lunes, 7 de septiembre de 2026

Apuntes históricos de la Feria de Albacete 2026

 Apuntes históricos de la Feria de Albacete 2026

Juan B. Lorenzo de Membiela


  1. Contexto histórico y político del siglo XVIII

Desconocida y poco reconocida es la repercusión histórica que para la feria de Albacete tuvo la concesión por Felipe V del privilegio de «franca» [1]. La España del siglo XVIII transcurría entre la gloria militar de un imperio herido y el nacimiento de una gobernación ilustrada, barroca y racionalista moderada, con problemas económicos y deficiencias sociales, no muy distintas de las que existían en otros países de nuestro contexto cultural.

En el escenario internacional, la Guerra de Sucesión entre Borbones y Austrias costó la pérdida de las provincias de Flandes, territorios del reino de Nápoles, Milán y Cerdeña, dados a Austria; Sicilia y parte del Milanesado, a Saboya y la cesión a Inglaterra de Gibraltar y Menorca.

En el ámbito doméstico, el cambio dinástico introdujo esperanzados proyectos ilustrados que, entre muchos, resalto el saneamiento económico del reino[2].

Una estrategia económica poco destacada, pero relevante en el contexto de las costumbres derivadas del Fuero Juzgo y las Partidas, fue el auto firmado por el rey Felipe V, el 4 de diciembre de 1705 (reiterado posteriormente por Carlos III en la Real Cédula de 1783), que declara:

«[…] quienes fundasen fábricas estarían en el favor real, sin que el manejo de dichas fábricas fuese obstáculo para conservar o alcanzar la nobleza o para ostentar cualquier carácter que tuviesen los hijos-dalgo de Castilla […]».

Quizás originado por la suspensión de pagos del Estado declarada el 14 de octubre de 1704[4] y por un impulso innovador que la nueva dinastía quiso imprimir en un imperio unido solamente por la religión y por la corona, donde coexistían regímenes tributarios diferentes y con asambleas territoriales y privilegios distintos, lo que en conjunto restaba eficiencia política y económica y que constituían un freno a los avances económicos de toda la nación.


Programa de la Feria de Albacete 2026
Programa de Feria

  1. Comunicaciones, comercio y transformación económica

En 1749 comienza la construcción de los primeros «caminos carreteros» [5].

Hasta esa fecha no existían vías de comunicación entre núcleos de población. Los caminos causaron que villas, aldeas y cortijos abandonaran el autoabastecimiento generado por la incomunicación: las carretas, los coches de colleras, las galeras… constituían la logística necesaria para generar comercio e industria.

A finales del siglo XVIII se amplía el camino real Madrid-Valencia. Atraviesa la villa de Albacete por las calles de los Baños, Tinte, Plaza de Carretas y Santa Quiteria. Es destacado por autores lo excelente de la vía, mejorada en 1761[6]. Tráfico de bienes y tráfico de personas, sometido este a imperativos administrativos de regresar el mismo día a plena luz o de presentar fiador o vecino en la localidad de destino[7] que respondiera de su conducta.

Las ferias o mercados eran una oportunidad única para el comercio, precursores mercantiles que producían riqueza e intercambio cultural entre villas. Tributaban a la Corona.

  1. La concesión del privilegio de feria franca

Pero la llamada «feria franca» era un privilegio o merced real que exoneraba la contribución a la Corona[8]. Por ello se comprende que la concesión del privilegio real de «franca» a la de Albacete, dado por Felipe V el 6 de marzo de 1710, constituyó un hecho sobresaliente, no solo religioso y comercial, sino también social, por las interacciones con las poblaciones próximas.

Como recoge la Real Provisión confirmatoria de 3 de agosto de 1716, sancionada, a su vez, por la de 7 de septiembre de 1761, se mandó que no se exigiera ni llevase maravedís ningunos ni otra cosa a los comerciantes y mercaderes que concurrieran a la feria con sus géneros y mercancías por razón de permiso, licencia o postura de los géneros que fuesen a vender a ella ni sobre ello se hiciera causa a dichos comerciantes ni vejación de que tuvieran justo motivo.

La importancia local y la relevancia económica en general de nuestra «feria franca» es recogida por Pérez García, comparándola con la de otras villas y ciudades[9], lo que permitió a la villa triplicar sus beneficios en pocos años.

El comercio de la feria, lo constituía el ganado, tanto mular como lanar, granos, legumbres, quincalla, loza, tejidos varios, lino, cáñamo, esparto, navajas, cuchillos, puñales y especias, tanto nacionales como extranjeras.

  1. Causas políticas y religiosas de la merced real

La concesión de esta merced real obedeció a dos causas:

Primera, la adhesión inmediata del Ayuntamiento de Albacete en representación de toda la villa al nuevo monarca el 5 de diciembre de 1700: nada más hacerse público el testamento de Carlos II, se ordenó fijar edictos para conocimiento de todos los ciudadanos y soltar la campana del reloj[10]. No mucho más tarde, se aportaría ayuda financiera y de milicia frente a la pretensión del archiduque Carlos de Austria.

Segunda, la devoción a N.ª S.ª de Los Llanos desde tiempo inmemorial.

  1. Origen y consolidación del culto a Nuestra Señora de Los Llanos

El culto a nuestra patrona es previo a la dominación árabe[11]. Simón Pardo afirma que la Virgen fue escondida por los cristianos habitantes de lo que hoy es Albacete cuando España fue invadida por los árabes en el s. VIII. Olvidado el escondrijo por la erosión de los siglos, se halló, después de la Reconquista, en un paraje conocido como «Los Llanos».

Brevemente, sobre el origen de la talla mariana, Sánchez Ferrer, con remisión a Villalba y Córcoles en su Pensil del Ave María de 1730, expone la conexión de N.ª S.ª de Los Llanos con el apóstol Iacobus o Santiago, llamado «el Zebedeo»[12].

