Lazo negro
In memoriam víctimas de Urda (Toledo)

martes, 13 de febrero de 2024

Sacramentum (publicado en El Confidencial Digital)

Sucesos contemporáneos · Serie microensayos

Sacramentum

El juramento como fundamento de la confianza: de la devotio ibérica y el iusiurandum romano a las instituciones democráticas de Occidente.

Por Juan B. Lorenzo de Membiela
⏱ 3 min de lectura

El juramento de los Horacios, de Jacques-Louis David
Jacques-Louis David, El juramento de los Horacios (1784-1785). París, Museo del Louvre. Fuente.

Sinopsis

Idea principalConclusión
El juramento y OccidenteClave en la creación de Europa y de sus instituciones liberales.
Invocatio DeiEl compromiso religioso entre los hombres sostiene el progreso.
ConfianzaBase de las instituciones que vertebran Estados y sociedades.
InglehartLa solidez democrática depende también de la confianza percibida.
La devotio ibéricaAntecedente del juramento en la España prerromana.
Indíbil y EscipiónPolibio narra el pacto y su ruptura.
GreciaEl juramento solemne ante los dioses, ya en la Odisea.
RomaEl iusiurandum y el rito de la piedra arrojada.
Juramentos rotosApiano recoge incumplimientos y sus consecuencias.
CicerónEl juramento es una afirmación religiosa que obliga.
El ejércitoEl juramento de fidelidad de las legiones.

Cronología, siglo VIII a. C.-1997

s. VIII a. C.Homero
La Odisea y el gran juramento
206 a. C.Indíbil y Escipión
Pacto y sublevación ilergete
44 a. C.Cicerón
Sobre los deberes
1992Paolo Prodi
Il sacramento del potere
1997Ronald Inglehart
Modernización y posmodernización

Extracto

La incidencia del juramento en la creación y consolidación del Occidente europeo, y en el mantenimiento y desarrollo de las instituciones democráticas liberales, es una vía de estudio que cobra protagonismo en un ambiente de gran escepticismo como el actual. Este breve estudio analiza hasta qué punto el compromiso religioso entre los hombres para un determinado fin, la invocatio Dei, tiene como resultado un progreso sostenido en las sociedades.

El juramento promueve la confianza entre los hombres, una confianza básica para alcanzar propósitos que van más allá de la simpleza del interés particular, logros más amplios, de mayor espectro. Confianza, que es sinónimo de certidumbre y seguridad, de la cual depende todo un conjunto de instituciones que vertebran los Estados y las sociedades.

Ronald Inglehart, en su libro Modernización y posmodernización, nos habla del desencanto y la desconfianza, porque la solidez de la democracia, o de lo que debe entenderse como democracia, depende de las condiciones económicas, de la estructura institucional, del factor cultural y de la confianza percibida.

[…]

Publicado en El Confidencial Digital

Este artículo se publicó en la sección «Opinan los socios de ECD» de El Confidencial Digital el 13 de febrero de 2024.

Leer el artículo completo en El Confidencial Digital →

Para seguir leyendo

  • Prodi, P. (1992): Il sacramento del potere. Il giuramento politico nella storia costituzionale dell’Occidente, Bolonia: Il Mulino.
  • Agamben, G. (2008): El sacramento del lenguaje. Arqueología del juramento, Valencia: Pre-Textos.
  • Inglehart, R. (1998): Modernización y posmodernización, Madrid: CIS.
  • Cicerón: Sobre los deberes, Madrid: Alianza.

miércoles, 31 de enero de 2024

Siempre Salesianos

 

Siempre Salesianos (conmemoración)

 

Siempre Salesianos  (conmemoración)

31 de enero Festividad de S. Juan Bosco

⌚ 1 min.

S. Juan Bosco (1815-1888)


Las Escuelas Salesianas tienen su origen en la misión de Don Bosco con los jóvenes de Turín en el siglo XIX. Su preocupación fue, desde el principio, la educación y promoción integral de los jóvenes: ‘buenos cristianos y honrados ciudadanos’, le gustaba decir.

