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jueves, 15 de octubre de 2026

Estudios sobre Trafalgar: la otra batalla, contra la mar y contra el olvido

Sucesos Contemporáneos · Lecturas · Historia naval

Estudios sobre Trafalgar: la otra batalla, contra la mar y contra el olvido

Un libro que mira a Trafalgar desde donde casi nadie lo había hecho: el temporal que siguió al combate, los navíos que naufragaron frente a la costa gaditana, los oficiales que no salieron en los partes y los dos siglos de comercio y construcción naval que explican la escuadra de 1805.

Cubierta del libro Estudios sobre Trafalgar: Tempestad, Marinos e Imperio, de Juan B. Lorenzo de Membiela
Cubierta de la obra (Punto Rojo Libros, Sevilla, 2019). La fotografía procede del Museo del Prado.

Un libro sobre lo que quedó fuera del relato

Sobre Trafalgar se ha escrito muchísimo. La maniobra de Nelson, la muerte de Churruca y de Alcalá Galiano o la soledad de Gravina ocupan desde hace dos siglos el centro de la memoria del combate del 21 de octubre de 1805. Estudios sobre Trafalgar: Tempestad, Marinos e Imperio parte de una constatación sencilla: en un suceso con decenas de navíos y miles de hombres, junto a las acciones muy glosadas hay otras que han quedado «casi borradas, por la lluvia del olvido». El libro se ocupa de estas últimas.

La obra se ordena en tres partes. La primera estudia la batalla y, sobre todo, la tempestad que la siguió durante ocho días. La segunda explica cómo llegó España a 1805 con la escuadra que tenía, a través de dos siglos de comercio, crisis financieras y técnicas de construcción naval. La tercera sigue la vida de un oficial de Trafalgar, Santos de Membiela Rico, en Ferrol antes y después del combate. Completan el volumen siete anexos documentales, entre ellos el convenio hispano-francés de 5 de enero de 1805 y una carta de Villeneuve al emperador, reproducidos en facsímil.

El capítulo plantea además una tesis sobre la derrota. Para el autor, el problema no fue técnico, sino de mando: el convenio de 1805 subordinó la Armada a Villeneuve, que desoyó a los jefes españoles y negó a Gravina la libertad de maniobra que pidió la mañana del combate. También relativiza la originalidad de Nelson: el ataque en dos columnas tenía precedentes teóricos, como el Essay on Naval Tactics de Clerk of Eldin (1782), y precedentes prácticos británicos. Más llamativo aún es el testimonio del brigadier MacDonnell, comandante del Rayo: la maniobra británica equivalía al «ataque 14.º» del Tratado de señales publicado en 1804, el reglamento táctico oficial de la propia Armada española.

«Se amputó lo creativo y la derrota vino por añadidura.»— p. 27

La tempestad como objeto de estudio

La aportación más personal del libro es tratar el temporal que siguió al combate como un hecho histórico propio, y no como un simple epílogo. Del 22 al 29 de octubre, vientos de fuerza 9 en la escala de Beaufort barrieron la costa entre Barbate y Doñana. Según un estudio de la Universidad de Cádiz de 2016 que el autor utiliza, el temporal hundió 14 de los 17 buques apresados por los británicos. Como no había instrumentos de medida, la tempestad se reconstruye a partir de lo que anotaron los marinos en sus diarios y cartas: el capitán del Redoutable, Escaño, Collingwood, Digby, los diarios de los navíos británicos y, del lado español, el del Príncipe de Asturias, la única fuente española con datos meteorológicos que el autor ha podido localizar. El libro advierte del problema de traducir a una escala moderna expresiones como «viento frescachón» o «temporal muy duro», y sitúa el episodio en el contexto climático de la Pequeña Edad de Hielo.

Sobre ese fondo se estudian tres navíos españoles perdidos por el temporal: el San Francisco de Asís, el Rayo y el Monarca. De cada uno se ofrecen dotación, bajas, sistema de construcción, peripecia y, sobre todo, un cotejo de las distintas versiones sobre el lugar del naufragio. Hay hallazgos de archivo, como el acuerdo de la junta celebrada el 22 de octubre a bordo del Príncipe de Asturias para volver a salir en auxilio de los navíos, conservado en el Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán (legajo 4839). Y hay también constataciones de pérdida: no se conserva el parte de MacDonnell sobre el Rayo. Entre los personajes anónimos que aparecen destaca el cabo de Carabineros Reales Joaquín Cárdenas, que entró a caballo en el mar para recoger el cabo que lanzaban desde el San Francisco de Asís.

