTA TRABAJO DE INVESTIGACION SOBRE DIRECTIVOS



Faltan por cumplimentar una pocas encuestas para alcanzar las 500 para trabajo de investigación universitario sobre Directivo empresarial.



Guarda todas las garantías de confidencialidad exigidas por la LO 15/1999.

Si os animáis a participar, adjunto enlace web


http://www.e-encuesta.com/encuesta/directivoburocratico



Muchas gracias por vuestra colaboración

Juan B Lorenzo de Membiela

sábado, 25 de octubre de 2014

Termodinámica y gerencia productiva ( 2 min.)

Sucesos contemporáneos · Serie microensayos

Termodinámica y organización del trabajo

Toda fricción genera desgaste: lo que el ciclo de Carnot y el segundo principio de la termodinámica enseñan sobre los límites de la productividad y el trato a las personas en las organizaciones.

Por Juan B. Lorenzo de Membiela
⏱ 4 min de lectura

Sinopsis

Idea principalConclusión
Fricción y desgasteAfecta por igual a las personas y a las máquinas.
Carnot (1824)Describió un motor térmico ideal de rendimiento máximo, inalcanzable en la práctica.
El segundo principioNingún proceso puede convertir íntegramente el calor en trabajo.
La productividad absoluta es imposibleExigirla traslada injustamente los fracasos al nivel operativo.
CompetitividadSe ansía más, sin adjetivo, aunque el trabajador se sienta prescindible.
Burocracia y taylorismoDos modelos que comparten la obediencia y la jerarquía como pilares.

Cronología, 1824-1911

1824Reflexiones sobre la potencia motriz del fuego
Sadi Carnot
1850Segundo principio de la termodinámica
Clausius
1911Principios de la dirección científica
Frederick W. Taylor

I. El ciclo de Carnot y el segundo principio

Toda fricción genera desgaste. Tanto en personas como en máquinas. El deterioro causa mantenimiento y reparación de motores. No es extraño entonces encontrar en cualquier país talleres mecánicos y centros médicos.

¿Puede ser la persona demostración práctica del « ciclo de Carnot»?. ¿Puede ser exigida una productividad constante: sin límite de rendimiento y sin límite de reducción retributiva?

Nicolas Sadi Carnot, en 1824, describió un motor térmico de eficiencia perfecta en el que el todo calor o energía se convierte en trabajo. Pero nunca llegó a desarrollar máquina alguna que alcanzara esa conversión.

Esta imposibilidad motivó el enunciado del Segundo Principio de la termodinámica formulado por Clausius y Thomson en el siglo XIX y desarrollada en el siglo XX por Lars Onsager, Ilya Prigogine, Sybren de Groot, Peter Mazur.

Su enunciado: no puede existir ningún proceso cuyo único resultado sea la absorción de calor del depósito y la conversión de todo ese calor en trabajo.

Es decir, la productividad maquinal absoluta es inalcanzable, hoy y en el futuro, con recesión o sin ella, con recuperación o sin ella.

El prof.-catedrático Rubí de la Universidad de Barcelona, en su estudio « El largo brazo de la segunda ley » razona su validez universal (2009: 28). Todos los sistemas, naturales o no, se encuentran bajo su vigencia, incluso en organizaciones, públicas o privadas.

II. Productividad, jerarquía y desgaste

Dado este imperativo las exigencias de productividad tienen por su naturaleza un límite finito. Alcanzar una mayor eficiencia no solamente depende de lo humano sino también, y principalmente, de otros factores: la gestión directiva y la automatización de tareas son relevantes pero apenas se incide en ellas.

Y es injusto porque delegar fracasos al nivel operativo o menos cualificado de la organización no deja de ser una paradoja por la propia esencia de lo burocrático.

En donde la jerarquía y la obediencia imperan como elementos estructurales, derivan deberes de quienes ejercen gerencia y, a través de ella, estrategia para alcanzar los objetivos fijados. Ser lo preeminente en cualquier organización lleva aparejado la carga del fracaso que no siempre es fácil asumir. Douglas Mcgregor, describió como principio en las relaciones entre el personal y la línea de mando, que la autoridad debe igualar a la responsabilidad (2007:199).