En el conjunto de actividades que pone en marcha para esta misión, pronto sobresalen los talleres y las escuelas nocturnas, origen de nuestras actuales escuelas y centros de formación profesional.

Su deseo por ampliar su misión es secundado al poco tiempo por María Mazzarello, que asume, comparte y enriquece el estilo de Don Bosco, fundando nuevas escuelas y actividades en favor de las jóvenes.

Hoy las escuelas salesianas son una realidad amplia y rica, que pretende ser fiel a la misión y al estilo educativo que sus fundadores pretendieron impulsar.

Desde hace más de treinta años, Escuelas Salesianas agrupa en España las obras educativas de los Salesianos y las Hijas de María Auxiliadora (Salesianas). Conjuntamente han abordado tareas de formación, reflexión y elaboración de documentos esenciales para la animación educativa en nuestras escuelas.

 A su humildad  se debe que  no conozcamos en profundidad un espíritu muy cultivado. Bosco, poseía una gran formación humanista-cristiana , amaba la cultura de otras tierras y pueblos. Dominaba el piamontés, italiano, francés, ingles, español, ademas de latín y griego.

A su prestigio internacional se debe que sus colegios fueran reclamados por jefes de Estado.

Hoy se encuentran en prácticamente todo el mundo, en 132 países, desde Europa hasta Oceanía; desde América hasta África y la India.

Hubo salesianos en Albacete , tuvieron que marcharse hace años,  pero los que quedamos, antiguos alumnos,  guardamos con cariño y respeto a estos hermanos que nos ofrecieron sabiduría y  nos hicieron más humanos , más cristianos y más comprensivos con las penurias de otros pueblos en subdesarrollo.

Compartimos clase con compañeros de Guinea Ecuatorial y contemplamos con asombro las exposiciones de artículos traídos desde las misiones para recaudar fondos y sufragar la construcción de colegios y obras de intendencia en lugares que no conocían la luz eléctrica. Conocíamos así aspectos de la miseria de otros lugares tan necesitados de apoyo y esperanza.

En plena pandemia, la obra salesiana cobró una nueva dimensión por los momentos tan  complejos y delicados de  los jóvenes en una sociedad yerma de ideales  y absolutamente digitalizada sin espacio para el espíritu.Y todos queremos sociedades más humanas , menos materialistas, más inclusivas.

El 1 de abril de 1934, sólo 46 años después de su muerte en 1888, Juan Bosco fue canonizado por el papa Pío XI. 

S. Juan Pablo II le confirió el título de «Padre, Maestro y Amigo de los Jóvenes».



Fuente: Escuelas salesianas y et al.

Más información

lunes, 22 de enero de 2024

El galeón real San José, entre la razón de la historia y la razón del presente (publicado en El Confidencial Digital)

Sucesos contemporáneos · Serie microensayos

El galeón real San José, entre la razón de la historia y la razón del presente

Construcción, navegación y hundimiento del galeón más rico de la historia, cuyo pecio localizó Colombia en 2015.

Por Juan B. Lorenzo de Membiela
⏱ 3 min de lectura

Combate frente a Cartagena de Indias en 1708
Samuel Scott, Combate de Wager frente a Cartagena, 28 de mayo de 1708 (fecha del calendario juliano; 8 de junio en el gregoriano). Greenwich, Royal Museums Greenwich. Fuente.