Si a este relato nos atenemos, y no hay razón documentada que lo impida, el origen de la imagen y su culto poseen una entidad histórica y religiosa de magnitud. Sánchez Torres lo completa transcribiendo una tradición referente al hecho de su descubrimiento: «[…] el labrador que halló la imagen la llevó a su casa, pero la figura volvió al lugar del hallazgo y así dos veces más. Informado el clero, se interpretó el suceso como signo claro del lugar en donde debía edificarse la ermita».

Este hecho, legado de la tradición, es recogido en el Misal del 50.º aniversario de la Coronación de la Virgen de Los Llanos[13] celebrado en 2006 en Albacete en el parque de Abelardo Sánchez. Hay que aclarar que la actual imagen no es la originaria, datándola, según Sánchez Ferrer, en el s. XVII[14]; presenta rasgos del barroco español.

Se edificó una ermita en el sitio del hallazgo en 1627, en un paraje llamado «Los Llanos», visitada por multitud de fieles, dada su fama de milagrosa, que se extendió por provincias, hoy colindantes con la de Albacete, e incluso en Guadalajara.

Los franciscanos construyeron un convento en 1672 contiguo a la ermita, trasladando la imagen de N.ª S.ª de Los Llanos a una capilla[15]. Los Llanos, por aquel entonces, era un cruce de caminos que, según Santamaría, pertenecía al término municipal de la villa de Chinchilla hasta que pasó a la villa de Albacete entre 1568 y 1569.

El monasterio, convertido en custodio de la imagen sacra junto a la masiva afluencia de fieles, originó un mercadillo antecedente de la actual feria.

  1. Traslado de la feria y construcción del recinto ferial

Transcurrido el tiempo, las diferencias entre los franciscanos y el Ayuntamiento de Albacete sobre la ubicación de la feria patentizaron un conflicto resuelto por el Supremo de Castilla a favor del Concejo municipal. Decisiva en este pleito fue la intervención de Pedro de Cantos, que además construyó unas lonjas en los «ejidos» o «eras» del paraje de su propiedad llamado de Santa Catalina. La plaza Mayor no ofrecía espacio suficiente: en Santa Catalina se celebró la feria de modo definitivo[16] desde 1783.

Pero las romerías populares seguían celebrándose en Los Llanos. Según García-Saúco, tras la desamortización de 1836 se suprimió el convento franciscano y el Ayuntamiento de Albacete reclamó para sí la imagen y sus pertenencias, que fueron depositadas en la Iglesia de San Juan Bautista, en una hornacina en el retablo barroco que desapareció.

El Ayuntamiento adquirió las lonjas construidas por Cantos y pretendió su reforma a través de un proyecto arquitectónico realizado por Lucas de los Corrales y Ruiz en 1771. No se llegó a edificar, pero en 1783 se ordenó al maestro arquitecto Josef Jiménez la construcción del edificio ferial —el que podemos ver hoy—, concluyéndose en 1784, esta vez bajo la dirección del arquitecto Antonio Cuesta.

El coste de la obra ascendió a 107 783 reales y 5 maravedís.

El tipo de arquitectura responde a la de los grandes mercados del siglo XVIII, de tipo cerrado y con casetas en el interior. De este estilo se construyeron en el norte de Italia, en el Véneto, Crema, Verona y en Bérgamo; fuera de Europa, en la Puebla de los Ángeles (actualmente Puebla, México) y en Potosí (Bolivia).

Siguiendo a Bonet Correa, se cree que existía un busto de Carlos III en la puerta central[17].

  1. Continuidad devocional y preservación de la feria

La imagen mariana desde entonces se trasladaba cada año desde la catedral de San Juan Bautista al recinto ferial, de modo definitivo y continuo.

En 1875 se creó la Asociación de la Virgen de los Llanos, que fue honrada con el título de «real» por merced de Alfonso XIII en 1917.

Cabe resaltar que fue el culto mariano el que ha salvado a la feria en varios años ante la propagación de enfermedades.

  1. Insalubridad, epidemias y soluciones hidráulicas

La villa de Albacete sufría una insalubridad recurrente.

Las aguas quedaban estancadas en esta llanura en donde se edificó la villa. Su descomposición generaba epidemias de tifus y cólera. Blanch e Illa sitúa en 1500 cuando se tiene noticia de la primera epidemia producida por estas aguas procedentes del manantial llamado «Ojos de San Jorge».

Desde aquel entonces, las inundaciones documentadas fueron numerosas. Anegaban los alrededores de la villa de Albacete, situada en lo que hoy es Villacerrada. Inundaban sótanos y locales bajos, cuevas y toda construcción[18], problemas hidrológicos que fueron solucionados por los diversos reyes de la Casa de Borbón hasta entrado el siglo XIX.

Estos incidentes hídricos condicionaron la supervivencia de esta villa y el éxito comercial de la feria.

La solución definitiva, recogida por el geógrafo danés Malte-Brun, fue la construcción del canal Real, construido por Carlos IV, con la inestimable intermediación del conde de Villaleal, un canal que dio vida a la ciudad arrancándole a la muerte la triste letanía que se producía año tras año. Hoy es conocido popularmente como canal de María Cristina. Su longitud era de 5 leguas, equivalentes a 27,8 km[19].

  1. Conclusión: memoria, fe y sentido histórico

En conclusión, la feria es más que un acto comercial y lúdico. Es el símbolo de una ciudad que durante siglos ha luchado por conservar a la Virgen perdida y hallada y reconocer en ello el linaje de una fe persistente y duradera. Pocas cosas han existido en esta tierra con tantos siglos y con tanta vida, un hecho que merece una reflexión sincera.

