Sucesos contemporáneos · Serie microensayos
Más allá del diseño: innovación y burocracia
España, por debajo de Malta y la República Checa en el Índice Mundial de Innovación 2015, y una reflexión sobre por qué innovar exige algo más que buenos productos: anticiparse al cliente y transformar la alta gerencia. Con una comparación de los datos de 2015 y 2026.
Por Juan B. Lorenzo de Membiela
⏱ 11 min de lectura

Sinopsis
| Idea principal | Conclusión |
|---|---|
| El Índice Mundial de Innovación 2015 clasifica 141 economías. | España ocupa el puesto 27, por detrás de Malta (26) y la República Checa (24). |
| El índice mide capacidades y resultados, no solo el gasto en I+D. | Ofrece una visión amplia, válida para economías desarrolladas y emergentes. |
| La Comisión Europea sitúa a España entre los «innovadores moderados». | Su rendimiento equivale al 69 % de la media de la Unión. |
| La crisis de 2008 frenó la innovación española. | España es de los Estados que más retroceden entre 2007 y 2014. |
| El buen diseño despierta el deseo de comprar. | Por eso la innovación resulta decisiva en tiempos de recesión. |
| Innovar es más que diseñar productos. | Abarca la organización y la producción de la empresa. |
| La empresa debe anticiparse a los cambios del mercado. | Necesita unidades que detecten los gustos incipientes del cliente. |
| El pequeño comercio y el consumidor ajeno a la empresa dan pistas valiosas. | Sus comentarios espontáneos anuncian nuevas necesidades. |
| La soberbia corporativa causa pérdidas. | La aceptación final del producto pesa más que la innovación interna. |
| Rectificar a tiempo es una virtud empresarial. | Humildad y honestidad son valores de las nuevas organizaciones. |
| Las luchas por el «territorio» interno dañan a la compañía. | Debe primar el interés común de la organización. |
| El comercio electrónico desplaza a los clientes. | La venta presencial debe apoyarse en el trato cercano y en poder tocar el producto. |
| La alta gerencia tiende al inmovilismo. | Sin su compromiso, la empresa queda atada a formas de gestión clásicas. |
| La burocracia frena la creatividad. | Simplificar trámites y tasas es otra forma de innovar. |
| La libertad de comercio precede a la prosperidad. | Prosperidad empresarial equivale a prosperidad social. |
| En 2026 España ocupa el puesto 28 de 139 en el índice mundial. | Once años después sigue prácticamente en el mismo lugar. |
| Malta y la República Checa han quedado por detrás de España. | Estonia e Italia, en cambio, la han adelantado. |
| En la UE España alcanza el 94 % de la media en 2026. | Mejora claramente, aunque sigue entre los innovadores moderados. |
| Desde 2008 España oscila entre los puestos 26 y 32 del índice mundial. | Solo salió de los treinta primeros en 2011 y nunca ha entrado en los veinte primeros. |
Cronología, 2007-2026
Punto de partida del retroceso innovador español
Respecto a la media de la UE (Comisión Europea)
W. Isaacson; recoge su idea del diseño como remedio contra la recesión
Libro del autor del que proceden las partes II y III
Entre los innovadores moderados de la UE
España, puesto 19 de 28; rendimiento del 69 %
Octava edición; España, 27.ª de 141 economías
España, 14.ª de 27; rendimiento del 94 %
España, 28.ª de 139; Suiza sigue primera
España, 29.ª de 139 economías
I. España en los índices de innovación de 2015
El Índice Mundial de Innovación 2015 (Global Innovation Index, GII), en su octava edición, está copublicado por la Universidad de Cornell, el INSEAD y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), organismo de las Naciones Unidas.1
El núcleo del informe es una clasificación de las capacidades y los resultados de innovación de las economías del mundo. En sus ocho años de vida, el GII se ha consolidado como referencia principal en la materia. Comprender mejor los aspectos humanos de la innovación es esencial para diseñar políticas que impulsen el desarrollo económico y creen, en el ámbito local, entornos más propicios a la innovación.
