sábado, 24 de octubre de 2026

El Rey pide tiempo y confianza para la democracia en la entrega de los Premios Princesa de Asturias 2026

Noticia · Cultura · 23 octubre 2026

Fachada del Teatro Campoamor de Oviedo
El Teatro Campoamor de Oviedo, escenario de la entrega de los Premios Princesa de Asturias. (Jl FilpoC, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0)

Felipe VI pidió tiempo y confianza para la democracia en la ceremonia del Teatro Campoamor, en la que la princesa Leonor pronunció su discurso y el historiador Timothy Garton Ash le dedicó unas lecciones para una futura reina europea.

El Teatro Campoamor de Oviedo acogió el viernes 23 de octubre la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2026, presidida por los Reyes, con la asistencia de la princesa Leonor y de la infanta Sofía. Según la crónica de La Nueva España, la gala se convirtió en un diálogo entre generaciones sobre la confianza en las instituciones y el futuro de Europa.

El discurso del Rey

Felipe VI cerró el acto con una defensa del tiempo frente a la inmediatez y la aceleración tecnológica: «Démonos tiempo, démonos confianza, para llegar a la mejor versión de nosotros mismos». Advirtió de que la democracia «no se agota en unas elecciones como las que pronto viviremos» y requiere «un compromiso diario, cívico y exigente». Citó a Clarín y a Borges, y recordó la Transición y la Ley para la Reforma Política, cuyo principal autor fue el jurista asturiano Torcuato Fernández-Miranda.

Lecciones para una futura reina

El historiador británico Timothy Garton Ash, premio de Ciencias Sociales, dirigió su intervención a la heredera. Le recordó que la primera princesa de Asturias, Catalina de Lancaster, era inglesa, y advirtió de que hoy «todo lo conseguido desde 1945 se encuentra amenazado». Su propuesta: la verdad, la confianza y el «tiquitaca» de la selección española de 2010, para que Europa sepa combinar «la diversidad y la unidad».

La princesa Leonor, por su parte, se preguntó cómo mantener el entusiasmo «en estos tiempos de desencanto social profundo», entre conflictos, populismos y desigualdades.

Los premiados

La astronauta Christina Koch, premio de la Concordia, pidió que «el amor triunfe todos los días». El novelista Julian Barnes, premio de las Letras, imaginó a Cervantes, Velázquez, Voltaire y Shakespeare sentados a una misma mesa para cuestionar la idea de progreso en el arte. Kenichi Yoda recogió el premio de Comunicación y Humanidades de Studio Ghibli con un peluche de Totoro en las manos, y Leo Messi, premio de los Deportes, fue uno de los más aplaudidos.

Completaron el palmarés David Klenerman, Shankar Balasubramanian y Pascal Mayer, premio de Investigación Científica y Técnica, y la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, premio de Cooperación Internacional. Abrió el turno de discursos la presidenta de la Fundación, Ana Isabel Fernández Álvarez, que reivindicó el pensamiento crítico y tuvo un recuerdo para el mundo rural y para la Cofradía de Pescadores Santa Ana de Llanes, Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 2026.

Puso el broche final Patti Smith, premio de las Artes, que en lugar de su conocida «People Have the Power» cantó a capela «Wing», del disco Gone Again.

Claves

  • Felipe VI pidió tiempo y confianza para la democracia y respeto a sus instituciones.
  • Garton Ash propuso a la princesa tres claves para Europa: verdad, confianza y trabajo en equipo.
  • Patti Smith cerró la ceremonia cantando a capela «Wing».
Fuente: Chus Neira, «El Rey reclama unidad en los premios “Princesa de Asturias”: “La democracia necesita confianza, démonos tiempo para llegar a la mejor versión de nosotros mismos”», diario La Nueva España (Oviedo), 23 de octubre de 2026. Web: www.lne.es. Palmarés: Fundación Princesa de Asturias (www.fpa.es). Fotografía: Jl FilpoC (Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0).

Más noticias de cultura →

viernes, 23 de octubre de 2026

Los despachos entre Felipe II y Álvaro de Bazán sobre la Gran Armada (publicado en El Confidencial Digital)

Sucesos contemporáneos · Microensayo · Publicado en El Confidencial Digital

Los despachos entre Felipe II y Álvaro de Bazán sobre la Gran Armada (publicado en El Confidencial Digital)

Entre mayo de 1587 y enero de 1588, el rey apremia y el almirante resiste. Una correspondencia que retrata la distancia entre la voluntad política y una flota sin artillería suficiente, sin pilotos del canal y sin tiempo.

Por Juan B. Lorenzo de Membiela · Doctor en Derecho por la Universidad de Valencia · Microensayo publicado en El Confidencial Digital
⏱ 3 min de lectura

Rafael Tegeo, Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz (1828). Madrid, Museo Naval.
Rafael Tegeo, Álvaro de Bazán, I marqués de Santa Cruz (1828). Madrid, Museo Naval. Fuente.

Sinopsis

Idea principalConclusión
Correspondencia entre el rey y su almiranteRevela la distancia entre la voluntad política y el estado real de la flota.
Tono de los despachosSevero, incluso áspero, por ambas partes, aunque siempre al servicio de la empresa.
Cambio de estrategiaLa prioridad deja de ser la batalla naval y pasa a ser el transporte de los tercios de Flandes.
Inversión de papelesEn 1583 Bazán anima al rey; en 1587 es el rey quien apremia a un Bazán prudente.
Armas combinadasUna idea brillante para el siglo XVI que la técnica de la época no podía garantizar.
Urgencia del reyFija plazos sucesivos de salida que la mar y el invierno hacen imposibles.
Prudencia de BazánSe niega a enviar la flota contra los temporales del canal de la Mancha.
Gente embarcadaEl hacinamiento y la espera favorecen la enfermedad y consumen los víveres.
Temporal del 21 de noviembre de 1587Daña la mayor parte de los galeones fondeados en el Tajo.
Misión del conde de FuentesLlega con orden de hacer salir la flota y encuentra al marqués postrado.
Muerte de Bazán (9 de febrero de 1588)La expedición pierde a su mejor marino y su rumbo se vuelve errático.
Falta de artilleríaLas cartas de Bazán prueban que la flota no estaba en condiciones de salir.
Falta de pilotosLos pilotos del canal se reclutan cuando el marqués ya ha muerto.
Juicio históricoLas críticas a Santa Cruz por los retrasos resultan injustas.