Frente a un posmodernismo que genera vidas horizontales con tristes claroscuros, promotor de vidas desperdiciadas sin mayor trascendencia, es posible que encontremos en esta historia una razón, quizás una sospecha de esperanza, que nos ilumine sobre lo esencial y no sobre lo efímero de vagas circunstancias.

Todo es cuestión de valentía, también de libertad y de verdad, en momentos en que no abundan ni la una, ni las otras. 



[1] Espinalt y García, B., en su obra Atlante Español o Descripción general geográfica, cronológica e histórica de España, por reynos y provincias de 1778, p. 135, califica a Albacete como una de las grandes, nobles y famosas de este reino […].

Cabe mencionar como promotor de la capitalidad provincial de Albacete en 1833 frente a la influyente Chinchilla al Rmo. P. de las Escuelas Pías D. Jorge López y a D. Miguel Fernández Cantos. Hecho que no ha tenido ni tiene mayor reconocimiento en nuestra ciudad, siendo por ello una deuda todavía pendiente y no prescrita que los ayuntamientos de la ciudad deben reconocer del modo más apropiado.

Prodigioso es el hecho de que una pequeña villa llegue a convertirse en capital provincial frente a otras con más raigambre histórica.

[2] Menéndez Pidal, R., La época de los primeros Borbones, en «Historia de España», t. XXIX, v. I, dir. Jover Zamora, J., Espasa-Calpe, Madrid, 1985, pp. XII, XIII y 181 y ss.

[4] Real Academia de la Historia, Atlas Cronológico de la historia de España, Ediciones SM, Madrid, 2008, p. 227.

[5] Rueda Hernanz, G., España 1790-1900. Sociedad y condiciones económicas, Istmo, Madrid, 2006, pp. 94 y ss. Razona este autor que la dificultad y el retraso consiguiente en crear vías de comunicación en España obedeció a la orografía montañosa y a las diferentes cotas de altitud de los territorios, lo que encarecía —y aún hoy encarece— la construcción de infraestructura viaria y ferroviaria. Durante el siglo XIX se intensificó significativamente por el acuerdo de las Diputaciones de construir «carreteras vecinales» al amparo del art. 68 de la Ley de Diputaciones Provinciales de 8 de enero de 1845; vid. Martínez Alcubilla, M., Diccionario de la Administración Española, Peninsular y Ultramarina: Compilación ilustrada de la novísima legislación de España, t. VI, Madrid, 1868, p. 569.

[6] Pérez Picazo, M.T., La Economía de la Ilustración, Cuadernos del seminario «Floridablanca», Sucesores de Nogués, Murcia, 1988, p. 134. Archivo Histórico Provincial de Albacete, Obras varias, legs. 481 y 482.

[7] Vid. Mellado, F.P., Guía del viajero en España, Madrid, 1852.

[8] Madoz, P., Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar, t. I, 2.ª edic., autor-editor, Madrid, 1846, pp. 243 y ss.

[9] Pérez García, J.M., La Economía de la Ilustración, Cuadernos del seminario «Floridablanca», Sucesores de Nogués, Murcia, 1988.

[10] Sánchez Torres, F.J., Apuntes para la Historia de Albacete, cit., p. 23.

[11] Xerif Aledris, Descripción de España, trad. Conde, J.A., Imprenta Real, Madrid, 1799, p. 192, que conecta con la tesis defendida por Palasui y Catalozella, E., Blasones Españoles y Apuntes históricos de las cuarenta y nueve capitales de provincia, Barcelona, 1867, p. 1.

[12] Sánchez Ferrer, J., Guía para visitar los santuarios marianos de Castilla-La Mancha, Encuentro, Madrid, 1995, pp. 45-6.

[13] Diócesis de Albacete, Misa por el 50.º aniversario de la Coronación de la Virgen de los Llanos en 28 de mayo de 2006, Diócesis de Albacete-Diputación Provincial de Albacete, Albacete, 2006.

[14] Sánchez Ferrer, J., Guía para visitar los santuarios marianos de Castilla La Mancha, cit., pp. 46-7.

[15] Simón Pardo, J., La devoción a la Virgen en España: historias y leyendas, p. 356.

[16] Archivo Histórico Nacional, Protocolos, 17770. Bonet Correa, A., Fiesta, poder y arquitectura: aproximaciones al barroco español, Akal, Madrid, 1990, p. 162. Vid. Aranza Pérez, F.J., Letrados, juristas y burócratas en la España moderna, UCLM-Junta de Castilla-La Mancha-Ministerio de Educación, Albacete, 2005, p. 575.

[17] Bonet Correa, A., Fiesta, poder y arquitectura: aproximaciones al barroco español, cit., p. 165.

[18] Blanch e Illa y otros, Crónica General de España, Albacete, Madrid, 1867, p. 47. Vid. Sánchez Ibáñez, J.M., El Hospital de San Julián de Albacete: estudio histórico, Instituto de Estudios Albacetenses, Albacete, 1997.

[19] Malte-Brun, C., Geografía universal física, histórica, política, antigua y moderna, p. 328 y ss.


miércoles, 2 de septiembre de 2026

martes, 1 de septiembre de 2026

Ceuta, Melilla , estrechos marítimos y por un 2 de septiembre solidario

Ceuta, Melilla y por un 2 de septiembre solidario

Por

Juan Lorenzo de Membiela

 Sinopsis en cinco ideas:


  1. Ceuta y Melilla son españolas desde hace siglos, con una soberanía respaldada por la historia y diversos acuerdos internacionales.

  2. Las reclamaciones de Marruecos son consideradas infundadas por el autor, quien sostiene que carecen de base histórica y jurídica sólida.

  3. Marruecos es presentado como un país con aspiraciones expansionistas, apoyándose en distintos episodios históricos de conflictos y reivindicaciones territoriales.

