Lazo negro
In memoriam víctimas de Urda (Toledo)

sábado, 22 de noviembre de 2025

50 años de monarquía parlamentaria en España

 50 años de monarquía parlamentaria en España ( conmemoración)


Felicitar al rey Don Felipe y al rey padre Don Juan Carlos, por este aniversario que podemos celebrar con satisfacción.

Han sido muchas las vivencias que hemos presenciado durante esta media centuria, algunas delicadas, otras comprometidas, muchas ejemplares, pero sean cuales hayan sido las vicisitudes, todas han superado las esperanzas que hemos depositado en la Corona.

La entrega del rey Felipe para lograr un adecuado funcionamiento de la institución ha sido encomiable. También lo ha sido el sacrificio de Don Juan Carlos, que no lo tenemos con nosotros porque los tiempos no saben reconocer y recompensar tanta generosidad.

50 años de monarquía y 50 años de democracia fraguan un material sólido, conmixtión profunda y reveladora de una función: la monarquía garantiza la democracia y aposenta una estabilidad política necesaria para la prosperidad de toda la nación. 

Al fin y al cabo, la democracia en España vino de la decisión de D. Juan Carlos, aunque la calidad democrática del país depende de la calidad de los políticos que ostentan el poder. A ellos corresponde garantizar una convivencia en libertad y en justicia  sin caer en los excesos del poder absoluto que produce tiranía.

La tiranía no es monarquía parlamentaria  y solo  degeneración de la democracia.



Juan Lorenzo  de Membiela



lunes, 17 de noviembre de 2025

Expediciones españolas contra Inglaterra y el clima (apunte)

Sucesos contemporáneos · Apunte · Historia naval

Expediciones españolas contra Inglaterra y el clima

De las galeras de Sánchez de Tovar en el Támesis a los temporales de 1588: cómo el frío de la Pequeña Edad de Hielo se cruzó en el camino de las armas castellanas.

Por Juan B. Lorenzo de Membiela · Doctor en Derecho por la Universidad de Valencia · Apunte
⏱ 3 min de lectura

La entrada en cinco ideas

1.Entre 1373 y 1380, las galeras castellanas del almirante Fernán Sánchez de Tovar, aliadas de Francia, atacaron repetidamente la costa sur de Inglaterra.

2.En 1380 la flota castellano-francesa incendió Winchelsea y remontó el Támesis hasta Gravesend, a unos 35 kilómetros de Londres.

3.En 1404, Pero Niño respondió a la piratería inglesa en el canal de la Mancha con desembarcos en Portland y en la costa de Plymouth.

4.La Pequeña Edad de Hielo endureció los mares del Atlántico Norte y alimentó, en tierra, la persecución de supuestas brujas.

5.En 1588, el mal tiempo se sumó al combate y frustró la Empresa de Inglaterra de Felipe II.

Las galeras de Castilla en aguas inglesas

A lo largo de los siglos, los reinos hispánicos, y en particular la Corona de Castilla, protagonizaron diversas expediciones ofensivas contra Inglaterra. En 1373, en plena guerra de los Cien Años y como aliada de Francia, el almirante mayor de Castilla Fernán Sánchez de Tovar recibió la orden de dirigirse a Inglaterra al mando de quince galeras y atacó la isla de Wight y otras posiciones del sur (Cervera, 1950).

En 1377 volvió a zarpar con trece galeras y 5000 hombres, y asaltó puertos del litoral inglés como Rye, Folkestone, Portsmouth, Dartmouth y Plymouth. Según Cervera (1950), aprovecharon la incursión para arrasar la isla de Wight, Hastings y Poole.

En 1380, Sánchez de Tovar reunió en Sevilla una flota de veinte galeras. Junto a los franceses, emprendió una nueva expedición contra Inglaterra: incendiaron la villa fortificada de Winchelsea, en Sussex, y penetraron en el estuario del Támesis por North Foreland hasta Gravesend, a apenas 35 kilómetros de Londres (Martínez-Valverde, 1962). El objetivo era sembrar el pánico y frenar los ataques piráticos contra los barcos castellanos, y lo lograron antes de regresar a la Península.

