16 de julio, festividad de NS del Carmen , patrona de la Armada y de la gente de la mar.
| Desembarco de la Virgen en Altea 2018 |
Microensayos, Gran Armada, Trafalgar, Armada, función pública, historia, management, monarquía hispánica, pensamiento.
16 de julio, festividad de NS del Carmen , patrona de la Armada y de la gente de la mar.
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Valencia Boat Show, del 28 de octubre al 1 de noviembre de 2021.
La innovación y la sostenibilidad serán una de las señas de identidad de la edición de 2021 del Valencia Boat Show by Insurnautic.
El Valencia Boat Show by Insurnautic mantiene su apuesta por la náutica más tecnológica y sostenible, con una zona específica de la exposición dedicada por completo al crecimiento azul, uno de los ejes estratégicos de La Marina de València, organizador del certamen junto con la Unión de Empresas Náuticas (UEN).
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| Foto: Valencia Boat Show |
Este espacio reunirá a las empresas náuticas vinculadas al ámbito de la innovación y la sostenibilidad, con una amplia oferta de embarcaciones híbridas, eléctricas y sostenibles, salones virtuales, apps náuticas, soluciones tecnológicas innovadoras, startups, empresas que se dedican a conversión de embarcaciones a eléctrico/solar, astilleros de eco-embarcaciones, marcas de motores eléctricos, velas con paneles solares, pantalanes solares, ropa de baño ecológica o elaborada a partir de plásticos de fondos marinos, entre otros […] .
Fuente: VBS & Barcosmotor&vela
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| Fuente: Wikicommons |
Sucesos contemporáneos · Serie microensayos · Literatura y pensamiento
De las inscripciones griegas a Marcial y de Marcial a las redes sociales: el epigrama, arte de decir mucho en poco, vuelve en la era de los mensajes breves, aunque casi siempre sin su ingenio.
Por Juan B. Lorenzo de Membiela · Doctor en Derecho por la Universidad de Valencia
⌚ 8 min de lectura

| Idea principal | Conclusión |
|---|---|
| Origen | Nace en Grecia como inscripción sobre piedra o metal y en Roma se vuelve sátira de la vida diaria. |
| Marcial | El poeta de Bílbilis fija el modelo moderno: brevedad, expectación y remate agudo. |
| Tradición | Del Renacimiento al siglo XX lo cultivan autores franceses, ingleses, alemanes y españoles. |
| Hoy | Las redes sociales imponen la brevedad, pero no el ingenio: lo procaz se confunde con lo satírico. |
Se entiende por epigrama una composición concisa, en prosa o en verso, que expresa un pensamiento agudo, ingenioso y, a menudo, satírico. Su origen está en Grecia: procede de epígramma, «inscripción», derivado del verbo epigráphein, «escribir sobre» una superficie. Era, en efecto, un texto grabado en piedra, metal u otro material que rotulaba tumbas, monumentos públicos, estatuas, bustos privados o simples objetos. Se cultivó intensamente en Roma y, a lo largo de los siglos, en varias naciones de Europa.
Son composiciones breves, satíricas y siempre ingeniosas. La brillantez de su razonamiento mide su calidad.
La temática es diversa; diría que pintoresca. Si en sus orígenes su contenido fue épico y elegiaco, después acogió toda clase de asuntos, lo que les restó solemnidad, pero los acercó a los avatares cotidianos de las gentes. Gracias a ellos conocemos detalles de la vida diaria de Roma, la intrahistoria de sus ciudadanos y de su sociedad.
Pueden agruparse en varias categorías según su objeto. Con cierta inspiración gastronómica —la clasificación se remonta a la Poética de Julio César Escalígero (1561)— se han distinguido los de mel (miel), elogiosos; los de fel (hiel), procaces y cáusticos; los de acetum (vinagre), de gusto agrio y picante, y los de sal (gracia), inocuos y graciosos, junto a otros múltiples y compuestos (Guillén, 2004).
Son poemas concisos, poesía en miniatura, de dos, cuatro o más versos. Su estructura se divide en dos partes: una primera, que capta la atención del lector, llamada nudo, y una segunda, con un final sorprendente, que se denomina desenlace. Lessing lo explicó en 1771 como el juego entre la expectación y la aclaración.