«Trafalgar, además de un combate entre navíos de guerra, lo fue también contra una naturaleza colérica y rota de furia.»— p. 49

El Neptuno: setenta y dos horas en los arrecifes

El tercer capítulo es el núcleo de la obra. El Neptuno, de 80 cañones y diseño de Martín de Retamosa, se rindió a las 17:10 del 21 de octubre, fue liberado por su tripulación dos días después y, ya sin gobierno, varó la noche del 23 en los arrecifes al oeste del castillo de Santa Catalina, en El Puerto de Santa María. Con Valdés y su segundo heridos, el mando recayó en el teniente de navío Santos de Membiela. Los cerca de 800 hombres permanecieron unas setenta y dos horas a bordo de un buque escorado, sin víveres ni agua, a unos cien metros de la playa, hasta que la evacuación terminó la tarde del 25.

El autor coteja los partes del salvamento (Membiela, Valdés, Gravina, Moreno, Cabrera, Escaño) y llega a una conclusión crítica: los informes oficiales atribuyen el mérito a los oficiales enviados desde tierra y omiten a los del propio navío. De ahí su expresión «narrativas sesgadas». Aporta además una corrección concreta y comprobable. El resumen enviado a Godoy cuenta que la primera guía llegó a tierra atada a la pata de un cerdo lanzado al agua. Pero el estado general del navío firmado por Valdés el 20 de octubre registra gallinas, carneros, ternera y tocino, y ningún cerdo vivo a bordo.

«En realidad, se omite a cualquier oficial de este navío en los partes de salvamento lo que induce a pensar que nos encontramos con narrativas sesgadas.»— p. 81

El capítulo se cierra con dos lecturas que amplían el campo de las fuentes. Una es pictórica: el óleo Episodio de Trafalgar de Sans Cabot (1862, Museo del Prado), que representa precisamente a la tripulación del Neptuno en las rocas. La otra es moral: un ensayo sobre el heroísmo en la derrota que recorre desde la tradición griega hasta Clausewitz, Scheler o Pieper y concluye que el valor no depende de la victoria.

«Audacia, fortaleza, racionalidad y dignidad del hombre integran lo heroico.»— p. 91

Del comercio al navío de línea

La segunda parte responde a una pregunta de fondo: cómo una potencia que dominó los mares hasta mediados del siglo XVII llegó a Trafalgar en esas condiciones. La respuesta enlaza economía y técnica naval. Mientras Holanda e Inglaterra se apoyaron en compañías comerciales, actas de navegación y un mercantilismo marítimo, la Monarquía hispánica se centró en asegurar la llegada de la plata. De ahí el galeón polivalente, mercante y de guerra a la vez, que las potencias rivales superaron en el siglo XVIII con navíos de línea más rápidos y mejor artillados. La fórmula del autor resume la tesis: «Comercio y Marina se convirtieron en causa y efecto de flotas más preparadas y modernas».

En este bloque destaca la lectura jurídica de las Ordenanzas de construcción naval de 1607, 1613 y 1618. El autor no se limita a describir sus medidas técnicas: las analiza como normas, con sus conflictos de intereses entre comerciantes y Armada y con su aplicación irregular, pues el gobierno las trataba «más como guías o recomendaciones que como normas de estricta observancia». También propone medir su eficacia por la disminución de los naufragios registrados por Fernández Duro, y recupera la figura de Diego de Guitián, autor de un memorial de 1630 y de una propuesta de 1641 sobre construcción de navíos. La parte termina con las cinco etapas constructivas del siglo XVIII (Gaztañeta, Jorge Juan, Gautier, Fernández de Landa y Martín de Retamosa) y una clasificación de los quince navíos españoles de Trafalgar según su sistema de construcción. El cuadro muestra lo heterogénea que era técnicamente la escuadra.

Después de Trafalgar: un marino en Ferrol

La tercera parte sigue a Santos de Membiela Rico (Madrid, 1763-Vivero, 1832) en tres episodios de Ferrol. El primero es el desembarco británico de agosto de 1800 en Doniños, rechazado en Brión y La Graña, donde mandaba diez lanchas cañoneras. El segundo es la capitulación de la plaza ante el mariscal Soult en enero de 1809: Membiela, como comandante de la Maestranza, fue uno de los tres comisionados para negociarla, según la Gaceta de Madrid y el Mercure de France. El tercero es el besamanos del 19 de marzo de 1809 en honor de José I. La relación de los oficiales que no asistieron, conservada en la Real Academia de la Historia (ms. 9/7446), es uno de los documentos más expresivos del libro. Las excusas hablan de uniformes rotos, botas remendadas, equipajes perdidos el 21 de octubre y trece pagas atrasadas. Es el retrato de los supervivientes de Trafalgar tres años y medio después del combate.

«La triste suerte de un prisionero y náufrago en distintas épocas, casado y con cuatro hijos, le han puesto en la mayor indigencia.»— Excusa de Santos Antonio de Membiela, 1809, p. 180

Las aportaciones más originales


La táctica de NelsonNo era nueva: tenía precedentes y figuraba como «ataque 14.º» en el reglamento táctico español de 1804.
Crítica de los partes del NeptunoLos partes oficiales del salvamento omiten a la oficialidad del navío; el episodio del cerdo se desmiente con el estado de víveres.
Lugares de naufragioCotejo de las distintas versiones sobre dónde se perdieron el Asís, el Rayo y el Monarca.
Comercio y construcción navalEstrecha relación entre comercio y poder naval: el primero impulsa el desarrollo del segundo.
Las Ordenanzas de 1607-1618Análisis jurídico de su aplicación y medida de su eficacia por el descenso de naufragios.
La oficialidad después de 1805La capitulación de Ferrol y el besamanos de 1809 muestran la penuria de los supervivientes.

