250.º aniversario de la Independencia
de EE. UU. o el triunfo de la Ilustración dialogante (1776-2026)
Juan Lorenzo d Membiela,
La Ilustración se construye sobre un
examen racional del conocimiento empírico. Defiende a un hombre libre, crítico,
escéptico y practico. Si en Francia la reacción de los ilustrados contra el
cristianismo fue extrema e inadmisible; en Alemania, su ilustración fue más
dialogante, moderada y consciente de su relevancia humana. Se persiguió, como
escribe Rodríguez-San Pedro, un cristianismo razonable.
A nivel político, es precursora
de la democracia, con Spinoza, Mill,
Bentham…; de los derechos humanos con Kant; fundamenta el concepto de Estado;
la soberanía nacional de Voltaire; instituye la división de poderes con
Montesquieu; diseña gobiernos bajo normas jurídicas y éticas, exigiéndoles un
fin: el bien común. Creen en el progreso de la civilización en los aspectos
material y ético; en el desarrollo tecnológico, político y social, ideas de
Turgot, Condorcet y Gibbon…; en el liberalismo y el libre comercio con Adam
Smith, Hume y Locke…
A nivel personal, reconoce la
individualidad frente a grupos o comunidades, predica la tolerancia civil, la
igualdad jurídica, el rechazo de la arbitrariedad y la opresión injustificada, conforme
a las ideas de Hobbes, Spinoza, Bentham, Blaise Pascal, Locke, Stuart Mill...
La libertad de conciencia de Voltaire.
Al pensamiento ilustrado dialogante
y a su manifestación política, el liberalismo, se debe la Declaración de
Derechos de Virginia de 12 de junio de 1776, en donde quedaron recogidos los
derechos naturales del hombre y la limitación del poder del Estado para no
restringir la libertad personal.
A ella se debe la afirmación de
que el hombre ha sido investido de dignidad y derechos por su Creador.
Otras declaraciones
norteamericanas, como las de Maryland, Pensilvania, Carolina del Norte, Vermont,
Massachusetts y Nuevo Hampshire, adoptaron el mismo contenido dispositivo de naturaleza
iusnaturalista y cristiana.
Este conjunto de ideas influyó decisivamente
en la Declaración de Independencia de 4 de julio de 1776.
No puede olvidarse el movimiento «woke» de
claro matiz neomarxista en este siglo XXI y cómo su cancelación sobre
intelectuales y científicos con ideas distintas ha erosionado esa esfera de
libertad , vertebradora de todo el andamiaje ideológico e institucional de EE. UU.
Este hecho nos advierte de cómo la dulce libertad puede conducir a cualquier
pueblo a una tiranía despojada de humanismo que impida crear sociedades justas y prósperas.