Sucesos contemporáneos · Serie microensayos
Aproximaciones a la envidia
De la invidia latina a la tristeza del bien ajeno: un recorrido por la envidia en Grecia, Roma y el pensamiento cristiano.
Por Juan B. Lorenzo de Membiela
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Sinopsis
| Idea principal | Conclusión |
|---|---|
| Etimología | Del latín invidia, de invidere: mirar con malos ojos. |
| Definición | Para la RAE, «tristeza o pesar del bien ajeno». |
| Universal | Presente en los diccionarios de todas las lenguas. |
| Los dioses griegos | La envidia divina hacia los hombres, ya en la Odisea. |
| Hesíodo y Demócrito | Primeros testimonios en el pensamiento griego. |
| Platón | En el Filebo, la envidia atormenta el alma. |
| Aristóteles | Disgusto ante la felicidad ajena, propio de personas mezquinas. |
| Roma | Virgilio y el «mal de ojo» del invidus. |
| San Agustín | El pecado diabólico por excelencia. |
| Santo Tomás | La analiza entre las pasiones del alma en la Suma teológica. |
| Perversión insaciable | La envidia no se aplaca con nada. |
| Estrategia del envidioso | Borrar y destruir el objeto de su deseo. |
Cronología, siglo VIII a. C.-siglo XIII
Odisea, canto IV
Trabajos y días
Filebo; Retórica
Eneida, libro XI
La envidia, pecado diabólico
Suma teológica
Extracto
Etimológicamente, la palabra envidia procede del latín invidia, que deriva del verbo invidere, formado por la partícula in y por videre, «mirar»: mirar con malos ojos.1
El Diccionario de la lengua española de la Real Academia, en su actualización de 2023, define la envidia, en su primera acepción, como «tristeza o pesar del bien ajeno». En Estados Unidos, el diccionario Merriam-Webster la describe como la conciencia dolorosa o resentida de una ventaja que disfruta otro, junto con el deseo de poseerla. En Alemania, el Deutsches Wörterbuch ofrece una definición descriptiva con estos apelativos: actitud hostil, odio, rencor, ira, enemistad en general.
La envidia, como pasión, está reconocida en los diccionarios de muchas lenguas en todos los lugares del mundo, lo que indica que es algo generalizado y, podríamos decir, innato en algunos hombres. Otra cosa es si se ejerce con la misma o distinta intensidad en todas partes. Y otra más, si la envidia, como ímpetu destructivo, se agota en la negatividad de su acción o produce otras consecuencias.
Los griegos creyeron en la envidia que los dioses sentían hacia los hombres, causa de desdichas y pesares. Se encuentra reflejada en el canto IV de la Odisea, de Homero.
[…]
Publicado en El Confidencial Digital
Este artículo se publicó en la sección «Opinan los socios de ECD» de El Confidencial Digital el 4 de enero de 2024.
Notas
- Véase la entrada «envidia» en el Diccionario de la lengua española de la RAE y, para el latín, el Oxford Latin Dictionary, s. v. invideo. ↩
Para seguir leyendo
- Schoeck, H. (1966): La envidia. Una teoría de la sociedad. Edición española: Buenos Aires: Club de Lectores.
- Díaz-Plaja, F. (1966): El español y los siete pecados capitales, Madrid: Alianza.
- Aristóteles: Retórica, II, 10, Madrid: Gredos.
- Tomás de Aquino: Suma teológica, II-II, q. 36, Madrid: BAC.
Cómo citar esta entrada
Lorenzo de Membiela, Juan B.: «Aproximaciones a la envidia (publicado en El Confidencial Digital)», Sucesos Contemporáneos. Disponible en: https://membielaguitian.blogspot.com/2024/01/aproximaciones-la-envidia-publicado-en.html
Sobre el autor
Juan B. Lorenzo de Membiela
Doctor en Derecho · Universidad de Valencia
Especialista en Derecho administrativo, empleo público y Derecho del trabajo. Investiga la historia naval de la Monarquía hispánica —de la Gran Armada a Trafalgar—. Es autor de Estudios sobre Trafalgar: tempestad, marinos e imperio (Sevilla, 2019) y de una veintena de libros y 169 artículos científicos de Derecho público y del trabajo. Colabora en El Confidencial Digital y El Español. Desde este blog publica microensayos que contrastan los hechos con fuentes académicas y autorizadas.
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