Y, sin embargo, la alta competitividad en las organizaciones, agudizada en esta crisis, ansia más trabajo que no necesariamente es productivo, tampoco contributivo de un mejoramiento de los servicios o productos.

Se ansía más, sin adjetivo; se ansía más, enfatizando lo maquinal y marginando lo creativo. En ese recorrido se salva, en ocasiones, la subsistencia, pero desaparece el sentimiento de pertenencia con efectos perturbadores.

Ser prescindible es algo que aunque intuyamos que lo somos no siempre es grato recordarlo. Y hoy se vive bajo esa ambigüedad anímica que nos lleva a un constante acecho sin tregua. Ello provoca una tensión cognitiva y emocional que incide en el cuerpo y en la mente: neurotoxicidad por estrés oxidativo (cfr. Von Hopffgartem, 2013, 50-6 y Sanfeliu, 2005:41-2).

III. Burocracia y taylorismo

Entre la burocracia y el taylorismo concurren relaciones no solamente de fondo, también temporales: Max Weber y Taylor, fueron coetáneos. Ambos apostaron por la voluntad de eliminar la incertidumbre ligada al comportamiento humano.

Ambos construyeron instituciones racionales de carácter impersonal y deshumanizado. Y ambos encontraron en lo rutinario un instrumento eficaz para eliminar la incertidumbre ligada al comportamiento del hombre (Muller, 2010:62).

Con esta racionalización se buscaba acabar con el desperdicio y la ociosidad de los operarios y reducir costes de producción (Chiavenato, 2006: 64).

Pero generó la imposibilidad de comprender la totalidad del proceso productivo.

Organizaciones con operarios superespecializados y gerentes con visión microscópica, preocupados más por hacer cosas que cómo hacerlas y por qué hacerlas.

Ello tiene una importancia extrema porque no se trataría de productividad exclusivamente sino de excelencia productiva, es decir, cuando la eficacia y la eficiencia se cumplen plenamente, cuando los factores de producción son empleados y alcanzan un total aprovechamiento.

Y eso es difícil de alcanzar incluso para aquellas empresas privadas de gran prestigio, pocas, desde luego, que ofrecen a sus empleados gimnasios en el centro de trabajo, guarderías infantiles y otras medidas de motivación.

Para seguir leyendo

  • Carnot, S. (1824): Reflexiones sobre la potencia motriz del fuego.
  • Taylor, F. W. (1911): The Principles of Scientific Management.

Publicado en este blog en octubre de 2014.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Eficacia estimatoria o desestimatoria del silencio administrativo en los procedimientos de gestión de personal.( 2 min.)

Sucesos contemporáneos · Serie microensayos

Eficacia estimatoria o desestimatoria del silencio administrativo en los procedimientos de gestión de personal

La obligación de resolver de la Administración, los efectos del silencio positivo y negativo y su aplicación a los procedimientos de gestión de personal del Real Decreto 1777/1994.

Por Juan B. Lorenzo de Membiela
⏱ 8 min de lectura

Quentin Massys, El prestamista y su esposa (1514). París, Museo del Louvre. Wikimedia Commons, dominio público.
Quentin Massys, El prestamista y su esposa (1514). París, Museo del Louvre. Wikimedia Commons, dominio público. Fuente

Sinopsis

Idea principalConclusión
Obligación de resolverLa Administración debe dictar resolución expresa en todos los procedimientos (art. 42 de la Ley 30/1992).
PlazosNo pueden exceder de seis meses salvo norma con rango de ley; a falta de previsión, tres meses.
Deber de informarLa Administración debe comunicar el plazo y los efectos del silencio; su incumplimiento puede causar indefensión.
Silencio positivoRegla general en los procedimientos iniciados a solicitud del interesado (art. 43).
Silencio negativoSolo permite interponer el recurso que proceda; no impide la resolución expresa posterior.
Gestión de personalEl Real Decreto 1777/1994 adapta a la Ley 30/1992 los procedimientos de gestión de personal.
HoyLa Ley 39/2015 regula la obligación de resolver (art. 21) y el silencio (arts. 24 y 25).