  4. Ceuta y Melilla no son equiparables a colonias, por lo que el autor rechaza que deban tratarse como otros casos de descolonización.

  5. La historia y el derecho respaldan la posición española, por lo que el texto llama a defender y apoyar la  normalidad española de estos territorios sin perjuicio de sus ciudadanos.

_____________

Ceuta y Melilla son plazas españolas desde hace siglos y las reivindicaciones de Marruecos no dejan de ser anecdóticas y vacías de derecho de una nación creada en 1956, una vez que Francia y España reconocieran su soberanía mediante la finalización de sus protectorados.

Melilla pertenece a España desde 1497, cuando fue conquistada por el duque de Medina Sidonia e incorporada a la corona de Castilla por los Reyes Católicos, más de 500 años de soberanía.

 Ceuta fue plaza portuguesa y española desde 1415. En 1640, con la restauración portuguesa, muchos territorios en África optaron por integrarse a Portugal, pero Ceuta renunció a esa soberanía para quedar unida a la Corona católica española. El Tratado de Lisboa de 1688 reconoce esa opción y su estatus de territorio español.

En la literatura española del siglo XVI, explica Julián Marías en Cervantes clave española, cómo los prisioneros españoles en Argel cifraban sus esperanzas en escapar a Melilla o a Ceuta, todas ciudades españolas.

El expansionismo de Marruecos es conocido, un afán de sumar territorio, pero sin los derechos y deberes, servicios y beneficios que España y Europa conceden a los ceutíes como españoles. No puede hablarse de la existencia de un estado de Derecho, sino de una autocracia impulsada por oligarquías con un índice de desarrollo humano (IDH)  de 0,710 y un puesto mundial en el 120 de 193 países.




Fuente: Wikicommons 


Reivindicar territorios extranjeros para imponer un modelo de Estado en donde sus nacionales huyen continuamente a España o a Francia (el francés es obligatorio en Marruecos) no es una situación que pueda defenderse desde ningún punto de vista.

Con la inmensidad del desierto, resulta llamativa la persistencia con estas plazas españolas, a no ser que sus apetencias se deriven en el futuro a reivindicar Al-Ándalus en su integridad o en su parcialidad, que por pedir no sea, quizás Andalucía, Levante y Cataluña. Regiones españolas bañadas por el Mediterráneo. Junto a un estrecho en el Mare Nostrum que tiene una importancia estratégica, como vemos que sucede en Ormuz.

Todos sabemos de la Marcha Verde para presionar a España a ceder su provincia núm. 53, el Sáhara, materializado en los Tratados de Madrid de 1975-1976. Un instrumento internacional precipitado que supuso la cesión de la administración a Marruecos y Mauritania junto a España, pero no su soberanía, factor importante.

Fue una jugada geoestratégica audaz de Marruecos con varios actores internacionales, por cuanto España se encontraba en ciernes de una nueva etapa política por el fallecimiento del general Franco.

Hoy no sabemos si nos encontramos ante otra jugada audaz, pero sí conocemos la guerra olvidada de Ifni y Cabo Juby de 1957 y la posterior cesión de estos territorios en 1969 a Marruecos. Y también el conflicto que mantuvo contra Argelia en la Guerra de las Arenas de 1963, por unos territorios ricos en yacimientos minerales. 

Nos encontramos con un actor que ha demostrado durante muchos años un afán expansionista indudable que la historia ha demostrado. No puede compartirse aquel proyecto del Gran Marruecos porque nunca existió, pero sí existió la provincia romana cristiana de la Mauritania Tingitana, provincia procuratoria, gobernada por un procurator Augusti. Se creó por el emperador Claudio hacia el año 42 o 43 d. C., tras la anexión del reino de Tolomeo de Mauritania efectuada previamente por Calígula.

Creo que la política del relato impreciso debe ceder ante una historia que ampara a España frente a las apetencias expansionistas ilegítimas. Y por eso nuestra solidaridad y apoyo a las concentraciones del 2 de septiembre en muchos municipios. Nuestro sentimiento y apoyo sincero.

España siempre ha guardado un respeto escrupuloso ante las resoluciones internacionales, no siendo correspondida en alguna memorable ocasión por un distinguido actor internacional. Y así se hizo, con mayor o menor agrado, ante las Naciones Unidas y su resolución, núm. 2067-XX, el 16 de diciembre de 1965, llamada Cuestión de la Guinea Ecuatorial (Fernando Poo y Río Muni) y la resolución núm. 2230-XXI, de 16 de diciembre de 1966, llamada Cuestión sobre Guinea Ecuatorial. También la dictada en diciembre de 1967, resolución núm. 2355-XXII, conminando a España, como potencia administradora, a que la independencia de Guinea se declarase en julio de 1968 , como así sucedió.

Hablamos de temas coloniales que no son identificables para Ceuta y Melilla e islas y territorios más o menos adyacentes. Todos estos espacios geográficos son territorios peninsulares ubicados en un África en donde la huella española puede documentarse desde hace siglos. Incluso milenios si consideramos a España continuadora del Imperio romano.

 

 

Toda España por Ceuta Más de 403 concentraciones confirmadas a las 16.00 H

 Toda España por Ceuta 

Más de 403 concentraciones  confirmadas a  las 16.00 H 01/09/2026

Toda España
por Ceuta
2 DE SEPTIEMBRE DE 2026
«Ceuta no está sola»

Convocatoria ciudadana nacida en redes sociales tras la crisis migratoria vivida en Ceuta el 30 y 31 de julio de 2026, respaldada por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y sumada de forma oficial por ayuntamientos de toda España. Un acto pacífico, no partidista, en solidaridad con la ciudad.

