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miércoles, 18 de mayo de 2016

Enterovirus D-68 (EV-D68) y brote en España. Instituto Pasteur de Shanghai , Universidad de Shanghai y et al. (noticia)

Enterovirus D-68 (EV-D68) y brote en España. Instituto Pasteur de Shanghai , Universidad de Shanghai  y et al. (noticia)

¿Qué es el enterovirus D68?
El enterovirus D68 (EV-D68) es un virus que provoca síntomas similares a los de la influenza (gripe) que van de leves a serios. Se identificó por primera vez en California en 1962.

¿Cuáles son los síntomas de la infección por el EV-D68?
Inicialmente, el enterovirus D68 produce un cuadro catarral muy difícil de distinguir de un resfriado común, con síntomas como fiebre, tos, mucosidad, estornudos, dolor de garganta… Sin embargo, la infección puede ir en aumento y afectar a las vías respiratorias bajas, produciendo neumonía, dificultad respiratoria e incluso insuficiencia respiratoria aguda que puede requerir intubación y ventilación mecánica. En estos casos sería necesario el ingreso del menor en una unidad de cuidados intensivos. Otros síntomas asociados con menos frecuencia al enterovirus D68 son sarpullido en la piel e inflamación del músculo cardiaco (miocarditis). También se han declarado algunos casos en los que la infección respiratoria se asocia a síntomas neurológicos y debilidad muscular progresiva, lo cual puede empeorar la evolución respiratoria al ser la respiración menos efectiva. Incluso se han dado algunos casos en los que se ha producido parálisis inexplicable en brazos y piernas.

¿Cómo se propaga este virus? ¿Es contagioso?
Sí, es contagioso. Debido a que el EV-D68 causa una enfermedad respiratoria, el virus puede encontrarse en las secreciones respiratorias de una persona infectada, como la saliva, el moco nasal o el esputo. El EV-D68 se propaga cuando una persona infectada tose, estornuda o toca superficies contaminadas que otras personas tocan después.

¿Quién está en riesgo de contraer la enfermedad?
En general, el grupo con más riesgo para adquirir esta enfermedad son los niños, especialmente los menores de tres años, y también los adolescentes. La población más vulnerable es aquella en la que hay, además, antecedentes de enfermedades respiratorias, como por ejemplo asma. Los adultos se pueden infectar por el enterovirus, pero tienen más probabilidad de no presentar síntomas y, de tenerlos, son leves.

¿Cuáles son los tratamientos?
No existe un tratamiento específico para las personas con enfermedad respiratoria causada por el EV-D68. El tratamiento del enterovirus D68 es sintomático, es decir, orientado a paliar los síntomas, pero no dirigido a erradicar el virus del organismo. En la fase catarral se deberán dar antitérmicos para bajar la fiebre, mantener al niño bien hidratado para favorecer la expectoración de las secreciones respiratorias y utilizar lavados con suero fisiológico para eliminar la mucosidad de las vías respiratorias. Una pequeña proporción de pacientes, en los casos en los que hay una manifiesta dificultad para respirar, puede requerir ingreso en la unidad de cuidados intensivos para ventilación mecánica. Esto quiere decir que pueden precisar intubación y conexión a un respirador artificial. Afortunadamente estos casos son poco frecuentes y suelen tener una evolución favorable. Tampoco hay vacunas para prevenir las infecciones por el EV-D68.



CARACTERÍSTICAS EPIDEMIOLÓGICAS Y CLÍNICAS DE LOS PACIENTES INFECTADOS CON EL ENTEROVIRUS D68, FRANCIA, 07 HASTA 12, 2014

Eurosurveillance, Volumen 21, Número 19, 12 de Mayo el año 2016



TRATAMIENTO CONTRA  Enterovirus (EXPERIMENTACION) 

Enterovirus D-68 (EV-D68) (noticia)

Descubrimiento de itraconazol con amplio espectro in vitro Actividad Antienterovirus que se dirige a proteína no estructural 3A