Sinopsis

Idea principalConclusión
Hallazgo (2015)El ICANH, la Armada de Colombia y expertos extranjeros localizan el pecio.
El cargamentoMonedas, lingotes, esmeraldas y perlas: el más valioso de la historia.
HundimientoEl 8 de junio de 1708, durante la guerra de Sucesión.
VíctimasMás de 600 muertos: casi todo el pasaje y la tripulación.
CausaProbablemente, un impacto en la santabárbara, aunque hay otras versiones.
ConstrucciónEl San José y su gemelo, el San Joaquín, se construyeron en Guipúzcoa.
La Armada de la GuardiaEntregados a la Corona en 1699, escoltaban la Carrera de Indias.
Viaje de 1706Zarpan de Cádiz el 10 de marzo y llegan a Cartagena el 27 de abril.
CapitanaEl San José encabezaba el convoy: 1.200 toneladas y dos cubiertas.
La feria de PortobeloPlata, cacao, azúcar y tabaco para la Corona y los comerciantes.
El combateLa escuadra inglesa de Wager acecha frente a las islas del Rosario.

Cronología, 1698-2015

1698Construcción
Astillero de Mapil (Guipúzcoa)
1699Entrega a la Corona
Armada de la Guardia de la Carrera de Indias
1706Salida de Cádiz
10 de marzo
1706Llegada a Cartagena de Indias
27 de abril
1708Hundimiento frente a Barú
8 de junio
2015Localización del pecio
27 de noviembre

Extracto

El 27 de noviembre de 2015, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia, la Armada de Colombia y expertos de distintas empresas extranjeras localizaron el pecio del galeón real San José, sumergido frente a Cartagena de Indias, en el archipiélago de las islas del Rosario.

El valor de su cargamento —unos 11 millones de monedas de oro y plata, lingotes, esmeraldas, perlas y otras joyas— se ha tasado en una cantidad que hoy supera los 17.000 millones de euros. Los expertos lo han calificado como el cargamento más valioso de la historia.

El barco explotó el 8 de junio de 1708 tras el ataque de la armada inglesa, en la llamada batalla de Barú, en el contexto de la guerra de Sucesión al trono de España, que enfrentó a España y Francia contra Inglaterra, Austria y los Países Bajos. Murieron prácticamente todo el pasaje y la tripulación: más de 600 personas. Muy posiblemente, un proyectil de artillería impactó en la santabárbara o pañol de pólvora y provocó la desintegración de la nave, aunque debo advertir que no es la única versión del suceso.

[…]

Publicado en El Confidencial Digital

Este artículo se publicó en la sección «Opinan los socios de ECD» de El Confidencial Digital el 22 de enero de 2024.

Leer el artículo completo en El Confidencial Digital →

Para seguir leyendo

  • Phillips, C. R. (2007): The Treasure of the San José: Death at Sea in the War of the Spanish Succession, Baltimore: Johns Hopkins University Press.
  • Fernández Duro, C. (1900): Armada española desde la unión de los reinos de Castilla y de Aragón, t. VI, Madrid.
  • Real Academia de la Historia: Diccionario Biográfico electrónico, entrada «Fernández de Santillán, José», en dbe.rah.es.

Imágenes: Wikimedia Commons (dominio público).

viernes, 5 de enero de 2024

La adoración de los Reyes Magos según la beata Ana Catalina Emmerich (divulgación)

 

La adoración de los Reyes Magos según la beata Ana Catalina Emmerich ( divulgación)

La adoración de los Reyes Magos según la beata Ana Catalina Emmerich (I)


La  epifanía o  adoración de los reyes  al Niño fundamenta esta tradición típica de España y de las tierras que un día vivieron y sintieron bajo su Corona.

Son ilusiones que vienen como neblina envuelta en  el frío  de la noche de enero   que mañana , temprano, levantará para mostrar juguetes y regalos .

Para que algo quede más allá de los  obsequios transcribo este fragmento de las visiones de la beata Anna Catherina Emmerich sobre la adoracion de los santos Reyes a Jesus.

