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domingo, 30 de diciembre de 2012

Cultura de verdad en Reinhard Mohn ( 1 min.)




 Cultura de verdad en Reinhard Mohn ( 1 min.)

por  Juan B. Lorenzo de Membiela


Una cultura de verdad, quizás una quimera o tal vez una esperanza ante un caos que concurre. Para Reinhard Mohn, las  estructuras jerárquicas están sobreexplotadas  en relación con su capacidad de gestión. Propugna un humanismo basado en la delegación de poder, pero también la   aprobación y compromiso del elemento personal respecto a los objetivos asignados. 

La delegación descendente garantiza la tasa necesaria de creatividad y capacidad de innovación[1]

Ante el caos, Mohn, propugna la capacidad de rendimiento para garantizar el éxito y la estabilidad. Ello significa que la burocracia, tanto en la organización pública como privada, en tanto que desbordada por las exigencias de gestión no colma las demandas que hoy se exigen.

Para fundamentar su teoría expone 12 razones:

I. El humanitarismo no tiene nada que ocultar; por el contrario, las intenciones a expensas de otras personas se mantienen ocultas. Por ello si los autoritarismos son rechazados por las personas, la política democracia y humana (observemos que no sólo refiere a la democracia sino que la adjetiva: humana) se impone con más facilidad entre la opinión pública.

II. La transparencia fomenta la fiabilidad y la confianza.

III. Sólo una comunidad libre puede atreverse a delegar la responsabilidad en niveles inferiores. 

La economía planificada sobre estructuras jerárquicas reprime las opiniones divergentes y sus decisiones son claramente peores.

IV. El rendimiento de los creativos determina el progreso de la sociedad .Para fomentar la  creatividad se necesita libertad y motivación de las personas.

V. El ser humano necesita consenso respecto a los valores y objetivos como base de su socialización.

VI. La responsabilidad propia y la propiedad son elementos de guía fructíferos en una sociedad libre.

VII. La capacidad de gestión es el factor decisivo del éxito.

VIII. La nueva « cultura organizativa»  pondera  los objetivos de todos los implicados. Pero también la conmixtión  de éstos  con la fijación de tareas.

Las estructuras jerárquicas son incapaces de generar la interrelación objetivo personal del empleado-objetivo propio de la organización.

IX. El  sistema de la « cultura organizativa »  desarrollado en la economía, cabe  trasladarlo con éxito al Estado y a la política. Este sistema garantiza la capacidad de gestión en grandes organizaciones.

X. Organización de los recursos de la sociedad de forma mensurable y evaluable.

XI. Para garantizar la competitividad debe aportarse  más creatividad y flexibilidad.

XII. La definición de los derechos humanos y un gran número de acuerdos internacionales, caracterizan el esfuerzo para lograr un orden internacional válido para todas las culturas.


[1] Mohn, R., El triunfo del factor humano. Estrategias para el progreso y la evolución de la gestión, Galaxia Guttemberg, Barcelona, 2000, p. 243.

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