403concentraciones confirmadas
48provincias movilizadas
+1concentración internacional, en Bruselas
Localidades convocantes
Andalucía. Almería: Adra, Almería, Antas, Balanegra, Benahadux, Berja, Dalías, El Ejido, La Mojonera, Olula del Río, Pulpí, Roquetas de Mar, Sorbas, Tíjola, Vera, Viator. Cádiz: Algeciras, Algodonales, Arcos de la Frontera, Barbate, Benalup-Casas Viejas, Chiclana de la Frontera, Chipiona, Cádiz, Jerez de la Frontera, La Barca de la Florida, Los Barrios, Medina Sidonia, Rota, San Fernando, San Martín del Tesorillo, San Roque, Setenil de las Bodegas, Tarifa, Villamartín. Córdoba: Benamejí, Cabra, Córdoba, Dos Torres, Encinas Reales, Hornachuelos, La Rambla, Lucena, Peñarroya-Pueblonuevo, Posadas, Puente Genil. Granada: Albolote, Alhama de Granada, Alhendín, Almuñécar, Churriana de la Vega, Granada, Huétor Santillán, Jun, Lecrín, Loja, Motril, Ogíjares, Órgiva. Huelva: Almonte, Alosno, Ayamonte, Cartaya, El Portil, Hinojos, Lepe, Manzanilla, Palos de la Frontera, Punta Umbría, San Juan del Puerto. Jaén: Alcalá la Real, Andújar, Baeza, La Carolina, Linares, Los Villares, Martos, Siles, Villacarrillo. Málaga: Alhaurín de la Torre, Alhaurín el Grande, Antequera, Benahavís, Benalauría, Benalmádena, Benaoján, Canillas de Aceituno, Canillas de Albaida, Cortes de la Frontera, Estepona, Fuengirola, Gaucín, Jimera de Líbar, Manilva, Marbella, Mijas, Málaga, Rincón de la Victoria, Ronda, San Pedro de Alcántara, Sierra de Yeguas, Torremolinos, Villanueva del Trabuco, Vélez-Málaga, Árchez. Sevilla: Alcolea del Río, Coria del Río, Espartinas, Estepa, La Algaba, La Roda de Andalucía, Lebrija, Lora del Río, Osuna, Palomares del Río, Pilas, San Juan de Aznalfarache, Santiponce, Sevilla, Tomares, Utrera, Écija.
Aragón. Huesca: Barbastro, Huesca, Jaca. Teruel: Montalbán, Teruel. Zaragoza: Calatayud, Maella, María de Huerva, Utebo, Zaragoza.
Asturias. Castrillón, Coaña, Navia, Oviedo, Tapia de Casariego.
Illes Balears. Alaior, Alcúdia, Andratx, Eivissa, Marratxí, Muro, Palma.
Canarias. Las Palmas: Arrecife, Las Palmas de Gran Canaria, Puerto del Rosario, Telde. Santa Cruz de Tenerife: Santa Cruz de la Palma, Santa Cruz de Tenerife, Valverde.
Cantabria. Castro-Urdiales, El Astillero, Laredo, Los Corrales de Buelna, Renedo de Piélagos, Santa María de Cayón, Santoña.
Castilla-La Mancha. Albacete: Albacete, Hellín. Ciudad Real: Alcázar de San Juan, Almagro, Argamasilla de Alba, Bolaños de Calatrava, Ciudad Real, Membrilla, Pedro Muñoz, Puertollano, Socuéllamos, Valdepeñas, Villarrubia de los Ojos. Cuenca: Cuenca, El Pedernoso, San Clemente, Sisante, Villalba de la Sierra. Guadalajara: El Casar, Guadalajara, Yebes, Yunquera de Henares. Toledo: Almonacid de Toledo, Almorox, Corral de Almaguer, El Viso de San Juan, Esquivias, Fuensalida, Illescas, Las Ventas de Retamosa, Madridejos, Magán, Mocejón, Mora, Nambroca, Navahermosa, Numancia de la Sagra, Quintanar de la Orden, Quismondo, Seseña, Sonseca, Talavera de la Reina, Toledo, Urda, Villasequilla, Yuncos.
Castilla y León. Ávila: Arenas de San Pedro, Arévalo. Burgos: Burgos, Miranda de Ebro, Roa. León: Carracedelo, La Virgen del Camino, León, Ponferrada. Palencia: Carrión de los Condes, Palencia, Saldaña, Torquemada. Salamanca: Guijuelo, Salamanca, Santa Marta de Tormes. Segovia: El Espinar, Espirdo, Segovia, Sotillo. Soria: Almazán, Duruelo de la Sierra, El Burgo de Osma, Golmayo, Navaleno. Valladolid: Aldeamayor de San Martín, Arroyo de la Encomienda, Cigales, La Cistérniga, Laguna de Duero, Medina de Rioseco, Olmedo, Santovenia de Pisuerga, Valladolid, Valoria la Buena, Zaratán. Zamora: Morales del Vino, Villalpando.
Cataluña. Barcelona: Badalona, Barcelona, Castelldefels, Sabadell, Sant Sadurní d'Anoia, Terrassa. Girona: Figueres, Girona. Lleida: Lleida. Tarragona: Reus, Tarragona.
Comunidad de Madrid. Ajalvir, Alcalá de Henares, Aldea del Fresno, Algete, Alpedrete, Aranjuez, Arganda del Rey, Becerril de la Sierra, Campo Real, Carabaña, Cenicientos, Cobeña, Collado Villalba, Colmenar de Oreja, El Álamo, Galapagar, Humanes de Madrid, Leganés, Los Molinos, Madrid, Moraleja de Enmedio, Moralzarzal, Móstoles, Navalagamella, Navas del Rey, Parla, Pelayos de la Presa, Pozuelo de Alarcón, Rozas de Puerto Real, San Lorenzo de El Escorial, San Martín de Valdeiglesias, San Sebastián de los Reyes, Sevilla la Nueva, Tielmes, Torrejón de Ardoz, Torrelaguna, Torres de la Alameda, Valdemanco, Valdemorillo, Valdemoro, Valdilecha, Villalbilla, Villamanta, Villanueva de la Cañada, Villanueva del Pardillo, Villaviciosa de Odón.
Comunitat Valenciana. Alicante: Alicante, Almoradí, Benejúzar, Benidorm, Bigastro, Callosa d'en Sarrià, Callosa de Segura, Castalla, Catral, Cox, Crevillent, Daya Nueva, El Campello, Elx/Elche, Finestrat, Mutxamel, Novelda, Orihuela, Orxeta, Pilar de la Horadada, Redován, Salinas, San Vicente del Raspeig, Sant Joan d'Alacant. Castellón: Ares del Maestrat, Benicàssim, Castellón de la Plana, Oropesa del Mar, Peñíscola. Valencia: Alborache, Alcàsser, Algemesí, Almussafes, Benaguasil, Caudete de las Fuentes, Godella, Godelleta, Montserrat, Náquera, Tavernes Blanques, Torrent, Valencia, Vilamarxant.
Extremadura. Badajoz: Almendralejo, Badajoz, Campanario, Guadiana del Caudillo, Jerez de los Caballeros, Mérida, Oliva de la Frontera, Solana de los Barros, Táliga, Zalamea de la Serena. Cáceres: Alcántara, Cáceres, Logrosán, Malpartida de Cáceres, Plasencia, Talayuela.
Galicia. A Coruña: A Coruña, Ferrol, Santiago de Compostela. Pontevedra: Pontevedra, Vigo.
País Vasco. Gipuzkoa: San Sebastián / Donostia.
La Rioja. Alfaro, Calahorra, Haro, Logroño, Nájera.
Región de Murcia. Águilas, Alcantarilla, Archena, Caravaca de la Cruz, Cartagena, Cieza, Jumilla, Lorca, Mazarrón, Molina de Segura, Murcia, San Javier, Torre Pacheco.
Comunidad Foral de Navarra. Pamplona, Tudela.
Ciudades autónomas. Ceuta, Melilla.
Internacional. Bruselas.