León de Arroyal, en Los epigramas (1784), cifra su belleza en dos aspectos: un juego de voces que deleita el oído, y la brevedad, novedad, agudeza o elevación del pensamiento, que sorprende gustosamente el ánimo.
El Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española, en su tercera acepción, lo define como «pensamiento de cualquier género, expresado con brevedad y agudeza»1.
Entre los epigramistas clásicos figuran, en Grecia, Asclepíades de Samos y Calímaco, ambos de los siglos IV-III a. C. En Roma, el más destacado fue Marco Valerio Marcial, natural de Augusta Bílbilis —en el cerro de Bámbola, término municipal de la actual Calatayud (Zaragoza)—, que vivió aproximadamente entre los años 40 y 104 d. C.
Él mismo se definía como nacido de celtas e íberos y ciudadano del Tajo, y presumía de su tieso cabello hispano, en contraste con la estética griega, afectada, de moda en una metrópoli que ya daba claros signos de decadencia2.
Marcial tuvo numerosos predecesores en el género. Él cita como modelos a Catulo, Marso, Pedón y Getúlico3. Podría haber citado también a Varrón de Átax, a Licinio Calvo, a Hortensio o a Cayo Memio —pretor y protector de Lucrecio—, a quienes se atribuían epigramas satíricos o eróticos. En tiempos de Augusto compusieron epigramas grandes poetas como Virgilio y Ovidio y, ya bajo Nerón, se atribuyen también a Lucano.
Pasó unos treinta y cuatro años en la Roma imperial (64-98 d. C.). A su llegada lo acogió el círculo de los Anneos, cordobeses como Séneca y su sobrino Lucano, que cayeron en desgracia tras la conjura de Pisón (65 d. C.); después contó con el aprecio de otros hispanos, como Quintiliano. Llevó una vida bohemia, pero siempre servicial con sus amigos. Muchas de sus composiciones son adulaciones a magnates, pero también descripciones de la vida pública y privada de los romanos, con sus glorias y penalidades, sus intrigas, lujos, excesos, verdades e hipocresías.
Vivió en un piso alto cuyas ventanas daban a los laureles del pórtico Vipsanio, levantado por la familia de Agripa. Poseía una pequeña finca, poco productiva, cerca de Nomento (la actual Mentana), en el Lacio. En sus últimos años en Roma tuvo una casita propia en el Quirinal, antes de regresar a Hispania, donde recordó sus primeros años y donde murió.
Cultivó la amistad de mecenas, potentados y aristócratas romanos, que le proporcionaron no solo un modo de vivir de sus versos, sino una posición social relevante. Los emperadores Tito y Domiciano le concedieron el derecho de los tres hijos y el tribunado semestral (tribunatus semestris), que le confirió rango ecuestre.
Su obra conservada reúne quince libros y unos 1550 epigramas: el Liber spectaculorum, los doce libros de Epigrammata y los Xenia y Apophoreta (numerados como libros XIII y XIV). El Libro de los espectáculos, con una treintena de poemas conservados, celebró la inauguración del anfiteatro Flavio —el Coliseo— por Tito en el año 80.
La dimensión literaria de Marcial reside no solo en su brillantez compositiva, sino en su retrato de la vida romana. Se le ha comparado con Menandro, que llevó a la escena la Atenas de su tiempo.
A modo de ejemplo, cabe citar los siguientes epigramas4:
«¿Me preguntas, Lino, qué me produce mi campo nomentano? Esto es lo que me produce mi campo: que no te veo, Lino».
Marcial, II, 38
«Dicen que Cina escribe versos contra mí. No escribe el poeta cuyos versos nadie lee».
Marcial, III, 9
«¿Buscas dónde conservar el pescado en verano? Consérvalo, Ceciliano, en tus termas».
Marcial, II, 78
«No recitas nada y quieres, Mamerco, pasar por poeta: sé lo que quieras, con tal de que no recites nada».