Beata Ana Catalina Emmerich

La adoración de los Reyes Magos

Dibujo a lápiz de H. Hofmann de la serie de 1887 de Hofmann: ¡ Kommet zu mir! Bilder aus dem Leben des Heilandes; Festgabe für Christliche Familien ( Come Unto Me ).
Wikicommons.Dominio Publico
Pronto vieron brillar en el cielo, sobre un lado de Belén, un meteoro semejante a la luna cuando aparece; montaron entonces nuevamente en sus cabalgaduras, y costeando un foso y unos muros ruinosos, dieron la vuelta a Belén, por el Sur, y se dirigieron al Oriente hacia la gruta del Pesebre, que abordaron por el costado de la llanura donde los ángeles se habían aparecido a los pastores.

Cuando hubieron llegado cerca de la tumba de Maraha, en el valle que está detrás de la gruta del Pesebre, se apearon. Sus gentes deshicieron muchos envoltorios, levantaron una gran carpa que llevaban e hicieron otros arreglos, con ayuda de algunos pastores que les indicaron los sitios más convenientes.
El campamento se hallaba en parte arreglado, cuando los Reyes vieron aparecer la estrella, clara y brillante, sobre la colina del Pesebre, dirigiendo hacia ella perpendicularmente sus rayos de luz. La estrella pareció crecer mucho y derramó una cantidad extraordinaria de luz.
Yo los vi mirando primero todo con un aire de gran asombro. Estaba oscuro; no veían ninguna casa sino tan sólo la forma de una colina semejante a una muralla. De pronto sintieron un gran júbilo, pues vieron en medio de la luz la figura resplandeciente de un niño.
Todos se destocaron para demostrar su respeto; luego los tres Reyes fueron hacia la colina y encontraron la puerta de la gruta. Ménsor la abrió, viéndola llena de una luz celeste, y al fondo a la Virgen, sentada, sosteniendo al Niño, tal como él y sus compañeros la habían visto en sus visiones.
Volvió sobre sus pasos para contar a los otros lo que acababa de ver.
Entonces José salió de la gruta, acompañado por un viejo pastor, para ir a su encuentro. Los tres Reyes le dijeron con toda sencillez cómo habían venido para adorar al rey recién nacido de los judíos, cuya estrella habían visto, y para ofrecerle sus presentes. José los acogió muy afectuosamente, y el anciano pastor los acompañó hasta su séquito y los ayudó en sus arreglos, junto con otros pastores que se encontraban allí.
Ellos mismos se prepararon como para una ceremonia solemne.
Los vi ponerse unos grandes mantos, blancos con una cola que tocaba el suelo. Tenían un reflejo brillante, como si fueran de seda natural; eran muy hermosos y flotaban ligeramente a su alrededor. Eran éstas las vestiduras ordinarias para las ceremonias religiosas. En la cintura llevaban unas bolsas y unas cajas de oro colgadas de cadenas, cubriendo todo esto con sus amplios mantos. Cada uno de los Reyes venía seguido por cuatro personas de su familia, además de algunos servidores de Ménsor que llevaban una mesa pequeña, una carpeta con flecos y otros objetos.

La adoración de los magos d'Abraham Bloemaert, 1624.
Fuente: Wikicommons.Dominio publico.
Los Reyes siguieron a San José, y al llegar bajo el alero que estaba delante de la gruta, cubrieron la mesa con la carpeta y cada uno de ellos puso encima las cajas de oro y los vasos que desprendieron de su cintura : eran los presentes que ofrecían entre todos.
Ménsor y los demás se quitaron las sandalias, y José abrió la puerta de la gruta. Dos jóvenes del séquito de Ménsor iban delante de él; tendieron una tela sobre el piso de la gruta, retirándose luego hacia atrás ; otros dos los siguieron con la mesa, sobre la que estaban los presentes.
Una vez llegado delante de la Santísima Virgen, Ménsor los tomó, y poniendo una rodilla en tierra, los depositó respetuosamente a sus plantas. Detrás de Ménsor se hallaban los cuatro hombres de su familia que se inclinaban con humildad. Saír y Teóceno, con sus acompañantes, se habían quedado atrás, cerca de la entrada.
Cuando se adelantaron, estaban como ebrios de alegría y de emoción, e inundados por la luz que llenaba la gruta. Sin embargo, allí sólo había una luz : la Luz del mundo.