Cronología, 1583-1588

1583Isla Terceira
Bazán propone al rey invadir Inglaterra
1586Plan de Bazán
Propuesta de gran armada ofensiva
1587Ejecución de María Estuardo
8 de febrero
1587Drake en Cádiz
Finales de abril
1587Parma toma La Esclusa
4-5 de agosto, en Flandes
1587Orden de salir al canal
Septiembre
1587Plazos del rey
De octubre a los primeros días de noviembre
1587Temporal en Lisboa
21 de noviembre
1588El conde de Fuentes en Lisboa
Enero
1588Muerte de Bazán
9 de febrero, en Lisboa
1588Carta del rey al hijo
15 de febrero

Extracto

Las diferencias entre los deseos del rey y la realidad de los hechos constatados por Bazán ocasionaron una amplia correspondencia en la que se conmina con vehemencia al almirante a dar la vela hacia Inglaterra con independencia del estado de la flota. De haberse seguido estas órdenes, la Gran Armada, con sus graves deficiencias, no hubiera podido presentar combate a la flota inglesa u holandesa. Y desde luego se hubiera frustrado la estrategia última de la Empresa de Inglaterra, consistente en transportar las tropas de Alejandro Farnesio acuarteladas en Flandes al cabo Margate, en Kent (Inglaterra).

El intercambio de despachos entre Felipe II y Bazán es un elemento de estudio importante en el contexto de la Gran Armada. El tono severo, incluso áspero, que empleó Felipe II con su almirante debió de causarle cierta impresión. Un tono desapacible que también usó el marqués con el rey, en su justa y correcta medida.

Sofonisba Anguissola, Felipe II (1573). Madrid, Museo del Prado.
Sofonisba Anguissola, Felipe II (1573). Madrid, Museo del Prado. Fuente.

Las insuficiencias en la artillería, en los bastimentos y en pilotos experimentados para la navegación en el canal de la Mancha evidencian una deficiente logística por muchas y variadas razones, entre las que se encontraba, como causa principal, preparar una flota que, aun sin llegar a ser «invencible», sí era extraordinaria. Dos grandes personajes y dos grandes caracteres: es lógico que brotaran desencuentros, pero todos guiados por el bien de la empresa. La sinceridad constructiva siempre es preferible a la indolencia por pleitesía.

[…]

Publicado en

El Confidencial Digital · Opinan los socios de ECD
28 de noviembre de 2024

Leer el microensayo completo en El Confidencial Digital →

Para seguir leyendo

  • Fernández Duro, C. (1884-1885): La Armada Invencible, 2 vols., Madrid: Sucesores de Rivadeneyra.
  • Herrera Oria, E. (1929): La Armada Invencible. Documentos procedentes del Archivo General de Simancas, Valladolid: Archivo Histórico Español, vol. II.
  • Parker, G. y Martin, C. (1988): La Gran Armada, Madrid: Alianza.
  • Gómez-Centurión Jiménez, C. (1988): La Invencible y la empresa de Inglaterra, Madrid: Nerea.
  • Gracia Rivas, M. (1988): La sanidad en la jornada de Inglaterra (1587-1588), Madrid: Editorial Naval.
  • Real Academia de la Historia: Diccionario Biográfico electrónico, entradas «Bazán y Guzmán, Álvaro de» y «Pérez de Guzmán y Sotomayor, Alonso (duque de Medina Sidonia)», en dbe.rah.es.

Publicado originalmente en El Confidencial Digital el 28 de noviembre de 2024.

Imágenes: Wikimedia Commons (dominio público).

Hallan frente a Turquía el naufragio más antiguo conocido, un mercante de hace más de 4.400 años

Noticia · Historia naval · 23 oct 2026

Reconstrucción del barco de Uluburun y de su carga de ánforas y lingotes en el Museo de Arqueología Subacuática de Bodrum
Reconstrucción del barco de Uluburun (hacia 1300 a. C.), otro mercante de la Edad del Bronce hundido frente a Turquía, en el Museo de Arqueología Subacuática de Bodrum. Imagen ilustrativa. (Panegyrics of Granovetter, CC BY-SA 4.0)

Un equipo de arqueólogos ha encontrado frente a la costa de Turquía un barco mercante de entre 4.400 y 4.700 años de antigüedad, de la época en que se levantaban las pirámides de Guiza. Sería el naufragio más antiguo conocido hasta hoy.

El pecio yace en el Mediterráneo oriental y supera al que hasta ahora tenía el récord, un naufragio del mar Egeo, cerca de Grecia, datado en unos 4.200 años. La expedición la ha dirigido Hakan Öniz, profesor de la Universidad Akdeniz (Turquía).

Se trata de un barco comercial de unos diez metros de eslora, cuya madera no se ha conservado. Sí quedan su carga y sus fondeos: treinta ánforas de cerámica y tres anclas de piedra. Algunas de esas vasijas guardan todavía en su interior un residuo viscoso y brillante.

El análisis de la arcilla indica que las ánforas se fabricaron en talleres del valle del Jordán. Öniz cree que el barco llevaba aceite de oliva o vino desde aquella región hacia el oeste, quizá con destino a Troya o a la Creta minoica.

El hallazgo tuvo lugar hace cuatro años, pero entonces nadie sospechó su verdadera edad: los investigadores pensaron que las ánforas tenían «uno o dos siglos». La pista llegó al ver formas parecidas en una publicación de arqueología egipcia. Las vasijas, ya extraídas, las examinó la arqueóloga Karin Sowada, de la Universidad Macquarie (Australia): «Miré dentro y casi me desmayo», ha contado.

«El pecio es una cápsula del tiempo en el fondo del mar», resume Öniz, que añade: «Somos los primeros seres humanos que tocan estos objetos en cinco mil años».

Claves

  • Barco mercante de entre 4.400 y 4.700 años, hallado frente a Turquía.
  • Conserva treinta ánforas del valle del Jordán y tres anclas de piedra.
  • Supera al anterior récord, un pecio del Egeo de unos 4.200 años.
Fuente: Archie Clarke, «World's oldest shipwreck found off Turkey, archaeologists say: "Time capsule at the bottom of the sea"», CBS News (Estados Unidos), 14 de octubre de 2026. Web: www.cbsnews.com. Fotografía: Panegyrics of Granovetter, vía World History Encyclopedia (CC BY-SA 4.0).

Más noticias de historia naval →

Karl Bushby vuelve a casa: 28 años caminando desde Chile y el canal de la Mancha a nado

Noticia · Miscelánea · 23 oct 2026

Karl Bushby con su mochila durante la Expedición Goliat
Karl Bushby, con la mochila a cuestas, durante la Expedición Goliat (reproducción de una fotografía antigua). (Foto: Wikimedia Commons, usuario «Napoleón Bonaparte», licencia CC BY-SA 4.0)

El exparacaidista británico, que salió de Punta Arenas (Chile) en 1998 con la promesa de no usar ningún medio de transporte, cruzó a nado el canal de la Mancha y ya camina hacia la casa de su madre en Hull, adonde quiere llegar el 1 de noviembre.