Marcial, II, 88
A Marcial se debe la forma moderna de este género. Toda su obra se escribió bajo esta fórmula, criticada por los prosistas que se arrogaban la creatividad literaria del momento.
El género resurge en el Renacimiento y se mantiene desde entonces como recurso de muchos poetas y escritores.
En la literatura francesa lo cultivaron Marot, Ronsard, La Fontaine, Jean-Baptiste Rousseau y Voltaire; muy cerca de él están las máximas y caracteres de La Rochefoucauld y La Bruyère. De La Bruyère puede recordarse este pensamiento:
«La tonta vanidad parece consistir en la inquieta pasión de hacerse valer aun por las más pequeñas cosas».
La Bruyère, Los caracteres
O este de La Rochefoucauld:
«Si se examina la naturaleza de las enfermedades, se encontrará que tienen su origen en las pasiones y angustias del espíritu».
La Rochefoucauld, Máximas
En la literatura inglesa cabe citar a Jonson, Donne, Dryden y Pope (Estébanez, 2016), y más tarde a Oscar Wilde y George Bernard Shaw.
En la alemana, a Ulrich von Hutten (1488-1523) y Euricius Cordus (1486-1535), que escribieron en latín, y a Ambrosius Lobwasser (1515-1585), ya en un incipiente alemán. En el siglo XVII el género se consolida con la escuela poética de Silesia, con Martin Opitz (1597-1639) y, sobre todo, Friedrich von Logau (1604-1655), el gran epigramista barroco. En el XVIII destacan Lessing y Goethe, autor de los Epigramas venecianos (1790). En el siglo XX el epigrama tiene presencia destacada con Günter Grass (1927-2015) y Richard Exner (1929-2008), entre otros (Navarrete, 2020).
En España, durante los siglos XVI y XVII, lo emplearon Cristóbal de Castillejo, Baltasar del Alcázar y Diego Hurtado de Mendoza. Se usaron como formas métricas la redondilla, la copla castellana y la quintilla. Baltasar Gracián, en Agudeza y arte de ingenio (1648), hizo de la agudeza el centro de su teoría literaria. Sirva de ejemplo este terceto:
«Todos viven penando, si se advierte:
este, por no perder lo que ha ganado;
aquel, porque jamás se vio premiado».
Atribuido a Baltasar Gracián
En el siglo XIX lo cultivaron Bretón de los Herreros, Mesonero Romanos, Ruiz Aguilera y Campoamor; en el modernismo, Rubén Darío, González Prada y Díez-Canedo. Poetas de la generación de los cincuenta, como Jaime Gil de Biedma y Ángel González, también lo emplearon. Es conocido el «Epigrama votivo» de Gil de Biedma, recogido en Las personas del verbo (1982): en él, el poeta ofrenda a Cipris, diosa del amor, sus gastadas armas de seductor y la invoca, con humor, como «Afrodita Antibiótica».
Hoy el epigrama, como composición breve, vuelve con fuerza de la mano de las tecnologías de la comunicación. El microblog, la comunicación corta, se impone: Twitter —hoy X— nació con un límite de 140 caracteres, ampliado a 280 en 2017, y servicios como Tumblr o Plurk se construyen también sobre lo brevísimo: treinta palabras, no muchas más.
Sin duda pueden decirse cosas en tan escaso número de palabras, pero decir mucho en tan poco exige disciplinar el ingenio, una exigencia que imponen estos programas al arrojarnos a un minimalismo comunicativo.
Se busca la esencia en bruto, prescindiendo de otras consideraciones más líricas y bellas. Por desgracia, muchos textos breves carecen de cualquier atributo que se aproxime a lo ingenioso. Otras veces, lo procaz e insolente se confunde con lo satírico.
Lo conciso se ha convertido en arquetipo de lo social y muestra un hombre desnudo, que revela un primitivismo deshumanizador bajo la coartada de lo tecnológico.
Que la brevedad del epigrama de Marco Valerio Marcial, del siglo I d. C., confluya con la del siglo XXI no deja de ser llamativo, y demuestra, una vez más, lo que dice el Eclesiastés:
«Lo que fue, eso será; lo que se hizo, eso se hará: nada hay nuevo bajo el sol».
