jueves, 15 de octubre de 2026

Estudios sobre Trafalgar: la otra batalla, contra la mar y contra el olvido

Sucesos Contemporáneos · Lecturas · Historia naval

Estudios sobre Trafalgar: la otra batalla, contra la mar y contra el olvido

Un libro que mira a Trafalgar desde donde casi nadie lo había hecho: el temporal que siguió al combate, los navíos que naufragaron frente a la costa gaditana, los oficiales que no salieron en los partes y los dos siglos de comercio y construcción naval que explican la escuadra de 1805.

Cubierta del libro Estudios sobre Trafalgar: Tempestad, Marinos e Imperio, de Juan B. Lorenzo de Membiela
Cubierta de la obra (Punto Rojo Libros, Sevilla, 2019). La fotografía procede del Museo del Prado.

Un libro sobre lo que quedó fuera del relato

Sobre Trafalgar se ha escrito muchísimo. La maniobra de Nelson, la muerte de Churruca y de Alcalá Galiano o la soledad de Gravina ocupan desde hace dos siglos el centro de la memoria del combate del 21 de octubre de 1805. Estudios sobre Trafalgar: Tempestad, Marinos e Imperio parte de una constatación sencilla: en un suceso con decenas de navíos y miles de hombres, junto a las acciones muy glosadas hay otras que han quedado «casi borradas, por la lluvia del olvido». El libro se ocupa de estas últimas.

La obra se ordena en tres partes. La primera estudia la batalla y, sobre todo, la tempestad que la siguió durante ocho días. La segunda explica cómo llegó España a 1805 con la escuadra que tenía, a través de dos siglos de comercio, crisis financieras y técnicas de construcción naval. La tercera sigue la vida de un oficial de Trafalgar, Santos de Membiela Rico, en Ferrol antes y después del combate. Completan el volumen siete anexos documentales, entre ellos el convenio hispano-francés de 5 de enero de 1805 y una carta de Villeneuve al emperador, reproducidos en facsímil.

El San Agustín y el brigadier Jado de Cagigal

El primer capítulo rescata al brigadier Felipe Jado de Cagigal (Hoz de Anero, 1742) y la defensa del navío San Agustín, de 74 cañones. Con una dotación de 711 hombres, el navío sostuvo el fuego de varios buques británicos, rechazó dos abordajes y no arrió la bandera, que cayó al agua con el palo de mesana. Tuvo unos 180 muertos y 200 heridos. El autor reconstruye la acción con el parte del propio Cagigal, publicado en El Archivo Militar en 1850, con los partes de sus oficiales recogidos en el Corpus documental de González-Aller y con documentación del archivo familiar de Javier Pedrosa Pérez del Busto, que aporta la relación de servicios y los nombramientos del brigadier.

El capítulo plantea además una tesis sobre la derrota. Para el autor, el problema no fue técnico, sino de mando: el convenio de 1805 subordinó la Armada a Villeneuve, que desoyó a los jefes españoles y negó a Gravina la libertad de maniobra que pidió la mañana del combate. También relativiza la originalidad de Nelson: el ataque en dos columnas tenía precedentes teóricos, como el Essay on Naval Tactics de Clerk of Eldin (1782), y precedentes prácticos británicos. Más llamativo aún es el testimonio del brigadier MacDonnell, comandante del Rayo: la maniobra británica equivalía al «ataque 14.º» del Tratado de señales publicado en 1804, el reglamento táctico oficial de la propia Armada española.

«Se amputó lo creativo y la derrota vino por añadidura.»— p. 27

La tempestad como objeto de estudio

La aportación más personal del libro es tratar el temporal que siguió al combate como un hecho histórico propio, y no como un simple epílogo. Del 22 al 29 de octubre, vientos de fuerza 9 en la escala de Beaufort barrieron la costa entre Barbate y Doñana. Según un estudio de la Universidad de Cádiz de 2016 que el autor utiliza, el temporal hundió 14 de los 17 buques apresados por los británicos. Como no había instrumentos de medida, la tempestad se reconstruye a partir de lo que anotaron los marinos en sus diarios y cartas: el capitán del Redoutable, Escaño, Collingwood, Digby, los diarios de los navíos británicos y, del lado español, el del Príncipe de Asturias, la única fuente española con datos meteorológicos que el autor ha podido localizar. El libro advierte del problema de traducir a una escala moderna expresiones como «viento frescachón» o «temporal muy duro», y sitúa el episodio en el contexto climático de la Pequeña Edad de Hielo.

Sobre ese fondo se estudian tres navíos españoles perdidos por el temporal: el San Francisco de Asís, el Rayo y el Monarca. De cada uno se ofrecen dotación, bajas, sistema de construcción, peripecia y, sobre todo, un cotejo de las distintas versiones sobre el lugar del naufragio. Hay hallazgos de archivo, como el acuerdo de la junta celebrada el 22 de octubre a bordo del Príncipe de Asturias para volver a salir en auxilio de los navíos, conservado en el Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán (legajo 4839). Y hay también constataciones de pérdida: no se conserva el parte de MacDonnell sobre el Rayo. Entre los personajes anónimos que aparecen destaca el cabo de Carabineros Reales Joaquín Cárdenas, que entró a caballo en el mar para recoger el cabo que lanzaban desde el San Francisco de Asís.