María, apoyada sobre un brazo, se hallaba más bien recostada que sentada sobre una especie de alfombra, a la izquierda del Niño Jesús, el cual estaba acostado dentro de una gamella cubierta con una carpeta y colocada sobre una tarima, en el lugar en que había nacido; pero en el momento en que ellos entraron, la Santísima Virgen se sentó, se cubrió con su velo y tomó entre sus brazos al Niño Jesús, cubierto también por su amplio velo.
Ménsor se arrodilló, y colocando los presentes ante él, pronunció palabras conmovedoras rindiéndole homenaje, cruzando las manos sobre el pecho e inclinando su cabeza descubierta.
Entre tanto, María había desnudado el busto del Niño, el cual miraba con semblante amable desde el centro del velo en que se hallaba envuelto; su madre sostenía su cabecita con uno de sus brazos y lo rodeaba con el otro. Tenía sus manitas juntas sobre el pecho, y a menudo las tendía graciosamente a su alrededor.
¡Oh, qué felices se sentían de adorar al Niño Rey aquellos buenos hombres venidos de Oriente!
Viendo esto me decía a mí misma: «Sus corazones son puros y sin mancha, llenos de ternura y de inocencia como corazones de niños piadosos. No hay nada violento en ellos, y sin embargo están llenos de fuego y de amor. Yo estoy muerta, yo no soy ya más que un espíritu; de otro modo no podría ver esto, pues esto no existe ahora, y sin embargo existe ahora; pero no existe en el tiempo; en Dios no hay tiempo; en Dios todo es presente; yo estoy muerta, ya no soy más que un espíritu». Mientras me asaltaban aquellos pensamientos tan extraños, escuché una voz que me decía : «¿Qué te puede importar eso? Mira y adora al Señor, que es eterno y en quien todo es eterno».
Vi entonces a Ménsor que sacaba de una bolsa, colgada de su cintura, un puñado de pequeñas barras compactas, pesadas, del largo de un dedo, afiladas en la extremidad y brillantes como el oro; era su regalo, que colocó humildemente sobre las rodillas de la Santísima Virgen al lado del Niño Jesús. Ella lo tomó con un agradecimiento lleno de gracia y lo cubrió con un extremo de su manto. Ménsor dio aquellas pequeñas barras de oro, porque era muy sincero y caritativo, y buscaba la verdad con un ardor constante e inquebrantable.
Después se retiró, retrocediendo con sus cuatro acompañantes, y Saír, el Rey cetrino, se adelanto con los suyos y se arrodilló con una profunda humildad, ofreciendo su presente con palabras conmovedoras. Era un vaso de oro para poner el incienso, lleno de pequeños granos resinosos, de color verdoso; lo puso sobre la mesa delante del Niño Jesús. Saír dio el incienso, porque era un hombre que se conformaba respetuosamente y desde el fondo de su corazón, a la voluntad de Dios y la seguía con amor. Se quedó largo rato arrodillado con un gran fervor antes de retirarse.
_____

Fue beatificada por el papa Juan Pablo II en 2004.


Exposición de pintura en Madrid 1-15 de marzo 2024

 


Exposición de pintura en Madrid.

Casa de Cantabria en Madrid

1-15 de marzo 2024



jueves, 4 de enero de 2024

Aproximaciones a la envidia (publicado en El Confidencial Digital)

Sucesos contemporáneos · Serie microensayos

Aproximaciones a la envidia

De la invidia latina a la tristeza del bien ajeno: un recorrido por la envidia en Grecia, Roma y el pensamiento cristiano.

Por Juan B. Lorenzo de Membiela
⏱ 3 min de lectura

La Envidia, de Giotto
Giotto, La Envidia (hacia 1306). Padua, capilla de los Scrovegni. Fuente.