Valoración

Estudios sobre Trafalgar no es otra historia general del combate. Es un libro de ángulos: el de la mar, que causó tantas víctimas como los cañones; el de los oficiales que no figuran en los partes; y el de la economía y la técnica, que explican qué escuadra pudo presentar España en 1805. Su método combina el Corpus documental de González-Aller, los fondos del Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán y de la Real Academia de la Historia, la prensa de la época y la documentación familiar, con una lectura atenta de las contradicciones entre las fuentes. Su prosa alterna el rigor del dato con pasajes de evocación literaria, y el resultado es una obra que devuelve a Trafalgar a sus protagonistas olvidados: los que lucharon contra el enemigo y, después, contra la tempestad.

«[…] la victoria última no fue de los británicos, sino la de una mar que impuso su autoridad expeditivamente.»— p. 84

miércoles, 14 de octubre de 2026

El Museo Naval de Ferrol expone las obras del V Premio de Pintura de la Mar «Almirante 2026»

Cartel de la exposición del V Premio de Pintura de la Mar «Almirante 2026», Museo Naval de Ferrol
Cartel de la exposición del V Premio de Pintura de la Mar «Almirante 2026». (Museo Naval de Ferrol)

La muestra, que se inaugurará el 29 de octubre, reúne las obras seleccionadas en la quinta edición del certamen y podrá visitarse hasta el 31 de enero de 2027.

El Museo Naval de Ferrol inaugurará el próximo 29 de octubre la exposición correspondiente al V Premio de Pintura de la Mar «Almirante 2026», que permanecerá abierta al público desde el 30 de octubre de 2026 hasta el 31 de enero de 2027.

El certamen está convocado por el Museo Naval de Ferrol en colaboración con la Sociedad Artística Ferrolana (SAF) y cuenta con el patrocinio de la Fundación Museo Naval. La iniciativa da continuidad a la edición celebrada en 2025, que, a su vez, recuperó el proyecto desarrollado durante las últimas décadas del siglo XX por el desaparecido Grupo Ancla de pintores de la mar.

El Premio de Pintura de la Mar tiene como objetivo promover la imagen cultural de la mar y fomentar el interés por las manifestaciones artísticas vinculadas a ella. Para ello invita a pintores noveles y veteranos de Galicia a reflejar en sus obras distintos aspectos de la temática marítima.

La exposición reúne las obras seleccionadas en esta quinta edición, realizadas con técnicas como el óleo, la acuarela, el acrílico y la técnica mixta, y con motivos relacionados con el mar, los buques, el Arsenal de Ferrol, los astilleros y otros escenarios marítimos. En total, el catálogo recoge treinta y seis artistas, con títulos que van desde Botadura de la F111 o F-103. Blas de Lezo en navegación hasta El portaviones Príncipe de Asturias en Bazán o Réplica de la nao Victoria y galeón Andalucía.

El jurado lo preside el capitán de fragata Juan Gómez Corbalán, director del Museo Naval de Ferrol; actúa como secretario Pastor Costa Espiñeira, vocal de Relaciones Públicas de la SAF, y como vocales Ricardo Díaz-Casteleiro Romero, presidente de la SAF; el capitán de fragata Carlos Carballeira Casal, subdirector del Museo, y el pintor Manuel Carballeira Rivas, miembro de la SAF. Los accésits corresponden al Concello de Ferrol y a la Sociedad Artística Ferrolana.

Catálogo de la exposición del V Premio de Pintura de la Mar «Almirante 2026»: portada, presentación y jurado
Portada y presentación del catálogo de la exposición. (Museo Naval de Ferrol y Sociedad Artística Ferrolana)

Relación de artistas y obras seleccionadas en el V Premio de Pintura de la Mar «Almirante 2026»
Artistas y obras seleccionadas. (Museo Naval de Ferrol y Sociedad Artística Ferrolana)

Lugar: Museo Naval de Ferrol.
Fechas: del 30 de octubre de 2026 al 31 de enero de 2027.
Horario de visitas:
— Martes a viernes, de 9:30 a 13:30 h.
— Sábados, domingos y festivos, de 10:30 a 13:30 h.

Fuente: Museo Naval de Ferrol y Sociedad Artística Ferrolana, Catálogo del V Premio de Pintura de la Mar «Almirante 2026» (Ferrol, 2026; depósito legal C 1667-2026), y cartel de la exposición. Imágenes: cartel y catálogo del Museo Naval de Ferrol y de la Sociedad Artística Ferrolana.

sábado, 3 de octubre de 2026

De duque a rey: el primer viaje de Carlos de Habsburgo, en el Museo Naval

 


Cartel oficial de la exposición temporal del Museo Naval (Madrid), diciembre de 2026.