«Trafalgar, además de un combate entre navíos de guerra, lo fue también contra una naturaleza colérica y rota de furia.»— p. 49

El Neptuno: setenta y dos horas en los arrecifes

El tercer capítulo es el núcleo de la obra. El Neptuno, de 80 cañones y diseño de Martín de Retamosa, se rindió a las 17:10 del 21 de octubre, fue liberado por su tripulación dos días después y, ya sin gobierno, varó la noche del 23 en los arrecifes al oeste del castillo de Santa Catalina, en El Puerto de Santa María. Con Valdés y su segundo heridos, el mando recayó en el teniente de navío Santos de Membiela. Los cerca de 800 hombres permanecieron unas setenta y dos horas a bordo de un buque escorado, sin víveres ni agua, a unos cien metros de la playa, hasta que la evacuación terminó la tarde del 25.

El autor coteja los partes del salvamento (Membiela, Valdés, Gravina, Moreno, Cabrera, Escaño) y llega a una conclusión crítica: los informes oficiales atribuyen el mérito a los oficiales enviados desde tierra y omiten a los del propio navío. De ahí su expresión «narrativas sesgadas». Aporta además una corrección concreta y comprobable. El resumen enviado a Godoy cuenta que la primera guía llegó a tierra atada a la pata de un cerdo lanzado al agua. Pero el estado general del navío firmado por Valdés el 20 de octubre registra gallinas, carneros, ternera y tocino, y ningún cerdo vivo a bordo.

«En realidad, se omite a cualquier oficial de este navío en los partes de salvamento lo que induce a pensar que nos encontramos con narrativas sesgadas.»— p. 81

El capítulo se cierra con dos lecturas que amplían el campo de las fuentes. Una es pictórica: el óleo Episodio de Trafalgar de Sans Cabot (1862, Museo del Prado), que representa precisamente a la tripulación del Neptuno en las rocas. La otra es moral: un ensayo sobre el heroísmo en la derrota que recorre desde la tradición griega hasta Clausewitz, Scheler o Pieper y concluye que el valor no depende de la victoria.

«Audacia, fortaleza, racionalidad y dignidad del hombre integran lo heroico.»— p. 91

Del comercio al navío de línea

La segunda parte responde a una pregunta de fondo: cómo una potencia que dominó los mares hasta mediados del siglo XVII llegó a Trafalgar en esas condiciones. La respuesta enlaza economía y técnica naval. Mientras Holanda e Inglaterra se apoyaron en compañías comerciales, actas de navegación y un mercantilismo marítimo, la Monarquía hispánica se centró en asegurar la llegada de la plata. De ahí el galeón polivalente, mercante y de guerra a la vez, que las potencias rivales superaron en el siglo XVIII con navíos de línea más rápidos y mejor artillados. La fórmula del autor resume la tesis: «Comercio y Marina se convirtieron en causa y efecto de flotas más preparadas y modernas».

En este bloque destaca la lectura jurídica de las Ordenanzas de construcción naval de 1607, 1613 y 1618. El autor no se limita a describir sus medidas técnicas: las analiza como normas, con sus conflictos de intereses entre comerciantes y Armada y con su aplicación irregular, pues el gobierno las trataba «más como guías o recomendaciones que como normas de estricta observancia». También propone medir su eficacia por la disminución de los naufragios registrados por Fernández Duro, y recupera la figura de Diego de Guitián, autor de un memorial de 1630 y de una propuesta de 1641 sobre construcción de navíos. La parte termina con las cinco etapas constructivas del siglo XVIII (Gaztañeta, Jorge Juan, Gautier, Fernández de Landa y Martín de Retamosa) y una clasificación de los quince navíos españoles de Trafalgar según su sistema de construcción. El cuadro muestra lo heterogénea que era técnicamente la escuadra.

Después de Trafalgar: un marino en Ferrol

La tercera parte sigue a Santos de Membiela Rico (Madrid, 1763-Vivero, 1832) en tres episodios de Ferrol. El primero es el desembarco británico de agosto de 1800 en Doniños, rechazado en Brión y La Graña, donde mandaba diez lanchas cañoneras. El segundo es la capitulación de la plaza ante el mariscal Soult en enero de 1809: Membiela, como comandante de la Maestranza, fue uno de los tres comisionados para negociarla, según la Gaceta de Madrid y el Mercure de France. El tercero es el besamanos del 19 de marzo de 1809 en honor de José I. La relación de los oficiales que no asistieron, conservada en la Real Academia de la Historia (ms. 9/7446), es uno de los documentos más expresivos del libro. Las excusas hablan de uniformes rotos, botas remendadas, equipajes perdidos el 21 de octubre y trece pagas atrasadas. Es el retrato de los supervivientes de Trafalgar tres años y medio después del combate.

«La triste suerte de un prisionero y náufrago en distintas épocas, casado y con cuatro hijos, le han puesto en la mayor indigencia.»— Excusa de Santos Antonio de Membiela, 1809, p. 180

Las aportaciones más originales

AportaciónEn qué consiste
La tempestad como hecho históricoEl temporal del 22 al 29 de octubre se estudia por sí mismo, con diarios de a bordo y climatología histórica.
Jado de Cagigal y el San AgustínEstudio sobre un combatiente poco conocido en la historiografía de Trafalgar, con documentación de un archivo familiar.
La táctica de NelsonNo era nueva: tenía precedentes y figuraba como «ataque 14.º» en el reglamento táctico español de 1804.
Crítica de los partes del NeptunoLos partes oficiales del salvamento omiten a la oficialidad del navío; el episodio del cerdo se desmiente con el estado de víveres.
Lugares de naufragioCotejo de las distintas versiones sobre dónde se perdieron el Asís, el Rayo y el Monarca.
Comercio y construcción navalExiste una estrecha relacion entre el comercio y el poder naval, porque el primero siempre impulsa el desarrollo naval.
Las Ordenanzas de 1607-1618Análisis jurídico de su aplicación y medida de su eficacia por el descenso de naufragios.
La oficialidad después de 1805La capitulación de Ferrol y el besamanos de 1809 muestran la penuria de los supervivientes.