Eclesiastés 1, 9
Publicado en este blog el 22 de mayo de 2021. © Juan B. Lorenzo de Membiela. Imagen: Wikimedia Commons.
India y el auxilio que debe ofrecerse (artículo)
por
Sorprende la tasa extrema de contagios
y la fatídica escasez de oxígeno para ofrecer soporte vital a los enfermos.
Nadie hubiera imaginado que este país conocido como la farmacia del mundo,
llegara a estos extremos alcanzando cifras diarias de 300.000 contagios y 3000 fallecidos.
Las piras funerarias no dejan de arder a las orillas del Ganges, colapsadas por
la avalancha de cadáveres. Muchos
expertos contemplan el caso de India como una advertencia de cómo el exceso de
confianza puede generar caos.
En la primera ola, el virus
infectó a unos 271 millones de personas sobre una población de 1400 millones.
Estas cifras indujeron a algunos investigadores a pensar que lo peor de la
pandemia había pasado, sobre todo en Delhi y Chennai en donde hubo una alta
tasa de contagio. De hecho, una encuesta nacional sobre seroprevalencia realizada
en diciembre de 2020 arrojó que la quinta parte de los indios tenían
anticuerpos, resultados que han sido cuestionados por la OMS. Los países
limítrofes a India también sufren de esta ira pandémica. Los casos comienzan a
subir en Nepal a más de 3000 diarios frente a menos de 100 de marzo, idéntica
situación se produce en Pakistán y Sri Lanka.
Fuente: Pixabay. Licencia CC0
En febrero la tasa de contagios
caía por debajo de 10.000 y los fallecidos se habían reducido a cifras de dos
dígitos. Era el resultado de casi un año de confinamiento y medidas higiénicas.
En ese mes se publicó una resolución del gobierno indio en donde se declaraba:
«Se puede decir con orgullo, India. . . derrotó a Covid-19 bajo el liderazgo
capaz, sensato, comprometido y visionario del Primer Ministro Modi. . . El
partido elogia inequívocamente a su liderazgo por presentar a India al mundo
como una nación orgullosa y victoriosa en la lucha contra Covid […]»[1].
Guiados por ese optimismo el partido Bharatiya Janata del primer ministro Narendra Modi relajó las medidas preventivas. No sirvieron las advertencias de los funcionarios del Ministerio de Sanidad: las personas dejaron de usar mascarilla; el gobierno permitió grandes mítines políticos, de hasta 700.000 personas; eventos deportivos como las ligas de criquet y polo y ceremonias privadas. Autorizó la celebración de eventos religiosos como el Kumbh Mela, en donde 3,5 mll. de personas sin mascarilla y sin distancia se bañaron, en un solo punto, en el rio sagrado Ganges cumpliendo un rito religioso.
La complacencia inundó a la
población cansada de las restricciones de la primera ola y a un gobierno que no
previó acontecimientos ante un patógeno que es todavía desconocido en muchos
aspectos.
Una velocidad de propagación vertiginosa parece ser consecuencia de la variante india. Y esas cifras son solo indiciarias. Numerosos casos sospechosos no se diagnostican como COVID y muchas muertes se atribuyen a circunstancias subyacentes y no propiamente causadas por el patógeno.
Lo más pavoroso es que la gente muere en las puertas
de los hospitales sin poder ser atendidos ahogándose por falta de oxígeno. La
deshumanización que ocasiona el colapso hospitalario priva de toda dignidad a
la persona asimilándolo a cualquier animal.
Lo paradójico del caso es que
India es un gran productor de oxígeno. Elabora 7000 tn/día. La demanda de oxigeno
antes de la pandemia alcanzaba las 700 tn./día. Durante la primera ola se elevó
a 2800 tn./dia y hoy superan las 5000 tn./día.
La escasez se produce porque las
empresas que lo fabrican se encuentran al este del país, muy alejadas de las
ciudades que lo demandan. Los familiares de los enfermos se lanzan al mercado
negro para comprar un cilindro de oxígeno porque saben que esto es la
diferencia entre vivir o morir. Ante ese imperativo pocas cosas hay que puedan
contener a un hombre abocado al abismo.