El 5 de octubre, Karl Bushby, de 57 años, salió del agua en Shakespeare Beach, al sur de Dover. Era la primera vez que pisaba suelo británico desde 1998. Le esperaban su padre, su hermano y varios amigos. «Sienta bien tener suelo del Reino Unido bajo los pies después de tantos años», dijo a la cadena ITV.

Natural de Hull y veterano de once años en el 3.er Batallón del Regimiento de Paracaidistas, Bushby emprendió la llamada Expedición Goliat el 1 de noviembre de 1998 en Punta Arenas, en el extremo sur de Chile. Se impuso dos reglas: no usar ningún medio de transporte y no volver a casa hasta llegar a pie. La idea nació de una tarjeta de cumpleaños de su padre, que contaba la discusión de dos militares de las fuerzas especiales británicas sobre si era posible ir andando de Londres a Nueva York por el estrecho de Bering. Calculó que tardaría doce años.

Del Darién al Caspio

Recorrió Sudamérica y Centroamérica, atravesó la selva del Darién entre Colombia y Panamá —donde pasó 18 días en la cárcel de Metetí por entrar sin visado— y subió por Norteamérica hasta Alaska. En marzo de 2006, junto al aventurero francés Dimitri Kieffer, cruzó a pie el estrecho de Bering sobre el hielo: 14 días para salvar 93 kilómetros de mar helado. Los guardias fronterizos rusos los detuvieron al llegar a Uelen. Él lo resume así: «Un sueño para un oso polar, una pesadilla para un ser humano».

Después vinieron los años difíciles: la crisis de 2008 le dejó sin patrocinadores, Rusia le negó el visado y en 2013 le prohibió la entrada durante cinco años (la prohibición se levantó en 2014). La pandemia, los visados y las guerras le obligaron a interrumpir la marcha varias veces y a refugiarse en México hasta poder continuar.

Mapa de la ruta prevista de la Expedición Goliat
Ruta prevista de la expedición en 2006: de Punta Arenas a Alaska, el estrecho de Bering y Rusia. El veto ruso obligó después a desviarse por Asia central, el mar Caspio y Europa. (Mapa: Wikimedia Commons, dominio público, sobre el World Factbook de la CIA)

Como Irán y Rusia eran demasiado peligrosos para un británico, en 2024 cruzó a nado el mar Caspio, de Kazajistán a Azerbaiyán: 288 kilómetros en 31 días y 132 horas en el agua. Luego atravesó Turquía, Bulgaria, Rumanía, Hungría, Austria, Alemania, Bélgica y Francia, siempre pendiente de la norma del espacio Schengen, que solo permite 90 días de estancia en cada periodo de 180.

Ni túnel ni barco

El último obstáculo fue el canal de la Mancha. Eurotunnel rechazó dejarle cruzar andando por el túnel, alegando razones de seguridad, y Francia prohíbe cruzar a nado desde su costa. Tras semanas de negociación obtuvo un permiso especial. Nadó con traje de neopreno unas 20 horas repartidas en tres días: cada noche dormía en un barco y a la mañana siguiente volvía al agua en el punto exacto donde lo había dejado. «No estoy enfadado por haber llegado a esto. Más bien decepcionado», dijo sobre la negativa del túnel.

Le quedan unos 400 kilómetros hasta la casa de su madre, de la que salió en 1998. Su objetivo es llegar el 1 de noviembre, exactamente 28 años después de empezar. En todo este tiempo apenas ha visto a su madre y a su hijo, y tiene una nieta a la que no conoce. El cineasta Werner Herzog prepara un documental sobre el viaje. Bushby reconoce sentimientos encontrados: «Me gustaría alargarlo más si pudiera», confesó a la radio pública estadounidense NPR. Y añadió a la agencia AFP: «Tengo que intentar hacerme un sitio en el mundo de los adultos, porque voy a llegar a casa sin nada».

Claves

  • Salió a pie de Punta Arenas (Chile) el 1 de noviembre de 1998; pensaba tardar doce años y lleva veintiocho.
  • Cruzó andando el estrecho de Bering (2006) y a nado el mar Caspio (2024) y el canal de la Mancha (2026).
  • Recorrido total: cerca de 50.000 kilómetros sin usar ningún medio de transporte.
Fuentes: A Martínez y Ava Pukatch, «He left Chile on foot to England 28 years ago. He's almost finally home», NPR (Washington), 22 de octubre de 2026. Web: www.wskg.org (NPR). Tom Jeffreys, «Ex-paratrooper's 28-year, round-the-world odyssey to end... in Hull», diario The Telegraph (Londres), 7 de octubre de 2026. Rebecca McPhee, «Karl Bushby is Back in the UK After Swimming the Channel», ExplorersWeb, 6 de octubre de 2026. Web: explorersweb.com. Web oficial de la expedición: karlbushby.world.

Más noticias de actualidad →

jueves, 22 de octubre de 2026

Seguridad marítima: una incertidumbre permanente, obra dirigida por Fernando Ibáñez Gómez

Cubierta del libro Seguridad marítima: una incertidumbre permanente, dirigido por Fernando Ibáñez Gómez
Cubierta de la obra. (J. M. Bosch Editor)

El doctor Fernando Ibáñez Gómez reúne a una quincena de especialistas en una obra colectiva que examina la seguridad marítima desde el punto de vista estratégico, militar y jurídico.

J. M. Bosch Editor abre su Colección Seguridad y Defensa con Seguridad marítima: una incertidumbre permanente, un volumen de 558 páginas publicado el 28 de mayo de 2024 y dirigido por Fernando Ibáñez Gómez. El prólogo es del general Miguel Ángel Ballesteros, antiguo director del Departamento de Seguridad Nacional.

Entre los autores figuran militares, miembros de organismos de seguridad nacionales e internacionales, profesores e investigadores, como Fernando del Pozo, Josep Baqués, Isabel Lirola Delgado, Julio Jorge Urbina o Eliseo Sierra Noguero, entre otros.

La obra parte de las estrategias de la Unión Europea y de la Estrategia de Seguridad Marítima Nacional española, y estudia asuntos de interés para España —Canarias y las tensiones con Marruecos, o la situación de la industria naval militar—, el papel de las grandes potencias en el Mediterráneo, la influencia de China en el Indo-Pacífico y los efectos de la invasión de Ucrania en el mar.

También trata la pesca ilegal, la seguridad de los cables submarinos, la inmigración por vía marítima, el papel de FRONTEX y las nuevas técnicas de vigilancia marítima. Varios capítulos se dedican a las cuestiones jurídicas que plantean estas amenazas.