  1. Instituto de Ecología y Evolución Molecular, SKLEC y IECR, East China Normal University, Shanghai, China

  2.  Unidad de Investigació
    n de Antiinfecciosos, clave Laboratorio de Virología Molecular e Inmunología, Instituto Pasteur de Shanghai, Academia de Ciencias de China, Shanghai, China.
Actualmente no existe una terapia antiviral aprobado para la profilaxis o el tratamiento de las infecciones por enterovirus, que siguen siendo una amenaza considerable para la salud pública. Para descubrir inhibidores que pueden ser reutilizados inmediatamente para el tratamiento de las infecciones por enterovirus, se desarrolló un ensayo de cribado de alto rendimiento que mide el efecto citopático inducido por el enterovirus 71 (EV71) para cribar una biblioteca de medicamentos aprobados por la FDA. El itraconazol (ITZ), un agente antifúngico de triazol, fue identificado como un inhibidor eficaz de la replicación EV71 en el rango micromolar bajo (50% concentraciones eficaces [EC 50 s], 1,15 m). Además EV71, el compuesto también inhibió otros enterovirus, incluidos coxsackievirus A16, B3 virus Coxsackie, virus de la polio 1, y enterovirus 68. Estudio del mecanismo de acción por el ensayo de tiempo de adición y ensayo transitorio-replicón reveló que ITZ objetivo un paso involucrado en la replicación del ARN o el procesamiento de la poliproteína. Se encontró que las mutaciones (G5213U y U5286C) que confieren la resistencia al compuesto 3A estaban en no estructural de proteínas, y confirmamos las sustituciones de aminoácidos diana (V51L 3A y V75A 3A) usando un enfoque de genética inversa. Curiosamente, posaconazol, un nuevo azol oral con una estructura molecular similar a la de ITZ, también exhibió actividad anti-EV71. Por otra parte, los virus ITZ-resistentes no muestran resistencia cruzada a posaconazol o el compuesto enviroxima-como GW5074, que también se dirige a la región 3A, que indica que pueden dirigirse a un sitio específico (s) en el genoma viral. Aunque la actividad protectora de ITZ o posaconazol (solo o en combinación con otros antivirales) no se ha evaluado en modelos animales, nuestros hallazgos pueden representar una oportunidad para desarrollar intervenciones terapéuticas para la infección por enterovirus.




martes, 17 de mayo de 2016

Bélgica emite un bono a 100 años al 2,3%. Tambien Irlanda y México ( noticia)

Bélgica emite un bono a 100 años al 2,3%. Tambien Irlanda y México ( noticia)

En concreto, la emisión ha alcanzado un importe de 100 millones de euros, con una rentabilidad del 2,30%, un interés sólo ligeramente por encima del objetivo de estabilidad de precios a medio plazo del Banco Central Europeo (BCE).
Un portavoz de la Agencia de la Deuda de Bélgica indicó que antes de la emisión de este bono centenario el país ya había emitido deuda a 100 años en 2015 a un interés del 2,50% "convirtiéndose en el primer miembro de la Eurozona que emitió a este plazo".
La operación, que se desarrollo de manera privada, fue gestionada por los bancos Goldman Sachs y Nomura, según Financial Times, que destaca el creciente interés de los inversores por títulos de deuda con vencimiento 'ultra largo' ante la entrada en terreno negativo de la inflación en varias economías europeas.
Además, la emisión de este tipo de bonos permite a los gobiernos comprobar la confianza de los mercados, así como fortalecer la solvencia de sus balances al retrasar la media de los vencimientos de la deuda pública.
De este modo, México se convirtió en la primavera de 2015 en el primer emisor soberano en vender deuda con vencimiento a un siglo vista, con una rentabilidad del 4,2%, siendo secundado meses después por Bélgica, que vendió sus primeros bonos a 100 años con un interés del 2,50%, y ya en 2016 por Irlanda, que colocó su deuda centenaria al 2,35%.
Asimismo, compañías como la brasileña Petrobras o la francesa EDF han vendido bonos con vencimiento a 100 años. Por su parte, algunos países han vendido deuda pública sin fecha de vencimiento y que pagan intereses de manera perpetua, como en el caso de Reino Unido, que en 2012 desestimó la opción de emitir deuda a 100 años.
En el caso de España, el vencimiento más largo acometido hasta la fecha por el Tesoro Público se mantiene en 50 años, un tipo de papel que se vendió por primera vez en septiembre de 2014, con la colocación de 1.000 millones de euros entre inversores privados con un cupón anual del 4%.

domingo, 15 de mayo de 2016

Miguel de Cervantes, embajador de España ( exposición)

Miguel de Cervantes, embajador de España

El ministro inaugura la exposición “Miguel de Cervantes Saavedra, Embajador de España”
​En su intervención, José Manuel García-Margallo destaca que nadie ha sido capaz de proyectar la lengua y cultura españolas dentro y fuera de nuestro país como Miguel de Cervantes, un escritor que se convirtió “por pleno derecho” en el “mejor embajador de España”.
05/05/2016
​El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación recuerda también que el autor del Quijote da nombre al premio más célebre de las letras españolas y al buque insignia de la lengua española, el Instituto Cervantes. En el acto de inauguración de la muestra intervinieron Darío Villanueva, director de la Real Academia Española, y Jaime Sánchez-Revenga, presidente-director de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, quien presentó la moneda de 30 euros de plata de 2016, conmemorativa del IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes. 