Valoración

Estudios sobre Trafalgar no es otra historia general del combate. Es un libro de ángulos: el de la mar, que causó tantas víctimas como los cañones; el de los oficiales que no figuran en los partes; y el de la economía y la técnica, que explican qué escuadra pudo presentar España en 1805. Su método combina el Corpus documental de González-Aller, los fondos del Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán y de la Real Academia de la Historia, la prensa de la época y la documentación familiar, con una lectura atenta de las contradicciones entre las fuentes. Su prosa alterna el rigor del dato con pasajes de evocación literaria, y el resultado es una obra que devuelve a Trafalgar a sus protagonistas olvidados: los que lucharon contra el enemigo y, después, contra la tempestad.

«[…] la victoria última no fue de los británicos, sino la de una mar que impuso su autoridad expeditivamente.»— p. 84

miércoles, 14 de octubre de 2026

El Museo Naval de Ferrol expone las obras del V Premio de Pintura de la Mar «Almirante 2026»

Cartel de la exposición del V Premio de Pintura de la Mar «Almirante 2026», Museo Naval de Ferrol
Cartel de la exposición del V Premio de Pintura de la Mar «Almirante 2026». (Museo Naval de Ferrol)

La muestra, que se inaugurará el 29 de octubre, reúne las obras seleccionadas en la quinta edición del certamen y podrá visitarse hasta el 31 de enero de 2027.

El Museo Naval de Ferrol inaugurará el próximo 29 de octubre la exposición correspondiente al V Premio de Pintura de la Mar «Almirante 2026», que permanecerá abierta al público desde el 30 de octubre de 2026 hasta el 31 de enero de 2027.

El certamen está convocado por el Museo Naval de Ferrol en colaboración con la Sociedad Artística Ferrolana (SAF) y cuenta con el patrocinio de la Fundación Museo Naval. La iniciativa da continuidad a la edición celebrada en 2025, que, a su vez, recuperó el proyecto desarrollado durante las últimas décadas del siglo XX por el desaparecido Grupo Ancla de pintores de la mar.

El Premio de Pintura de la Mar tiene como objetivo promover la imagen cultural de la mar y fomentar el interés por las manifestaciones artísticas vinculadas a ella. Para ello invita a pintores noveles y veteranos de Galicia a reflejar en sus obras distintos aspectos de la temática marítima.

La exposición reúne las obras seleccionadas en esta quinta edición, realizadas con técnicas como el óleo, la acuarela, el acrílico y la técnica mixta, y con motivos relacionados con el mar, los buques, el Arsenal de Ferrol, los astilleros y otros escenarios marítimos. En total, el catálogo recoge treinta y seis artistas, con títulos que van desde Botadura de la F111 o F-103. Blas de Lezo en navegación hasta El portaviones Príncipe de Asturias en Bazán o Réplica de la nao Victoria y galeón Andalucía.

El jurado lo preside el capitán de fragata Juan Gómez Corbalán, director del Museo Naval de Ferrol; actúa como secretario Pastor Costa Espiñeira, vocal de Relaciones Públicas de la SAF, y como vocales Ricardo Díaz-Casteleiro Romero, presidente de la SAF; el capitán de fragata Carlos Carballeira Casal, subdirector del Museo, y el pintor Manuel Carballeira Rivas, miembro de la SAF. Los accésits corresponden al Concello de Ferrol y a la Sociedad Artística Ferrolana.

Catálogo de la exposición del V Premio de Pintura de la Mar «Almirante 2026»: portada, presentación y jurado
Portada y presentación del catálogo de la exposición. (Museo Naval de Ferrol y Sociedad Artística Ferrolana)

Relación de artistas y obras seleccionadas en el V Premio de Pintura de la Mar «Almirante 2026»
Artistas y obras seleccionadas. (Museo Naval de Ferrol y Sociedad Artística Ferrolana)

Lugar: Museo Naval de Ferrol.
Fechas: del 30 de octubre de 2026 al 31 de enero de 2027.
Horario de visitas:
— Martes a viernes, de 9:30 a 13:30 h.
— Sábados, domingos y festivos, de 10:30 a 13:30 h.

Fuente: Museo Naval de Ferrol y Sociedad Artística Ferrolana, Catálogo del V Premio de Pintura de la Mar «Almirante 2026» (Ferrol, 2026; depósito legal C 1667-2026), y cartel de la exposición. Imágenes: cartel y catálogo del Museo Naval de Ferrol y de la Sociedad Artística Ferrolana.

lunes, 12 de octubre de 2026

jueves, 8 de octubre de 2026

Retribución y laboralización de los diputados españoles (1810-2026)

 Sucesos Contemporáneos · Lecturas · Derecho parlamentario

Retribución y laboralización de los diputados españoles (1810-2026)

Concepción María Domínguez García recorre dos siglos de parlamentarismo español a partir de una pregunta incómoda: quién paga al diputado y qué se compra con ese pago.