Reconoce así el papel clave de la innovación como motor del crecimiento y de la prosperidad económica, y la necesidad de una visión amplia y transversal, aplicable tanto a las economías desarrolladas como a las emergentes. Por eso el GII incluye indicadores que van más allá de las medidas tradicionales, como el gasto en investigación y desarrollo.
España, por debajo de Malta y la República Checa
En la edición de 2015, publicada el 17 de septiembre, España ocupa el puesto 27 de 141 economías. La superan, entre otras, Estonia (23), la República Checa (24) y Malta (26); Portugal (30) e Italia (31) quedan por detrás.
Puesto de España: 27 de 141 · Puntuación: 49,07 sobre 100 · Primero: Suiza
El diagnóstico europeo no es mejor. Según el Cuadro de Indicadores de la Unión por la Innovación de 2015, España cae al puesto 19 entre los veintiocho Estados miembros y es el segundo que más ha retrocedido en innovación desde el inicio de la crisis (–0,4 % anual entre 2007 y 2014).2
La Comisión Europea sitúa a España en el grupo de los «innovadores moderados», con resultados inferiores a la media de la Unión: en concreto, el 69 % de esa media. En este grupo figuran también Croacia, Chipre, la República Checa, Estonia, Grecia, Hungría, Italia, Lituania, Malta, Polonia, Portugal y Eslovaquia. España, además, ha ido cayendo dentro de ese grupo: de la tercera posición que ocupaba en 2007 a la séptima en 2014.
Actualización (octubre de 2026)
En el Índice Mundial de Innovación 2026, publicado por la OMPI en septiembre de 2026, España sube al puesto 28 de 139 economías, uno más que en 2025, y es la 17.ª de las 39 economías europeas. Destaca en infraestructuras (9.ª) y en resultados de innovación (22.ª), y Barcelona (45.ª) y Madrid (48.ª) siguen entre los cien principales núcleos de innovación del mundo.
Su punto débil continúa siendo el marco institucional (55.ª), con una nota muy baja en estabilidad de las políticas para hacer negocios (puesto 100). Esto confirma lo que se dice en la parte III de esta entrada: la burocracia frena la innovación. La evolución completa desde 2008 se analiza en la parte IV.
Fuente: OMPI, Índice Mundial de Innovación 2026, ficha de España; Oficina Española de Patentes y Marcas, nota de septiembre de 2026.
II. Más allá del diseño: anticiparse al cliente
Del libro Fundamentos de recuperación empresarial (2013).3
«Un diseño que incite a la gente a abrir sus billeteras es la mejor cura para la recesión económica», dijo Steve Jobs (Isaacson, 2011).4 Se trata, sencillamente, de disponer de un diseño que «sea radicalmente excitante y que te induzca a hacer un gasto que no tenías previsto» (Peters, 2012: 409).5
Eso lo logra la innovación; de ahí su importancia en estos momentos.
Pero, para Nadler y Tushman (2008: 165), la innovación debe ir más allá del diseño creativo de productos. Tiene que abarcar aspectos organizativos y de producción que aseguren la posición de la empresa en un mercado incierto.6 Para ello destacan dos aspectos:
- La anticipación. Capacidad de prever los cambios del mercado y de reaccionar ante ellos.
- La alta gerencia. Innovar en la alta gerencia e innovar desde ella, para modificar las estructuras internas de forma casi continua según las oportunidades que surjan en el mercado.
En cuanto al primer punto, la capacidad de anticipación, deben crearse unidades operativas con funciones y procesos que detecten lo incipiente, lo embrionario en las tendencias de los clientes: descubrir los nuevos gustos en su estado inicial.
¿Cómo puede hacerse?
Para averiguar estos cambios deben abrirse cauces de comunicación con los pequeños operadores: el pequeño comercio y el consumidor ajeno a la empresa. Añadiría algo más sutil: estudiar las opiniones, sugerencias y peticiones del usuario al minorista, porque expresan necesidades incipientes.
Comentarios espontáneos, en apariencia sin importancia, pueden contener el indicio de una nueva tendencia. Son las preferencias y los gustos del cliente los que ofrecen a la empresa un atisbo de nuevas necesidades o le revelan el error de un producto que no seduce al consumidor.