A lo largo de 2016 se celebrarán exposiciones, conciertos, representaciones teatrales, ciclos de cine… con el objetivo de acercar al público la vida, obra y época de Miguel de Cervantes, además de profundizar en su particular contexto cultural -la transición del Renacimiento al Barroco y el nacimiento de la literatura moderna- e histórico, presidido por el conflicto de civilizaciones que se escenifica en el Mediterráneo y el descubrimiento del Nuevo Mundo.
 
La Administración, y muy especialmente el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, dedica sus mejores esfuerzos para garantizar la dimensión universal de la conmemoración a través de la red de Embajadas y Centros Culturales y del propio Ministerio. Siempre hay motivos para difundir, analizar, ensalzar y leer la obra de Cervantes. Pero este año representa una oportunidad única para reivindicar su legado, para proclamar su contemporaneidad y para rastrear su impacto imborrable en la cultura universal.
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 La exposición de Exteriores y una moneda de la FNMT se unen al IV centenario
La RAE se ha unido hoy a otra iniciativa del cuarto centenario cervantino. El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación en funciones, José Manuel García-Margallo; el presidente-director general de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre-Real Casa de la MonedaJaime Sánchez Revenga, y el director de la Real Academia Española (RAE), Darío Villanuevahan inaugurado esta tarde la exposición «Miguel de Cervantes Saavedra, embajador de España», que podrá visitarse en el patio del Palacio de Santa Cruz de Madrid, sede del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación.
La muestra, organizada —con motivo del IV centenario de la muerte de Cervantes— por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación y la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre-Real Casa de la Moneda, permanecerá abierta al público hasta el 19 de junio de 2016.
Como ha explicado Jaime Sánchez Revenga, la exposición reúne dibujos, estampas, medallas, monedas, billetes, sellos de correos y billetes de lotería nacional con imágenes de Cervantes, don Quijote y sus más destacadas aventuras junto a su escudero Sancho Panza. Buena parte de las piezas exhibidas pertenecen a las colecciones del Museo Casa de la Moneda y fueron creadas, en su mayoría, por los diseñadores y grabadores de la Real Casa de la Moneda. La RAE ha colaborado con una plancha de cobre utilizada para la impresión de los grabados de la edición del Quijote de Ibarra, además de aportar un dibujo original y un grabado de Cervantes incluidos en ella.
Por su parte, el ministro en funciones, José Manuel García-Margallo, ha destacado la faceta de Cervantes como «embajador de España», señalando que «pocas figuras generan tanta unanimidad y ninguna tiene tanta capacidad para proyectar nuestra lengua dentro y fuera de nuestras fronteras». De ahí que, ha añadido, el ministerio decidiera acoger e impulsar esta exposición, «una muestra más del afán de multiplicar la figura de nuestro escritor».
 

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PD: No debe olvidarse que Cervantes fue soldado pero tambien funcionario, recaudador de impuestos , concretamente. 

Nadando entre nenúfares ( fotografía)


MEDIDAS PARA REDUCIR CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA ( NOTICIA)

MEDIDAS PARA REDUCIR CONTAMINACIÓN 

ATMOSFÉRICA



  • Precipitadores electrostáticos 


Los precipitadores electrostáticos (o ESP por sus siglas en inglés) son dispositivos que se utilizan para atrapar partículas mediante su ionización, atrayéndolas por una carga electrostática inducida. Se emplean para reducir la contaminación atmosférica producida por humos y otros desechos industriales gaseosos, especialmente en las fábricas que funcionan con combustibles fósiles.
Los precipitadores electrostáticos son dispositivos de filtración altamente eficientes, que mínimamente impiden el flujo de los gases a través del dispositivo, y pueden eliminar fácilmente finas partículas como polvo y humo de la corriente de aire.
Estos precipitadores pueden separar cualquier tipo de sustancia en forma de partículas, alcanzando eficacias superiores al 99%, siempre que la resistividad eléctrica de las partículas no sea demasiado alta





  • PROCESOS DE ABSORCION.

