martes, 1 de septiembre de 2026

Ceuta, Melilla , estrechos marítimos y por un 2 de septiembre solidario

Ceuta, Melilla y por un 2 de septiembre solidario

Por

Juan Lorenzo de Membiela

 Sinopsis en cinco ideas:


  1. Ceuta y Melilla son españolas desde hace siglos, con una soberanía respaldada por la historia y diversos acuerdos internacionales.

  2. Las reclamaciones de Marruecos son consideradas infundadas por el autor, quien sostiene que carecen de base histórica y jurídica sólida.

  3. Marruecos es presentado como un país con aspiraciones expansionistas, apoyándose en distintos episodios históricos de conflictos y reivindicaciones territoriales.

  4. Ceuta y Melilla no son equiparables a colonias, por lo que el autor rechaza que deban tratarse como otros casos de descolonización.

  5. La historia y el derecho respaldan la posición española, por lo que el texto llama a defender y apoyar la  normalidad española de estos territorios sin perjuicio de sus ciudadanos.

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Ceuta y Melilla son plazas españolas desde hace siglos y las reivindicaciones de Marruecos no dejan de ser anecdóticas y vacías de derecho de una nación creada en 1956, una vez que Francia y España reconocieran su soberanía mediante la finalización de sus protectorados.

Melilla pertenece a España desde 1497, cuando fue conquistada por el duque de Medina Sidonia e incorporada a la corona de Castilla por los Reyes Católicos, más de 500 años de soberanía.

 Ceuta fue plaza portuguesa y española desde 1415. En 1640, con la restauración portuguesa, muchos territorios en África optaron por integrarse a Portugal, pero Ceuta renunció a esa soberanía para quedar unida a la Corona católica española. El Tratado de Lisboa de 1688 reconoce esa opción y su estatus de territorio español.

En la literatura española del siglo XVI, explica Julián Marías en Cervantes clave española, cómo los prisioneros españoles en Argel cifraban sus esperanzas en escapar a Melilla o a Ceuta, todas ciudades españolas.

El expansionismo de Marruecos es conocido, un afán de sumar territorio, pero sin los derechos y deberes, servicios y beneficios que España y Europa conceden a los ceutíes como españoles. No puede hablarse de la existencia de un estado de Derecho, sino de una autocracia impulsada por oligarquías con un índice de desarrollo humano (IDH)  de 0,710 y un puesto mundial en el 120 de 193 países.




Fuente: Wikicommons 


Reivindicar territorios extranjeros para imponer un modelo de Estado en donde sus nacionales huyen continuamente a España o a Francia (el francés es obligatorio en Marruecos) no es una situación que pueda defenderse desde ningún punto de vista.

Con la inmensidad del desierto, resulta llamativa la persistencia con estas plazas españolas, a no ser que sus apetencias se deriven en el futuro a reivindicar Al-Ándalus en su integridad o en su parcialidad, que por pedir no sea, quizás Andalucía, Levante y Cataluña. Regiones españolas bañadas por el Mediterráneo. Junto a un estrecho en el Mare Nostrum que tiene una importancia estratégica, como vemos que sucede en Ormuz.

Todos sabemos de la Marcha Verde para presionar a España a ceder su provincia núm. 53, el Sáhara, materializado en los Tratados de Madrid de 1975-1976. Un instrumento internacional precipitado que supuso la cesión de la administración a Marruecos y Mauritania junto a España, pero no su soberanía, factor importante.

Fue una jugada geoestratégica audaz de Marruecos con varios actores internacionales, por cuanto España se encontraba en ciernes de una nueva etapa política por el fallecimiento del general Franco.

Hoy no sabemos si nos encontramos ante otra jugada audaz, pero sí conocemos la guerra olvidada de Ifni y Cabo Juby de 1957 y la posterior cesión de estos territorios en 1969 a Marruecos. Y también el conflicto que mantuvo contra Argelia en la Guerra de las Arenas de 1963, por unos territorios ricos en yacimientos minerales. 

Nos encontramos con un actor que ha demostrado durante muchos años un afán expansionista indudable que la historia ha demostrado. No puede compartirse aquel proyecto del Gran Marruecos porque nunca existió, pero sí existió la provincia romana cristiana de la Mauritania Tingitana, provincia procuratoria, gobernada por un procurator Augusti. Se creó por el emperador Claudio hacia el año 42 o 43 d. C., tras la anexión del reino de Tolomeo de Mauritania efectuada previamente por Calígula.

Creo que la política del relato impreciso debe ceder ante una historia que ampara a España frente a las apetencias expansionistas ilegítimas. Y por eso nuestra solidaridad y apoyo a las concentraciones del 2 de septiembre en muchos municipios. Nuestro sentimiento y apoyo sincero.

España siempre ha guardado un respeto escrupuloso ante las resoluciones internacionales, no siendo correspondida en alguna memorable ocasión por un distinguido actor internacional. Y así se hizo, con mayor o menor agrado, ante las Naciones Unidas y su resolución, núm. 2067-XX, el 16 de diciembre de 1965, llamada Cuestión de la Guinea Ecuatorial (Fernando Poo y Río Muni) y la resolución núm. 2230-XXI, de 16 de diciembre de 1966, llamada Cuestión sobre Guinea Ecuatorial. También la dictada en diciembre de 1967, resolución núm. 2355-XXII, conminando a España, como potencia administradora, a que la independencia de Guinea se declarase en julio de 1968 , como así sucedió.

Hablamos de temas coloniales que no son identificables para Ceuta y Melilla e islas y territorios más o menos adyacentes. Todos estos espacios geográficos son territorios peninsulares ubicados en un África en donde la huella española puede documentarse desde hace siglos. Incluso milenios si consideramos a España continuadora del Imperio romano.

 

 

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