Ficha: Fernando Ibáñez Gómez (dir.), Seguridad marítima: una incertidumbre permanente, Colección Seguridad y Defensa, n.º 1, Barcelona, J. M. Bosch Editor, 2024, 558 págs. ISBN: 978-84-10044-02-9.

Comprar en Amazon

Fuente: ficha del libro en Amazon. Web: www.amazon.es. Imagen: cubierta de J. M. Bosch Editor.

domingo, 18 de octubre de 2026

Sáhara Occidental: Ceuta y Melilla como medio, la ONU como fin para Marruecos (octubre de 2026)

Sucesos contemporáneos · Geopolítica · Sáhara Occidental

Sáhara Occidental: Ceuta y Melilla como medio, la ONU como fin para Marruecos (octubre de 2026)

Estado de la cuestión en la ONU. La Asamblea General sigue tratando el territorio como un caso de descolonización; el Consejo de Seguridad, como un conflicto por resolver. Entre ambos, la MINURSO —Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental— afronta una renovación decisiva el 31 de octubre.

Por Juan B. Lorenzo de Membiela · Doctor en Derecho por la Universidad de Valencia · Análisis
⏱ 6 min de lectura

Sala del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en Nueva York
Sala del Consejo de Seguridad en la sede de las Naciones Unidas (Nueva York). Fotografía: Patrick Gruban, Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0).

La entrada en cinco ideas

1.La ONU mira el Sáhara con dos lentes: la Asamblea General, como descolonización; el Consejo de Seguridad, como conflicto por resolver.

2.La Cuarta Comisión aprobó por 152 votos, con Marruecos y Argelia a favor, su resolución anual, que mantiene el Sáhara como territorio no autónomo.

3.El Polisario ha roto con el enviado De Mistura, al que acusa de respaldar el plan marroquí de autonomía.

4.El mandato de la MINURSO expira el 31 de octubre de 2026, y Estados Unidos y Marruecos quieren reducir personal y costes.

5.España, a la que parte de la doctrina y la Audiencia Nacional consideran potencia administradora de iure, apenas figura como actor.

La cuestión del Sáhara se dirime en octubre de 2026 en dos frentes de la ONU con lógicas distintas: la Asamblea General la trata como descolonización; el Consejo de Seguridad, como conflicto por resolver. La peticionaria Meriem Naïli lo señaló en Nueva York: lo que en la Cuarta Comisión es descolonización, el Consejo lo considera un conflicto no resuelto.

1. Asamblea General: lo ya ocurrido

La Cuarta Comisión aprobó a mediados de octubre, por 152 votos —Marruecos y Argelia incluidos—, su resolución anual, que mantiene el Sáhara Occidental como territorio no autónomo pendiente de descolonización[1].

Audiencias de peticionarios (5-8 de octubre). Intervinieron partidarios de ambas posturas. Unos pidieron dar una oportunidad al plan de autonomía marroquí; otros insistieron en que no cabe compromiso sobre la libre determinación del pueblo saharaui. Del lado marroquí se adujo que más de 30 países han abierto consulados en ciudades del Sáhara; del lado saharaui, que las exportaciones de roca fosfática del territorio alcanzaron 2,2 millones de toneladas en 2025[2].

Votación de la resolución. La novedad es de forma y de fondo. Según la prensa marroquí, el texto, presentado por el presidente senegalés de la Comisión, rompe con la práctica de consenso vigente desde 2006 e incorpora la referencia a la resolución 2797 del Consejo, y Rabat lo presenta como una victoria[3]. Ni la resolución 2797 ni este texto declaran, sin embargo, la autonomía como resultado definitivo. Que Marruecos y Argelia votaran a favor revela que cada parte lee en él lo que le conviene.

Las fuentes difieren sobre el día exacto de la votación (13 o 15 de octubre). El pleno de la Asamblea la ratificará previsiblemente en diciembre, como trámite.

2. Consejo de Seguridad: lo que está en juego

El mandato de la MINURSO expira el 31 de octubre de 2026, y la votación de finales de mes decidirá si la misión se mantiene, se reduce o se transforma[4].

La intervención de De Mistura (8 de octubre). En consultas a puerta cerrada, el enviado personal del secretario general abogó por negociaciones de buena fe sobre una «verdadera autonomía» e instó al Polisario a enmendar el plan marroquí, sin mencionar el papel de Argelia y en línea con Estados Unidos. Se apoyó en el párrafo 60 del último informe del secretario general (S/2026/781, de 1 de octubre)[5].

La ruptura del Polisario con el mediador (12-13 de octubre). El Frente acusa a De Mistura de comprometer su neutralidad al respaldar el plan marroquí como base de las conversaciones, y advierte de que podría revisar su cooperación con él. Ya le había reclamado por carta, el 4 de marzo y el 21 de septiembre, que se ciñera al marco de la descolonización. Si deja de reconocerlo, el proceso que impulsaba la resolución 2797 se queda sin interlocutor[6].

Sede de la MINURSO en El Aaiún, con banderas marroquíes en la entrada
Sede de la MINURSO en El Aaiún (2012). En la entrada ondean banderas marroquíes en lugar de la de la ONU. Fotografía: cingularite, Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0).

El futuro de la propia MINURSO. La resolución 2797 encargó una revisión estratégica. Su avance, presentado en abril, esbozaba estas opciones para el caso de que hubiera acuerdo político:

1. Vigilar un alto el fuego.

2. Facilitar el retorno de los refugiados.

3. Apoyar un proceso de desarme, desmovilización y reintegración.

4. Apoyar el ejercicio de la libre determinación.

Según Security Council Report, no está claro que la revisión vaya a estar terminada antes de la renovación. Estados Unidos, redactor de los textos sobre el Sáhara, presiona para recortar: Rabat y Washington quieren reducir personal y costes, que en 2025 rondaron los 60 millones de euros, el presupuesto más bajo de la misión en 35 años[7]. El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, habló en marzo de revisar «una fuerza de paz que lleva allí 50 años»[8], aunque la MINURSO se creó en 1991.

Guterres intenta preservar el control jurídico e institucional de la ONU sobre el proceso, mientras De Mistura trabaja con Washington en la arquitectura práctica de la negociación.

Así resume un analista el reparto de papeles[9].

3. Lectura de fondo

La Asamblea General mantiene intacta la doctrina —descolonización y libre determinación—, mientras el Consejo de Seguridad, bajo impulso estadounidense, desplaza el centro de gravedad hacia la autonomía marroquí como marco operativo.

La votación de finales de octubre decidirá el destino de una misión cuya razón de ser era organizar un referéndum. España apenas figura como actor en este proceso. La ONU sigue incluyendo el Sáhara Occidental en su lista de territorios no autónomos, aunque España comunicó en 1976 que daba por terminada su presencia; la Audiencia Nacional la considera, no obstante, potencia administradora de iure[10]. 