Basan su funcionamiento en el hecho de que los gases residuales están compuestos de mezclas de sustancias en fase gaseosa, algunas de las cuales son solubles en fase líquida. En el proceso de absorción de un gas, el efluente gaseoso que contiene el contaminante a eliminar se pone en contacto con un líquido en el que el contaminante se disuelve. La transferencia de materia se realiza por el contacto del gas con el líquido en lavadores húmedos o en sistemas de absorción en seco.

Una vez que se tiene estos elementos contaminantes concentrados en agua, es más fácil controlar esta fuente de contaminación y evitar sus efectos adversos.





  • PROCESOS DE ADSORCIÓN.

Una alternativa a los sistemas de absorción por líquido lo constituye la
adsorción de los contaminantes sobre sólidos. En los procesos de adsorción los gases,
vapores y líquidos se retienen sobre una superficie sólida como consecuencia de
reacciones químicas y/o fuerzas superficiales. Se produce una difusión desde la masa
gaseosa hasta la superficie externa del sólido y de las moléculas del gas dentro de los
poros de sólido seguida de la adsorción propiamente dicha de las moléculas del gas
en la superficie del sólido.

Un mecanismo puesto en práctica es el de pavimentos que reducen la contaminación atmosférica, gracias a este proceso de adsorción

BUENAS PRÁCTICAS BANCARIAS ( estudio )

BUENAS PRÁCTICAS BANCARIAS
Barral Varela, Guillermo, en Expansion
CONCEPTO


Actuaciones realizadas por una Entidad Financiera, fundamentalmente en el ámbito de las relaciones con sus clientes, que se consideran correctas y transparentes por parte de los Organismos Reguladores de la actividad bancaria, en particular por el Banco de España.

El Banco de España define literalmente el concepto de buena práctica bancaria del siguiente modo:
“Se entiende por buenas prácticas bancarias aquellas que sin venir impuestas por la normativa contractual o de supervisión, ni constituir un uso financiero, son razonablemente exigibles para la gestión responsable, diligente y respetuosa con el cliente de los negocios financieros.

Se entiende por usos financieros aquellos usos mercantiles y bancarios comúnmente aceptados en las plazas de que se trate.”

II. EVOLUCIÓN

La actividad bancaria no puede considerarse de forma aislada, sino que se desarrolla dentro de un entorno; éste ha ido evolucionando progresivamente, y para comprobar tanto la rapidez como la profundidad de dicha evolución basta analizar los cambios que se producen en el entorno español durante el período que se inicia en los años 60.

En esa década apenas cabe hablar de buenas prácticas bancarias puesto que tenemos en España una banca mucho menos dinámica, más burocrática y muy lejos de tener presentes conceptos como “adaptarse a las necesidades del cliente”; pero ello es lógico, se vive entonces en un entorno aún de mucho aislamiento respecto del extranjero, de plena soberanía nacional, con un consumidor de servicios bancarios en general poco formado y, en consecuencia, poco exigente; con un escaso desarrollo de los servicios post-venta en todo tipo de actividades.

La situación va cambiando radicalmente: España se unirá a la Comunidad Económica Europea, el aumento de cultura financiera de los consumidores va a ir aumentando de forma considerable, comienza a hablarse de derechos de los consumidores.

En realidad, la enorme sofisticación que sufre el entorno en el cual se desarrolla la actividad de la banca va a ir propiciando una conciencia de que existen dos partes claramente diferenciadas:

  • - La Entidad Financiera, que no actúa exactamente en un plano de igualdad respecto de sus clientes (el Banco o Caja tiene más medios, le impone sus modelos de contratación, etc.).
  • - Los consumidores de servicios financieros, en concreto bancarios, que conocen que son una parte teóricamente más “débil”, pero cada vez con más cultura financiera, un mayor conocimiento de los productos bancarios y conscientes de los derechos que como consumidores les asisten.
Se ha indicado que las buenas prácticas bancarias, surgen de la evolución del entorno, pero éste es complejo, es decir, que el cambio de conciencia va acompañado de cambios normativos y de cambios económicos:

  • - Por una parte, la Banca pasa de ser un sector estable, en el que hay cuota de mercado para todos, de modo que la competencia no es exagerada, a ser una actividad en la que la lucha por captar clientes es constante
  • - Es en estos contextos en los que mantener a un cliente contento (y realizar buenas prácticas bancarias es una forma excelente de lograrlo) resulta decisivo.
  • - Por otra, por mucho que hubiesen existido cambios sociales y económicos que propiciasen un trato más equitativo para los consumidores, el desarrollo de las buenas prácticas bancarias y en general de la transparencia y defensa de los clientes no habría obtenido un grado de desarrollo tan profundo si no hubiese sido por las exigencias normativas, de las que se habla en el epígrafe siguiente.
III. REGULACIÓN SOBRE TRANSPARENCIA Y PROTECCIÓN A LA CLIENTELA



jueves, 12 de mayo de 2016

Discurso del papa Francisco al recibir el Premio Carlomagno ( reflexión)