Sinopsis

Idea principalConclusión
EtimologíaDel latín invidia, de invidere: mirar con malos ojos.
DefiniciónPara la RAE, «tristeza o pesar del bien ajeno».
UniversalPresente en los diccionarios de todas las lenguas.
Los dioses griegosLa envidia divina hacia los hombres, ya en la Odisea.
Hesíodo y DemócritoPrimeros testimonios en el pensamiento griego.
PlatónEn el Filebo, la envidia atormenta el alma.
AristótelesDisgusto ante la felicidad ajena, propio de personas mezquinas.
RomaVirgilio y el «mal de ojo» del invidus.
San AgustínEl pecado diabólico por excelencia.
Santo TomásLa analiza entre las pasiones del alma en la Suma teológica.
Perversión insaciableLa envidia no se aplaca con nada.
Estrategia del envidiosoBorrar y destruir el objeto de su deseo.

Cronología, siglo VIII a. C.-siglo XIII

s. VIII a. C.Homero
Odisea, canto IV
h. 700 a. C.Hesíodo
Trabajos y días
s. IV a. C.Platón y Aristóteles
Filebo; Retórica
s. I a. C.Virgilio
Eneida, libro XI
s. VSan Agustín
La envidia, pecado diabólico
s. XIIISanto Tomás
Suma teológica

Extracto

Etimológicamente, la palabra envidia procede del latín invidia, que deriva del verbo invidere, formado por la partícula in y por videre, «mirar»: mirar con malos ojos.1  

El Diccionario de la lengua española de la Real Academia, en su actualización de 2023, define la envidia, en su primera acepción, como «tristeza o pesar del bien ajeno». En Estados Unidos, el diccionario Merriam-Webster la describe como la conciencia dolorosa o resentida de una ventaja que disfruta otro, junto con el deseo de poseerla. En Alemania, el Deutsches Wörterbuch ofrece una definición descriptiva con estos apelativos: actitud hostil, odio, rencor, ira, enemistad en general.

La envidia, como pasión, está reconocida en los diccionarios de muchas lenguas en todos los lugares del mundo, lo que indica que es algo generalizado y, podríamos decir, innato en algunos hombres. Otra cosa es si se ejerce con la misma o distinta intensidad en todas partes. Y otra más, si la envidia, como ímpetu destructivo, se agota en la negatividad de su acción o produce otras consecuencias.

Los griegos creyeron en la envidia que los dioses sentían hacia los hombres, causa de desdichas y pesares. Se encuentra reflejada en el canto IV de la Odisea, de Homero.

[…]

Publicado en El Confidencial Digital

Este artículo se publicó en la sección «Opinan los socios de ECD» de El Confidencial Digital el 4 de enero de 2024.

Leer el artículo completo en El Confidencial Digital →

Notas

  1. Véase la entrada «envidia» en el Diccionario de la lengua española de la RAE y, para el latín, el Oxford Latin Dictionary, s. v. invideo. ↩

Para seguir leyendo

  • Schoeck, H. (1966): La envidia. Una teoría de la sociedad. Edición española: Buenos Aires: Club de Lectores.
  • Díaz-Plaja, F. (1966): El español y los siete pecados capitales, Madrid: Alianza.
  • Aristóteles: Retórica, II, 10, Madrid: Gredos.
  • Tomás de Aquino: Suma teológica, II-II, q. 36, Madrid: BAC.

martes, 19 de diciembre de 2023

Felicidades en esta Navidad de 2023!

 

Felicidades en esta Navidad de 2023.


El Nacimiento siempre es una invitacion a mirar más allá del tiempo.

JLM


Nacimiento de Jesús ( relato de A.C. Emmerich)


Período del relato: 24-25 de diciembre.

Año: Cero.

Lugar: Gruta de los pastores. Ciudad de Belén.

