Sucesos contemporáneos · Serie microensayos
La Yersinia pestis y sus consecuencias en el siglo XIV
La peste negra diezmó Europa, quebró una manera de entender el mundo y abrió paso a las ciudades, al Estado y a la innovación. ¿Dejará la pandemia del siglo XXI una huella parecida?
Por Juan B. Lorenzo de Membiela
⏱ 6 min de lectura

Sinopsis
| Idea principal | Conclusión |
|---|---|
| La peste como acelerador histórico | Las grandes epidemias han provocado cambios en el pensamiento, la sociedad y la economía. |
| Origen asiático | La enfermedad llegó a Europa desde Asia central por las rutas comerciales genovesas. |
| Caffa, 1346 | El asedio de la colonia genovesa de Crimea abrió la puerta del Mediterráneo a la bacteria. |
| Vectores de contagio | Ratas, pulgas, barcos, caravanas, pieles y alimentos difundieron la Yersinia pestis. |
| Expansión fulminante | En dos años alcanzó Constantinopla, Italia, Francia, Gran Bretaña y el Imperio. |
| Mortalidad | Se estima que murió hasta un 60 % de la población europea. |
| Huida al campo | El campo no protegía: el contagio dependía de los roedores, no de la densidad humana. |
| Crisis de conciencia | La catástrofe quebró la visión neoplatónica de la naturaleza. |
| Ciudades y Estado | La epidemia reforzó el poder urbano y estatal frente al señorío rural. |
| Innovación | La escasez de mano de obra estimuló la técnica: imprenta, relojería, mecánica. |
| Poder naval | La artillería embarcada aseguró el dominio marítimo europeo. |
| Nuevo campesinado | Los campesinos ganaron peso social, redujeron cargas y aumentaron el consumo. |
| Lección para el siglo XXI | Los cambios serán útiles si se asume pronto que la vida ha tomado otro camino. |
Cronología, 1346-1353
Crimea, colonia genovesa
La peste entra en el Mediterráneo
Boccaccio sitúa aquí el Decamerón
Llega también a Mallorca, Barcelona y Valencia
Escandinavia y el Báltico
Cerco de Gibraltar, 26-27 de marzo
Cortes de Valladolid: salarios y precios
Rusia, último foco de la oleada
I. La fatiga de la epidemia
Ebria de confinamiento, la gente sale a las calles para beber todo el tiempo no vivido. El hombre tiende a la complacencia más que a la precaución ante un virus que es desconocido y del que todavía hay incógnitas importantes.

Los brotes surgen en reuniones en espacios cerrados, y también en abiertos con hacinamiento. Todos persiguen con afán disfrutar del buen tiempo en comandita para intercambiar vivencias de la realidad angustiosa de meses atrás o, simplemente, una amigable charla para evadirse de la disciplina sanitaria.
Se busca el refugio del grupo como algo instintivo para protegerse de los males que acechan. Quizás sea la fatiga de guerra. Pronto se olvidan las duras imágenes de hospitales, morgues y familias sumidas en el dolor, y nos adentramos en la insolidaridad de muchos que abarrotan espacios para festejar sus derivas primaverales.
Nada nuevo puede decirse: las pestes han asolado el mundo en muchas ocasiones y han provocado evoluciones en el pensamiento, la sociedad y la economía.
II. De Mongolia a Caffa
La peste que diezmó en un 60 % la población de Europa en el siglo XIV fue traída por los genoveses desde Mongolia en sus barcos.2
Dadas las relaciones comerciales que mantenían, los jefes mongoles cedieron tierras para la construcción de ciudades amuralladas; así nació la ciudad de Caffa, la actual Feodosia, en la península de Crimea, a orillas del mar Negro.
Todo transcurría con normalidad hasta que la conversión al islam llevó al kan de Kipchak (la Horda de Oro) a decidir la expulsión de los cristianos europeos.1
Huyeron de aquella parte de Asia y llevaron consigo ratas y roedores en sus bodegas y pulgas en sus ropajes. Era el año 1346.
III. La expansión por Europa
En unos casos fueron las rutas marítimas las que facilitaron la propagación de la bacteria Yersinia pestis; en otros, los camellos, las pieles y los alimentos se convirtieron en vectores de la transmisión. Todo generó horror, muerte y escepticismo como nunca se había visto.
En 1347 llegó a Constantinopla y después a Génova y Venecia. Por las rutas comerciales se fue diseminando como el polen es esparcido por los vientos en todas direcciones.
La sabiduría y la tecnología del hombre se mostraron insuficientes. Venecia aparecía despoblada; en Florencia hubo 100.000 muertos en tres meses.3
En 1348 llegó a Francia, Gran Bretaña y Baviera.
La gente optó por marchar al campo. Contrariamente a lo que pensaban, la probabilidad de contagiarse aumentaba. La densidad de población no era determinante del contagio, sino la población de roedores, más numerosa en el campo.