El Museo Naval de Madrid anuncia para diciembre de 2026 una exposición temporal con un título tan sugerente como exacto: De duque a rey. El primer viaje de Carlos de Habsburgo. El cartel lo dice casi todo: un mástil de nao, el mar del Norte embravecido, un mapa de la Península en transparencia y, flameando al viento, un estandarte con la divisa que acabaría siendo la de la Monarquía Hispánica: PLVS ULTRA.

Del Flandes borgoñón a Castilla

Carlos de Gante (1500-1558) no nació para ser rey de España. Hijo de Felipe el Hermoso y de Juana de Castilla, se crio en Malinas bajo la tutela de su tía Margarita de Austria y fue, ante todo, un príncipe borgoñón: señor de los Países Bajos desde la muerte de su padre en 1506 y declarado mayor de edad por los Estados Generales en 1515. 

La muerte de Fernando el Católico, el 23 de enero de 1516, lo cambió todo. Con su madre recluida en Tordesillas, Carlos se hizo proclamar rey en Bruselas el 14 de marzo de 1516, junto a doña Juana, en un gesto que en Castilla se miró con recelo. Mientras tanto, el cardenal Cisneros sostenía la regencia y urgía al nuevo soberano a pisar sus reinos.

La travesía de 1517

El viaje no se emprendió hasta el 8 de septiembre de 1517. Desde el puerto de Flesinga (Vlissingen, Zelanda) zarpó una armada de unas cuarenta velas con rumbo a Santander o Laredo. Acompañaban a Carlos su hermana Leonor y su todopoderoso consejero Guillermo de Croÿ, señor de Chièvres, además de una nutrida corte flamenca. Según algunas fuentes, la nave real lucía en su velamen las columnas de Hércules con la nueva divisa. El cronista de la jornada fue el ayuda de cámara Laurent Vital, cuya Relación constituye la fuente principal para reconstruir el viaje día a día.

Los temporales del Cantábrico desviaron la flota, que acabó fondeando ante la pequeña aldea asturiana de Tazones (Villaviciosa) el 19 de septiembre de 1517. Los vecinos, al ver aparecer tantas velas, se armaron creyendo que se trataba de franceses o de corsarios berberiscos; solo al reconocer las armas reales depusieron su actitud. Fue un desembarco improvisado, lejos de cualquier ceremonial, en una costa abrupta y sin caminos dignos de una corte.

Un rey extranjero en su reino

Desde Villaviciosa, la comitiva atravesó penosamente Asturias —Colunga, Ribadesella, Llanes, Colombres— y Cantabria antes de bajar a la Meseta. El 4 de noviembre, Carlos y Leonor visitaron a su madre en Tordesillas. Cuatro días después, el 8 de noviembre, moría en Roa el cardenal Cisneros sin haber llegado a entrevistarse con el rey. En febrero de 1518, las Cortes de Valladolid lo juraron como rey, no sin exigirle que aprendiera castellano y no entregase oficios a extranjeros: semillas del malestar que estallaría en las Comunidades (1520-1521).

El viaje de 1517 es, por tanto, mucho más que una travesía: es el tránsito de un duque de Borgoña a rey de las Españas, el primer eslabón de un reinado que, dos años después, sumaría la corona imperial. Y es, sobre todo, un episodio naval: la mar decidió dónde comenzaba la historia de Carlos en España.

Una exposición para no perderse

El Museo Naval, dependiente del Ministerio de Defensa, aún no ha difundido el detalle de las piezas ni el comisariado de la muestra. Desde este blog seguiremos su apertura y daremos cuenta de su contenido en cuanto se presente.

Fuentes y bibliografía

  • VITAL, Laurent: Relación del primer viaje de Carlos V a España, trad. de Bernabé Herrero. Madrid, 1958.
  • FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, Manuel: Carlos V, el César y el hombre. Madrid, Espasa-Calpe, 1999.
  • KOHLER, Alfred: Carlos V (1500-1558). Una biografía. Madrid, Marcial Pons, 2000.
  • Instituto de Historia y Cultura Naval: Hombres y armadas en el reinado de Carlos I, Cuadernos Monográficos n.º 34. Enlace.
  • Museo Naval, exposiciones temporales: armada.defensa.gob.es.
  • «Un desembarco que cambió la Historia de España... y de Europa»: academiaplay.net.
  • Tazones, ruta de Carlos V: lospueblosmasbonitosdeespana.org.


jueves, 16 de julio de 2026

La Armada y la gente de mar celebra el dia de NS del Carmen

La Armada y la gente de mar celebra el dia de NS del Carmen



La Armada y la gente de mar celebra el día de la Virgen del Carmen con actos en su honor en todas sus unidades, muelles y puertos.