Cronología normativa, 1992-2015

1992Ley 30/1992
Obligación de resolver y silencio (arts. 42 y 43)
1994Real Decreto 1777/1994
Procedimientos de gestión de personal
1999Ley 4/1999
Reforma del régimen del silencio
2015Ley 39/2015
Arts. 21, 24 y 25

I. La obligación de resolver y sus plazos

La Administración, al amparo del art. 42 Ley 30/1992 de RJAPPAC, tiene obligación de resolver todos los procedimientos y notificarlos, art. 42.1º, con indicación de los hechos producidos y las normas aplicables. Ese plazo máximo de resolución administrativa en el que debe notificarse la resolución expresa será el fijado por la norma reguladora del correspondiente procedimiento.

Este plazo no podrá exceder de 6 meses salvo que una norma con rango de Ley establezca uno mayor o así venga previsto en la normativa comunitaria europea, art. 42.2º.

Cuando la norma que regule el procedimiento no determine un plazo máximo, art. 42.3º, este será de 3 meses a contar:

« a) En los procedimientos iniciados de oficio, desde la fecha del acuerdo de iniciación.

b) En los iniciados a solicitud del interesado, desde la fecha en que la solicitud haya tenido entrada en el registro del órgano competente para su tramitación».

En cualquier caso, la Administración Pública deberá informar a los interesados del plazo máximo normativamente previsto para la resolución y notificación de los procedimientos así como los efectos del silencio administrativo.

Esta información, según el art. 42.4º in fine , deberá evacuarse tanto en los procedimientos iniciados de oficio como en aquellos a instancia de parte.

Obligación, que no siempre se cumple y que puede provocar indefensión y por ello, la nulidad del procedimiento por incidencia del art. 62.1.º.a) Ley 30/1992 de RJAPPAC, por violación del art. 24.1º CE.

En todo caso, ponderando esa infracción, véase la STSJ de Madrid, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección 6.ª, 26 de septiembre de 20061, FD tercero:

« […] En cuanto a la extemporaneidad del recurso por haberse interpuesto pasados los dos meses a partir de los seis meses para considerar que ha operado el silencio administrativo a tenor del artículo 42.2 de la Ley 30/92 desde que se formuló la petición hay que decir que el plazo fijado en el mismo no opera sino a efectos de que el particular que no ve contestada expresamente la solicitud pueda entender denegada la misma y tener expedita la vía jurisdiccional para revisar el acto en cuestión.

Ello no quiere decir que no siendo contestada expresamente una solicitud dicho plazo haya de entenderse de naturaleza preclusiva a efectos de la interposición del recurso jurisdiccional sino que, por el contrario, la ausencia de contestación expresa por parte de la Administración que tiene la obligación de resolver (art. 42.1) no puede entenderse sino en el sentido de que el solicitante puede optar por interponer el recurso cuando lo considere oportuno a partir del momento en que, en virtud de la norma prevista, la solicitud puede entenderse desestimada por silencio administrativo.

En el caso que nos ocupa es aplicable esta norma en la forma indicada máxime cuando ,además, la resolución expresamente dictada después no indica recurso alguno ni las demás previsiones contenidas en el artículo 58.2 de la Ley 30/92 por lo que no habiendo sido correctamente notificada la posibilidad de recurrir contra la misma tampoco perjudica al actor el transcurso del plazo de dos meses para interponer el recurso contencioso-administrativo[…] ».

II. El silencio administrativo en la Ley 30/1992

El art. 43 regula el silencio administrativo en los procedimientos iniciados a instancia del interesado. La petición del funcionario de proveer a otro puesto de trabajo o a otra unidad es un procedimiento administrativo de gestión de personal.

