Lazo negro
In memoriam víctimas de Urda (Toledo)

domingo, 20 de abril de 2025

PASCUA DE RESURRECCIÓN 2025


                                                             

PASCUA DE RESURRECCIÓN 2025


En la resurrección habita la clave de la esperanza cristiana: si Jesús está vivo y está junto a nosotros ¿qué podemos temer? ¿qué nos puede preocupar?


San Pablo nos comenta: “Si Cristo no hubiera resucitado, vana seria nuestra fe” ( Corintios 15,14).

 

 


Piero della Francesca. 

Renacimiento Italiano.

La resurrección de Cristo, 1463-65, fresco, Museo Civico Sansepolcro. Arezzo, Toscana (Italia) .

jueves, 17 de abril de 2025

Ante el Cristo de la Buena Muerte (Pemán) -Cambio de guardia legionaria al Cristo (video) Semana Santa de Málaga

 

Ante el Cristo de la Buena Muerte ( Pemán) -Cambio de guardia legionaria al Cristo (video)Semana Santa de Málaga

 

Ante el Cristo de la Buena Muerte ( Pemán) -Cambio de guardia legionaria al Cristo (video)Semana Santa de Málaga



CAMBIO DE GUARDIA DE LA LEGIÓN AL CRISTO DE LA BUENA MUERTE   (video)





 

Semana Santa de Málaga

Ante el Cristo de la Buena Muerte

 de Jose Maria Pemán ( Cádiz,1897-1981)


¡Cristo de la Buena Muerte,
el de la faz amorosa,
tronchada como una rosa,
sobre el blanco cuerpo inerte
que en el madero reposa.


¿Quién pudo de tal manera
darte esta noble y severa
majestad llena de calma?
No fue una mano: fue un alma
la que talló tu madera.


Fue, Señor, que el que tallaba
tu figura, con tal celo
y con tal ansia te amaba,
que, a fuerza de amor, llevaba
dentro del alma el modelo.
Fue, que, al tallarte, sentia
un ansia tan verdadera,
que en arrobos le sumía
y cuajaba en la madera
lo que en arrobos veía.


Fue que ese rostro, Señor,
y esa ternura al tallarte,
y esa expresión de dolor,
más que milagros del arte,
fueron milagros de amor.
Fue, en fin, que ya no pudieron
sus manos llegar a tanto,
y desmayadas cayeron…
¡y los ángeles te hicieron
con sus manos, mientras tanto!

Por eso a tus pies postrado;
por tus dolores herido
de un dolor desconsolado;
ante tu imagen vencido
y ante tu Cruz humillado,
siento unas ansias fogosas
de abrazarte y bendecirte,
y ante tus plantas piadosas,
quiero decirte mil cosas
que no se cómo decirte…
¡Frente que, herida de amor,
te rindes de sufrimientos
sobre el pecho del Señor
como los lirios que, en flor,
tronchan, al paso, los vientos!
Brazos rígidos y yertos,
por tres garfios traspasados
que aquí estais; por mis pecados
para recibirme, abiertos,
para esperarme, clavados.


¡Cuerpo llagado de amores,!
yo te adoro y yo te sigo;
yo, Señor de los señores,

quiero partir tus dolores

subiendo a la cruz contigo.


Quiero en la vida seguirte,
y por sus caminos irte
alabando y bendiciendo,
y bendecirte sufriendo,
y muriendo bendecirte.

Quiero, Señor, en tu encanto
tener mis sentidos presos,
y, unido a tu cuerpo santo,
mojar tu rostro con Ilanto,
secar tu llanto con besos.


Quiero, en santo desvarío,
besando tu rostro frio,
besando tu cuerpo inerte,
llamarte mil veces mio…
¡Cristo de la Buena Muerte!

Y Tú, Rey de las bondades,
que mueres por tu bondad
muéstrame con claridad
la Verdad de las verdades
que es sobre toda verdad.


Que mi alma, en Ti prisionera
vaya fuera de su centro
por la vida bullanguera;
que no le Ileguen adentro
las algazaras de fuera;
que no ame la poquedad
de cosas que, van y vienen;
que adore la austeridad
de estos sentires que tienen
sabores de eternidad;
que no turbe mi conciencia
la opinión del mundo necio;
que aprenda, Señor, la ciencia
de ver con indiferencia
la adulación y el desprecio;
que sienta una dulce herida
de ansia de amor desmedida;
que ame tu Ciencia y tu Luz;
que vaya, en fin, por la vida
como Tú estás en la Cruz:
de sangre los pies cubiertos,
llagadas de amor las manos,
los ojos al mundo muertos,
y los dos brazos abiertos
para todos mis hermanos.

Señor, aunque no merezco
que tu escuches mi quejido;
por la muerte que has sufrido,
escucha lo que te ofrezco
y escucha lo que te pido:
A ofrecerte, Señor, vengo
mi ser, mi vida, mi amor,
mi alegría, mi dolor;
cuanto puedo y cuanto tengo;
cuanto me has dado, Señor.