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| Fuente: Pixabay. Licencia CC0 |
La situación ha llegado a tal
extremo que las autoridades de Nueva Deli y Haryana envían escoltas policiales
para proteger la llegada de los camiones a los hospitales. No han faltado
acusaciones de apropiarse de cargamentos ajenos.
Saket Tiku, presidente de la
Asociación de Fabricantes de Gases Industriales de India, declaró que poseen
excedente de oxígeno, pero la logística, especialmente el transporte
mediante camiones, las largas
distancias y una gestión burocrática que entorpece la rapidez de las decisiones
han provocado esta funesta situación.
El gobierno indio ha dispuesto el
transporte de oxígeno por ferrocarril y por vía aérea para acelerar los envíos,
pero la ayuda internacional es precisa para proveer vacunas y varios
medicamentos base para el tratamiento de la covid-19, entre ellos, los retrovirales.
El auxilio reclamado por las
autoridades indias ha sido atendido por la Unión Europea, especialmente por Alemania,
Francia e Irlanda; EE. UU. y Reino Unido que han enviado concentradores de oxígeno,
ventiladores y materias primas para la producción de vacunas.
Se critica no haber preparado al país para
una segunda ola catastrófica. No se comprende que en vez de almacenar 1700 mll.
de vacunas para inmunizar a la población se optará por exportar la producción suministrándola
a más de 74 países.
En India se han detectado las variantes de Reino Unido, Brasil y Sudáfrica. Y una propia, llamada B.1.617, con tres mutaciones: E484Q, L452R y P681R , con tres variantes: B.1.617.1, B.1.617.2 y B.1.617.3 . Fue descubierta en el mes de octubre de 2020. La OMS la ha declarado «variante de interés» pero no «variante de preocupación» , por ahora[2].
La variante B.1.617 ha sido detectada en 9 países europeos, según la agencia Euronews, en noticia publicada el 28 de abril: Bélgica, Irlanda, Reino Unido, Suiza, Alemania, Países Bajos y la isla caribeña francesa de Guadalupe, también en España. Solamente Reino Unido posee unas cifras de contagios más elevada ,522 casos y en el resto de los países europeos 10 casos cada uno aproximadamente[3].
Aunque debe aclararse que la mayor detección se debe al uso de mayores recursos
tecnológicos. En este supuesto, la inexistencia de casos no significa otra cosa
que falta de medios para secuenciar genomas víricos, tecnología que en la
actualidad es prioritaria para luchar contra el virus y sus variantes.
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| Fuente: Pixabay. Licencia CC0 |
La OMS ha declarado que lo
ocurrido en India puede pasar en Europa si existe una relajación de las medidas
preventivas sin una planificación adecuada.
Y un reto internacional
consecuencia de esta situación dantesca, la ayuda que el mundo debe dispensar a
la India porque en un planeta globalizado las distancias no constituyen
barreras que ofrezcan protección.
Una de las consecuencias de la pandemia ha sido el confinamiento con soledades y silencios. En estas circunstancias tan especiales también hemos encontrado a nuestros libros que nos han ofrecido compañía, intimidad y aventura.
Hemos redescubierto el valor de los libros y su hechizo, embaucando corazones en un sillón acariciado por una tenue luz que nos sumerge en mil aventuras.
JLMembiela
Sucesos contemporáneos · Pensamiento y tecnología
Del memento mori al memento vivere: el humanismo renacentista puso al hombre en el centro del mundo. El poshumanismo pretende superarlo con la tecnología. ¿Puede la inteligencia artificial servir, en cambio, al humanismo?
Por Juan B. Lorenzo de Membiela · Doctor en Derecho por la Universitat de València · Lectura: 5 min.

Resumen
El humanismo renacentista afirmó la dignidad y la individualidad del hombre, y su legado pervive como defensa frente a todo lo que lo oprime. El poshumanismo propone superar los límites biológicos mediante la inteligencia artificial y la biotecnología, con riesgos para los derechos, la autonomía y la responsabilidad. Frente a ello, se defiende una tecnología puesta al servicio de los derechos humanos, que puede incluso promover el humanismo.