El precepto citado determina el silencio positivo de modo genérico salvo que una norma con rango de Ley o norma de Derecho Comunitario Europeo establezca lo contrario.

Con la importante salvedad, recogida en el art. 43.2º in fine Ley 30/1992 de RJAPPAC, de que interpuesto recurso de alzada contra la desestimacion por silencio administrativo de una solicitud o por el transcurso del plazo se entenderá estimado el mismo si llegado el plazo de resolución, el órgano administrativo competente no dictase resolución expresa sobre el mismo.

Concurre, pues, la obligación de dictar resolución expresa por la Administración Pública del art. 42.1º Ley 30/1992 de RJAPPAC, sujetándose al régimen descrito en el art. 43.4º:

« a) En los casos de estimación por silencio administrativo, la resolución expresa posterior a la producción del acto solo podrá dictarse de ser confirmatoria del mismo.

b) En los casos de desestimación por silencio administrativo, la resolución expresa posterior al vencimiento del plazo se adoptará por la Administración sin vinculación alguna al sentido del silencio».

En cuanto a los efectos del silencio, el art. 42.3º Ley 30/1992 de RJAPPAC diferencia entre la estimación por silencio administrativo, silencio positivo , que tendrá la consideración de acto administrativo finalizador del procedimiento.

La desestimación por silencio administrativo, silencio negativo, tiene los únicos efectos de permitir a los interesados o bien la interposición del recurso administrativo procedente o bien la interposición del recurso contencioso-administrativo, en este último caso véanse los arts. 25 y 26 LJCA.

III. Los procedimientos de gestión de personal

b) Procedimiento administrativo especial.

El RD 1777/1994, de 5 de agosto, constituye, en términos generales, una excepción a la regla general prevista en la Ley 30/1992 de RJAPPAC.

En atención a las previsiones de la Ley 4/1999 y la nueva redacción del art. 43 Ley 30/1992 de RJAPPAC, concretamente el carácter del silencio como positivo con carácter general. Se ordenó en su Disp. Adicional Primera, apdos. 1º y 2º:

« 1. El Gobierno, en el plazo de un año a partir de la entrada en vigor de esta Ley, establecerá las modificaciones normativas precisas en las disposiciones reglamentarias dictadas en la adecuación y desarrollo de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre (RCL 1992\2512, 2775 y RCL 1993, 246), de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, para la simplificación de los procedimientos administrativos vigentes en el ámbito de la Administración General del Estado y de sus organismos públicos, atendiendo especialmente a la implantación de categorías generales de procedimientos, así como a la eliminación de trámites innecesarios que dificulten las relaciones de los ciudadanos con la Administración pública. En ningún caso, las especialidades de los distintos procedimientos podrán suponer una disminución o limitación de las garantías consagradas en esta Ley.

2. Sin perjuicio de lo establecido en el apartado anterior, el Gobierno adaptará, en el plazo de dos años, las normas reguladoras de los procedimientos al sentido del silencio administrativo establecido en la presente Ley.

[…] ».

Previsión realizada mediante la Disp. Adicional 29ª, Ley 14/2000:

«En cumplimiento de lo dispuesto en el apartado 2 de la disp. adic. 1.ª de la Ley 4/1999 de modificación de la Ley 30/1992, los procedimientos que se relacionan en el Anexo-2 a esta disposición se entenderán incluidos en la excepción prevista en el apartado 2 del art. 43 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común (silencio positivo)».

Encontramos los siguientes procedimientos administrativos en materia de gestión de personal con indicación de su norma reguladora:

-Reingreso al servicio activo sin reserva de puesto de trabajo, regulado en el art. 29 bis de la Ley 30/19894, de 2 de agosto, de Medidas para la Reforma de la Función Pública.

-Resolución de solicitudes sobre adscripción de puestos de trabajo y otros procedimientos regulados en el RD 469/1987, de 3 de abril, cuya resolución implique efectos económicos».

Por lo demás, dado el carácter especial de la norma de 1994, debe entenderse vigente.