Jurisprudencia y documentos

Resolución 2797 (2025) del Consejo de Seguridad, de 31 de octubre de 2025: prorroga la MINURSO hasta el 31 de octubre de 2026 y toma como base de las negociaciones el plan de autonomía marroquí.

Auto del Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, de 4 de julio de 2014: España sigue siendo, de iure, potencia administradora del territorio.

Notas

  1. «UN Committee Backs Western Sahara's Decolonisation Status in 152-Vote Decision», allAfrica, 16 de octubre de 2026. allafrica.com. ↩
  2. Naciones Unidas: «Petitioners on Western Sahara Highlight Human Rights Concerns to Fourth Committee», comunicado GA/SPD/836, 7 de octubre de 2026; y «Fourth Committee Listens to Last Petitioners, Opens Debate on Decolonization», GA/SPD/837, 8 de octubre de 2026. press.un.org. ↩
  3. «Western Sahara: Why Morocco Is Confident Entering a New Diplomatic Phase», Morocco World News, octubre de 2026. moroccoworldnews.com. ↩
  4. Security Council Report: «Western Sahara, October 2026 Monthly Forecast», 1 de octubre de 2026. securitycouncilreport.org. ↩
  5. «Sáhara: en la ONU, De Mistura aumenta la presión sobre el Polisario», Yabiladi, 11 de octubre de 2026. yabiladi.com. ↩
  6. Frente Polisario: «El Frente Polisario cuestiona la imparcialidad de De Mistura y advierte que podría revisar su cooperación con él», No te olvides del Sáhara Occidental, 13 de octubre de 2026; «El Polisario cuestiona abiertamente la imparcialidad del enviado de Naciones Unidas para el Sáhara», Infobae, 13 de octubre de 2026. infobae.com. ↩
  7. «Western Sahara: Morocco, US to Reportedly Reduce MINURSO Personnel and Costs», Morocco World News, octubre de 2026, que recoge información de El País. moroccoworldnews.com. ↩
  8. «US Eyes Overhaul of UN Missions, Western Sahara Force under Review», Middle East Online, 23 de marzo de 2026. middle-east-online.com. ↩
  9. «Washington Takes Larger Role alongside UN in Sahara Push», Hespress English, 12 de octubre de 2026. hespress.com. ↩
  10. Audiencia Nacional, Pleno de la Sala de lo Penal, auto de 4 de julio de 2014. Sobre ello, Ruiz Miguel, C., en Revista Garantismo y Derechos Humanos (Universidad Autónoma de Tlaxcala), año 3, n.º 5. uatx.mx. ↩

Publicado en este blog el 18 de octubre de 2026. Fuentes consultadas el 18 de octubre de 2026. Imágenes: Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0).

sábado, 17 de octubre de 2026

La ley de Parkinson y el infinito burocrático (microensayo)

Sucesos contemporáneos · Microensayo · Función pública

La ley de Parkinson y el infinito burocrático

El trabajo se expande hasta ocupar todo el tiempo disponible. Setenta años después de su formulación, la ley de Parkinson sigue explicando por qué crecen las organizaciones aunque no crezca el trabajo.

Por Juan B. Lorenzo de Membiela · Doctor en Derecho por la Universidad de Valencia · Microensayo
⏱ 8 min de lectura

La entrada en cinco ideas

1.Parkinson formuló su ley en The Economist (1955) a partir de un dato llamativo: entre 1914 y 1928 la Armada británica perdió dos tercios de sus buques, mientras los funcionarios del Almirantazgo aumentaban casi un 80 %.

2.Sus principios —el jefe que multiplica subordinados, el trabajo que se crean entre sí, la discusión inversa a la importancia del asunto— nacen de la experiencia, no de la especulación.

3. La ley de Parkinson posee una incidencia  declarada cuando se estudian aspectos de la gestión como  la  eficacia, la buena administración y la simplificación administrativa. 

4.Los estudios posteriores, de Haire y Blau y la física estadística de Klimek, Hanel y Thurner (2009), han confirmado parte de sus hipótesis.

5.La digitalización, mal diseñada, no reduce la burocracia: la traslada al ciudadano.

Origen de una ley

La ley de Parkinson, o ley de la pirámide ascendente, se formuló por vez primera en un artículo anónimo de The Economist publicado el 19 de noviembre de 1955[1]. Su autor, Cyril Northcote Parkinson, catedrático de Historia en la Universidad de Malaya (Singapur), la reunió después con otros textos en Parkinson’s Law and Other Studies in Administration (1957), traducido al español como La ley de Parkinson y otros ensayos[2].

Condensa la experiencia obtenida en dos organismos británicos durante varios años: el Almirantazgo y el Ministerio de Colonias. Parkinson observó cómo el número de sus empleados aumentaba a medida que se reducían las unidades de la Armada y desaparecía el Imperio.

Entre 1914 y 1928, los buques de línea de la Armada británica pasaron de 62 a 20, una caída del 68 %, y sus oficiales y marineros se redujeron un 32 %. En el mismo periodo, los funcionarios y oficinistas de los arsenales crecieron un 40 % y los funcionarios del Almirantazgo, un 78 %. Menos barcos, más despachos.

Edificio del Almirantazgo en Whitehall, hacia 1790
El edificio del Almirantazgo en Whitehall (Londres), hacia 1790. Autor desconocido. Fuente: Wikimedia Commons (dominio público).

Los hechos que analiza Parkinson abarcan un periodo amplio, que incluye la crisis desencadenada por el martes negro de 1929. De ahí la idoneidad de referirse a su obra: demuestra que nos encontramos ante un fenómeno sociológico que va más allá de las crisis, bélicas o financieras, de los regímenes políticos y de las estructuras administrativas o empresariales.

El propio Parkinson recordaba su experiencia como oficial de Estado Mayor durante la guerra:

«Éramos unos setenta en mi unidad. Para decir verdad, ninguno de nosotros hizo mucho por ganar la guerra. […] Por una serie de circunstancias, el comodoro cayó enfermo, el coronel fue trasladado y el capitán de fragata se marchó. Y quedé yo […]. De repente me di cuenta de que el trabajo resultaba diez veces más sencillo cuando todo el mundo estaba fuera. No había nadie que me corrigiera la gramática y, por supuesto, nada de reuniones. Nada de papeleo».

Recepción en España

Hoy es una ley y un conjunto de principios postergados, relegados a la condición de simple sarcasmo burocrático, sobre todo para autores de influencia norteamericana[3] y españoles. Sin embargo, tuvo eco en la función pública española de los años cincuenta y sesenta, muy sensibilizada con los temas de gerencia.