 


sábado, 14 de marzo de 2026

Expedicion a Joló (Islas Filipinas) 1876-2026



En 2026 recordamos la expedición española a Joló de 1876, dirigida por el general José Malcampo y Monje, que culminó con un éxito militar para España, consistente en la ocupación de la capital del archipiélago de Joló y el establecimiento formal de la soberanía española sobre la isla.

Tras la ocupación, España firmó el Protocolo de Joló (1877) con Alemania y Gran Bretaña, que reconocía la libertad de navegación y comercio en el archipiélago, consolidando el estatus internacional de la presencia española.

JLMembiela,

lunes, 17 de noviembre de 2025

Expediciones españolas contra Inglaterra y el clima (apunte)

Sucesos contemporáneos · Apunte · Historia naval

Expediciones españolas contra Inglaterra y el clima

De las galeras de Sánchez de Tovar en el Támesis a los temporales de 1588: cómo el frío de la Pequeña Edad de Hielo se cruzó en el camino de las armas castellanas.

Por Juan B. Lorenzo de Membiela · Doctor en Derecho por la Universitat de València · Apunte
⏱ 3 min de lectura

La entrada en cinco ideas

1.Entre 1373 y 1380, las galeras castellanas del almirante Fernán Sánchez de Tovar, aliadas de Francia, atacaron repetidamente la costa sur de Inglaterra.

2.En 1380 la flota castellano-francesa incendió Winchelsea y remontó el Támesis hasta Gravesend, a unos 35 kilómetros de Londres.

3.En 1404, Pero Niño respondió a la piratería inglesa en el canal de la Mancha con desembarcos en Portland y en la costa de Plymouth.

4.La Pequeña Edad de Hielo endureció los mares del Atlántico Norte y alimentó, en tierra, la persecución de supuestas brujas.

5.En 1588, el mal tiempo se sumó al combate y frustró la Empresa de Inglaterra de Felipe II.

Las galeras de Castilla en aguas inglesas

A lo largo de los siglos, los reinos hispánicos, y en particular la Corona de Castilla, protagonizaron diversas expediciones ofensivas contra Inglaterra. En 1373, en plena guerra de los Cien Años y como aliada de Francia, el almirante mayor de Castilla Fernán Sánchez de Tovar recibió la orden de dirigirse a Inglaterra al mando de quince galeras y atacó la isla de Wight y otras posiciones del sur (Cervera, 1950).

En 1377 volvió a zarpar con trece galeras y 5000 hombres, y asaltó puertos del litoral inglés como Rye, Folkestone, Portsmouth, Dartmouth y Plymouth. Según Cervera (1950), aprovecharon la incursión para arrasar la isla de Wight, Hastings y Poole.

En 1380, Sánchez de Tovar reunió en Sevilla una flota de veinte galeras. Junto a los franceses, emprendió una nueva expedición contra Inglaterra: incendiaron la villa fortificada de Winchelsea, en Sussex, y penetraron en el estuario del Támesis por North Foreland hasta Gravesend, a apenas 35 kilómetros de Londres (Martínez-Valverde, 1962). El objetivo era sembrar el pánico y frenar los ataques piráticos contra los barcos castellanos, y lo lograron antes de regresar a la Península.

La Invencible, óleo de José Gartner de la Peña (1892)
José Gartner de la Peña: La Invencible (1892). Dominio público.

En 1404, Pero Niño, capitán del rey Enrique III el Doliente y más tarde conde de Buelna, respondió a la piratería inglesa en el canal de la Mancha con una audaz incursión en la bahía de Plymouth. Desembarcó en la isla de Portland y derrotó a las tropas inglesas.

Martínez-Valverde (1962) indica que, entre los siglos XIV y XV, se produjeron al menos seis desembarcos más.

La Pequeña Edad de Hielo

Diversos estudios, como el de Olesa Muñido (1998), apuntan a un cambio climático que alteró el Atlántico Norte: la llamada Pequeña Edad de Hielo. Las colonias nórdicas de Groenlandia quedaron despobladas, y un frío intenso transformó unos mares que exigían embarcaciones más robustas.

La población no comprendía la causa de estos cambios. En Alemania, en la villa de Wiesensteig, decenas de mujeres fueron quemadas en 1563, acusadas de brujería tras una devastadora granizada. En Francia y en Inglaterra, entre 1587 y 1588, el clima se volvió gélido y se multiplicaron las ejecuciones por sospecha de hechicería (Behringer, 1999).

José Segovia (2005) recuerda cómo pintores como Pieter Brueghel el Viejo o Hendrick Avercamp plasmaron en sus lienzos el rigor del invierno en los Países Bajos. Los expertos atribuyen este enfriamiento a erupciones volcánicas en Oceanía y América, sumadas a una disminución de la actividad solar (Fagan, 2000).