El RD 1777/1994, de 5 agosto, sobre adecuación a la Ley 30/1992, de 26-11-1992, de los procedimientos administrativos en materia de gestión , art. 2 prevé:

« Las solicitudes formuladas en los siguientes procedimientos administrativos de gestión de personal se podrán entender desestimadas una vez transcurridos, sin que se hubiera dictado resolución expresa, los plazos máximos de resolución señalados a continuación:

[…]

h) Procedimientos de ingreso, provisión de puestos de trabajo y promoción profesional, a excepción de los señalados en los epígrafes anteriores: Plazos fijados por su normativa específica y, en su defecto, el general de tres meses previsto en el artículo 42.2 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre».

Así pues rige la especialidad del RD 1777/1994, de 5 agosto, sobre adecuación a la Ley 30/1992, de 26-11-1992, de los procedimientos administrativos en materia de gestión para esas concretas materias, siendo de aplicación el art. 42.2º Ley 30/1992 de RJAPPAC en el resto de supuestos no regulados especialmente por el RD 1777/1994, de 5 agosto, sobre adecuación a la Ley 30/1992, de 26-11-1992, de los procedimientos administrativos en materia de gestión.

La eficacia del plazo especial de 3 meses del RD 1777/1994, de 5 agosto, sobre adecuación a la Ley 30/1992, de 26-11-1992, de los procedimientos administrativos en materia de gestión, art. 2.h) opera en cuanto a la eficacia desestimatoria del procedimiento de gestión de personal instado por el empleado público.

Debiendo entenderse que el plazo de 3 meses no es para dictar resolución, sino, para entender desestimada por silencio negativo el procedimiento instado por el funcionario público .

Notas

  1. (LL 193889,2006). ↩

Para seguir leyendo

  • Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas, arts. 21 a 25. Disponible en: www.boe.es.
  • Real Decreto 1777/1994, de 5 de agosto, de adecuación de las normas reguladoras de los procedimientos de gestión de personal a la Ley 30/1992.

Publicado en este blog en octubre de 2014. Nota de actualización (2026): la Ley 30/1992 fue derogada por la Ley 39/2015, que regula la obligación de resolver en el art. 21 y el silencio administrativo en los arts. 24 y 25.

martes, 14 de octubre de 2014

Potestad directiva en la gestión pública ( 1 min.)



Potestad directiva en la gestión pública  ( 1 min.)
por



Juan B Lorenzo de Membiela

Nos encontramos en momentos en los cuales la gestión pública se halla mediatizada por la explosión del management directivo, intentando superar anquilosados modos gestores yuxtaponiéndose a  un  curioso fenómeno cual es la  creciente devaluación del principio de autoridad ,teóricamente  recocido  a los responsables públicos. Este hecho es palpable en cualquier Administración pero también en cualquier organización, también privada, en donde impere un fatum burocrático . En donde, en ocasiones, la razón del derecho  se somete a  la razón de la oportunidad  en pos del mantenimiento del buen orden gestor o del mantenimiento de la apariencia de la normalidad gestora .

Se produce en esos supuestos una colisión de intereses evidente, en donde el interés público residenciado en el titular del órgano administrativo se enfrenta a situaciones particularizadas reacias a cambios que supongan una pérdida o devaluación de su influencia o estatus dentro de la organización.

Todo cambio estructural implica una modificación del medio y ante ello los sujetos afectados pueden adoptar distintas actitudes, desde la omisiva, prácticamente constituyendo una dejación de sus funciones, sin mayor repercusión administrativa aunque parezca insólito, hasta la más activa, que podrá ser ofensiva y grosera, persiguiendo crear una alarma en el centro laboral.

La solución a estos conflictos individuales o plurales, según los casos y dependiendo del ámbito subjetivo de aplicación, no suele ser otra, en el mayor número de ocasiones, que declinar la decisión directiva adoptada y retrotraer actuaciones, con la consiguiente pérdida de credibilidad y autoridad en la dirección del organismo administrativo. Esta es una solución pragmática no jurídica. Oportunista pero no efectiva. Retrógrada que no avanzada.