JLMembiela,


Cartel informativo elaborado a partir de fuentes públicas (plataforma ciudadana «Ceuta nos une», FEMP, y cobertura de RTVC, Infobae, The Objective, Ceuta TV, El Faro de Ceuta y otros medios locales). No es una comunicación oficial de ningún ayuntamiento, partido o institución. Listado sujeto a cambios de última hora — consulta ceutanosune.es para la versión más actualizada.

Diez medidas para reforzar el presente y el futuro de la ciudad ( Ceuta y Melilla)

 

Ceuta
 

Día de Ceuta · 2 de septiembre

Diez medidas para reforzar el presente y el futuro de la ciudad

Con motivo del Día de Ceuta, el Observatorio de Ceuta y Melilla propone diez medidas concretas para reforzar la seguridad, la prosperidad y el futuro de una ciudad estratégica para España y para Europa.

Aunque estas propuestas se formulan con motivo del Día de Ceuta y parten de la situación de la ciudad, buena parte de las vulnerabilidades y desafíos señalados son compartidos por Melilla y por los demás territorios españoles en el norte de África, por lo que muchas de estas medidas resultan igualmente extensibles a ellos.

01

Reforzar y modernizar la frontera

Ceuta es frontera exterior de España y de la Unión Europea y su protección debe responder a esa condición. Es necesario reforzar El Tarajal y Benzú con más medios humanos, tecnológicos y operativos, mejorando además la capacidad de anticipación y respuesta ante situaciones de especial presión.

02

Mejorar la respuesta ante crisis fronterizas

Ceuta debe contar con protocolos específicos que permitan actuar con rapidez ante episodios excepcionales. Una mejor coordinación entre administraciones y procedimientos jurídicos y operativos previamente definidos permitirían reducir los tiempos de respuesta, recuperar cuanto antes la normalidad y evitar que las crisis se prolonguen en el tiempo.

03

Garantizar una presencia estable del Estado

La presencia del Estado no puede reforzarse únicamente cuando se produce una crisis. La posición estratégica de Ceuta exige mantener de forma permanente capacidades policiales, militares y administrativas suficientes, que aporten seguridad a la población y permitan responder con rapidez ante cualquier escenario.

04

Aprobar una estrategia de Estado para Ceuta

Ceuta necesita una política de Estado que trascienda las respuestas coyunturales. Una estrategia a medio y largo plazo debe integrar seguridad, infraestructuras, economía y servicios públicos, con objetivos concretos, inversiones, responsables y un calendario de ejecución.

05

Proteger la cohesión y la convivencia

La diversidad y la convivencia entre comunidades constituyen uno de los principales activos de Ceuta. Preservarlas exige reforzar las políticas educativas, sociales y culturales que favorecen la cohesión y mantener la unidad institucional y social especialmente en momentos de mayor tensión.

06

Replantear la relación con Marruecos sobre la base de la reciprocidad

España necesita una relación estable y constructiva con Marruecos, pero sustentada en el respeto institucional, el cumplimiento de los compromisos y la reciprocidad. La cooperación bilateral debe ser compatible con una defensa firme de la integridad territorial y de los intereses españoles y europeos.

07

Reforzar el anclaje europeo de Ceuta

La condición europea de Ceuta debe tener una traducción mucho más visible. Es necesario aumentar su presencia y participación no solo en las instituciones, programas, redes y fondos de la Unión Europea, sino también en otros organismos europeos, como el Consejo de Europa, aprovechando todos los marcos disponibles para reforzar su integración, proyección y reconocimiento en el continente.

