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jueves, 12 de abril de 2012

Poder,legitimidad y miedo ( 4 min)


Poder,legitimidad y miedo ( 4 min)





©Juan B Lorenzo de Membiela

Las teorías sobre los procesos de socialización y de formación de la personalidad evidencian la relación existente entre las dudas sobre la propia identidad y el miedo16.Vivir en un entorno de miedo lesiona la integridad moral. Los derechos fundamentales son un límite a estas prácticas represivas , al menos,teóricamente, porque así constan en la CE .
No comparto  el axioma de Spinoza: «Es terrible que la gente pierda el miedo»17 porque contradice el fundamento mismo del Estado de Derecho y es un transversalismo ideológico.


Para  Ferrero, el poder está sólo al alcance de unaminoría organizada pero esta minoría no se encuentra frente a una masa sinoante un universo de valores a los que se debe adherir[1],porque el uso de la  fuerza no es infalible  a la obediencia, pudiendo causar revueltas y sublevaciones, de ahí el miedo que motivan.

El poder, la autoridad, debe venir reconocido, desde la base a la elite,  no por el miedo sino por legitimidad[2]. Pero sin obviar  que el hombre es temeroso por naturaleza debido, en parte, a su instinto de conservación, y en parte,  a la falta de valores que hagan soportable la adversidad. 


Otro de los efectos del miedo es la división de la organización por empatía: genera desconfianza entre jefes y operarios y quiebra el compromiso ético de éstos con la empresa. La potenciación hasta límites extremos del principio de autoridad llega a romperlos principios de la Gobernanza y con ello la imposibilidad de aplicar la buena  gerencia[3]..


 El miedo impide la libertad,considerando la libertad ,como  lcapacidapersonal y espacipúblicqumpermitedesarrollamproyectpersonadfelicidad
Es decir, desarrollar autónoma y personalmente un proyecto de vida acorde con mis expectativas, limitaciones y talentos. 
Libertad dentro de un orden asumido que es configurado por el Estado Social y de Derecho cuyos valores de libertad e igualdad del art. 1 .1º CE  impiden cualquier tipo de terribilitá y cualquier tipo de exención en el cumplimiento de la ley. Y ello debe ser así, porque como dijo  Rousseau en 1755: « Si se encuentra en un pueblo un solo hombre que no esté sometido a la Ley, todos los demás están sometidos a éste »[4]  . Que es idéntico a lo que Nixon, sobre las palabras de Lincoln,  asentó: « Nadie está por encima de la Ley , nadie está por debajo de la Ley » .


 Estas reflexiones vertebran, de modo esencial,la concepción original del Estado liberal democrático-constitucional . Si esta idea quiebra el principio de igualdad constitucional  del art. 1.1º CE  , como valor fundamental de la CE , frustra el Estado de Derecho como antítesis al Estado policía y totalitario[5],sucumbiendo a la arbitrariedad política, administrativa o  personal simplemente . Pero también el Estado Social, que protege no sólo la libertad del Estado, sino la libertad en el Estado.  Y con él la cláusula favor libertatis  o indubio pro libertate  que permite una protección jurisdiccional de los derechos del hombre.


La operatividad de este principio obliga  a la Administración a escoger  de entre varios actos limitativos posibles habilitados por la ley el que  resulte menos restrictivo para la libertad individual[6]. La definición del principio favor libertatis dada por  la STC , Sala 2ª, 29  de mayo de 2000[7] es ilustrativa de su fuerza expansiva. Y esa fuerza reside en el valor libertad del  art. 1.1º CE , el  FD quinto reflexiona:


« […] Como consecuencia de esta característica de la excepcionalidad,rige el principio del «favor libertatis» (SSTC 32/1987 y 34/1987, ambas de12 de marzo; 115/1987, de 7 de julio y 37/1996, de 11 de marzo) o del «indubio pro libertate» (STC 117/1987, de 8 de julio), formulaciones que,en definitiva, vienen a significar que la interpretación y aplicación de las normas reguladoras de la prisión provisional «debe hacerse con carácter restrictivo y a favor del derecho fundamental a la libertad que tales normas restringen, dado, además, la situación excepcional de la prisión provisional.Todo ello ha de conducir a la elección y aplicación, en caso de duda, de la Leymás favorable, o sea, la menos restrictiva de la libertad» (STC 88/1988, F.1)[…] » .