Discurso del papa Francisco al recibir el Premio Carlomagno

Vaticano, 6 de mayo de 2016
Ilustres señoras y señores:
Les doy mi cordial bienvenida y gracias por su presencia. Agradezco especialmente sus amables palabras a los señores Marcel Philipp, Jürgen Linden, Martin Schulz, Jean-Claude Juncker y Donald Tusk. Deseo reiterar mi intención de ofrecer a Europa el prestigioso premio con el cual he sido honrado: no hagamos un mero un gesto celebrativo, sino que aprovechemos más bien esta ocasión para desear todos juntos un impulso nuevo y audaz para este amado Continente.
La creatividad, el ingenio, la capacidad de levantarse y salir de los propios límites pertenecen al alma de Europa. En el siglo pasado, ella ha dado testimonio a la humanidad de que un nuevo comienzo era posible; después de años de trágicos enfrentamientos, que culminaron en la guerra más terrible que se recuerda, surgió, con la gracia de Dios, una novedad sin precedentes en la historia. Las cenizas de los escombros no pudieron extinguir la esperanza y la búsqueda del otro, que ardían en el corazón de los padres fundadores del proyecto europeo. Ellos pusieron los cimientos de un baluarte de la paz, de un edificio construido por Estados que no se unieron por imposición, sino por la libre elección del bien común, renunciando para siempre a enfrentarse. Europa, después de muchas divisiones, se encontró finalmente a sí misma y comenzó a construir su casa.
Esta “familia de pueblos” (1), que entretanto se ha hecho de modo meritorio más amplia, en los últimos tiempos parece sentir menos suyos los muros de la casa común, tal vez levantados apartándose del clarividente proyecto diseñado por los padres. Aquella atmósfera de novedad, aquel ardiente deseo de construir la unidad, parecen estar cada vez más apagados; nosotros, los hijos de aquel sueño estamos tentados de caer en nuestros egoísmos, mirando lo que nos es útil y pensando en construir recintos particulares. Sin embargo, estoy convencido de que la resignación y el cansancio no pertenecen al alma de Europa y que también “las dificultades puedan convertirse en fuertes promotoras de unidad” (2).
En el Parlamento Europeo me permití hablar de la Europa anciana. Decía a los eurodiputados que en diferentes partes crecía la impresión general de una Europa cansada y envejecida, no fértil ni vital, donde los grandes ideales que inspiraron a Europa parecen haber perdido fuerza de atracción. Una Europa decaída que parece haber perdido su capacidad generativa y creativa. Una Europa tentada de querer asegurar y dominar espacios más que de generar procesos de inclusión y de transformación; una Europa que se va “atrincherando” en lugar de privilegiar las acciones que promueven nuevos dinamismos en la sociedad; dinamismos capaces de involucrar y poner en marcha todos los actores sociales (grupos y personas) en la búsqueda de nuevas soluciones a los problemas actuales, que fructifiquen en importantes acontecimientos históricos; una Europa que, lejos de proteger espacios, se convierta en madre generadora de procesos (cf. Evangelii gaudium, 223).
¿Qué te ha sucedido, Europa humanista, defensora de los derechos humanos, de la democracia y de la libertad? ¿Qué te ha pasado, Europa, tierra de poetas, filósofos, artistas, músicos, escritores? ¿Qué te ha ocurrido, Europa, madre de pueblos y naciones, madre de grandes hombres y mujeres que fueron capaces de defender y dar la vida por la dignidad de sus hermanos?
El escritor Elie Wiesel, superviviente de los campos de exterminio nazis, decía que hoy en día es imprescindible realizar una “transfusión de memoria”. Es necesario “hacer memoria”, tomar un poco de distancia del presente para escuchar la voz de nuestros antepasados. La memoria no solo nos permitirá que no se cometan los mismos errores del pasado (cf. Evangelii gaudium, 108), sino que nos dará acceso a aquellos logros que ayudaron a nuestros pueblos a superar positivamente las encrucijadas históricas que fueron encontrando. La transfusión de memoria nos libera de esa tendencia actual, con frecuencia más atractiva, a obtener rápidamente resultados inmediatos sobre arenas movedizas, que podrían producir “un rédito político fácil, rápido y efímero, pero que no construyen la plenitud humana” (ibíd. 224).
A este propósito, nos hará bien evocar a los padres fundadores de Europa. Ellos supieron buscar vías alternativas e innovadoras en un contexto marcado por las heridas de la guerra. Ellos tuvieron la audacia no solo de soñar la idea de Europa, sino que osaron transformar radicalmente los modelos que únicamente provocaban violencia y destrucción. Se atrevieron a buscar soluciones multilaterales a los problemas que poco a poco se iban convirtiendo en comunes.
