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domingo, 26 de junio de 2016

El liderazgo de Truman y el arte de lo posible [( micro-ensayo) ( 2 min.)]

El liderazgo de Truman y el arte de lo posible
por
Juan B. Lorenzo de Membiela

Harrry Truman,  33º presidente de los Estados Unidos, no fue un hombre con fuerte carisma, tampoco con  un leve carisma, pero sí poseía  el conocimiento vital de lo rural, la cadencia de los tiempos y un gran conocimiento de las debilidades y fortalezas humanas. Accedió a la presidencia en 1945  con una meta a alcanzar: fundamentar  las reformas que Roosevelt propuso en  el «New Deal » para superar una  situación económica comprometida.

Pero su  llegada al poder y el marco internacional que dibujó el fin  de la II Guerra Mundial provocó un cambio de prioridades. Generó una encrucijada  que enfrentó a  las necesidades de recuperación interna  del país,  una situación mundial que comprometía el área de influencia americana, militar y económica.

Y aquí converge  la antinomia entre la ética de la convicción, la debida conforme a la ideología y la circunstancia existente en un momento determinado y concreto, generalmente sobrevenida o imprevista.  Que  puede justificar por su gravedad una disonancia  con la voluntad popular .

Surge, en este momento,  lo que cabe denominar ética de la oportunidad o razón de Estado,   por la que se jerarquizan las necesidades y las prioridades. Se produce, a raíz de esta contradicción,  la declaración de Bismark para quien « la política es el arte de lo posible » .

Estas disonancias pueden ser superadas, siempre, con soluciones creativas. EEUU ideó  el «Plan Marshall» cuyo protagonismo en la reconstrucción de Europa o parte de ella (España y Finlandia fueron excluidos), fue decisiva. Este Plan fue presentado en la Universidad de Harvard en 5 de junio de 1947 y aprobado por la  Foreign Assistance Act en 1948. El arte de lo posible convirtió las cenizas  y las sombras  de la guerra  en un espacio de libre mercado que produjo, tiempo después, la Unión Europea.

Truman, según Peter Drucker, fue el presidente más eficiente de los EEUU y sin embargo dista formalmente de los   líderes de hoy. Cliché diseñado más  por  películas que por  realidades. Alejado de toda estética su talento es reconocido por sus resultados, siempre constructivos y contributivos a todo avance. 

Aun la diversidad de gustos y  formas de percibir  la vida,  todos los líderes coincidían en 8 prácticas: Preguntan ¿Qué hay que hacer?, Preguntan ¿Qué le conviene a la empresa? , Desarrollan planes de acción, Asumen la responsabilidad de sus decisiones, Asumen la responsabilidad de comunicar, Se centran en oportunidades en vez de problemas, Conducen reuniones productivas, Piensan  y  dicen «nosotros» en vez de «yo».

Las dos primeras persiguen información. Las cuatro siguientes convierten ese conocimiento en acción eficaz. Las dos últimas comprometen  a toda la empresa.

El liderazgo  de Truman fue  muy intenso por los especiales momentos históricos  que asumió. Fue rico en reflexiones  que todavía despliegan su eficacia: El liderazgo  es el arte de persuadir a la gente para que haga lo que ya debería haber hecho. O  este otro: Si no puedes convencerlos, confúndelos. O el   más llamativo: Cuando tienes un gobierno eficiente tienes una dictadura.


Puede ser una arista menos pública del liderazgo aunque no por ello  menos necesaria. Así lo expresó Montaigne: No hay que subestimar  las malas artes  porque sería mal comprender el mundo; yo sé que el engaño sirvió frecuentemente de provecho y que mantiene y alimenta la mayor parte de los oficios de los hombres. Vicios hay legítimos, como acciones buenas y excusables ilegítimas.

Fue Truman quien impulsó una Europa unida y ahora comprendemos por qué  el presidente Obama, defendió la campaña británica de permanencia en la Unión Europea. 

De poco sirven las alegorías si no son comprendidas por quienes están obligados a conocer su historia.

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