Ante esta situación existirán directivos que afronten estos desafíos pero la gran mayoría replegarán las ansias modernizadoras entregándose a la burocracia organizacional, dejándose llevar por el dulce aroma de la normalidad gestora e impidiendo con ello los cambios incentivadores de la eficiencia y eficacia del servicio público, tanto desde un prisma administrativo[1] como del elemento humano de la organización.

Ello frustrará la evolución de la Administración en beneficio y provecho de los ciudadanos. Y es que no debemos olvidar que la forma de provisión de los puestos de trabajo directivos es la libre designación, que si bien posee indudables ventajas[2], tiene como  inconveniente su  frágil estabilidad  .

Este artículo persigue fundamentar y potenciar la potestad directiva como mecanismo esencial de cambio en las  formas anticuadas  de organización   y como cauce de modificación de estructuras implantando los nuevos retos directivos que exige una Administración moderna.




[1] En la acepción empleada por  Cosculluela Montaner, Manual de Derecho Administrativo, t. I, Aranzadi, Pamplona, 2003, p. 33, que engloba las actividades  gestora , ejecutiva   normativa  y jurisdiccional.

[2] Lorenzo de Membiela,  La libre designación como medio de optimizar la eficiencia y eficacia de los servicios públicos, Actualidad Administrativa, 2004, 5,  pp. 531 y ss..

La lucha contra el Ébola: Un Gran Desafío para el Desarrollo

África occidental se enfrenta a la mayor epidemia de ébola en la historia.

Comprometerse con una comunidad global en línea para compartir sus puntos de vista e ideas para que podamos hacer frente a este problema juntos.  

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Envía ideas para subvenciones-desafío y asociaciones - para desarrollar y probar soluciones innovadoras y establecer asociaciones críticas.


Una plataforma de innovación abierta al crowdsourcing para producir  ideas innovadoras para mejorar la prestación de la atención y detener la propagación de la enfermedad, incluyendo mejoras;

Una competición y desafío para financiar y probar innovaciones para PLAN PREVENCIÓN DEL ÉBOLA, tratamiento y control de infecciones;

Usted no tiene que ser un experto en el cuidado de la salud o de la enfermedad infecciosa para aportar ideas con el fin de encontrar soluciones que salven vidas. 

http://ebolagrandchallenge.net/

martes, 7 de octubre de 2014

Ética organizacional ( 1 min.)

Por

Juan B Lorenzo de Membiela

La causa por la cual la ética emerge en las organizaciones públicas y privadas obedece a varios motivos, no únicamente escándalos que han deteriorado la imagen de integridad en la gestión de servicios públicos. También como resultado de acomodar las conductas de las corporaciones a determinados cánones morales que las hagan públicamente respetables como medio de alcanzar y mantener en la sociedad un prestigio social con repercusiones internacionales y económicas  y humanamente habitables  . Porque ello comunica confiabilidad y prestigio, valores muy apreciados en la actualidad.

Además de todo ello, encontrándonos en la sociedad de la tecnología – con un progresivo abandono de valores humanos-  su desarrollo genera encrucijadas que deben superarse sobre unas reglas  conductuales que eviten  daño a  personas[1].

Este medio cohabita con la cultura interior de la organización pública en donde, en ocasiones, la falta de un liderazgo ético provoca una deshumanización gestora convirtiendo a la Administración en una compañía  privada cuyo objetivo único es la rentabilidad.

Una Administración en donde pervive una cultura con siglos de existencia. Este hecho es distintivo de cualquiera otra organización aunque a penas considerado como valor, paradójicamente: Por complejos ideológicos, por localismos miopes sin visión espacial, por un igualitarismo que solamente  conduce a la endogamia y de allí  al fracaso institucional.

Algunos  autores propugnan un nuevo modelo de gestión basado en una  dirección  éticamente correcta, dando lugar a la que se denomina ética de tercera generación .