08

Crear un mecanismo de seguimiento y rendición de cuentas

Los compromisos adquiridos con Ceuta deben poder medirse y evaluarse. Un mecanismo periódico de seguimiento, con objetivos, plazos e indicadores públicos, permitiría comprobar el grado de ejecución de planes e inversiones y evitar que las iniciativas pierdan impulso una vez desaparece la atención generada por cada crisis.

09

Impulsar un nuevo modelo económico

Ceuta debe seguir reduciendo vulnerabilidades y avanzando hacia una economía más diversificada y competitiva. Su fiscalidad, posición geográfica y potencial en ámbitos como la economía digital, la logística y el turismo deben utilizarse para atraer empresas, inversión y nuevas oportunidades de empleo.

10

Potenciar el puerto, la universidad, la investigación y los servicios públicos

La modernización del puerto, la ampliación de la actividad universitaria y de investigación y la mejora de servicios esenciales como la educación y la sanidad deben formar parte de una misma estrategia. Infraestructuras, conocimiento y calidad de vida son fundamentales para atraer inversión y talento y reforzar el futuro de la ciudad.


Fuente: Instituto de Seguridad y Cultura

Más Informacion

miércoles, 12 de agosto de 2026

La decadencia de Roma (microensayo)

 La decadencia de Roma 

por Juan Lorenzo de Membiela 

I. El exotismo oriental 

Declarado el imperio por Octavio, conocido como Augusto, princeps civitatis, llamado por el Senado Imperator Caesar Divi Filius en el año 27 a. C., la Roma conquistadora de vastos territorios en Asia, Europa y África experimentó una decadencia destructiva que impregnó a todos los estamentos sociales y contaminó las instituciones públicas. La ruina de la agricultura y de las viejas costumbres, junto a la importación del exotismo y la exuberancia, el lujo y la concupiscencia griega, consiguió transformar a los romanos en enemigos de sí mismos y de Roma.


        Senado de Roma.  Fuente: Wikicommons 
    

Así lo expresó Cicerón cuando señaló a ese país, y a su sórdido refinamiento, como origen de todos estos males. Nos dice Lara Velado que los romanos, cuando conquistaron Oriente, aprendieron sus vicios y los llevaron a Roma… pero, como expongo en este breve estudio, con los mismos perjuicios que ocasionaron en el mundo helénico.

Los romanos, expone Montanelli, no creían ya en las instituciones democráticas y republicanas porque conocían su podredumbre y corrupción, aunque estaban apegados a las formas. Sobrevivían asidos a una ilusión que poco a poco naufragaba, sumergiéndose en un mar oscuro sin una esperanza clara.

El deshonor se extendió por todas partes: un crimen que suponía someter los intereses de la República a los intereses propios y egoístas. La palabra «honor» se vació de significado y, lo que es aún más grave, quienes rechazaban estas prácticas viciosas no eran tenidos por hombres dignos, sino por enemigos: se los aniquilaba o, en el mejor de los casos, se los desterraba.

Los desórdenes civiles, como explica Drioux, nacían en todas partes, aunque la culpable indiferencia, el confort de una dulce vida o, en todo caso, una soportable supervivencia hacían enmudecer a los ciudadanos ante la descomposición de las virtudes y los usos antiguos que anunciaban ruinas y desastres.

II. El abandono de los paterfamilias

Las buenas costumbres y la honrada vida familiar no eran más que cosas despreciables, y esta idea fue asumida por todos los estamentos que integraban la sociedad romana, explica Mommsen.

En épocas pasadas, la disciplina de las costumbres privadas había sido respetada por los jefes de familia o paterfamilias, pero en aquellos momentos faltaban a sus deberes y los despreciaban, pues muchos habían perdido la fe en el futuro de su sangre y estimaban vanos e inútiles todos los esfuerzos educativos y sacrificios. El contexto social favorecía esta dejación.

La pobreza fue considerada el peor de los vicios; no se concebía que alguien careciera de recursos para socorrer su existencia. Por dinero se conseguían grados en la milicia y votos en los jurados, escrituras de propiedad falsas y perjurios, tanto mejores cuanto mejor remunerados…

Los lazos familiares se relajaban con insólita prontitud. Los hábitos de embriaguez y de concúbito con meretrices y sodomitas se extendían por todas partes. En las familias más notables se cometían horrendos crímenes. El cónsul Cayo Calpurnio Pisón —un simple ejemplo de los sucesos de aquella época— fue envenenado por su mujer y su yerno para provocar nuevas elecciones consulares y favorecer que el joven ocupara la plaza de su suegro.

III. Cuando se deja de ser pueblo

Vicios morales, públicos y privados, como recoge Guglielmo Ferrero: el lujo, el ansia de placeres, la codicia, la pasión del juego, el espíritu de intriga y la rivalidad, el orgullo municipal generador de desigualdades oprobiosas, el adulterio, el robo, la idolatría, el aborto, la práctica del envenenamiento, el asesinato. Y, junto a todo ello, la exagerada soberbia de los ricos, una pequeña minoría, y la bajeza de los pobres, una gran muchedumbre. Vagancia y pereza, denunció Catón.

Por todas partes se encontraban pruebas del carácter adúltero y afeminado de las celebridades de la sociedad romana. Togas muy anchas que conferían una pomposa afectación. El cuidado esmerado de las uñas, la depilación del vello nasal y la desaparición del olor corporal. Tom Holland nos habla del aspecto oleoso de brazos y piernas, todos depilados. Ejemplos de esta relajación de costumbres pueden verse en las pinturas murales de Pompeya.

Entre tanta zozobra, hubo quienes recordaron que Roma supo ser bárbara sin los vicios de la barbarie y que, debido a esa disciplina, venció a tantos pueblos iguales o más civilizados, debilitados por los vicios de su propia civilización.