Palabras clave: humanismo, poshumanismo, inteligencia artificial, dignidad, derechos humanos.
Abstract: Renaissance humanism affirmed human dignity and individuality, and its legacy survives as a defence against everything that oppresses the human being. Posthumanism seeks to overcome biological limits through artificial intelligence and biotechnology, with risks for rights, autonomy and accountability. In response, this essay argues for technology placed at the service of human rights, which may even promote humanism.
Keywords: humanism, posthumanism, artificial intelligence, dignity, human rights.
| Idea principal | Conclusión |
|---|---|
| Humanismo | El Renacimiento reconoce al hombre como individuo y sitúa su dignidad en el centro. |
| Pervivencia | El humanismo no se agota en una época: es una lucha constante contra lo que oprime al hombre. |
| Poshumanismo | Pretende superar los límites biológicos del hombre mediante la tecnología. |
| Riesgos | Crisis de los derechos, sustitución de la autonomía personal y dilución de la responsabilidad. |
| Propuesta | Una postura ecléctica: una tecnología al servicio de los derechos humanos. |
El Renacimiento y el humanismo declaran al hombre singularidad universal. Frente al tenebrismo medieval surge este movimiento, que rompe con los cánones de la época: del memento mori («recuerda que has de morir») se evoluciona al memento vivere («recuerda que has de vivir»).
En la Edad Media, razona Jacob Burckhardt1, el hombre se define por su pertenencia a una etnia, a un pueblo o a una familia, pero es en el Renacimiento cuando se reconoce su individualidad, su independencia como ser. Esta idea eclosiona en distintas disciplinas, a las que el hombre aporta lo más sublime de sí, su creatividad: sus contribuciones a un mundo oscuro y necesitado de ser descubierto.
El humanista es un hombre vitalista, para sí y para los demás. Rechaza los instintos y adopta un senequismo ante la vida y sus arcanos. Cultivado en los textos grecorromanos, cuida la estética, la individualidad, la dignidad y la entereza del ánimo, y promueve la cortesía como rasgo propio.
La proporción y la armonía se plasman en las artes mediante el número áureo, el equilibrio matemático de la proporción, que representa lo admirable del ser humano.
Son tiempos de ritmos y formas puras. Se recuperan las obras de la Antigüedad, tanto la magnificencia de su arquitectura como los textos clásicos, en especial los de Cicerón, muy musicales.
Reparemos en estos dos aspectos: formas puras y armonías musicales. Son una invitación a seguir la cadencia ideal del orden natural de las cosas, que proyecta una elegancia siempre aristocrática, sencilla y amable. Un ejemplo: Copérnico, científico humanista, rompe en su obra Sobre las revoluciones de las esferas celestes (1543)2 las inercias de Ptolomeo. Propone una explicación más elegante del movimiento de los astros, porque la elegancia es, a menudo, un indicio fiable de la utilidad y la eficacia de un modelo.
Pero el humanismo no se agota en un periodo concreto de la historia. Peter Burke3 lo considera una dinámica expansiva de amplio contexto. Hoy subsiste porque es una lucha constante contra todo lo que oprima al hombre en su dimensión anímica y física; es un pensamiento que nace del orgullo de ser lo mejor.
Concurren en la actualidad enfoques de pensamiento que fracturan la propia concepción de persona, cincelada a lo largo de los siglos.
Lo nocivo de todo ello es que sustraen el concepto mismo de dignidad y su formulación filosófica, plasmada en el aforismo kantiano de la Fundamentación de la metafísica de las costumbres4 —el hombre es un fin en sí mismo—, que subraya su preeminencia en el mundo.
El poshumanismo es un paradigma tecnocientífico sobre la idea de hombre que pretende superar el humanismo renacentista mediante la convivencia con la tecnología. Persigue rebasar los límites de la naturaleza y llevarlos más allá de la realidad biológica.
Se prescinde de lo contingente físico (enfermedad, alimentación, reproducción y muerte), de lo contingente anímico (emociones, voluntad y conciencia) y de lo contingente social: cualquier rasgo biológico se suprime y se sustituye por la inteligencia artificial y la biotecnología.