Cubierta del libro Retribución y laboralización de los diputados españoles (1810-2026), de Concepción María Domínguez García: fachada del Congreso de los Diputados y uno de sus leones con la garra sobre una esfera de billetes de quinientos euros.
Cubierta de la obra (Saralejandría Ediciones, 2026). El león de Ponzano, con la garra sobre una esfera de billetes de quinientos euros, resume la tesis del libro.
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Tapa blanda · 423 págs. · ISBN 979-13-87815-75-2

Sinopsis

Idea principalConclusión
La retribución como hilo conductorLa historia del parlamentarismo español puede contarse a través de lo que cobran sus miembros.
Pagar o no pagar al diputadoNo es una cuestión menor: afecta a la división de poderes y a la autonomía de las Cortes frente al Ejecutivo.
La gratuidad decimonónicaSe vinculaba a la independencia moral y material que debía tener todo legislador.
Democratización y partidosEl escaño pasa a obtenerse a través del partido, y con él la  disciplina de voto.
Abandono de la gratuidadEl crecimiento de lo público encarece el trabajo parlamentario y obliga a sufragarlo.
De la profesionalización a la laboralizaciónEl parlamentario acaba convertido en empleado de su partido, pero pagado por el erario.
Privilegios y exencionesEsa contradicción ampara ventajas sin paralelo en la Administración, extendidas a asesores y asistentes.
Finalidad de la obraMejorar la democracia y reducir la distancia entre representantes y representados.

miércoles, 7 de octubre de 2026

Granada salda su deuda con su paisano Álvaro de Bazán y ya presume de estatua

Estatua de Álvaro de Bazán, inaugurada en Granada en el V centenario de su nacimiento. (Pepe Marín)

La inauguración de la figura en el centro de la ciudad, acto principal del programa de conmemoración de los 500 años de su nacimiento.

El almirante granadino «jamás vencido», Álvaro de Bazán, ya tiene su estatua para conmemorar los 500 años de su nacimiento. Así, se ha puesto en valor una figura fundamental de la historia militar de este país, y nace del esfuerzo de la Armada, del Ayuntamiento de la capital y de la Asociación creada para festejar este acontecimiento.

El AJEMA, almirante general Antonio Piñero, presidió el acto en la plaza situada junto al mercado de San Agustín y descubrió la obra junto a la alcaldesa, Marifrán Carazo. La figura de Álvaro de Bazán, en bronce, mide unos tres metros que, unidos a la peana sobre la que está colocada, alcanzan una altura superior a los cinco metros, y se ha realizado en los talleres de los Hermanos Moreno.

En la ceremonia de inauguración, con la presencia de la Unidad de Música, Escuadra de Gastadores, Secciones de Honores y Banderines de la Armada, estuvieron presentes también el almirante de la Flota (ALFLOT), José Enrique Delgado, y el hijo del marqués de Santa Cruz, descendiente directo de Bazán, Álvaro Fernández-Villaverde, marqués del Viso.

La jornada comenzó con una conferencia sobre el marino a cargo del JEME, Amador Enseñat, que no faltó al homenaje, junto al teniente general jefe del MADOC, José Manuel de la Esperanza, y el presidente de la Asociación V Centenario, Trinitario Betoret. Las principales autoridades nacionales, provinciales y locales —civiles, militares y religiosas— asistieron al acto, al que también acudieron representantes de la sociedad granadina.

Las distintas intervenciones resaltaron la figura de Álvaro de Bazán, con la que Granada «ha saldado una deuda», además de acercarla a las nuevas generaciones.

La ofrenda a los caídos y un desfile de la tropa pusieron el punto final a una mañana que continuó con una visita al Camarín de la Virgen del Rosario —capitán general de la Armada— en la fecha de su onomástica.

Fuente: Encarna Ximénez de Cisneros, «Granada salda su deuda con su paisano Álvaro de Bazán y ya presume de estatua», diario Ideal (Granada), 7 de octubre de 2026. Web: www.ideal.es. Fotografías: Pepe Marín.

sábado, 3 de octubre de 2026

De duque a rey: el primer viaje de Carlos de Habsburgo, en el Museo Naval

 


Cartel oficial de la exposición temporal del Museo Naval (Madrid), diciembre de 2026.

El Museo Naval de Madrid anuncia para diciembre de 2026 una exposición temporal con un título tan sugerente como exacto: De duque a rey. El primer viaje de Carlos de Habsburgo. El cartel lo dice casi todo: un mástil de nao, el mar del Norte embravecido, un mapa de la Península en transparencia y, flameando al viento, un estandarte con la divisa que acabaría siendo la de la Monarquía Hispánica: PLVS ULTRA.

Del Flandes borgoñón a Castilla

Carlos de Gante (1500-1558) no nació para ser rey de España. Hijo de Felipe el Hermoso y de Juana de Castilla, se crio en Malinas bajo la tutela de su tía Margarita de Austria y fue, ante todo, un príncipe borgoñón: señor de los Países Bajos desde la muerte de su padre en 1506 y declarado mayor de edad por los Estados Generales en 1515. 

La muerte de Fernando el Católico, el 23 de enero de 1516, lo cambió todo. Con su madre recluida en Tordesillas, Carlos se hizo proclamar rey en Bruselas el 14 de marzo de 1516, junto a doña Juana, en un gesto que en Castilla se miró con recelo. Mientras tanto, el cardenal Cisneros sostenía la regencia y urgía al nuevo soberano a pisar sus reinos.