1588: la Empresa de Inglaterra y los elementos

«Yo no envié mis naves a luchar contra los elementos».
Frase atribuida a Felipe II

Pero los elementos, se rebelaron contra la Empresa de Inglaterra de 1588 e impidieron que los tercios de Alejandro Farnesio, duque de Parma, desembarcasen en Inglaterra. La batalla de Gravelinas no puede considerarse como un combate decisivo  para las flotas. 

Referencias

  1. Behringer, W. (1999). «Climate Change and Witch-Hunting: The Impact of the Little Ice Age on Mentalities». Climatic Change, 43(1), 335-351.
  2. Cervera, J. (1950). Historia marítima española. Madrid: Ediciones Cultura Hispánica.
  3. Fagan, B. (2000). The Little Ice Age: How Climate Made History, 1300-1850. Nueva York: Basic Books.
  4. Martínez-Valverde, C. (1962). La marina española en la Edad Media. Madrid: Instituto Histórico de Marina.
  5. Olesa Muñido, J. (1998). Clima y sociedad en la Europa moderna. Barcelona: Ariel.
  6. Segovia, J. (2005). «Arte y clima: la representación del invierno en la pintura flamenca». Revista de Historia del Arte, 12(3), 45-67.

Publicado en este blog el 17 de noviembre de 2025. Revisado en octubre de 2026. Imagen: Wikimedia Commons (dominio público).

martes, 21 de octubre de 2025

220º aniversario de la batalla de Trafalgar, 1805-2025

 

220º  aniversario de la batalla de Trafalgar, 1805-2025                         ( conmemoración)


No se pudo vencer, porque no tuvo España el mando de la operación naval contra la flota inglesa. 

Es un criterio que creo con sinceridad y que responde a la realidad objetiva  de los hechos.  

Prácticamente, todos los mejores marinos de España y unos marineros enardecidos en defensa de su nación, participaron en el combate con estampas  de arrojo y salvamento , dignas  de  ser recordadas en todos los tiempos, In perpetuam rei memoriam, 

Sus sacrificios viven después de 220 años.


      « Episodio de Trafalgar » , 1862, de Sans Cabot

Autor: Francisco Sans Cabot (1828–1881)
Fecha de creación: 1862
Técnica: Óleo sobre tela
Dimensiones: 310 cm (alto) × 424 cm (ancho)
Tipo de objeto: Pintura


Descripción de la obra

La pintura representa un dramático episodio posterior a la batalla de Trafalgar (1805), en el que los supervivientes del navío español Neptuno, tras estrellarse y hundirse cerca del castillo de Santa Catalina en El Puerto de Santa María, buscan refugio en las inmediaciones de dicha fortaleza.

Heroísmo o victoria en Trafalgar (apunte)

Heroísmo o victoria en Trafalgar (apunte)

Breves apuntes de la obra:  «Estudios sobre Trafalgar: Tempestad, Marinos e Imperio »

Reducir todo enfrentamiento a la simple disyuntiva de vencer o perder es crear un juicio incompleto que no recoge todos los matices, vivencias y he­chos sucedidos. No transmite, además, mensaje alguno que nutra la dimen­sión espiritual de la guerra como entidad moral. El heroísmo también se manifiesta en la derrota quizás con mayor énfasis, pues además del hecho bélico se suma la desolación espiritual.

En los tratados clásicos de guerra, la victoria se evaluaba por el número de prisioneros y cañones capturados. Es un elemento contable, instrumental, de su utilidad frente al enemigo.

Más allá del éxito de las estrategias diseñadas por los Estados Mayores, está la táctica del combate y, algo más allá, los hechos que comprometen al marino: su vida o su integridad corporal o psíquica. Diversas son las secue­las que pueden sufrir y muchas desconocidas y sufridas en la intimidad.



Algunos actos traspasan el límite del deber cruzando el velo de lo sopor­table. Sitúan al hombre, entonces, a merced de la fortuna, al capricho incon­sistente de los hados, que muchas veces son ingratos hasta el punto de pagar con traición los más insignes servicios y sacrificios.

Hablamos de generosidad y hablamos de entrega. No solamente en el fragor de la lucha, también ante una adversidad manifestada en sinuosas cromaticidades que atenazan el ánimo y, a veces, lo destruyen. Si la pri­mera puede producir la muerte física, la segunda puede causar la muerte espiritual.

Quienes soportan y superan estas duras condiciones reciben el calificativo de héroes.

Lo que perdura en el tiempo es la acción humana que alcanza lo su­blime. El acto heroico es el producto más valioso de cualquier contienda porque trasciende al tiempo y penetra  en el espíritu de las nuevas generaciones construyendo referentes de acción e invitando a la emulación ante la angus­tia de lo definitivo. No importa la victoria o la derrota. Lo sublime se encuentra más allá de  estas circunstancias  que son meramente coyunturales  (quien diria entonces  que unos pocos años despues, los amigos de España serian los ingleses contra el invasor  francés Napoleón).