Robert Schuman, en el acto que muchos reconocen como el nacimiento de la primera comunidad europea, dijo: “Europa no se hará de una vez, ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho” (3). Precisamente ahora, en este nuestro mundo atormentado y herido, es necesario volver a aquella solidaridad de hecho, a la misma generosidad concreta que siguió al segundo conflicto mundial, porque —proseguía Schuman— “la paz mundial no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que la amenazan” (4)Los proyectos de los padres fundadores, mensajeros de la paz y profetas del futuro, no han sido superados: inspiran, hoy más que nunca, a construir puentes y derribar muros. Parecen expresar una ferviente invitación a no contentarse con retoques cosméticos o compromisos tortuosos para corregir algún que otro tratado, sino a sentar con valor bases nuevas, fuertemente arraigadas. Como afirmaba Alcide De Gasperi, “todos animados igualmente por la preocupación del bien común de nuestras patrias europeas, de nuestra patria Europa”, se comience de nuevo, sin miedo un “trabajo constructivo que exige todos nuestros esfuerzos de paciente y amplia cooperación” (5).
Esta transfusión de memoria nos permite inspirarnos en el pasado para afrontar con valentía el complejo cuadro multipolar de nuestros días, aceptando con determinación el reto de “actualizar” la idea de Europa. Una Europa capaz de dar a luz un nuevo humanismo basado en tres capacidades: la capacidad de integrar, capacidad de comunicación y la capacidad de generar.
Capacidad de integrar
Erich Przywara, en su magnífica obra La idea de Europa, nos reta a considerar la ciudad como un lugar de convivencia entre varias instancias y niveles. Él conocía la tendencia reduccionista que mora en cada intento de pensar y soñar el tejido social. La belleza arraigada en muchas de nuestras ciudades se debe a que han conseguido mantener en el tiempo las diferencias de épocas, naciones, estilos y visiones. Basta con mirar el inestimable patrimonio cultural de Roma para confirmar, una vez más, que la riqueza y el valor de un pueblo tiene precisamente sus raíces en el saber articular todos estos niveles en una sana convivencia. Los reduccionismos y todos los intentos de uniformar, lejos de generar valor, condenan a nuestra gente a una pobreza cruel: la de la exclusión. Y, más que aportar grandeza, riqueza y belleza, la exclusión provoca bajeza, pobreza y fealdad. Más que dar nobleza de espíritu, les aporta mezquindad.
Las raíces de nuestros pueblos, las raíces de Europa se fueron consolidando en el transcurso de su historia, aprendiendo a integrar en síntesis siempre nuevas las culturas más diversas y sin relación aparente entre ellas. La identidad europea es, y siempre ha sido, una identidad dinámica y multicultural.
La actividad política es consciente de tener entre las manos este trabajo fundamental y que no puede ser pospuesto. Sabemos que “el todo es más que la parte, y también es más que la mera suma de ellas”, por lo que se tendrá siempre que trabajar para “ampliar la mirada para reconocer un bien mayor que nos beneficiará a todos” (Evangelii gaudium, 235). Estamos invitados a promover una integración que encuentra en la solidaridad el modo de hacer las cosas, el modo de construir la historia. Una solidaridad que nunca puede ser confundida con la limosna, sino como generación de oportunidades para que todos los habitantes de nuestras ciudades —y de muchas otras ciudades— puedan desarrollar su vida con dignidad. El tiempo nos enseña que no basta solamente la integración geográfica de las personas, sino que el reto es una fuerte integración cultural.
De esta manera, la comunidad de los pueblos europeos podrá vencer la tentación de replegarse sobre paradigmas unilaterales y de aventurarse en “colonizaciones ideológicas”; más bien redescubrirá la amplitud del alma europea, nacida del encuentro de civilizaciones y pueblos, más vasta que los actuales confines de la Unión y llamada a convertirse en modelo de nuevas síntesis y de diálogo. En efecto, el rostro de Europa no se distingue por oponerse a los demás, sino por llevar impresas las características de diversas culturas y la belleza de vencer todo encerramiento. Sin esta capacidad de integración, las palabras pronunciadas por Konrad Adenauer en el pasado resonarán hoy como una profecía del futuro: “El futuro de Occidente no está amenazado tanto por la tensión política, como por el peligro de la masificación, de la uniformidad de pensamiento y del sentimiento; en breve, por todo el sistema de vida, de la fuga de la responsabilidad, con la única preocupación por el propio yo” (6).