La soberbia de la propia compañía causa muchas pérdidas, por querer imponer sus gustos al cliente final y confiar sin condiciones en su departamento de diseño y de marketing.
Y aún más importante es saber corregir el rumbo y asumir las pérdidas de un proyecto fallido. La humildad y la honestidad son valores que las nuevas organizaciones adoptan necesariamente (Hamel, 2012: 141).7
Porque los equipos directivos malgastan su tiempo en defender su «territorio», del que depende su influencia en la compañía, y no en el beneficio de esta, que es lo decisivo para la supervivencia de toda la organización (véase Senge, 2006: 37).8
Además, debe averiguarse por qué los clientes se desplazan hacia las nuevas tecnologías, porque esa huida dejará obsoletos los modelos de negocio convencionales. No cabrá otra solución que adoptar estrategias comerciales propias del comercio electrónico.
Se puede competir con el comercio electrónico mediante fórmulas novedosas, sin olvidar que la ventaja de la venta presencial es la posibilidad de tocar el producto. La cercanía entre el consumidor y el vendedor, y la confianza que nace de ella, son un valor añadido difícil de alcanzar en la red.
III. Innovar en la alta gerencia
El segundo aspecto, innovar en la alta gerencia, es más complejo. La posición preeminente de muchos de estos directivos en el accionariado dificulta cambiar las cosas. Frente a esa petrificación de las altas esferas, la velocidad de los mercados exige estructuras dinámicas que puedan modificarse de inmediato y de forma continua en todos los niveles.
Surge así un conflicto que, en esencia, se repite a lo largo de toda la historia de las organizaciones, con resultados nada positivos.
Mientras la alta gerencia no asuma la responsabilidad que delega en los mandos operativos, la empresa seguirá atada a formas de gestión clásicas e inmovilistas.
En estos sistemas predominan el abandono o la indiferencia de quienes, desde el egoísmo y la comodidad del cargo, conciben la gerencia como algo estático e inmutable. Son concepciones inadecuadas para los desafíos de la incertidumbre, porque no son competitivas.
Como razona Drucker, en ningún ámbito se sostienen con tanta firmeza los supuestos tradicionales como en la relación con las personas y su gestión, y en ningún otro están tan en desacuerdo con la realidad (Drucker, 2003: 419).9 Y son tan absolutamente temerarios.
Innovar desde la alta gerencia supone un dinamismo construido sobre ámbitos de responsabilidad definidos y claros: los mandos deben contar con el apoyo de sus directivos en las decisiones cruciales, con recursos adecuados y suficientes, y con acceso a toda la información que pueda fundamentar sus decisiones.
Ello comprende tanto los entornos operativos formales o jerárquicos ya establecidos como los informales que se hayan formado en la compañía (Nadler y Tushman, 2008: 169).
Además de todo lo expuesto, es preciso imprimir ritmo a la creatividad eliminando barreras burocráticas.
Es un contrasentido querer ser competitivos sin reducir trámites administrativos ni moderar las regulaciones excesivas que frenan la venta de productos, sobre todo en la automoción: automóviles y motocicletas. En este sentido, Estados Unidos es un buen ejemplo: allí estos trámites se resuelven en pocas horas, con un coste mínimo y en el mismo concesionario.
Otra necesidad innovadora
¿Cuántas creaciones se han frustrado por trámites administrativos inexplicables? ¿Cuántas personas no han podido registrar sus ideas por una regulación paralizante? ¿Por qué se limita la creatividad individual con tasas que para muchos son inasumibles?
En síntesis: menos trámites y menos tasas también es innovar.
En España han surgido varias iniciativas para fomentar la innovación, conscientes de su valor estratégico, pues aumenta la competitividad al ampliar mercados y generar riqueza, recuperación económica y empleo.
Sin duda, la crisis exige sacrificios a todos. Las instituciones deben esforzarse en buscar alternativas distintas de las ortodoxas, que solo resuelven el momento, pero no el futuro.
Seamos creativos con la misma creatividad.
Seamos generosos con la planificación a medio y largo plazo, porque la presión ahoga toda vitalidad.