Y a cambio de esta alma llena

de amor que vengo a ofrecerte,
dame una vida serena
y una muerte santa y buena.
¡Cristo de la Buena Muerte!


miércoles, 9 de abril de 2025

El factor humano en la Gran Armada de 1588 (publicado en El Confidencial Digital)

Sucesos contemporáneos · Serie microensayos

El factor humano en la Gran Armada de 1588

Caballeros, aventureros y pajes: la nobleza que respondió a la llamada de Felipe II

Por Juan B. Lorenzo de Membiela
⏱ 5 min de lectura

La derrota de la Armada española, de Loutherbourg
Philip James de Loutherbourg, La derrota de la Armada española, 8 de agosto de 1588 (1796). National Maritime Museum, Greenwich. Wikimedia Commons. Fuente.

Sinopsis

Idea principalConclusión
En Lisboa se embarcaron más de 30.000 hombres de muy diversa condición.La Gran Armada fue también una empresa de la nobleza.
Caballeros aventureros se alistaron por propia voluntad, con sus pajes y criados.Entre ellos hubo católicos ingleses, alemanes, escoceses e irlandeses.
Felipe II animó a la nobleza en un almuerzo con palabras rotundas.La respuesta fue una identificación absoluta con la empresa del rey.
Muchos partieron sin lo necesario y se equiparon por el camino.La práctica totalidad de la nobleza se congregó en Lisboa.
Los pecios de la Armada han devuelto joyas y ajuares.El anillo y la salamandra de La Girona muestran la riqueza embarcada.

Cronología

Mayo de 1588Salida de Lisboa
La Gran Armada zarpa con más de 30.000 hombres embarcados.
Agosto de 1588Combates en el canal
Encuentros con la flota inglesa y regreso por el norte.
Octubre de 1588Naufragio de La Girona
La galeaza se pierde en Lacada Point, en la costa de Antrim.
Octubre de 1588Carta de un jesuita
Relata los sucesos previos a la salida de la armada.
1967-1968Pecio de La Girona
Robert Sténuit recupera joyas y monedas del naufragio.

Extracto

Se encontraban embarcados en Lisboa 30.656 hombres: 16.973 soldados españoles y 2.000 portugueses; 8.000 marineros; 2.088 hombres de remo; 116 caballeros aventureros con 465 criados de pelea; 228 caballeros entretenidos, con 167 criados de pelea; 85 personas dedicadas a la sanidad militar; 180 religiosos, 22 caballeros y 50 criados de la casa del duque, 19 ministros de justicia, 50 criados, todos aptos para el combate1  .

San Miguel Valledor nos detalla los caballeros embarcados: 220 caballeros principales y grandes de España y 354 caballeros de menor condición y aventureros con 640 soldados de servicio.

Entre los caballeros se encontraban Alonso de Leyva, capitán general de la caballería del Estado de Milán2  , con 36 pajes; el príncipe de Ascoli, con 39, y una representación de las casas nobles más representativas, entre ellos Pedro de Castro Andrade, hijo del conde de Lemos.

Los pajes, además de socorrer a su señor, cumplían misiones de asistentes personales, mensajeros, observadores y aprendices, funciones de protocolo y apoyo logístico. La presencia de estas personas en operaciones militares o marítimas fue un auxilio que se empleó en todas las naciones durante todos los tiempos. Su existencia está constatada en documentos de época y son citados en los anales históricos del ejército o la marina. Eran conocidos también como pajes de jineta: acompañaban al capitán llevando la insignia de su empleo y solían transportar la jineta o lancilla. También eran conocidos como pajes de rodela. Sobre el oficial pesaba la responsabilidad de pagarles el sueldo, costumbre muy antigua e imperativa.

Son caballeros aventureros aquellos que voluntariamente se enrolaron en la Gran Armada, con títulos o sin ellos. No solamente eran españoles y portugueses: también se embarcaron caballeros ingleses, alemanes, escoceses e irlandeses católicos.

[…]

Publicado en El Confidencial Digital

Este artículo se publicó en la sección «Opinan los socios de ECD» de El Confidencial Digital el 9 de abril de 2025.

Leer el artículo completo en El Confidencial Digital →

Notas

  1. C. Martínez-Valverde, «La Gran Armada contra Inglaterra (1588)», Revista de Historia Militar, 61, 1986, p. 22. ↩
  2. Alonso Martínez de Leyva era capitán general de la caballería de Milán y llevaba nombramiento secreto para suceder al duque de Medina Sidonia en el mando. El original dice «capitán general del Estado de Milán». ↩

Para seguir leyendo

  • J. I. González-Aller Hierro et al., La batalla del mar Océano, vol. 4, Madrid, Ministerio de Defensa-Armada Española, 2017.
  • C. Fernández Duro, La Armada Invencible, Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, 1884-1885.
  • Ulster Museum: The Spanish Armada 1588.

Imagen: Philip James de Loutherbourg, 1796, Wikimedia Commons.

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