La travesía de 1517

El viaje no se emprendió hasta el 8 de septiembre de 1517. Desde el puerto de Flesinga (Vlissingen, Zelanda) zarpó una armada de unas cuarenta velas con rumbo a Santander o Laredo. Acompañaban a Carlos su hermana Leonor y su todopoderoso consejero Guillermo de Croÿ, señor de Chièvres, además de una nutrida corte flamenca. Según algunas fuentes, la nave real lucía en su velamen las columnas de Hércules con la nueva divisa. El cronista de la jornada fue el ayuda de cámara Laurent Vital, cuya Relación constituye la fuente principal para reconstruir el viaje día a día.

Los temporales del Cantábrico desviaron la flota, que acabó fondeando ante la pequeña aldea asturiana de Tazones (Villaviciosa) el 19 de septiembre de 1517. Los vecinos, al ver aparecer tantas velas, se armaron creyendo que se trataba de franceses o de corsarios berberiscos; solo al reconocer las armas reales depusieron su actitud. Fue un desembarco improvisado, lejos de cualquier ceremonial, en una costa abrupta y sin caminos dignos de una corte.

Un rey extranjero en su reino

Desde Villaviciosa, la comitiva atravesó penosamente Asturias —Colunga, Ribadesella, Llanes, Colombres— y Cantabria antes de bajar a la Meseta. El 4 de noviembre, Carlos y Leonor visitaron a su madre en Tordesillas. Cuatro días después, el 8 de noviembre, moría en Roa el cardenal Cisneros sin haber llegado a entrevistarse con el rey. En febrero de 1518, las Cortes de Valladolid lo juraron como rey, no sin exigirle que aprendiera castellano y no entregase oficios a extranjeros: semillas del malestar que estallaría en las Comunidades (1520-1521).

El viaje de 1517 es, por tanto, mucho más que una travesía: es el tránsito de un duque de Borgoña a rey de las Españas, el primer eslabón de un reinado que, dos años después, sumaría la corona imperial. Y es, sobre todo, un episodio naval: la mar decidió dónde comenzaba la historia de Carlos en España.

Una exposición para no perderse

El Museo Naval, dependiente del Ministerio de Defensa, aún no ha difundido el detalle de las piezas ni el comisariado de la muestra. Desde este blog seguiremos su apertura y daremos cuenta de su contenido en cuanto se presente.

Fuentes y bibliografía

  • VITAL, Laurent: Relación del primer viaje de Carlos V a España, trad. de Bernabé Herrero. Madrid, 1958.
  • FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, Manuel: Carlos V, el César y el hombre. Madrid, Espasa-Calpe, 1999.
  • KOHLER, Alfred: Carlos V (1500-1558). Una biografía. Madrid, Marcial Pons, 2000.
  • Instituto de Historia y Cultura Naval: Hombres y armadas en el reinado de Carlos I, Cuadernos Monográficos n.º 34. Enlace.
  • Museo Naval, exposiciones temporales: armada.defensa.gob.es.
  • «Un desembarco que cambió la Historia de España... y de Europa»: academiaplay.net.
  • Tazones, ruta de Carlos V: lospueblosmasbonitosdeespana.org.


viernes, 2 de octubre de 2026

Principios generales del Derecho: una máxima cada día ( novedad del blog Sucesos Contemporáneos)

Sucesos contemporáneos · Nueva sección

Principios generales del Derecho: una máxima cada día

Desde hoy, la barra lateral del blog ofrece cada día un aforismo jurídico clásico, en latín y en español. Se acompaña una resolución jurisdiccional en donde se invoca un principio general del Derecho, que testimonia la operatividad de esta fuente jurídica en la práctica del foro. Más de dos mil años de razonamiento jurídico, en aforismos y máximas, analectas escogidas, que, desde el punto de vista iusnaturalista que comparto, dan a conocer verdades jurídicas establecidas universalmente por la recta razón.

Por Juan B. Lorenzo de Membiela

Mosaico de Justiniano I y su corte en la basílica de San Vitale de Rávena (c. 547).
Justiniano I y su corte. Mosaico del presbiterio de San Vitale, Rávena (c. 547). Bajo su reinado se compiló el Digesto, cuyo último título, De diversis regulis iuris antiqui (D. 50, 17), reúne 211 reglas del derecho antiguo. Fuente.

Por qué una sección de principios

El artículo 1.1 del Código civil enumera las fuentes del ordenamiento jurídico español: la ley, la costumbre y los principios generales del Derecho. El apartado 4 del mismo artículo precisa su doble función: «se aplicarán en defecto de ley o costumbre, sin perjuicio de su carácter informador del ordenamiento jurídico». Son, a la vez, el último recurso del juez ante el silencio de la norma y la razón que da sentido a todas las demás. Y son, a la vez, el último recurso de la Administración Pública ante el silencio de la ley, el reglamento, la circular y la instrucción, porque en la actividad administrativa siempre queda algún espacio vacío que merece una respuesta jurídica.

La fórmula no es nueva. El Código de 1889 ya ordenaba, en su artículo 6, que cuando no hubiera ley exactamente aplicable al punto controvertido, se acudiera a la costumbre del lugar «y, en su defecto, los principios generales del derecho». Detrás de esa remisión subsiste una tradición que arranca del Digesto, pasa por las reglas del Liber Sextus Decretalium de Bonifacio VIII (1298) y por el título 34 de la Séptima Partida, y llega a la jurisprudencia del Tribunal Supremo de nuestros días.

En el derecho administrativo, su peso es todavía mayor. La Sala Tercera lo recordó en su sentencia de 30 de abril de 2025: el ordenamiento administrativo es un ordenamiento «principial», en el que la buena fe, la confianza legítima, la proporcionalidad o la buena administración operan como verdaderos parámetros de legalidad. 

Tres máximas para empezar

Summum ius, summa iniuria.