La Invencible, óleo de José Gartner de la Peña (1892)
José Gartner de la Peña: La Invencible (1892). Dominio público.

En 1404, Pero Niño, capitán del rey Enrique III el Doliente y más tarde conde de Buelna, respondió a la piratería inglesa en el canal de la Mancha con una audaz incursión en la bahía de Plymouth. Desembarcó en la isla de Portland y derrotó a las tropas inglesas.

Martínez-Valverde (1962) indica que, entre los siglos XIV y XV, se produjeron al menos seis desembarcos más.

La Pequeña Edad de Hielo

Diversos estudios, como el de Olesa Muñido (1998), apuntan a un cambio climático que alteró el Atlántico Norte: la llamada Pequeña Edad de Hielo. Las colonias nórdicas de Groenlandia quedaron despobladas, y un frío intenso transformó unos mares que exigían embarcaciones más robustas.

La población no comprendía la causa de estos cambios. En Alemania, en la villa de Wiesensteig, decenas de mujeres fueron quemadas en 1563, acusadas de brujería tras una devastadora granizada. En Francia y en Inglaterra, entre 1587 y 1588, el clima se volvió gélido y se multiplicaron las ejecuciones por sospecha de hechicería (Behringer, 1999).

José Segovia (2005) recuerda cómo pintores como Pieter Brueghel el Viejo o Hendrick Avercamp plasmaron en sus lienzos el rigor del invierno en los Países Bajos. Los expertos atribuyen este enfriamiento a erupciones volcánicas en Oceanía y América, sumadas a una disminución de la actividad solar (Fagan, 2000).

1588: la Empresa de Inglaterra y los elementos

«Yo no envié mis naves a luchar contra los elementos».
Frase atribuida a Felipe II

Pero los elementos, se rebelaron contra la Empresa de Inglaterra de 1588 e impidieron que los tercios de Alejandro Farnesio, duque de Parma, desembarcasen en Inglaterra. La batalla de Gravelinas no puede considerarse como un combate decisivo  para las flotas. 

Referencias

  1. Behringer, W. (1999). «Climate Change and Witch-Hunting: The Impact of the Little Ice Age on Mentalities». Climatic Change, 43(1), 335-351.
  2. Cervera, J. (1950). Historia marítima española. Madrid: Ediciones Cultura Hispánica.
  3. Fagan, B. (2000). The Little Ice Age: How Climate Made History, 1300-1850. Nueva York: Basic Books.
  4. Martínez-Valverde, C. (1962). La marina española en la Edad Media. Madrid: Instituto Histórico de Marina.
  5. Olesa Muñido, J. (1998). Clima y sociedad en la Europa moderna. Barcelona: Ariel.
  6. Segovia, J. (2005). «Arte y clima: la representación del invierno en la pintura flamenca». Revista de Historia del Arte, 12(3), 45-67.

Publicado en este blog el 17 de noviembre de 2025. Revisado en octubre de 2026. Imagen: Wikimedia Commons (dominio público).

domingo, 2 de noviembre de 2025

Non cogito, ergo fruor

Sucesos contemporáneos · Pensamiento

Non cogito, ergo fruor

Del recogimiento ante la muerte al disfraz y la fiesta: la nueva forma de vivir Todos los Santos revela a un hombre que prefiere no pensar. Y sin pensamiento no hay dignidad.

Por Juan B. Lorenzo de Membiela · Doctor en Derecho por la Universidad de Valencia · Lectura: 5 min.

Non cogito, ergo fruor
Una vela encendida, símbolo de la memoria de los difuntos. Fuente: Wikimedia Commons.

Resumen

La festividad de Todos los Santos ha pasado del recogimiento ante la muerte a la fiesta y el disfraz. El cambio revela a un hombre que rehúye pensar: el cogito, ergo sum cartesiano se ha convertido en un non cogito, ergo fruor. Sin pensamiento no hay dignidad y, sin ella, el hombre queda reducido, como el esclavo romano, a cosa intrascendente.