En la flota española de Trafalgar se produjeron muchas escenas que pueden calificarse de heroicas: por el peligro asumido, por la combatividad ante la superioridad enemiga, por la templanza tras largos días de adversidad… 

Diversas situa­ciones que colocaron al hombre al límite de sus capacidades que es más que el cumplimiento del deber exigido conforme a las ordenanzas.

Y, sin embargo, estos comportamientos no son extraños en la Armada.

Ya lo escribió Macías Picavea,  cuando refiere a los marinos como mártires eternos del deber.


Juan B. Lorenzo de Membiela ,

sábado, 18 de octubre de 2025

Nigeria, la silenciada masacre cristiana

Nigeria, la silenciada masacre cristiana

Nigeria grita, y sus gritos deberían resonar en las plazas y catedrales de Occidente.


No hay flotas por la paz que se dirijan a estos territorios para frenar el asesinato indiscriminado de cristianos por fuerzas musulmanas.

La perspectiva es diametralmente opuesta a lo publicitado en los medios a propósito de la llamada paz en la franja de Gaza. Tan opuesta, que a penas tiene alguna voz que se alce para evitar la iniquidad y el exterminio sistemático.

No hay manifestaciones por las calles, ni banderas en los balcones, ni proclamas callejeras, ni camisetas con eslóganes, ni conciertos solidarios, ni vueltas ciclistas saboteadas, solo oídos que no oyen, bocas que no hablan, ojos que no ven...


Fuente: Conversaciones en Cataluña


Enlace



domingo, 20 de julio de 2025

Homenaje en Sligo (Irlanda) en recuerdo de nuestra Armada (Spanish Armada-1588). 18-21 septiembre de 2025


Homenaje en Sligo (Irlanda)  en recuerdo de la   Armada Española  (Armada-1588) . 

Organizado por Armada Club

18-21 de septiembre de 2025



Solamente un barco español fue hundido por la Armada Inglesa en la llamada «Jornada de Inglaterra». El resto , fue obra de los vientos y de la ira del mar.

Otra cosa diferente son las masacres que se ejecutaron en las playas contra unos náufragos extenuados por los combates, el mal tiempo, el hambre y las enfermedades.

Pero hubo también muchas gentes irlandesas que, desafiando las prohibiciones inglesas ,a riesgo de   sus vidas, curaron las heridas, el hambre y dieron cobijo a los náufragos, en un gesto de hospitalidad y caridad cristiana. En aquella época, ser católico era, por sí mismo, un desafío a la reina Isabel I.

 Muchos nobles irlandeses, jefes gaélicos y gentes de buen corazón fueron decapitados unos; y ahorcados por este motivo otros.  

Pocos gobernantes y esbirros a sueldo de  aquellas tierras usaron las virtudes que  el historiador Apiano, en su Historia de Roma, reconoce a Alejandro Magno y a César, que aplicaron el perdón a los adversarios caídos o impedidos.

Como barcos naufragados se contabilizaron 25 y como desaparecidos, 4. Como bajas, se cuenta un total de 9.350 hombres, de un total de 25.106 que surcaron el canal de la Mancha y el Atlántico Norte.

 No solo es un guarismo , es  mucho más.

Pocas son las celebraciones que se organizan en la actualidad, recordamos la celebrada magníficamente en Yecla, promovida por el escritor  Pedro Chinchilla,  no hace muchas semanas.  

Lo realmente trágico es que si se olvida nuestra historia, y se hace mucho para ello, se rompe lo auténtico de un pueblo, su personalidad e identidad.

Vivir sin identidad, es como navegar a la deriva sin puntos cardinales ni hemisferios conocidos. Nada más y nada menos.

 

JLMembiela


sábado, 31 de mayo de 2025

La Gran Armada recibe un homenaje en Yecla (30 mayo-1 junio 2025)

 Un homenaje debido a las gentes de la Armada de 1588 


El acto, que se celebra hoy , día 31  de mayo y mañana 1 de junio,   en Yecla, es un gesto único en nuestro país. Y es un gesto largamente esperado. España por fin supera los viejos complejos que siempre la han sujetado y la han hecho callar por miedo al prejuicio ajeno.

Se ha escrito mucho sobre esta flota, asediada por inclemencias climáticas desde que partió de Lisboa. A esto se une los larguísimos debates sobre el infortunio que supuso la muerte del marqués de Santa Cruz,  la idoneidad del duque de Medina Sidonia,  la diligencia del duque de Parma ,e  incluso la  actitud del rey Felipe II, antes y durante la singladura.

       Brulotes ingleses ardiendo en Gravelinas.

            Fuente: Wikicommos

Además de las críticas sobre la derrota, el adversario se erigió en ganador sobre la Armada Española, no sé muy bien en mérito a  qué, pues después de Gravelinas, la flota española se encontraba prácticamente integra, con más de 100 navíos. Después de Gravelinas , todavía era una maquinaria letal de guerra . 