«El derecho extremado puede extremar la injusticia».

Cicerón, De officiis, I, 10, 33

Iure naturae aequum est, neminem cum alterius detrimento et iniuria fieri locupletiorem.

«Es justo, por derecho natural, que nadie se haga más rico con daño y perjuicio de otro».

Pomponio, D. 50, 17, 206

Scire vel scire debere paria sunt.

«Saber y deber saber, en derecho, es la misma cosa».

Máxima del repertorio de Mans Puigarnau

De Pomponio al Tribunal Supremo

Un ejemplo basta para medir la longevidad de estas reglas. En el siglo II, Pomponio escribió que nadie debe enriquecerse con daño ajeno. Mans Puigarnau recogía en 1947 más de sesenta sentencias del Supremo, entre 1863 y 1943, fundadas en ese principio. Y la Sala Primera lo sigue afirmando hoy sin rodeos:

«la interdicción del enriquecimiento injusto tiene en nuestro ordenamiento jurídico el valor de un auténtico principio general del Derecho»

STS (Sala 1.ª) 352/2020, de 24 de junio. Ponente: Juan María Díaz Fraile. ECLI:ES:TS:2020:2072

Esa es la idea de la sección: mostrar, día a día, que el derecho romano, el derecho de Occidente, sus principios y valores, no son pasado, sino proyección de futuro. Sus reglas siguen resolviendo pleitos.

Les invito a visitarla cada mañana para disfrutar de una joya jurídica con muchos quilates que todavía quedan por descubrir.

Fuentes

  • Código civil, arts. 1.1 y 1.4 (redacción del Decreto 1836/1974) y art. 6 de la redacción original de 1889. BOE.
  • Digesta Iustiniani, 50, 17, De diversis regulis iuris antiqui.
  • STS (Sala 1.ª) 352/2020, de 24 de junio, ECLI:ES:TS:2020:2072.
  • STS (Sala 3.ª) 502/2025, de 30 de abril, ECLI:ES:TS:2025:1942.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

El Departamento Marítimo de Cádiz: creación y desarrollo. III centenario de la creación de los departamentos marítimos ( conferencia)


La conferencia

Título: El Departamento Marítimo de Cádiz: creación y desarrollo. III centenario de la creación de los departamentos marítimos.

Conferenciante: Ilmo. Sr. D. Juan Torrejón Chaves, doctor en Historia y profesor honorario de universidad.

Organiza: Asociación de Amigos de los Museos de Marina.

Lugar: Museo Naval de San Fernando (Cádiz), instalado desde 2015 en el antiguo edificio de la Capitanía General del Departamento Marítimo1.

Fecha: jueves, 1 de octubre de 2026 · Hora: 19:30







sábado, 26 de septiembre de 2026

Pirineos, Cataluña y Napoleón (microensayo)

Sucesos contemporáneos · Serie microensayos

Pirineos, Cataluña y Napoleón

Pactos de valle más antiguos que los reyes, una frontera que apenas se ha movido desde 1659 y un emperador que quiso hacer de Cataluña cuatro departamentos franceses.

Por Juan B. Lorenzo de Membiela

Gustave Doré, Paisaje de los Pirineos
Gustave Doré, Paisaje de los Pirineos (antes de 1883). Óleo sobre lienzo. Fuente.

Sinopsis

Idea principalConclusión
Los pactos de valleDesde antes de 1300, facerías, patzeries y lies et passeries funcionaron como auténticos tratados internacionales.
Montañas que unenLa cordillera no separó a los pueblos: la vecindad creó beneficios y afinidades a ambos lados.
Autonomía de los vallesDurante siglos, los valles actuaron como «cantones suizos» entre España y Francia.
Pervivencia del derecho consuetudinarioHeredero único, trashumancia y pastos comunes resistieron incluso a los fueros reales.
Una frontera estableLa frontera hispano-francesa apenas ha variado desde el Tratado de los Pirineos de 1659.
Centralismo de forma, no de fondoFrancia siguió siendo lingüística y localmente diversa hasta bien entrado el siglo XIX.
El occitano y MistralEl Nobel de 1904 a un autor en lengua de oc prueba esa diversidad.
Napoleón en CataluñaGobiernos militares (1810) y anexión al Imperio (1812): administración  dirigida por franceses , municipios por los vecinos.
Rechazo catalánLa burguesía industrial o comercial rechazó la anexión por sus intereses económicos.
De los pastos a la naciónLas disputas de pastos y la invasión forjan una identidad española frente a la francesa: nace el «gabacho».
La tradición vivaEl Tributo de las Tres Vacas (1375) sigue celebrándose cada 13 de julio.

Cronología, 1375-1982

1375Sentencia arbitral
Origen del Tributo de las Tres Vacas
1659Tratado de los Pirineos
7 de noviembre, isla de los Faisanes
1660Entrevista de los reyes
Luis XIV y Felipe IV en el Bidasoa
1808Invasión napoleónica
José I, rey de España
1810Decreto de 8 de febrero
Gobiernos militares en Cataluña
1810Mariscal Augereau
El catalán, lengua oficial con el francés en la región
1812Decreto de 26 de enero
Cataluña, anexionada al Imperio
1814Retirada francesa
Fin de los departamentos catalanes
1856-1868Tratados de Bayona
Delimitación de la frontera, mojón a mojón
1863Encuesta lingüística
7,5 millones de franceses sin francés
1904Nobel a Mistral
Compartido con José Echegaray
1982Leyes Defferre
Francia se descentraliza

I. Los pactos de valle

Antes de 1300, los valles limítrofes del Pirineo ya concertaban acuerdos para el aprovechamiento de los pastos: resolvían los conflictos que surgían y alcanzaban cierto grado de concordia para subsistir con lo que el valle daba. Eran las llamadas facerías en Aragón y Navarra, patzeries en Cataluña o lies et passeries en Francia, verdaderos tratados internacionales a escala de valle.