Capacidad de diálogo
Si hay una palabra que tenemos que repetir hasta cansarnos es esta: diálogo. Estamos invitados a promover una cultura del diálogo, tratando por todos los medios de crear instancias para que esto sea posible y nos permita reconstruir el tejido social. La cultura del diálogo implica un auténtico aprendizaje, una ascesis que nos permita reconocer al otro como un interlocutor válido; que nos permita mirar al extranjero, al emigrante, al que pertenece a otra cultura como sujeto digno de ser escuchado, considerado y apreciado. Para nosotros, hoy es urgente involucrar a todos los actores sociales en la promoción de “una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, la búsqueda de consensos y acuerdos, pero sin separarla de la preocupación por una sociedad justa, memoriosa y sin exclusiones” (Evangelii gaudium, 239). La paz será duradera en la medida en que armemos a nuestros hijos con las armas del diálogo, les enseñemos la buena batalla del encuentro y la negociación. De esta manera podremos dejarles en herencia una cultura que sepa delinear estrategias no de muerte, sino de vida, no de exclusión, sino de integración.
Esta cultura de diálogo, que debería ser incluida en todos los programas escolares como un eje transversal de las disciplinas, ayudará a inculcar a las nuevas generaciones un modo diferente de resolver los conflictos al que les estamos acostumbrando. Hoy urge crear “coaliciones”, no solo militares o económicas, sino culturales, educativas, filosóficas, religiosas. Coaliciones que pongan de relieve cómo, detrás de muchos conflictos, está en juego con frecuencia el poder de grupos económicos. Coaliciones capaces de defender las personas de ser utilizadas para fines impropios. Armemos a nuestra gente con la cultura del diálogo y del encuentro.
Capacidad de generar
El diálogo, y todo lo que este implica, nos recuerda que nadie puede limitarse a ser un espectador ni un mero observadorTodos, desde el más pequeño al más grande, tienen un papel activo en la construcción de una sociedad integrada y reconciliada. Esta cultura es posible si todos participamos en su elaboración y construcción. La situación actual no permite meros observadores de las luchas ajenas. Al contrario, es un firme llamamiento a la responsabilidad personal y social.
En este sentido, nuestros jóvenes desempeñan un papel preponderante. Ellos no son el futuro de nuestros pueblos, son el presente; son los que ya hoy con sus sueños, con sus vidas, están forjando el espíritu europeo. No podemos pensar en el mañana sin ofrecerles una participación real como autores de cambio y de transformación. No podemos imaginar Europa sin hacerlos partícipes y protagonistas de este sueño.
He reflexionado últimamente sobre este aspecto, y me he preguntado: ¿Cómo podemos hacer partícipes a nuestros jóvenes de esta construcción cuando les privamos del trabajo, de empleo digno que les permita desarrollarse a través de sus manos, su inteligencia y sus energías? ¿Cómo pretendemos reconocerles el valor de protagonistas, cuando los índices de desempleo y subempleo de millones de jóvenes europeos van en aumento? ¿Cómo evitar la pérdida de nuestros jóvenes, que terminan por irse a otra parte en busca de ideales y sentido de pertenencia porque aquí, en su tierra, no sabemos ofrecerles oportunidades y valores?
“La distribución justa de los frutos de la tierra y el trabajo humano no es mera filantropía. Es un deber moral” (7). Si queremos entender nuestra sociedad de un modo diferente, necesitamos crear puestos de trabajo digno y bien remunerado, especialmente para nuestros jóvenes.
Esto requiere la búsqueda de nuevos modelos económicos más inclusivos y equitativos, orientados no para unos pocos, sino para el beneficio de la gente y de la sociedad. Pienso, por ejemplo, en la economía social de mercado, alentada también por mis predecesores (cf. Juan Pablo II, Discurso al Embajador de la R. F. de Alemania, 8 noviembre 1990). Pasar de una economía que apunta al rédito y al beneficio, basados en la especulación y el préstamo con interés, a una economía social que invierta en las personas creando puestos de trabajo y cualificación.