Hora de inicio del relato: Anochecer del 24 de diciembre.


Arbol de Navidad
Fuente: Wikicommons 

[…] El resplandor en torno a la Santísima Virgen se hacía cada vez mayor y ya no se veía la luz de la lámpara que había encendido José. La Santísima Virgen estaba vuelta al Oriente y arrodillada sobre su colcha de dormir, con su amplio vestido (blanco) suelto y extendido en torno a ella.

A las doce de la noche se quedó abstraída en oración; la vi elevarse sobre la Tierra de modo que podía verse el suelo debajo. Tenía las manos cruzadas sobre el pecho y en torno a ella seguía aumentando el resplandor. Todo estaba entrañablemente y jubilosamente agitado, incluso las cosas inanimadas, la roca del techo, las paredes, el techo y el suelo de la gruta estaba como viva dentro de aquella luz. Entonces ya no vi más el techo de la gruta, y una vía de luz se abrió entre María y lo más alto del Cielo con un resplandor cada vez más alto.

Nacimiento
Fuente: Wikicommons 
En esta vía de luz apareció un maravilloso movimiento de glorias que se acercaban perceptiblemente en forma de coros de espíritus celestiales.

Pero la Santísima Virgen, que levitaba en éxtasis, rezaba ahora mirando hacia abajo, al suelo, a su Dios en cuya madre se había convertido, que yacía ante ella en el suelo como un fragil recién nacido.



Vi a Nuestro Salvador como un niño muy pequeño y brillante cuya luz sobrepasaba la del resplandor circundante, acostado en la manta delante de las rodillas de la Santísima Virgen. Para mí era como si fuera muy pequeñito y se fuera haciendo más grande ante mis ojos. Pero todo esto solo era un movimiento del otro resplandor tan grande, que no puedo decir con seguridad cómo lo he visto.


La Santísima Virgen estuvo así extasiada todavía un rato y vi que le puso al niño un paño, pero no lo tomó en brazos ni lo levantó. Al cabo de un largo rato vi que el niño rebullía y lo oí llorar, y entonces fue como si María volviera en sí: levantó al niñito de la alfombra y lo envolvió en el pañal que le había puesto encima y lo sostuvo en brazos junto a su pecho. Luego se sentó y envolvió completamente al niño en su velo: creo que María daba de mamar al Salvador. Entonces vi en torno a ella a ángeles de figura totalmente humana adorandolo  con el rostro en el suelo.

Ya habría pasado más de una hora desde el nacimiento cuando María llamó a José, que todavía estaba en oración. Cuando se acercó, se postró sobre su rostro con fervor, alegría y humidad, y solo se levantó cuando María le pidió varias veces que lo apretara contra su corazón y diera gracias alegremente por el sagrado regalo del Altísimo. Entonces José se incorporó, recibió en sus brazos al niño Jesús y alabó a Dios con lágrimas de gozo.

                                  Nacimiento y árbol de navidad en Vaticano


Entonces la Santísima Virgen envolvió al niño en pañales. En este momento no recuerdo la forma de envolverlo en pañales, sólo sé que uno era rojo, y sobre él una envoltura blanca hasta debajo de los bracitos y otro pañalito más por arriba hasta la cabecita. María solamente tenía cuatro pañales.

Luego vi a María y José sentados en el suelo desnudo con las piernas cruzadas uno junto a otro. No hablaban y parecían sumidos en contemplación. Sobre la alfombra delante de María yacía envuelto como un bebé, Jesús recién nacido, hermoso y radiante como un relámpago.

¡Ay!, pensé, este lugar contiene la salvación del mundo entero y nadie tiene ni la menor idea.

A continuación pusieron al niño en el pesebre, que estaba lleno de juncos y hierbas finas y revestido con una manta que colgaba por los costados. El pesebre estaba encima del abrevadero de piedra que había a la derecha de la entrada de la cueva, donde ésta se ensanchaba hacia mediodía.