La peste en la península ibérica
La epidemia entró por Mallorca y los puertos de la Corona de Aragón en la primavera de 1348 y se extendió después por Castilla. En octubre de ese año murió en Jérica la reina Leonor de Portugal, esposa de Pedro IV de Aragón.
En Castilla, la falta de brazos y la subida de los salarios llevaron a las Cortes de Valladolid de 1351 a aprobar el Ordenamiento de menestrales, que fijaba jornales y precios.6
Alfonso XI, único rey europeo reinante muerto por la peste · Cerco de Gibraltar, marzo de 1350
IV. La quiebra de un mundo
Con todo, el pesar y la amargura de unos años en que la sociedad quedó comprometida, con ciudades desoladas y campos abandonados, produjeron cambios de importancia.
La devastación sorprendió la conciencia de muchos porque, ante tal sufrimiento, todo permaneció sin señales visibles de perturbación. Este hecho motivó la quiebra de la visión neoplatónica de la naturaleza, que se regía por sus propias leyes, lo que tiempo después fundamentaría el conocimiento científico.
La epidemia supuso el impulso de las ciudades y del Estado en detrimento del poder rural.
V. Innovación y nuevas fuerzas sociales
Y, sin embargo, la innovación fructificó con unos avances sorprendentes. En épocas de precariedad, el ingenio del hombre alcanza nuevas cotas de creatividad.
Se difundieron la imprenta, las gafas y los relojes, y creció el interés europeo por los mecanismos complejos.4
La artillería emergió como fuerza militar, y la colocación de cañones en los barcos supuso el dominio marítimo europeo en todos los mares, lo que dio lugar a un floreciente comercio.
Los campesinos se erigieron en nueva fuerza social: redujeron sus cargas tributarias, fomentaron la innovación en sus negocios e incrementaron el consumo, que a su vez estimulaba la creación de manufacturas.5
Sin duda habrá cambios, que serán más útiles cuanto antes percibamos que la vida se ha convertido en un camino diferente al transitado hasta ahora.
Notas
- Wheelis, M. (2002): «Biological warfare at the 1346 siege of Caffa», Emerging Infectious Diseases, 8 (9), pp. 971-975. Texto completo. ↩
- Benedictow, O. J. (2004): The Black Death 1346-1353: The Complete History, Woodbridge: Boydell Press. El autor estima una mortalidad cercana al 60 % de la población europea. ↩
- Boccaccio, G.: Decamerón, introducción a la Jornada primera. La cifra de 100.000 muertos procede de este testimonio; los historiadores la consideran elevada. ↩
- Las gafas se documentan en Pisa hacia 1286 y los relojes mecánicos a finales del siglo XIII; su difusión, como la de la imprenta de Gutenberg (h. 1450), fue posterior a la epidemia. Cipolla, C. M. (1967): Clocks and Culture, 1300-1700, Londres: Collins. ↩
- Herlihy, D. (1997): The Black Death and the Transformation of the West, Cambridge (Mass.): Harvard University Press. ↩
- Vaca Lorenzo, Á. (1984): «La Peste Negra en Castilla. Aportación al estudio de algunas de sus consecuencias económicas y sociales», Studia Historica. Historia Medieval, Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca. Gredos. ↩
Para seguir leyendo
- Benedictow, O. J. (2011): La peste negra (1346-1353): la historia completa, Madrid: Akal.
- Sobrequés Callicó, J. (1970-1971): «La peste negra en la península ibérica», Anuario de Estudios Medievales, 7.
- Real Academia de la Historia: Diccionario Biográfico electrónico, entrada «Alfonso XI», en dbe.rah.es.
- Herlihy, D. (1997): The Black Death and the Transformation of the West, Harvard University Press.
Imágenes: Wikimedia Commons (dominio público), salvo la ilustración de Pixabay (licencia CC0).
Cómo citar esta entrada
Lorenzo de Membiela, Juan B.: «La Yersinia pestis y sus consecuencias en el siglo XIV», Sucesos Contemporáneos. Disponible en: https://membielaguitian.blogspot.com/2020/06/la-yersinia-pestis-y-sus-consecuencias.html
Sobre el autor
Juan B. Lorenzo de Membiela
Doctor en Derecho · Universidad de Valencia
Especialista en Derecho administrativo, empleo público y Derecho del trabajo. Investiga la historia naval de la Monarquía hispánica —de la Gran Armada a Trafalgar—. Es autor de Estudios sobre Trafalgar: tempestad, marinos e imperio (Sevilla, 2019) y de una veintena de libros y 169 artículos científicos de Derecho público y del trabajo. Colabora en El Confidencial Digital y El Español. Desde este blog publica microensayos que contrastan los hechos con fuentes académicas y autorizadas.
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