Tenemos que pasar de una economía líquida, que tiende a favorecer la corrupción como medio para obtener beneficios, a una economía social que garantice el acceso a la tierra y al techo por medio del trabajo como ámbito donde las personas y las comunidades puedan poner en juego “muchas dimensiones de la vida: la creatividad, la proyección del futuro, el desarrollo de capacidades, el ejercicio de los valores, la comunicación con los demás, una actitud de adoración. Por eso, en la actual realidad social mundial, más allá de los intereses limitados de las empresas y de una cuestionable racionalidad económica, es necesario que ‘se siga buscando como prioridad el objetivo del acceso al trabajo […] para todos'” (8) (Laudato si’,127).
Si queremos mirar hacia un futuro que sea digno, si queremos un futuro de paz para nuestras sociedades, solamente podremos lograrlo apostando por la inclusión real: “esa que da el trabajo digno, libre, creativo, participativo y solidario” (9). Este cambio (de una economía líquida a una economía social) no solo dará nuevas perspectivas y oportunidades concretas de integración e inclusión, sino que nos abrirá nuevamente la capacidad de soñar aquel humanismo, del que Europa ha sido la cuna y la fuente.
La Iglesia puede y debe ayudar al renacer de una Europa cansada, pero todavía rica de energías y de potencialidades. Su tarea coincide con su misión: el anuncio del Evangelio, que hoy más que nunca se traduce principalmente en salir al encuentro de las heridas del hombre, llevando la presencia fuerte y sencilla de Jesús, su misericordia que consuela y anima. Dios desea habitar entre los hombres, pero puede hacerlo solamente a través de hombres y mujeres que, al igual que los grandes evangelizadores del continente, estén tocados por él y vivan el Evangelio sin buscar otras cosas. Solo una Iglesia rica en testigos podrá llevar de nuevo el agua pura del Evangelio a las raíces de Europa. En esto, el camino de los cristianos hacia la unidad plena es un gran signo de los tiempos, y también la exigencia urgente de responder al Señor “para que todos sean uno· (Jn 17,21).
Con la mente y el corazón, con esperanza y sin vana nostalgia, como un hijo que encuentra en la madre Europa sus raíces de vida y fe, sueño un nuevo humanismo europeo, “un proceso constante de humanización”, para el que hace falta “memoria, valor y una sana y humana utopía” (10)Sueño una Europa joven, capaz de ser todavía madre: una madre que tenga vida, porque respeta la vida y ofrece esperanza de vida. Sueño una Europa que se hace cargo del niño, que como un hermano socorre al pobre y a los que vienen en busca de acogida, porque ya no tienen nada y piden refugio. Sueño una Europa que escucha y valora a los enfermos y a los ancianos, para que no sean reducidos a objetos improductivos de descarte. Sueño una Europa, donde ser emigrante no sea un delito, sino una invitación a un mayor compromiso con la dignidad de todo ser humano. Sueño una Europa donde los jóvenes respiren el aire limpio de la honestidad, amen la belleza de la cultura y de una vida sencilla, no contaminada por las infinitas necesidades del consumismo; donde casarse y tener hijos sea una responsabilidad y una gran alegría, y no un problema debido a la falta de un trabajo suficientemente estable. Sueño una Europa de las familias, con políticas realmente eficaces, centradas en los rostros más que en los números, en el nacimiento de hijos más que en el aumento de los bienes. Sueño una Europa que promueva y proteja los derechos de cada uno, sin olvidar los deberes para con todos. Sueño una Europa de la cual no se pueda decir que su compromiso por los derechos humanos ha sido su última utopía.
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(1) Discurso al Parlamento Europeo, Estrasburgo, 25 de noviembre de 2014.
(2) Ibíd.
(3) Declaración del 9 de mayo de 1950, Salón de l’Horloge, Quai d’Orsay, Paris
(4) Ibíd.
(5) Discurso a la Conferencia Parlamentaria Europea, París, 21 de abril de 1954.
(6) Discurso a la Asamblea de los artesanos alemanes, Düsseldorf, 27 de abril de 1952.
(7) Discurso a los movimientos populares en Bolivia, Santa Cruz de la Sierra, 9 de julio de 2015.
(8) Benedicto XVI, Carta. Enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 32: AAS 101 (2009), 666.
(9) Discurso a los movimientos populares en Bolivia, Santa Cruz de la Sierra, 9 de julio 2015.
(10) Discurso al Consejo de Europa, Estrasburgo, 25 de noviembre de 2014.
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