Esta parte de la cueva estaba más honda que donde nació Jesús, y el suelo estaba desgastado escalonadamente.

Cuando pusieron al niño en el pesebre, los dos se quedaron de pie a su lado cantando himnos entre lágrimas de alegría.

José puso entonces el lecho y el asiento de la Santísima Virgen al lado del pesebre. Antes y después de nacer Jesús, siempre vi a la Santísima Virgen velada y completamente vestida de blanco. Durante los primeros días la he visto allí, sentada, de rodillas, de pie e incluso adormecida , envuelta y tendida de costado, pero de ningún modo enferma o agotada.

Cuando nació Jesús, vi que los pastores asustados por el aspecto insólito de esa noche maravillosa, estaban de pié delante de sus cabañas, miraban en derredor suyo y consideraban con asombro una luz extraordinaria sobre la gruta del pesebre. Al principio los pastores estaban atemorizados, pero un ángel apareció delante de ellos y les dijo: “No temáis, porque vengo a anunciaros una gran nueva que causará gozo a todo el pueblo de Israel.

 Hoy en la ciudad de David os ha nacido un Salvador, que es el Cristo, el Señor. Lo conocerán por este signo: Hallaréis al Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.

 Mientras el ángel anunciaba esto, el esplendor crecía más y más en torno suyo y yo vi cinco o siete figuras de ángeles muy bellas y luminosas. Tenían en sus manos como una larga banderita en la cual había algo escrito con letras grandes como la mano y los oí alabar a Dios y cantar: “Gloria a Dios en lo más alto de los cielos y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad”. 

No vi que los pastores fuesen inmediatamente a la gruta del Pesebre, de la cual distaba más de una legua; sino que los vi deliberar sobre lo que le llevarían al recién nacido y preparar sus presentes con la posible presteza. Ya en la aurora, se dirigieron al pesebre.”


Ana Catalina Emmerich (1774-1824), beatificada por S. Juan Pablo II en 2004.

Aclaración:

Esta narración de Ana Catalina Emmerich corresponde a visiones personales que ella testimonia haber tenido. En la Iglesia estas son llamadas “revelaciones privadas” que según se señala en el Catecismo de la Iglesia Católica “no pertenecen al depósito de la fe. Su función no es la de "mejorar" o "completar" la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más plenamente en una cierta época de la historia.” (Catecismo N° 67)


Fuente: Autores Católicos. Revelaciones de Sor Ana Catalina Emmerich.
Mística alemana 1774-1824.
Religiosa agustina .

Fue exclaustrada a la fuerza por la invasión napoleónica.

Sus revelaciones místicas eran tan detalladas que ayudaron a descubrir la casa de la Virgen en Efeso.

miércoles, 6 de diciembre de 2023

45º aniversario de la Constitución Española

 

45º aniversario de la Constitución española

DON JUAN CARLOS I, REY DE ESPAÑA, A TODOS LOS QUE LA PRESENTE VIEREN Y ENTENDIEREN,

SABED: QUE LAS CORTES HAN APROBADO Y EL PUEBLO ESPAÑOL RATIFICADO LA SIGUIENTE CONSTITUCIÓN:

PREÁMBULO

La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de:

Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo.

Consolidar un Estado de derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular.

Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones.

Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida.

Establecer una sociedad democrática avanzada, y

Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.

En consecuencia, las Cortes aprueban y el pueblo español ratifica la siguiente

CONSTITUCIÓN









Los despachos entre Felipe II y Álvaro de Bazán sobre la Gran Armada (publicado en El Confidencial Digital)

Sucesos contemporáneos · Serie microensayos Los despachos entre Felipe II y Álvaro de Bazán sobre la Gran Armada Entre mayo de 1587 y enero ...

Los despachos entre Felipe II y Álvaro de Bazán sobre la Gran Armada (publicado en El Confidencial Digital)