El catedrático José Luis Villar Palasí la calificó de «jocosa pero realmente inexorable»[4]. Y no debe olvidarse que la respaldaron varios especialistas en ciencia de la Administración, entre otros el danés Poul Meyer, el alemán nacionalizado estadounidense Fritz Morstein Marx y el polaco residente en Francia Georges Langrod.

Causó conmoción en el campo de la economía y del Derecho administrativo a escala mundial. Todavía la tiene en cuenta Henry Mintzberg, referente obligado de la teoría de la organización contemporánea, aunque en aspectos muy determinados, como el crecimiento de las organizaciones[5]. La ley de Parkinson obedece a la práctica, a lo vivido; no es fruto de elucubraciones teóricas y, solo por ello, merece una lectura atenta.

El catedrático Luis Jordana de Pozas expuso algunos de sus principios en Documentación Administrativa en 1959, y otros profesores los completaron con sus anotaciones.

La ley y sus principios

La ley dice: el trabajo se expande hasta ocupar todo el tiempo disponible para su realización. Es decir, cuanto más tiempo se tiene para ejecutar una actividad, más tiempo se tarda en realizarla. De ella se desprenden los siguientes principios:

1. Un directivo desea siempre multiplicar el número de sus subordinados, pero nunca el de sus rivales, para darse más importancia dentro de la organización.

2. Los empleados se crean trabajo unos a otros, sin utilidad: la proliferación de subordinados innecesarios genera actividades igualmente innecesarias.

3. Un jefe inventa siempre trabajo para sus subordinados.

4. No existe relación, o es muy escasa, entre el trabajo que ha de realizarse y el número de empleados a los que se encomienda.

5. Siete personas son capaces de causar a su jefe más trabajo del que tenía cuando lo hacía él solo.

6. El tiempo dedicado a cada asunto del orden del día está en razón inversa a su importancia (la llamada ley de la trivialidad).

7. La perfección de la estructura de una institución solo se alcanza cuando está a punto de hundirse.

8. Las organizaciones son imperfectas y sus objetivos solo se alcanzan muy tardíamente, cuando ya son obsoletos.

9. Si el jefe de la organización no es de los mejores, tratará de rodearse de empleados peores que él, y estos, a su vez, buscarán subordinados peores que todos.

10. Los gastos aumentan hasta cubrir todos los ingresos (la segunda ley de Parkinson, formulada en 1960)[6].

Uno de los puntos más controvertidos es el del crecimiento constante de la plantilla: con independencia del volumen de trabajo, el personal de una gran organización administrativa aumenta, según Parkinson, entre un 5,17 % y un 6,56 % al año.

Lo que dijeron los estudios

La obra de Parkinson suscitó numerosos estudios: el de Mason Haire en 1959, el de William McWhinney en 1965 y el de Peter Blau y Richard Schoenherr en 1971[7]. William Rushing comprobó a finales de los años sesenta que el crecimiento de las organizaciones afectaba de modo distinto a dos componentes: el personal directivo disminuía en proporción, mientras que el administrativo aumentaba, por efecto de la creciente especialización.

Otra cosa es si de este modo se alcanza la eficiencia. Para Blau y Schoenherr, siempre aumenta o, en el peor de los casos, se mantiene. Pero un exceso de aparato administrativo será, sin duda, inasumible, pues nada puede sostenerse sobre un crecimiento infinito[8]. Y otra cuestión distinta es si la eficiencia es hoy la cima de cualquier gestión: Peter Senge, por ejemplo, la considera algo superficial[9].

La aportación más llamativa de los últimos años procede de la física. En 2009, Peter Klimek, Rudolf Hanel y Stefan Thurner, de la Universidad Médica de Viena, sometieron a prueba el «coeficiente de ineficacia» que Parkinson había atribuido a los consejos de ministros: más allá de unos veinte miembros, un órgano colegiado deja de decidir con eficacia. Con datos de 197 países, hallaron que los gabinetes más numerosos se asocian a menor desarrollo humano y menor estabilidad política, y situaron el umbral, precisamente, en torno a veinte[10]. La sátira de 1955 resultó tener base empírica.

La ley de Parkinson hoy

El empleo público en España se situó en 3.646.900 personas en el segundo trimestre de 2026, según la Encuesta de Población Activa, cerca de su máximo histórico[11]. La cifra, por sí sola, no prueba nada: la población y los servicios también crecen. Pero obliga a preguntarse, con Parkinson, cuánto de ese crecimiento responde a la tarea y cuánto a la propia dinámica de la organización.

La digitalización ofrece aquí una paradoja. Prometía reducir el papeleo y, mal diseñada, lo ha trasladado al ciudadano, que ahora debe rellenar formularios, obtener certificados electrónicos y pagar a intermediarios. Es el trabajo que se expande, no ya dentro de la oficina, sino fuera de ella.

Los tribunales han empezado a poner límites. El Tribunal Supremo declaró en 2023 contraria a Derecho la imposición general, sin justificación, de la presentación electrónica de la declaración del IRPF[12]. Y en julio de 2026 anuló el artículo 197.2 del Reglamento de extranjería, que obligaba a relacionarse por medios electrónicos en numerosos procedimientos: la obligación solo cabe si se justifica que el colectivo afectado tiene acceso y disponibilidad de esos medios, y si es proporcionada[13].

Conclusión

Esta descripción de la realidad no es resultado de cálculos estadísticos, sino de la reflexión sobre unos hechos constatados a lo largo de una vida. La riqueza de sus contenidos y sus aplicaciones prácticas están fuera de toda duda. No analizarlas, prescindir de ellas, es negar verdades que piden ser descubiertas y renunciar a una eficiencia que nunca sobra.

Normativa vigente

Constitución española, art. 103.1: la Administración sirve con objetividad los intereses generales y actúa de acuerdo con el principio de eficacia.

Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común: las personas físicas pueden elegir si se relacionan electrónicamente con la Administración (art. 14); la obligación para determinados colectivos exige acreditar su acceso y disponibilidad de medios (art. 14.3), y la Administración debe asistir a quien lo necesite (art. 12).

Real Decreto 203/2021, de 30 de marzo, Reglamento de actuación y funcionamiento del sector público por medios electrónicos, art. 3.2.