Y seamos conscientes de que la libertad de comercio es antecedente de la prosperidad empresarial, que es tanto como decir de la prosperidad social.
IV. De 2015 a 2026: once años después
Once años después, el Índice Mundial de Innovación 2026, publicado por la OMPI a finales de septiembre, sitúa a España en el puesto 28 de 139 economías: uno por debajo del que ocupaba en 2015.10 Suiza sigue en cabeza, seguida de Suecia y de Estados Unidos.
Lo que sí ha cambiado es el entorno. Malta (31.ª) y la República Checa (33.ª), que en 2015 superaban a España, han quedado ahora por detrás. Estonia, en cambio, ha subido al puesto 17, e Italia ha adelantado a España hasta el 27.
| Indicador | 2015 | 2026 |
|---|---|---|
| Índice Mundial de Innovación | ||
| Puesto de España | 27.º de 141 | 28.º de 139 |
| República Checa | 24.º | 33.º |
| Malta | 26.º | 31.º |
| Estonia | 23.º | 17.º |
| Italia | 31.º | 27.º |
| Portugal | 30.º | 30.º |
| Primer puesto | Suiza | Suiza |
| Cuadro europeo de innovación | ||
| Grupo de España | Innovador moderado | Innovador moderado |
| Rendimiento frente a la media de la UE | 69 % | 94 % |
| Puesto en la UE | 19.º de 28 | 14.º de 27 |
El índice mundial muestra una España que rinde mejor en resultados (puesto 22) que en recursos invertidos (puesto 31) y que convierte la inversión en innovación con más eficacia que la mayoría de las economías comparables. Sus puntos fuertes son las infraestructuras (9.º), el gasto en programas informáticos y el capital riesgo. Sus puntos débiles están en las instituciones (55.º) y, sobre todo, en la estabilidad de las políticas para hacer negocios, donde ocupa el puesto 100.
El diagnóstico europeo es más favorable. El Cuadro Europeo de Indicadores de la Innovación de 2026 mantiene a España entre los «innovadores moderados», pero su rendimiento llega ya al 94 % de la media de la Unión, frente al 69 % de 2015, y ocupa el puesto 14 de los veintisiete Estados miembros. Desde 2019 ha mejorado 14,1 puntos, más que la media de la Unión (11,6).11
Bruselas señala como debilidades el escaso gasto de las empresas en I+D, el poco empleo en empresas innovadoras y las exportaciones de servicios de alto contenido tecnológico. Y la inestabilidad normativa que recoge el índice mundial recuerda a las barreras burocráticas y a la «regulación paralizante» de las que habla la parte III.
Todos los puestos de España en el Índice Mundial de Innovación
Si se repasan todas las ediciones del índice desde 2008, España se ha movido siempre en una franja muy estrecha, entre los puestos 26 y 32. Su mejor resultado fue el 26.º de 2013; el peor, el 32.º de 2011, en plena crisis. Desde 2016 no ha salido de los puestos 28 a 30.12
| Edición | Puesto | Economías | Posición relativa |
|---|---|---|---|
| 2008-2009 | 28.º | — | |
| 2009-2010 | 30.º | — | |
| 2011 | 32.º | 125 | |
| 2012 | 29.º | 141 | |
| 2013 | 26.º | 142 | |
| 2014 | 27.º | 143 | |
| 2015 | 27.º | 141 | |
| 2016 | 28.º | 128 | |
| 2017 | 28.º | 127 | |
| 2018 | 28.º | 126 | |
| 2019 | 29.º | 129 | |
| 2020 | 30.º | 131 | |
| 2021 | 30.º | 132 | |
| 2022 | 29.º | 132 | |
| 2023 | 29.º | 132 | |
| 2024 | 28.º | 133 | |
| 2025 | 29.º | 139 | |
| 2026 | 28.º | 139 |
La barra es más larga cuanto mejor es el puesto. Fuente: informes anuales del Índice Mundial de Innovación (INSEAD, Universidad de Cornell y OMPI); los puestos de 2008-2009 y 2009-2010 proceden de la tabla comparativa del informe de 2011.