Eminentes oradores como Cicerón alegaron que el propio pueblo, cuando se hace injusto, deja de ser pueblo, porque ya no es sociedad formada al amparo del derecho y con el fin de promover el bien de la nación.

Por ello, los más nostálgicos de los tiempos pasados, cuando florecían las virtudes, clamaron por una restitución de la nobleza senatorial y de un orden ecuestre o équites que supiesen emplear las riquezas en beneficio del pueblo y no disiparlas en lujos y orgías.

Reclamaban una nueva construcción social que supiera dar al pueblo ejemplo de las virtudes que mantienen y protegen un imperio conquistado por las armas. Entre esas virtudes están la fecundidad, el espíritu de familia, la abnegación cívica, el valor militar, las costumbres severas, el esfuerzo y la superación de uno mismo, el comercio, la agricultura, la industria y la firmeza o templanza.

IV. ¿De qué sirven las leyes sin moral?

La reacción de Augusto ante esta depravación fue adoptar distintas medidas. Una de ellas fue la restauración de los antiguos santuarios. Como nos ilustra Pierre Grimal, Ático, amigo de Cicerón, no creía en los milagros de las divinidades, pero entendía que el sentimiento religioso era esencial para la comunidad. Algunos filósofos observaron que el abandono de lo sagrado provoca una perversión de la moral que anuncia el declive de las ciudades, la pérdida progresiva de su alma y, consiguientemente, su destrucción. Así lo expresa Montanelli: «la religión es siempre la proyección moral del pueblo».

Para salvaguardar la nación, Augusto restauró 82 templos, cuantifica Robin Lane Fox. Todavía pueden verse en Roma los restos del templo de Apolo Sosiano, en la Via del Teatro di Marcello. Se esforzó mucho en la restauración del gran templo de Júpiter Óptimo Máximo, Juno y Minerva, en la colina del Capitolio, hoy desaparecido, aunque se ha encontrado su base arquitectónica. Era el mayor de todos los templos existentes en Roma, con unas dimensiones de 50 × 60 m.

Adriano seguiría su ejemplo levantando varios templos más, entre ellos el Panteón de Agripa, situado en la actual Piazza della Rotonda. Su altura rebasa los 43 m, su interior inscribe una esfera perfecta y tuvo la mayor cúpula del mundo hasta el siglo XX. Fue de nuevo dedicado a los siete dioses celestes de la mitología romana: el Sol, la Luna, Marte, Mercurio, Venus, Júpiter y Saturno. Fue excluida una multitud de celebridades mitológicas importadas por las conquistas de lejanas tierras.

Junto a esta medida, se hizo necesario legislar sobre aspectos más particulares y personales, regulando la esfera privada.

De ahí el adagio de Horacio: quid leges sine moribus vanae proficiunt, ¿de qué sirven las leyes sin moral, sin buenas costumbres?

Y este otro que lo completa: ¿para qué sirve haber reconstituido la república si no se purifican las costumbres corrompidas?

Eran afirmaciones recitadas y escritas por autores, y constituían una petición expresa al príncipe para moralizar a las gentes.

Para exponer esa difícil tarea se dijo: indomitam audeat refrenare licentiam, atrévase a poner freno al libertinaje indómito.

¿Cómo se haría? Y, lo más importante, ¿quién lo llevaría a cabo?

Tito Livio, en su Historia de Roma, resaltó las virtudes clásicas romanas, pero no creía que volvieran a resurgir, por la inmensa fuerza que la corrupción mostraba en todos los aspectos de la vida ciudadana.

Muchos pedían a Augusto el dictado de leyes contra el celibato, contra el lujo, contra las malas costumbres. Anhelaban el restablecimiento de los antiguos censores, que velaban por la custodia de los buenos usos, pero Augusto era consciente de que la clase política y la aristocracia se encontraban contagiadas por esos vicios y no mostrarían interés alguno en asumir contención y templanza.


Sinopsis del estudio en 8 ideas:

  1. La decadencia es un proceso moral antes que institucional. No fallan las magistraturas ni las leyes: falla el carácter de quienes las ocupan. Todo el artículo descansa en esta prioridad, y de ella depende que el diagnóstico sea reversible o no.
  2. El vicio se importa. La corrupción no brota de dentro, llega con la conquista: exotismo, lujo y refinamiento oriental. Roma no se diluye por lo que le falta, sino por lo que trae de fuera.
  3. La virtud es disciplina y la disciplina distingue de la barbarie. Roma supo ser bárbara sin los vicios de la barbarie, y por eso venció a pueblos más civilizados que ella. La civilización, sin severidad, se convierte en debilidad.
  4. La familia es la célula del orden público. La disciplina privada del paterfamilias sostiene la moral colectiva; cuando el jefe de familia pierde la fe en el futuro de su sangre y abandona la educación, la sociedad entera queda sin cimiento.
  5. Disolución del honor. Si la pobreza es el peor de los vicios y todo se compra —grados, votos, escrituras, perjurios—, la palabra honor se vacía de contenido y con ella el vínculo cívico.
  6. La élite debe disfrutar su riqueza con ejemplaridad. La restitución que reclaman los nostálgicos no es de privilegios, sino de función: una nobleza senatorial y un orden ecuestre que empleen las riquezas en beneficio de la nación y no en lujos y orgías.
  7. Lo sagrado es el cemento moral de la ciudad. La religión como proyección moral del pueblo: su abandono anuncia el declive, la pérdida del alma de las ciudades y su destrucción. De ahí que la primera medida de Augusto sea restaurar templos, no promulgar leyes.
  8. La ley presupone la moral, no la crea, y el pueblo injusto deja de ser pueblo. Es la doble tesis del cierre: sin costumbres, las leyes son vanas (Horacio), y una comunidad que abandona el Derecho pierde su condición misma de comunidad política (Cicerón). La legitimidad no la da el número, la da la justicia.



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