Palabras clave: Todos los Santos, dignidad, nihilismo, Descartes, pensamiento.

Abstract: All Saints’ Day has shifted from contemplation of death to partying and costumes. This change reveals a human being who avoids thinking: the Cartesian cogito, ergo sum has become non cogito, ergo fruor. Without thought there is no dignity and, without dignity, the human being is reduced, like the Roman slave, to an irrelevant thing.

Keywords: All Saints’ Day, dignity, nihilism, Descartes, thought.

Sinopsis

Idea principalConclusión
TradiciónTodos los Santos fue tiempo de recogimiento y reflexión ante la muerte.
CambioEl recogimiento ha dado paso a la fiesta y al disfraz.
DiagnósticoDel cogito, ergo sum se ha pasado al non cogito, ergo fruor: un nihilismo que vacía los valores.
DignidadSin pensamiento no hay dignidad y, sin dignidad, no hay moralidad.
ConclusiónLa memoria de los santos invita a reflexionar sobre la importancia de ser hombre.

De la memoria al disfraz

En la festividad de Todos los Santos que acabamos de celebrar se aprecian los cambios continuos de una sociedad y la evolución de sus creencias hacia algo distinto y desconocido.

Del recogimiento y la reflexión que siempre se han guardado ante la muerte y la finitud de la vida se ha pasado a la fiesta y al disfraz callejero, entre risas, copas y bailes.

Es una transformación cualitativa importante, que dice mucho de la conciencia que el hombre tiene de sí mismo.

Se ha pasado de lo trascendente de la vida, de la potencialidad vital que genera historia y sabiduría, a la irrelevancia radical que produce jolgorio y broma: truco o trato, lo mismo da.

No pienso, luego disfruto

Nos encontramos ante un hombre al que no le gusta pensar, al que le molesta el análisis de su circunstancia vital y que rehúye todo lo complejo. El entimema de Descartes, cogito, ergo sum («pienso, luego existo»)1, ha dado paso a otro distinto: non cogito, ergo fruor («no pienso, luego disfruto»). La razón que genera valor y construye ha sido sustituida por un nihilismo que vacía de sustancia todos los valores y conduce a una tiranía amoral que provoca destrucción.

Si no pensamos, no puede existir dignidad y, sin dignidad, no puede hablarse de moralidad.

Hubo tiempos en que ese atributo del hombre, fruto del cristianismo, impidió que se le asimilara a una cosa y se le tratara como tal.

En algunos periodos de la historia de Roma, por ejemplo, se constata un extenso repertorio de hechos que muestran lo que suponía ser cosa o esclavo, es decir, ser intrascendente: la línea entre la vida y la muerte no estaba del todo definida, porque nada importaba2.

Si la vida no tiene otro objeto ni otra trascendencia que la de ser un ente orgánico sometido a obsolescencia temporal, el hombre se vuelve irrelevante y, por ello, un mero accidente biológico.

La dignidad de la esperanza

Todos los Santos es el día en que se celebra la memoria de quienes vivieron en la dignidad de la esperanza, y ello bien merece recogimiento y reflexión sobre la importancia de ser hombre en unos tiempos despojados de todo lo espiritual.

No son tiempos de disfraces, maquillajes y correrías nocturnas; nunca lo fueron en España ni en todo lo español, quizá por ese sentimiento trágico de nuestra historia3.

Notas

  1. Descartes formuló la idea en francés en el Discurso del método (1637), IV parte: «je pense, donc je suis». La forma latina ego cogito, ergo sum aparece en los Principia philosophiae (Ámsterdam, 1644), I, 7. ↩
  2. Gayo, Instituciones, I, 52, recuerda que el dueño tenía sobre sus esclavos el poder de vida y muerte (vitae necisque potestas). ↩
  3. La expresión evoca a Unamuno, M. de (1913): Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos, Madrid: Renacimiento. ↩

Para seguir leyendo

  • Descartes, R.: Discurso del método.
  • Unamuno, M. de: Del sentimiento trágico de la vida.

Publicado originalmente el 2 de noviembre de 2025; revisado en octubre de 2026. Imagen: Wikimedia Commons.

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