Notas

  1. [Parkinson, C. N.] (1955): «Parkinson’s Law», The Economist, 19 de noviembre de 1955. ↩
  2. Parkinson, C. N. (1957): Parkinson’s Law and Other Studies in Administration, Boston: Houghton Mifflin. Edición española: (1961): La ley de Parkinson y otros ensayos, Barcelona: Ariel. ↩
  3. Chiavenato, I. (2006): Introducción a la teoría general de la administración, 7.ª ed., México: McGraw-Hill, p. 266. ↩
  4. Villar Palasí, J. L. (1965): «La clasificación de los puestos de trabajo», Documentación Administrativa, 85. ↩
  5. Mintzberg, H. (2002): La estructuración de las organizaciones, Barcelona: Ariel Economía, p. 275. ↩
  6. Parkinson, C. N. (1960): The Law and the Profits, Boston: Houghton Mifflin. ↩
  7. Haire, M. (1959): «Biological Models and Empirical Histories of the Growth of Organizations», en Haire, M. (ed.): Modern Organization Theory, Nueva York: Wiley; Blau, P. M., y Schoenherr, R. A. (1971): The Structure of Organizations, Nueva York: Basic Books. ↩
  8. Mintzberg, H. (2002): La estructuración de las organizaciones, cit., p. 279. ↩
  9. Senge, P. (2008): La danza del cambio, Barcelona: Gestión 2000. ↩
  10. Klimek, P., Hanel, R., y Thurner, S. (2009): «Parkinson’s Law Quantified: Three Investigations on Bureaucratic Inefficiency», Journal of Statistical Mechanics: Theory and Experiment, P03008. Preimpresión en arXiv:0808.1684. ↩
  11. Instituto Nacional de Estadística: Encuesta de Población Activa, segundo trimestre de 2026 (publicada el 28 de julio de 2026). Disponible en: ine.es. ↩
  12. STS (Sala Tercera) de 11 de julio de 2023, rec. 6391/2021, sobre la Orden HAC/277/2019 y la presentación electrónica obligatoria de la declaración del IRPF. ↩
  13. STS (Sala Tercera) 868/2026, de 8 de julio, rec. 19/2025, que declara la nulidad del art. 197.2 del Real Decreto 1155/2024, de 19 de noviembre; reiterada por la STS de 29 de julio de 2026, rec. 21/2025, publicada en el BOE de 22 de septiembre de 2026. ↩

Publicado en este blog el 16 de enero de 2020. Revisado en octubre de 2026. Imágenes: Pixabay (CC0) y Wikimedia Commons (dominio público).

jueves, 15 de octubre de 2026

Estudios sobre Trafalgar: la otra batalla, contra la mar y contra el olvido

Sucesos Contemporáneos · Lecturas · Historia naval

Estudios sobre Trafalgar: la otra batalla, contra la mar y contra el olvido

Un libro que mira a Trafalgar desde donde casi nadie lo había hecho: el temporal que siguió al combate, los navíos que naufragaron frente a la costa gaditana, los oficiales que no salieron en los partes y los dos siglos de comercio y construcción naval que explican la escuadra de 1805.

Cubierta del libro Estudios sobre Trafalgar: Tempestad, Marinos e Imperio, de Juan B. Lorenzo de Membiela
Cubierta de la obra (Punto Rojo Libros, Sevilla, 2019). La fotografía procede del Museo del Prado.

Un libro sobre lo que quedó fuera del relato

Sobre Trafalgar se ha escrito muchísimo. La maniobra de Nelson, la muerte de Churruca y de Alcalá Galiano o la soledad de Gravina ocupan desde hace dos siglos el centro de la memoria del combate del 21 de octubre de 1805. Estudios sobre Trafalgar: Tempestad, Marinos e Imperio parte de una constatación sencilla: en un suceso con decenas de navíos y miles de hombres, junto a las acciones muy glosadas hay otras que han quedado «casi borradas, por la lluvia del olvido». El libro se ocupa de estas últimas.

La obra se ordena en tres partes. La primera estudia la batalla y, sobre todo, la tempestad que la siguió durante ocho días. La segunda explica cómo llegó España a 1805 con la escuadra que tenía, a través de dos siglos de comercio, crisis financieras y técnicas de construcción naval. La tercera sigue la vida de un oficial de Trafalgar, Santos de Membiela Rico, en Ferrol antes y después del combate. Completan el volumen siete anexos documentales, entre ellos el convenio hispano-francés de 5 de enero de 1805 y una carta de Villeneuve al emperador, reproducidos en facsímil.

El capítulo plantea además una tesis sobre la derrota. Para el autor, el problema no fue técnico, sino de mando: el convenio de 1805 subordinó la Armada a Villeneuve, que desoyó a los jefes españoles y negó a Gravina la libertad de maniobra que pidió la mañana del combate. También relativiza la originalidad de Nelson: el ataque en dos columnas tenía precedentes teóricos, como el Essay on Naval Tactics de Clerk of Eldin (1782), y precedentes prácticos británicos. Más llamativo aún es el testimonio del brigadier MacDonnell, comandante del Rayo: la maniobra británica equivalía al «ataque 14.º» del Tratado de señales publicado en 1804, el reglamento táctico oficial de la propia Armada española.

«Se amputó lo creativo y la derrota vino por añadidura.»— p. 27

La tempestad como objeto de estudio

La aportación más personal del libro es tratar el temporal que siguió al combate como un hecho histórico propio, y no como un simple epílogo. Del 22 al 29 de octubre, vientos de fuerza 9 en la escala de Beaufort barrieron la costa entre Barbate y Doñana. Según un estudio de la Universidad de Cádiz de 2016 que el autor utiliza, el temporal hundió 14 de los 17 buques apresados por los británicos. Como no había instrumentos de medida, la tempestad se reconstruye a partir de lo que anotaron los marinos en sus diarios y cartas: el capitán del Redoutable, Escaño, Collingwood, Digby, los diarios de los navíos británicos y, del lado español, el del Príncipe de Asturias, la única fuente española con datos meteorológicos que el autor ha podido localizar. El libro advierte del problema de traducir a una escala moderna expresiones como «viento frescachón» o «temporal muy duro», y sitúa el episodio en el contexto climático de la Pequeña Edad de Hielo.

Sobre ese fondo se estudian tres navíos españoles perdidos por el temporal: el San Francisco de Asís, el Rayo y el Monarca. De cada uno se ofrecen dotación, bajas, sistema de construcción, peripecia y, sobre todo, un cotejo de las distintas versiones sobre el lugar del naufragio. Hay hallazgos de archivo, como el acuerdo de la junta celebrada el 22 de octubre a bordo del Príncipe de Asturias para volver a salir en auxilio de los navíos, conservado en el Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán (legajo 4839). Y hay también constataciones de pérdida: no se conserva el parte de MacDonnell sobre el Rayo. Entre los personajes anónimos que aparecen destaca el cabo de Carabineros Reales Joaquín Cárdenas, que entró a caballo en el mar para recoger el cabo que lanzaban desde el San Francisco de Asís.