Junto a las funciones de dirección tradicionales el modelo añadiría seis nuevas funciones:

I.                    Manejo de crisis: (previsión de amenazas y sus respuestas).

II.                  Manejo de problemas (Evaluación de tendencias y sus respuestas).


III.                Manejo de calidad total.

IV.                Ambiente.

V.                  Globalización (seguridad de que los procesos de producción, mercadotecnia y administrativos de la organización se sintonicen con la economía política global).

VI.                Ética (observación cuidadosa de las consecuencias éticas y morales del comportamiento, políticas, decisiones y procedimientos de la organización).

Junto a ellas,   el diseño abarcaría cuatro divisiones mayores o centros:

  1. Centro de reconocimiento/aprendizaje: ¿Qué necesitamos saber para poder producir y/o proporcionar productos y/o servicios de clase mundial?

  1. Centro de recuperación/desarrollo: ¿Cómo ayudar a nuestros empleados a recuperarse de cualesquiera de las disfunciones o problemas que traen consigo a la organización?

  1. Centro mundial de servicio/espiritual: ¿Cómo puede nuestra organización usar todos sus recursos para desarrollar una sociedad y un mundo más sanos?

  1. Centro de operaciones. ¿Cómo llevar de verdad a la práctica y operar una organización manufacturera y/o de servicios de clase mundial?.

Aunque no todas las funciones son asumidas en la actualidad por cualquier organización, sí han sido adoptadas  algunas de ellas[2].

Cabrá admitir o no la ética en las organizaciones  creyendo que la eficacia y eficiencia es lo único tangible en una entidad dadora de servicios, pero quienes piensan de esta manera desconocen la sostenibilidad de la organización como cauce de desarrollo de la personalidad que causa  la autorrealización. Y que ambas funciones están íntimamente unidas y dependientes.


Un trabajo en donde no existan derechos de la persona es éticamente responsable por ser predador del factor humano, de su desarrollo interno, de su crecimiento moral, y en suma , convertirse en cómplice de una descomposición social  tan necesitada de liderazgos.

Como apunta  Guillen  Parra, la ética es para quienes quieren un lugar de trabajo eficaz, eficiente y humano.[3]







[1] Véase, un  ejemplo  llamativo que se manifiesta en la sociedad de hoy, Nota de la Fiscalia del TSJ de Cataluña de noviembre de 2006 sobre la protección a médicos y profesores que son objeto de malos tratos, lesiones y vejaciones:

« […] Las agresiones a los profesionales merecen la más severa perspectiva jurídico-penal" para defender "bienes jurídicos no sólo individuales, sino también colectivos, de esencial importancia constitucional.

Entre esos bienes, se cita el derecho a la educación, uno de los más relevantes que son fundamento del orden político y de la paz social según el artículo 10.1 de la Constitución. Para garantizar el disfrute de ese derecho los poderes públicos deben proteger ese derecho amparando a los profesionales que "personifican la realización de tan esenciales objetivos constitucionales".

Según la orden, las agresiones a estos profesionales significan la perturbación de la función pública que ejercen", lo que impide "el efectivo disfrute" de los derechos consagrados por la Constitución[…]» .


[2] Ivancevich , Jhon M., Konopaske , Robert y Matteson, Michael T. Comportamiento organizacional, cit.,p.  533, Carson, T.L., Self-Interest and Business Ethics: Some lessons of the Recent Corporate Scandals, Journal of Business Ethics, 2003, 43,4, Cochran,T.A. Addressing the crisis in confidence in corporations: Roots causes, Victims and Strategies for reform, Academy of management executive, 2002, 16, pp.139-42 y Mitroff, I.I., The antediluvian Corporation, Across the board, 1994, 10, pp. 59-60.

[3] Guillén Parra, M.,  Ética en las organizaciones, Pearson, Prentice Hall, 2003,  p.  19.

Los despachos entre Felipe II y Álvaro de Bazán sobre la Gran Armada

Sucesos contemporáneos · Serie microensayos Los despachos entre Felipe II y Álvaro de Bazán sobre la Gran Armada Entre mayo de 1587 y enero ...

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