Los derechos y libertades entrarían en crisis porque, según este planteamiento, tanto la tecnobiología como la neurociencia demuestran que las decisiones humanas obedecen a causas genéticas y ambientales5.
La autonomía de la persona se sustituye por la autonomía de los sistemas, y las decisiones políticas las adoptarían gabinetes tecnocráticos a partir de redes neuronales, minería de datos, macrodatos (big data) e internet de las cosas (IoT). Ello impediría imputar responsabilidad alguna a la corporación y permitiría eludir el debate democrático.
El poshumanismo propugna, además, la desaparición de la delincuencia mediante la programación de la conducta humana, con lo que desaparecerían el libre albedrío y la responsabilidad individual. El hombre se convertiría en un autómata que ejecuta un programa insertado.
De esta breve exposición de los postulados poshumanistas cabe decir que resulta, como poco, inquietante. Si en el Renacimiento surgió un humanismo vibrante que mostraba la grandeza del hombre a través de sus creaciones, el poshumanismo trata de amparar a un hombre imperfecto en la suntuosidad de la tecnología.
Lo más apropiado sería una postura ecléctica: una tecnología dirigida a hacer efectivos los derechos humanos en toda su amplitud e intensidad, en una sociedad cada vez más escéptica respecto de los valores que han hecho del hombre un ser libre y creativo.
La periodista Sarah O’Connor, en su columna publicada el 13 de abril de 2021 en el Financial Times6, explica cómo la inteligencia artificial enseña a los empleados de los centros de llamadas a ser más humanos.
La empresa Cogito ofrece empatía a escala empresarial: emplea la inteligencia artificial para entrenar a los operadores y lograr una mayor sintonía con sus interlocutores. El programa analiza las palabras y el tono del cliente y avisa al operador para que comprenda su estado de ánimo y adecúe el tono de voz y el mensaje.
Es un ejemplo de cómo la tecnología puede fomentar la humanidad entre los propios humanos; de cómo puede promover el humanismo.
Publicado originalmente el 22 de abril de 2021; revisado y actualizado en octubre de 2026. Imagen: Wikimedia Commons.
La Gesta de las expediciones (relato)
Juan B. Lorenzo de Membiela
Publicado por El Español
Fuente: WikicommonsTodas las exploraciones descritas en este s. XVI participaron de un idéntico elemento de aventura mecido en las manos de un azar caprichoso. Esta característica siempre acompañó a España en su periplo descubridor de mundos. Derrotas difíciles por mares incógnitos porque solamente quienes se arriesgan a perderlo todo pueden llegar o a tocar los límites de lo desconocido o a perderse en la oscuridad del olvido.
Según los datos de Chaunu en «Seville et l `Atlantique», de los 10438 buques que salieron de España entre 1500 a 1650 solo regresaron 7323, un 70%. Junto a los naufragios e imprevistas calamidades se unía el tiempo de las travesías, más incierto contra más intrépida era la exploración.
A título expositivo, desde 1526 y hasta 1925, se contabilizaron en el Estrecho 205 naufragios de barcos de toda clase y nacionalidad. Durante los siglos XV y XVI únicamente zozobraron barcos españoles y algunos piratas holandeses (Holanda se emancipó de España en 1581 y alcanzó la independencia en 16481).
Quiero señalar con ello un rasgo de estos españoles, fruto de su espíritu audaz y de un carácter sobrio y austero - a la usanza española- que asumían todo género de peligros poniéndose en manos de la Providencia y en la voluntad de lo más Alto. Sí, eran incursiones comprometidas y sacrificadas, en donde algunos hombres, como refirió Kierkegaard, hallan un sentido a la vida. O, tal vez, encontrasen un sentido más universal que traspasaba la simple individualidad porque llevaban tras de si una civilización construida sobre el sentido humano y trascendente de la existencia.
Los viajes por los mares australes suponían – aun hoy suponen- asumir lances temerarios, peligros innombrables. Los vendavales y las borrascas, de lluvia o nieve, azotaban a las embarcaciones condenándolas a un naufragio o a una desaparición en lo profundo de las distancias.
