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jueves, 12 de noviembre de 2015

Encuentran abundante fauna en Chernóbil ( noticia)

Encuentran abundante fauna en Chernóbil


El 26 de abril de 1986 sucedía un devastador accidente en la central nuclear de Chernóbil. Se derritieron las barras de combustible del reactor número cuatro y una enorme explosión dispersó una enorme cantidad de sustancias radiactivas, las cuales contaminaron una superficie de miles de kilómetros cuadrados próximos a la central nuclear. Los habitantes de la zona fueron evacuados y el lugar fue declarado zona de exclusión.
En los años posteriores al desastre, la vida salvaje ha vuelto a poblar la zona abandonada por los humanos. Según un reciente estudio a largo plazo llevado a cabo por Jim Smith, de la Universidad de Portsmouth, y sus colaboradores, en la actualidad viven allí numerosos animales: entre estos, ciervos, alces, jabalíes y lobos. Al parecer, el número de mamíferos es similar al de otras reservas naturales no contaminadas de la región.
Resguardados de la caza
La prohibición de acceder a la zona y el miedo a la radiación se encargan de que los animales no sufran la amenaza de los cazadores. Además, la alta densidad de presas supone unas condiciones óptimas para los lobos: su población actual en Chernóbil es incluso siete veces más alta que en otras reservas. También los osos y linces, especies extintas en la zona, han regresado al lugar. Otras, como los bisontes y los caballos salvajes de Przewalski, han sido introducidas en este paraje con el fin de aumentar la biodiversidad.
«Nuestro estudio no revela que la radiación sea buena para los animales, sino que las costumbres humanas, junto con la explotación de la tierra y la agricultura, la caza y la silvicultura perjudican a las especies más que la radiactividad», aclara Smith. Estudios anteriores han demostrado que las sustancias radiactivas pueden perjudicar a muchos individuos. Se constató, por ejemplo, que las golondrinas que vivían en el entorno donde sucedió el desastre nuclear presentaban, de promedio, malformaciones (picos deformes o plumaje poco desarrollado, entre otras) con más frecuencia. Asimismo, se han documentado daños y mutaciones en insectos, arañas, aves migratorias y peces. Por ello, Anders Møller, de la Universidad de París-Sur, criticaba hace unos años la afirmación de que Chernóbil fuese un paraíso natural. Según indicó, este supuesto «se basa únicamente en informes anecdóticos; no en estudios empíricos».
Casos aislados
Aunque James Morris, de la Universidad de Carolina del Sur en Columbia, halló que al menos en un inicio los peces y otros animales presentaban numerosas alteraciones en el ADN así como deformidades físicas, estos individuos apenas sobreviven hasta la edad adulta, por lo que los efectos negativos no pasan de generación en generación. Los datos longitudinales revelan también que la población de jabalíes experimentó un fuerte crecimiento al inicio; sin embargo, hace unos veinte años se redujo su número, fenómeno que se atribuye principalmente a la propagación de lobos y a una epidemia. No está claro si el brote estaba relacionado con un sistema inmunitario debilitado a causa de la radiación, pero desde entonces la población de jabalíes ha aumentado de nuevo de manera notable.
«Por primera vez, nuestros resultados demuestran estadísticamente que la zona de exclusión alrededor de Chernóbil es hoy el hogar de una rica fauna de mamíferos, independientemente de las posibles alteraciones que puedan presentar algunos ejemplares a causa de la radiación», concluyen los autores.





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