Como señalaron Andrés Giménez Soler y Jean Sermet1, los Pirineos no habían separado a los pueblos de ambas vertientes. Desmintiendo el aforismo de que «los ríos unen y las montañas separan», las relaciones de vecindad habían producido beneficios para todos y afinidades para muchos, por encima de las fronteras de los hombres. Más aún: lo accidentado del terreno, lo inaccesible, lo desafiante de una naturaleza caprichosa hizo que

«durante más de dos siglos los Pirineos se constituyeran como cantones suizos interpuestos entre España y Francia y aprovechando exclusivamente a los valles contratantes»
J. M. Guilera (1963)2
El circo de Gavarnie, de Sarazin de Belmont
Louise-Joséphine Sarazin de Belmont, El circo de Gavarnie (1830). Karlsruhe, Staatliche Kunsthalle. Tras estos muros de roca se abre, ya en Aragón, el valle de Ordesa. Fuente.

II. Una frontera que no se mueve

Podría decirse que el tiempo se detuvo ante montañas tan escarpadas, que conservaron modos de vida y culturas ancestrales, ajenos a una modernidad rara para quienes medían el tiempo por orografías inmutables; costumbres defendidas con el corazón y pactos sellados con palabras que eran ley y hierro.

Algo de ello se refleja en la propia frontera hispano-francesa, que apenas ha variado desde el Tratado de los Pirineos, firmado el 7 de noviembre de 1659 en la isla de los Faisanes, sobre el Bidasoa. Su trazado quedó precisado, mojón a mojón, por los Tratados de Bayona de 1856, 1862, 1866 y 1868. Pocas fronteras en el mundo pueden exhibir tal estabilidad.

Entrevista de Luis XIV y Felipe IV en la isla de los Faisanes
Jacques Laumosnier, Entrevista de Luis XIV y Felipe IV en la isla de los Faisanes (junio de 1660). Le Mans, Musée de Tessé. Los dos reyes sellan la paz de los Pirineos. Fuente.

Instituciones jurídicas de tanta raigambre como el régimen de heredero único, la trashumancia o los pactos de uso compartido de los pastos se mantuvieron, ignorando incluso los fueros de sus reyes. Primaba lo local, primaba el valle; permanecían, centuria tras centuria, los acuerdos de antiguos señores y antiguos justicias.

III. «París y el desierto francés»

Todo ello pudo pervivir en el Pirineo francés y, por capilaridad, en el español, porque el centralismo francés operaba más en la forma que en el fondo. Recuerda Nassim N. Taleb3 hasta qué punto Francia estaba lejos de ser un país homogéneo en pleno siglo XIX: según la encuesta oficial de 1863, unos 7,5 millones de sus 38 millones de habitantes —en torno a uno de cada cinco— no hablaban francés, y muchos más solo lo chapurreaban. No se logró uniformar el país pese a los designios de Luis XIV, de Napoleón y del programa de educación nacional de Jules Ferry. Francia era, como escribiría en 1947 el geógrafo Jean-François Gravier, «París y el desierto francés».

Luis XIV por Rigaud
Hyacinthe Rigaud, Luis XIV (1701). París, Museo del Louvre. Fuente.
Jules Ferry por Bonnat
Léon Bonnat, Jules Ferry (1888). Fuente.

La vida local o comunal gozaba de amplia autonomía de hecho, con el prefecto —equivalente a nuestro antiguo gobernador civil— como representante del Estado en el departamento, circunscripción equivalente a nuestra provincia. La verdadera homogeneización fue obra lenta de la escuela de la Tercera República, del servicio militar, de la Gran Guerra y, a mediados del s. XX, por la modernización de la V República. Paradójicamente, cuando el sueño napoleónico de la integración parecía cumplido, las leyes Defferre de 1982 emprendieron el camino inverso: la descentralización.

Esta disparidad, esta refracción imperfecta frente a la uniformidad centralizadora, se constata en que el Nobel de Literatura de 1904 fue otorgado —compartido con José Echegaray— al francés Frédéric Mistral, que escribía en provenzal, variedad de la lengua de oc u occitano: lengua romance milenaria del sur de Francia, precursora del catalán: los trovadores catalanes escribieron en occitano hasta Ausiàs March. Y se hablaba, con variantes en cada valle, en buena parte del Pirineo, desde el Bearn gascón hasta el valle de Arán, donde aún hoy es oficial como aranés4.

Frédéric Mistral por Clément
Félix-Auguste Clément, Frédéric Mistral (1885). Fuente.
José Echegaray por Sorolla
Joaquín Sorolla, José Echegaray (1905). Los dos Nobel de Literatura de 1904. Fuente.

IV. Napoleón y Cataluña, 1810-1814

Napoleón I en su trono imperial, por Ingres
Jean-Auguste-Dominique Ingres, Napoleón I en su trono imperial (1806). París, Musée de l’Armée. Fuente.