«Trafalgar, además de un combate entre navíos de guerra, lo fue también contra una naturaleza colérica y rota de furia.»— p. 49

El Neptuno: setenta y dos horas en los arrecifes

El tercer capítulo es el núcleo de la obra. El Neptuno, de 80 cañones y diseño de Martín de Retamosa, se rindió a las 17:10 del 21 de octubre, fue liberado por su tripulación dos días después y, ya sin gobierno, varó la noche del 23 en los arrecifes al oeste del castillo de Santa Catalina, en El Puerto de Santa María. Con Valdés y su segundo heridos, el mando recayó en el teniente de navío Santos de Membiela. Los cerca de 800 hombres permanecieron unas setenta y dos horas a bordo de un buque escorado, sin víveres ni agua, a unos cien metros de la playa, hasta que la evacuación terminó la tarde del 25.

El autor coteja los partes del salvamento (Membiela, Valdés, Gravina, Moreno, Cabrera, Escaño) y llega a una conclusión crítica: los informes oficiales atribuyen el mérito a los oficiales enviados desde tierra y omiten a los del propio navío. De ahí su expresión «narrativas sesgadas». Aporta además una corrección concreta y comprobable. El resumen enviado a Godoy cuenta que la primera guía llegó a tierra atada a la pata de un cerdo lanzado al agua. Pero el estado general del navío firmado por Valdés el 20 de octubre registra gallinas, carneros, ternera y tocino, y ningún cerdo vivo a bordo.

«En realidad, se omite a cualquier oficial de este navío en los partes de salvamento lo que induce a pensar que nos encontramos con narrativas sesgadas.»— p. 81

El capítulo se cierra con dos lecturas que amplían el campo de las fuentes. Una es pictórica: el óleo Episodio de Trafalgar de Sans Cabot (1862, Museo del Prado), que representa precisamente a la tripulación del Neptuno en las rocas. La otra es moral: un ensayo sobre el heroísmo en la derrota que recorre desde la tradición griega hasta Clausewitz, Scheler o Pieper y concluye que el valor no depende de la victoria.

«Audacia, fortaleza, racionalidad y dignidad del hombre integran lo heroico.»— p. 91

Del comercio al navío de línea

La segunda parte responde a una pregunta de fondo: cómo una potencia que dominó los mares hasta mediados del siglo XVII llegó a Trafalgar en esas condiciones. La respuesta enlaza economía y técnica naval. Mientras Holanda e Inglaterra se apoyaron en compañías comerciales, actas de navegación y un mercantilismo marítimo, la Monarquía hispánica se centró en asegurar la llegada de la plata. De ahí el galeón polivalente, mercante y de guerra a la vez, que las potencias rivales superaron en el siglo XVIII con navíos de línea más rápidos y mejor artillados. La fórmula del autor resume la tesis: «Comercio y Marina se convirtieron en causa y efecto de flotas más preparadas y modernas».

En este bloque destaca la lectura jurídica de las Ordenanzas de construcción naval de 1607, 1613 y 1618. El autor no se limita a describir sus medidas técnicas: las analiza como normas, con sus conflictos de intereses entre comerciantes y Armada y con su aplicación irregular, pues el gobierno las trataba «más como guías o recomendaciones que como normas de estricta observancia». También propone medir su eficacia por la disminución de los naufragios registrados por Fernández Duro, y recupera la figura de Diego de Guitián, autor de un memorial de 1630 y de una propuesta de 1641 sobre construcción de navíos. La parte termina con las cinco etapas constructivas del siglo XVIII (Gaztañeta, Jorge Juan, Gautier, Fernández de Landa y Martín de Retamosa) y una clasificación de los quince navíos españoles de Trafalgar según su sistema de construcción. El cuadro muestra lo heterogénea que era técnicamente la escuadra.

Después de Trafalgar: un marino en Ferrol

La tercera parte sigue a Santos de Membiela Rico (Madrid, 1763-Vivero, 1832) en tres episodios de Ferrol. El primero es el desembarco británico de agosto de 1800 en Doniños, rechazado en Brión y La Graña, donde mandaba diez lanchas cañoneras. El segundo es la capitulación de la plaza ante el mariscal Soult en enero de 1809: Membiela, como comandante de la Maestranza, fue uno de los tres comisionados para negociarla, según la Gaceta de Madrid y el Mercure de France. El tercero es el besamanos del 19 de marzo de 1809 en honor de José I. La relación de los oficiales que no asistieron, conservada en la Real Academia de la Historia (ms. 9/7446), es uno de los documentos más expresivos del libro. Las excusas hablan de uniformes rotos, botas remendadas, equipajes perdidos el 21 de octubre y trece pagas atrasadas. Es el retrato de los supervivientes de Trafalgar tres años y medio después del combate.

«La triste suerte de un prisionero y náufrago en distintas épocas, casado y con cuatro hijos, le han puesto en la mayor indigencia.»— Excusa de Santos Antonio de Membiela, 1809, p. 180

Las aportaciones más originales


La táctica de NelsonNo era nueva: tenía precedentes y figuraba como «ataque 14.º» en el reglamento táctico español de 1804.
Crítica de los partes del NeptunoLos partes oficiales del salvamento omiten a la oficialidad del navío; el episodio del cerdo se desmiente con el estado de víveres.
Lugares de naufragioCotejo de las distintas versiones sobre dónde se perdieron el Asís, el Rayo y el Monarca.
Comercio y construcción navalEstrecha relación entre comercio y poder naval: el primero impulsa el desarrollo del segundo.
Las Ordenanzas de 1607-1618Análisis jurídico de su aplicación y medida de su eficacia por el descenso de naufragios.
La oficialidad después de 1805La capitulación de Ferrol y el besamanos de 1809 muestran la penuria de los supervivientes.

Valoración

Estudios sobre Trafalgar no es otra historia general del combate. Es un libro de ángulos: el de la mar, que causó tantas víctimas como los cañones; el de los oficiales que no figuran en los partes; y el de la economía y la técnica, que explican qué escuadra pudo presentar España en 1805. Su método combina el Corpus documental de González-Aller, los fondos del Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán y de la Real Academia de la Historia, la prensa de la época y la documentación familiar, con una lectura atenta de las contradicciones entre las fuentes. Su prosa alterna el rigor del dato con pasajes de evocación literaria, y el resultado es una obra que devuelve a Trafalgar a sus protagonistas olvidados: los que lucharon contra el enemigo y, después, contra la tempestad.

«[…] la victoria última no fue de los británicos, sino la de una mar que impuso su autoridad expeditivamente.»— p. 84

El Rey pide tiempo y confianza para la democracia en la entrega de los Premios Princesa de Asturias 2026

Noticia · Cultura · 23 octubre 2026 El Teatro Campoamor de Oviedo, escenario de la entrega de los Premios Princesa de Asturias. (Jl FilpoC, ...

El Rey pide tiempo y confianza para la democracia en la entrega de los Premios Princesa de Asturias 2026