Relaciones de trabajo y ética humanista sin justicia y verdad ( micro-ensayo)
Relaciones de trabajo y ética humanista sin justicia y verdad por Juan B Lorenzo de Membiela
Si los valores clásicos han permitido alcanzar un
alto grado de civilización, proscribiendo la barbarie ( hasta cierto punto)también han facilitado que el« poder »los aproveche en interés no del estado-nación sino de quieneslo detentan.
Los creados por el postmodernismode marcado carácter económico (hedonismo, consumismo, libertadsin responsabilidad, relativismo), al
prescindir del valor persona sucumbe
ante una cruentainsolidaridad que
atomiza la sociedad.
Fuente: Pixabay. Licencia CCO
El
consumismo, por ejemplo, se alzacomo
una solución« de posibilidades»pero
conviertea la persona en un input
económico, a una cosificación rechazable por el trasfondo totalitario que
encierra.
El PIB, concretamente, incluye el consumo como uno de sus factores
que lo cuantifican positiva o negativamente.
No sólo los totalitarismos
ideológicos, también los totalitarismos emocionales, generados por elneoliberalismo y las nuevas estrategias políticascuestionan el axioma de Francis Fukuyama
sobre el fin de la historia trasla caída de los países comunistas.
La
concepción tradicional de lo que ha sido una relación de trabajo ha cambiado. Y con ello los valores que la
cimentaban: la lealtad, la lucha por
unos objetivos, el compromiso, la confianza, el valor, lapertenencia a una organización, el
compañerismo, la generosidad, el sacrificio, el esfuerzo.
Como
reflexiona Giddens sobre estudios de Sennett[1], cuando la vida se convierte en una serie de ocupaciones
autónomas e independientes, el largo plazo no existe, no se crean vínculos sociales y la confianza es
fugaz.
Es
lo que han denominado corrosión del
carácter, valores del «capitalismoflexible »: la contingencia de lo responsable, que como categoría moral
se difumina. Para Durkheim, en elsiglo XIX, el trabajo fragmentado conduce a
laanomiapor no tener sentido.
La ambigüedad, la incertidumbre y la negación
del fracaso, como explicaHelena Béjar[2], son
nuevos principios. Ypor ello,sustitutos de otros contrarios que
enriquecían el espíritu del hombre haciéndolo más libre, pero unalibertad con responsabilidad. No es fácil[3].
Estos
cambios culturales paraKonrad Lorenz
constituyen la« neofilia »: gusto por
lo novedoso y relajación de jerarquías[4] yen consecuencia, rechazo de lo conocido. Este
comportamiento, propio de sistemas inmaduros[5],convulsiona como mecánica paraadecuar su capacidad presunta a sucapacidad real.
Junto
al rechazo de valores tradicionales, la globalización económica juega en contra
de los países occidentales y de su estabilidad.
Hoy ante incertidumbres ideológicas y sociales cabe
referir las reflexiones de Joan A.
Martínez en su recensión a un estudio de
Romanet y Aguirre[7],
en el que el miedo al futuro y el
desamparo dibuja un panorama construido
sobre las siguientes características:
a) Regresión
intelectual debida al ascenso del irracionalismo.
b) Vulgarización y uniformización de los contenidos
culturales en beneficio de la desinformación que fundamenta una mayor manipulación.
c) Relativismo cultural que, bajo la coartada de
defender la multiplicidad de culturas, atomiza los valores y socava la idea de
unos derechos humanos universalmente válidos, amenazando incluso a aquéllos ya
reconocidos e instituidos.
d) Búsqueda de identidad por el desarraigo general
que motiva una crisis conceptual e intelectual.
e) Progreso material sin progreso moral.
f) Futuro social sin ética humanista, justicia y
verdad.
La pregunta es ¿qué consecuencias producirá esta situación? No quiero pensar que todo será aprovechado por los profesionales de la politica para conservar sus privilegios y su poder para excluir a disidentes.
[1] Sennett,R., La corrosión del carácter,
Anagrama, Barcelona, 2000.
[2] Béjar, H., en la crítica al estudio de
Sennett, La corrosión del carácter,
Revista Española de Investigaciones Sociológicas , 2000, 91, p. 189 y ss..
[4] Lorenz, K., Los ocho pecados mortales de la humanidad civilizada, RBA,
Barcelona, 2011.
[5] Grande del Brío, R., Las bases ecológicas del comportamiento humano, Tundra, Valencia,
2008, pp. 101 y ss..
Los sistemas maduros son aquellos que se encuentran en
armonía.
[6] Chiavenato, I., Introducción a la teoría general de la administración, 7ª edic.,
Mcgraw, México, 2009, p. 504.
[7]
Martínez, J.A., recensiónsobre «Aguirre,
M., y Ramonet, I.: Rebeldes, dioses y
excluidos. Para comprender el fin del milenio, Icaria, col . Más Madera, Barcelona,
1998 » .Anuario
de Filosofía del Derecho, 2000, t. XVII, pp. 555-58.
Cómo citar esta entrada
Lorenzo de Membiela, Juan B.: «Relaciones de trabajo y ética humanista sin justicia y verdad ( micro-ensayo)», Sucesos Contemporáneos. Disponible en: https://membielaguitian.blogspot.com/2018/12/relaciones-de-trabajo-y-etica-humanista.html
Sobre el autor
JLM
Juan B. Lorenzo de Membiela
Doctor en Derecho · Universidad de Valencia
Especialista en Derecho administrativo, empleo público y Derecho del trabajo. Investiga la historia naval de la Monarquía hispánica —de la Gran Armada a Trafalgar—. Es autor de Estudios sobre Trafalgar: tempestad, marinos e imperio (Sevilla, 2019) y de una veintena de libros y 169 artículos científicos de Derecho público y del trabajo. Colabora en El Confidencial Digital y El Español. Desde este blog publica microensayos que contrastan los hechos con fuentes académicas y autorizadas.