La conclusión es clara: en casi dos décadas, España solo ha salido una vez del grupo de los treinta primeros (2011), pero tampoco ha logrado entrar nunca en el de los veinte. Ha cambiado el número de economías analizadas, que oscila entre 125 y 143, pero no su lugar en la tabla.
Una advertencia de método
Ambos índices han cambiado de indicadores y de método desde 2015, y el europeo pasó a llamarse European Innovation Scoreboard en 2016. Por eso se comparan puestos y grupos, no puntuaciones: los 49,07 puntos de 2015 y los 45,4 de 2026 no miden lo mismo.
Índice mundial: 27.º → 28.º · Media de la UE: 69 % → 94 % · Puesto en la UE: 19.º → 14.º
España innova hoy más que en 2015 y se ha acercado a la media europea, pero en la clasificación mundial sigue donde estaba. Otros países, como Estonia, han avanzado más deprisa. La lección de Nadler y Tushman sigue vigente: no basta con buenos productos; hacen falta organizaciones e instituciones capaces de cambiar al ritmo del mercado.
Notas
- Cornell University, INSEAD y OMPI (2015): The Global Innovation Index 2015. Effective Innovation Policies for Development, Fontainebleau, Ithaca y Ginebra. Clasificación: España, 27.ª (49,07 puntos); Malta, 26.ª; República Checa, 24.ª. ↩
- Comisión Europea (2015): Innovation Union Scoreboard 2015, Bruselas. Véase también Agencia SINC (7 de mayo de 2015), crónica sobre el informe. ↩
- Lorenzo de Membiela, J. B. (2013): Fundamentos de recuperación empresarial, 202 pp., 17 × 23 cm. ISBN 978-84-16063-05-5. ↩
- Isaacson, W. (2011): Steve Jobs, Barcelona: Debate. ↩
- Peters, T. (2012), p. 409. ↩
- Nadler, D. A. y Tushman, M. L. (2008), pp. 165 y 169. Obra original: Competing by Design: The Power of Organizational Architecture, Nueva York: Oxford University Press, 1997. ↩
- Hamel, G. (2012): Lo que ahora importa, Barcelona: Deusto, p. 141. ↩
- Senge, P. M. (2006): La quinta disciplina, Buenos Aires: Granica, p. 37. ↩
- Drucker, P. F. (2003), p. 419. ↩
- OMPI (2026): Global Innovation Index 2026. Powering Entrepreneurs at the Frontier of Science, Ginebra: OMPI; ficha de España, wipo.int. Véase también Oficina Española de Patentes y Marcas (30 de septiembre de 2026): «España avanza un puesto en el Índice Mundial de Innovación 2026». ↩
- Comisión Europea (2026): European Innovation Scoreboard 2026, ficha de España, Bruselas, ec.europa.eu. ↩
- INSEAD (2011): The Global Innovation Index 2011, Fontainebleau: INSEAD; INSEAD y OMPI (2012): The Global Innovation Index 2012; Cornell University, INSEAD y OMPI (2013-2020): The Global Innovation Index, ediciones anuales; OMPI (2021-2026): Global Innovation Index, Ginebra: OMPI. ↩
Para seguir leyendo
- Lorenzo de Membiela, J. B. (2013): Fundamentos de recuperación empresarial. ISBN 978-84-16063-05-5.
- Cornell University, INSEAD y OMPI (2015): The Global Innovation Index 2015. Effective Innovation Policies for Development, Fontainebleau, Ithaca y Ginebra. Índice Mundial de Innovación (OMPI).
- Comisión Europea (2015): Innovation Union Scoreboard 2015, Bruselas: Comisión Europea.
- OMPI (2025): Índice Mundial de Innovación 2025, Ginebra: Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Ficha de España.
- Hamel, G. (2012): Lo que ahora importa, Barcelona: Deusto.
- Senge, P. M. (2006): La quinta disciplina, Buenos Aires: Granica.
- OMPI (2026): Global Innovation Index 2026, Ginebra: OMPI.
- Comisión Europea (2026): European Innovation Scoreboard 2026, Bruselas: Comisión Europea.
Imágenes: Wikimedia Commons (dominio público).