Entre los paralelos 40 °S. y 50° S. del hemisferio austral, los vientos tienden a acelerarse sobre aguas que esconden fuertes corrientes castigando a la nave con abruptas singladuras. El aire frio y la falta de accidentes geográficos crean monstruos climáticos y olas de más de diez metros que son conocidos como los 40 rugientes. Buena cuenta de ello dieron muchas embarcaciones y tripulaciones españolas perdidas para siempre.
Entre los 50 ° S. y 60 ° S. se encuentran los 50 aulladores que convierten las rutas marítimas en corredores de la muerte. Magallanes fue el primero en escuchar estos vientos y sentir su fiero oleaje. Alcanzan los 150 km. y las olas llegan a los 30 metros.
Existen más allá de los 60 ° S. los llamados 60 bramadores, pero es un territorio prohibido para mortales en donde se fraguan las borrascas más obscuras. De todos estos puntos geográficos viene la frase conocida entre navegantes […] debajo de los 40 grados sur no hay ley; debajo de los 50 grados sur no hay Dios […] .
______
1. Vid. Lorenzo de Membiela, Juan B. (2020): Estudios sobre Trafalgar: Tempestad, Marinos e Imperio.
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| Fuente: Pixabay. Licencia CC0 |
Crédito: JKLM,
La profundidad de la Semana Santa.Catedral de Albacete.
Semana Santa 2021
II Año Pandémico
Hombres, marinos
e imprevisión en Palma de Mallorca (reflexión)
Juan B. Lorenzo de Membiela
El 22 de marzo de 2021 el
Ayuntamiento de Palma suprime del callejero los nombres de Federico Gravina, de Cosme Churruca y de Pascual Cervera. Marinos todos, y todos
del s. XIX, héroes por defender nuestra nación, nuestra patria y suelo, nuestra
tierra y sus gentes en su diversidad y en sus variadas sensibilidades.
No se trata de personajes embozados
en la niebla de los siglos, hieráticas personificaciones ajenas a la actualidad
y a una civilización que hoy muestra estertores de decadencia. Sino
hombres cuyos sacrificios, audacias y valentías quedaron escritos, invitándonos
a conocerlos para, como dijo Scheler, amarlos para hacernos parecidos a
ellos en nuestro ser mismo.
Hay mucha generosidad en estos
marinos
Por la batalla de Trafalgar murieron
tanto el teniente general Gravina como el brigadier Churruca. Fueron más allá del cumplimiento del deber, más
allá de la responsabilidad exigible. Ambos intuían el triste final de una
batalla perdida de antemano. Pero aun en esos instantes aportaron más,
aportaron su propia vida para intentar alcanzar lo que era inaccesible. No por
ellos, sino por las circunstancias de unos tiempos que no fueron propicios para
una España con un Napoleón como dueño de Europa.
En el silencio de los mares pueden
escucharse aún hoy sus voces; unas veces, clamando contra las adversidades que acongojan
al hombre de todo tiempo; otras, en la cadencia de los momentos difíciles de
cada persona: siempre la vida del héroe enjuga los momentos tristes haciéndonos
más resilientes.
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| Fuente: Pixabay. Licencia CC0 |
Han suprimido del callejero a
unos hombres que honraban a la ciudad de Palma. Sus cualidades personales no pueden
ser comprometidas por juicios sesgados porque son rasgos inmarcesibles. Brillan
por su pureza propia sin necesidad de ajenos apoyos.
Si, el Ayuntamiento de Palma
ha borrado de sus calles a estos hombres, ahora explican que se trata del
nombre de botadura de embarcaciones construidas en el s. XX. Yo creo que
presenciamos una imprevisión si a la literalidad de los nombres de las calles
nos referimos. Y creo, además, que presenciamos una actuación caprichosa, arbitraria,
que no está amparada por la Constitución aún la concurrencia del principio de autonomía
municipal del art. 140 CE...
Porque ¿cómo puede herirse el corazón de los hombres borrando lo que les ha seducido durante cientos de años?
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