Un ejemplo claro de aquella dualidad entre forma y fondo se observa en Cataluña durante la Guerra de la Independencia. Por decreto de 8 de febrero de 1810, Napoleón sustrajo Cataluña —junto con Aragón, Navarra y Vizcaya— a la autoridad de su hermano José I y la sometió a gobiernos militares directamente dependientes de París. La anexión formal llegó después: por decreto de 26 de enero de 1812, Cataluña quedó incorporada al Imperio y dividida en cuatro departamentos —Ter, Segre, Montserrat y Bocas del Ebro—, con capitales en Gerona, Puigcerdá, Barcelona y Lérida5.

José Bonaparte por Gérard
François Gérard, José Bonaparte, rey de España. Napoleón le retiró el gobierno de Cataluña en 1810. Fuente.
El mariscal Augereau
Anónimo, El mariscal Augereau (h. 1805-1812). París, Musée Carnavalet. Fuente.

Hasta la retirada francesa de 1814, la estructura gubernativa de Barcelona quedó en manos de funcionarios franceses, mientras  que los municipios se dejaban a los propios vecinos. 

El mariscal Augereau llegó a proclamar en 1810 el catalán lengua oficial junto al francés, en un intento de ganarse a la población. No tuvieron aceptación esas medidas, principalmente entre la burguesía industrial o comercial, que temía un perjuicio rotundo para sus intereses económicos, como era la pérdida del mercado español y el ultramarino americano.

V. Gabachos y españoles

Es en el marco de aquellas relaciones de vecindad, en el Pirineo catalán de los siglos XVIII y XIX, cuando se recrudecen las disputas por los pastos entre ganaderos de España y de Francia. Allí, al calor de la invasión napoleónica, se afirma una identidad nacional española opuesta a la francesa. Se extiende el término gavatx o gabacho —voz de origen occitano (gavach, ‘montañés tosco’)— como palabra ofensiva para el francés; y, en correspondencia, este empleaba el término español con agravio o desprecio6.

El 3 de mayo en Madrid, de Goya
Francisco de Goya, El 3 de mayo en Madrid o Los fusilamientos (1814). Madrid, Museo del Prado. Fuente.

El Tributo de las Tres Vacas

Salvo incidentes aislados —inevitables en proporción a la extensión de la cordillera—, perviven costumbres medievales como el Tributo de las Tres Vacas, que cada 13 de julio entregan los vecinos del valle de Barétous (Bearn) a los del valle del Roncal (Navarra) junto a la Piedra de San Martín, y que se remonta, al menos, a la sentencia arbitral de 1375. En esta ceremonia, los representantes de Barétous entregan simbólicamente tres vacas a los representantes roncaleses a cambio del aprovechamiento de los pastos.

Suele considerarse uno de los tratados internacionales vigentes más antiguos de Europa.

Lugar: Piedra de San Martín, puerto de Ernaz · Fecha: 13 de julio · Origen documentado: 1375

Hay otros muchos ejemplos que hoy pueden contemplarse en los programas culturales de numerosos municipios españoles y comunas francesas: la memoria viva de unas montañas que, antes que frontera, fueron  y son vecindad.

Notas

  1. Sermet, J. (1985): «Los problemas de la frontera hispano-francesa en los Pirineos», Bilbao: Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco. ↩
  2. Guilera, J. M. (1963): «Los pactos de facerías en los Pirineos y algunos conflictos con la Mesta aragonesa», Zaragoza: Institución «Fernando el Católico». ↩
  3. Taleb, N. N. (2013): Antifrágil. Las cosas que se benefician del desorden, Barcelona: Paidós. Sobre la cifra de 1863, véase Weber, E. (1976): Peasants into Frenchmen. The Modernization of Rural France, 1870-1914, Stanford: Stanford University Press. ↩
  4. Gallica, Bibliothèque nationale de France: bpt6k6371855w, f. 471. Sobre la relación entre occitano y catalán: Meyer-Lübke, W. (1925): Das Katalanische, Heidelberg: Winter, que lo tuvo por dialecto provenzal; réplica en Alonso, A. (1943): «Partición de las lenguas románicas de Occidente», Miscel·lània Fabra, Buenos Aires; balance en Munteanu Colán, D.: «Sobre la posición del catalán en el conjunto de la Romania», Archivo de Filología Aragonesa, LIX-LX (PDF). Sobre la poética trovadoresca en Cataluña: Ramon Vidal de Besalú, Razos de trobar (h. 1200); véase «Les Razos de trobar de Ramon Vidal: una gramàtica per al cant», Magnificat Cultura i Literatura Medievals, Universitat de València (en línea). ↩
  5. Decretos imperiales de 8 de febrero de 1810 (gobiernos militares de Cataluña, Aragón, Navarra y Vizcaya) y de 26 de enero de 1812 (incorporación de Cataluña al Imperio francés). ↩
  6. Shubert, A. (1991): Historia social de España (1800-1990), Madrid: Nerea, p. 299 [ed. orig.: A Social History of Modern Spain, Londres, 1990]. ↩
  7. Garibay, E. de (1628): Compendio historial de las chronicas y universal historia de todos los reynos de España, t. III, Barcelona: Sebastián de Cormellas. ↩

Para seguir leyendo

  • Fairén Guillén, V.: Facerías internacionales pirenaicas, Madrid: Instituto de Estudios Políticos.
  • Weber, E. (1976): Peasants into Frenchmen, Stanford: Stanford University Press.
  • Gravier, J.-F. (1947): Paris et le désert français, París: Le Portulan.
  • Real Academia de la Historia: Diccionario Biográfico electrónico, en dbe.rah.es.
  • Enlaces: grifonepirineos.com · ossau-pyrenees.com.

Imágenes: Wikimedia Commons (dominio público).

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