Otra cosa son las inclemencias del tiempo, la matanza indiscriminada de españoles  que alcanzaban las costas inglesas e irlandesas no católicas a nado y exhaustos.  Arrebatos homicidas que solo delataban el espanto inglés al ver a aquellos hombres que  se enfrentaron a la flota inglesa y holandesa en las aguas del canal de la Mancha.

Todavía en el imaginario británico la formación de media luna  de la armada causa pavor después de tantos siglos e integra el sustrato sociológico de la nación británica.


Juan Lorenzo d Membiela

jueves, 17 de abril de 2025

Ante el Cristo de la Buena Muerte (Pemán) -Cambio de guardia legionaria al Cristo (video) Semana Santa de Málaga

 

Ante el Cristo de la Buena Muerte ( Pemán) -Cambio de guardia legionaria al Cristo (video)Semana Santa de Málaga

 

Ante el Cristo de la Buena Muerte ( Pemán) -Cambio de guardia legionaria al Cristo (video)Semana Santa de Málaga



CAMBIO DE GUARDIA DE LA LEGIÓN AL CRISTO DE LA BUENA MUERTE   (video)





 

Semana Santa de Málaga

Ante el Cristo de la Buena Muerte

 de Jose Maria Pemán ( Cádiz,1897-1981)


¡Cristo de la Buena Muerte,
el de la faz amorosa,
tronchada como una rosa,
sobre el blanco cuerpo inerte
que en el madero reposa.


¿Quién pudo de tal manera
darte esta noble y severa
majestad llena de calma?
No fue una mano: fue un alma
la que talló tu madera.


Fue, Señor, que el que tallaba
tu figura, con tal celo
y con tal ansia te amaba,
que, a fuerza de amor, llevaba
dentro del alma el modelo.
Fue, que, al tallarte, sentia
un ansia tan verdadera,
que en arrobos le sumía
y cuajaba en la madera
lo que en arrobos veía.


Fue que ese rostro, Señor,
y esa ternura al tallarte,
y esa expresión de dolor,
más que milagros del arte,
fueron milagros de amor.
Fue, en fin, que ya no pudieron
sus manos llegar a tanto,
y desmayadas cayeron…
¡y los ángeles te hicieron
con sus manos, mientras tanto!

Por eso a tus pies postrado;
por tus dolores herido
de un dolor desconsolado;
ante tu imagen vencido
y ante tu Cruz humillado,
siento unas ansias fogosas
de abrazarte y bendecirte,
y ante tus plantas piadosas,
quiero decirte mil cosas
que no se cómo decirte…
¡Frente que, herida de amor,
te rindes de sufrimientos
sobre el pecho del Señor
como los lirios que, en flor,
tronchan, al paso, los vientos!
Brazos rígidos y yertos,
por tres garfios traspasados
que aquí estais; por mis pecados
para recibirme, abiertos,
para esperarme, clavados.


¡Cuerpo llagado de amores,!
yo te adoro y yo te sigo;
yo, Señor de los señores,

quiero partir tus dolores

subiendo a la cruz contigo.


Quiero en la vida seguirte,
y por sus caminos irte
alabando y bendiciendo,
y bendecirte sufriendo,
y muriendo bendecirte.

Quiero, Señor, en tu encanto
tener mis sentidos presos,
y, unido a tu cuerpo santo,
mojar tu rostro con Ilanto,
secar tu llanto con besos.


Quiero, en santo desvarío,
besando tu rostro frio,
besando tu cuerpo inerte,
llamarte mil veces mio…
¡Cristo de la Buena Muerte!

Y Tú, Rey de las bondades,
que mueres por tu bondad
muéstrame con claridad
la Verdad de las verdades
que es sobre toda verdad.


Que mi alma, en Ti prisionera
vaya fuera de su centro
por la vida bullanguera;
que no le Ileguen adentro
las algazaras de fuera;
que no ame la poquedad
de cosas que, van y vienen;
que adore la austeridad
de estos sentires que tienen
sabores de eternidad;
que no turbe mi conciencia
la opinión del mundo necio;
que aprenda, Señor, la ciencia
de ver con indiferencia
la adulación y el desprecio;
que sienta una dulce herida
de ansia de amor desmedida;
que ame tu Ciencia y tu Luz;
que vaya, en fin, por la vida
como Tú estás en la Cruz:
de sangre los pies cubiertos,
llagadas de amor las manos,
los ojos al mundo muertos,
y los dos brazos abiertos
para todos mis hermanos.

Señor, aunque no merezco
que tu escuches mi quejido;
por la muerte que has sufrido,
escucha lo que te ofrezco
y escucha lo que te pido:
A ofrecerte, Señor, vengo
mi ser, mi vida, mi amor,
mi alegría, mi dolor;
cuanto puedo y cuanto tengo;
cuanto me has dado, Señor.


Y a cambio de esta alma llena

de amor que vengo a ofrecerte,
dame una vida serena
y una muerte santa y buena.
¡Cristo de la Buena Muerte!


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