Sucesos contemporáneos · Reflexión · Pensamiento
La incompletitud y la indeterminación en el medio social: individuo frente a grupo
De Gödel y Heisenberg al miedo como motor social: por qué el ser humano se refugia en el grupo y qué precio paga por ello su individualidad.
Por Juan B. Lorenzo de Membiela · Doctor en Derecho por la Universitat de València · Reflexión
En cinco ideas
- El miedo como estrategia de supervivencia. Ante una incertidumbre que la ciencia confirma como insuperable —Gödel en la lógica, Heisenberg en la física—, el ser humano desarrolló emociones básicas como el miedo y el temor, que comparte con otros animales.
- La lucha por la existencia continúa. Como recuerda Burckhardt, la lucha por la vida que muestra la naturaleza se extiende a la historia humana, y el miedo obliga a adaptarse a cada tiempo y a responder a los nuevos desafíos.
- El Estado nace del temor. Las sociedades y sus instituciones, con el Estado a la cabeza, surgen para protegernos de lo desconocido; para Hobbes, sobre todo de los otros hombres.
- El grupo protege, pero cobra un precio. La manada apacigua los temores a cambio de la pérdida de lo individual, de lo diferente y personal; mantenerse distinto es un desafío para quienes han claudicado en su singularidad.
- La incompletitud ratifica al individuo. Frente a conceptos como «interés general» o «bien común» —abstracciones vacías para Hayek, aunque Todorov le replica—, la conclusión es que la incompletitud refuerza al individuo frente a lo común generalizado y total.
La incertidumbre es algo propiamente humano desde siempre. Hemos evolucionado bajo un caos impuesto por la impredecibilidad de la naturaleza y del tiempo, que nos es imposible explorar del todo: sea por el teorema de Gödel, que demuestra matemáticamente que en todo sistema formal suficientemente potente hay verdades que no pueden demostrarse dentro de él (teorema de incompletitud), sea por el principio de indeterminación de Heisenberg, que prueba la existencia de límites absolutos a la precisión de la medida.
Ante ello, desarrollamos estrategias para sobrevivir; entre otras, las emociones y, dentro de ellas, las llamadas «básicas»: el miedo y el temor.
Las compartimos con otros animales. Su constitución está genéticamente estructurada y despliega mecanismos de alarma o de protección ante un peligro inminente e incluso ante su mera posibilidad (Vass, 2002: 56).
Jacob Burckhardt, en sus Reflexiones sobre la historia universal, advierte que «la historia natural muestra una lucha terrible por la vida» y que «esta misma lucha se extiende ampliamente en la vida y en la historia humanas» (Burckhardt, 1943, trad. de Wenceslao Roces).
Pero no solo es algo antiguo: está vigente, porque obliga a adaptarse al ritmo de las cosas y a situarse en el escenario social de cada tiempo (Capdequí, 2012: 217). Es decir, impide que el hombre deje de responder a los nuevos desafíos que pueden comprometer su supervivencia.
Al miedo y a la cobardía se debe que el hombre mantenga esa añagaza de crear sociedades y, dentro de ellas, instituciones como el Estado, para protegerse de todo lo que desconoce, porque lo que no se conoce suele ser perjudicial.
Para Hobbes, en su Leviatán, el Estado procura defensa, concretamente, frente a otros hombres. De ello se deduce que el miedo al hombre desconocido es semejante al temor a lo desconocido natural. Y surge una pregunta: ¿quién puede suponer que lo ignorado es siempre perjudicial, sino quien haya vivido en un medio que le ha sido siempre hostil?

Y en este caso el grupo es el primer refugio en el que se apaciguan los temores, aunque el precio a pagar sea siempre la pérdida de lo individual, de lo diferente y personal, al asumir la jerarquía de la manada.
Mantenerse distinto supone un desafío para los hombres temerosos, agrupados colectivamente, que han claudicado en su singularidad.
Ponderemos que la importancia de lo individual implica un detrimento de lo colectivo, y ello hace que los conceptos de «interés general», «justicia social» o «bien común» entren en crisis.
Para Hayek, constituyen abstracciones vacías de sentido. Todorov le replica: «¿hay algo más abstracto que los individuos a los que aluden, desprovistos de toda dimensión histórica como de filiación social?» (Todorov, 2012: 104).
Puede ser que detrás de este concepto de lo común desconocido no haya otra pretensión que la de unos pocos por imponer sus apetitos a muchos.
Pero lo que cabe deducir es que la idea de incompletitud ratifica al individuo y lo individual frente a lo común generalizado y total.
Publicado en este blog el 29 de septiembre de 2019. Revisado, corregido conforme a la OLE y adaptado a la plantilla actual el 17 de octubre de 2026. Imágenes: Wikimedia Commons (dominio público) y Pixabay.
Cómo citar esta entrada
Lorenzo de Membiela, Juan B.: «La incompletitud y la indeterminación en el medio social: individuo frente a grupo (reflexión)», Sucesos Contemporáneos. Disponible en: https://membielaguitian.blogspot.com/2019/09/la-incompletud-y-la-indeterminacion-en.html
Sobre el autor
Juan B. Lorenzo de Membiela
Doctor en Derecho · Universidad de Valencia
Especialista en Derecho administrativo, empleo público y Derecho del trabajo. Investiga la historia naval de la Monarquía hispánica —de la Gran Armada a Trafalgar—. Es autor de Estudios sobre Trafalgar: tempestad, marinos e imperio (Sevilla, 2019) y de una veintena de libros y 169 artículos científicos de Derecho público y del trabajo. Colabora en El Confidencial Digital y El Español. Desde este blog publica microensayos que contrastan los hechos con fuentes académicas y autorizadas.
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