Lazo negro
In memoriam víctimas de Urda (Toledo)

jueves, 22 de mayo de 2014

candidatura de Salesianos de Don Bosco para el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2014.

A la Atención de la Fundación Príncipe de Asturias

Asunto: Apoyo a la candidatura de Salesianos de Don Bosco para el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2014.


Fundación Príncipe de Asturias
Calle General Yagüe, 2.
33004 Oviedo-España. 


Muy Sres. míos:

He tenido conocimiento de la presentación de la candidatura de los Salesianos de Don Bosco (SDB) al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2014. Con esta carta, quiero manifestar mi adhesión y apoyo expreso a la concesión de dicho premio a los Salesianos de Don Bosco.

Esta institución, fundada en 1859 en Italia, trabaja por la promoción y educación de los jóvenes en 132 países. Destaca por su dedicación a la educación de los jóvenes, especialmente los más necesitados, tanto en educación formal como no formal, con colegios, casas de acogida, centros juveniles, centros de promoción e inserción social de jóvenes.

Especialmente quiero destacar la labor en el campo de la Formación Profesional en la que considero a los Salesianos de Don Bosco referente en este terreno, trabajando por la inserción laboral de los jóvenes mediante centros de formación profesional reglada y otras iniciativas a favor del empleo y formación de los jóvenes en todos los países donde trabajan.

Junto a estas iniciativas, los Salesianos de Don Bosco están desplegando una intensa labor a favor de los jóvenes en condiciones difíciles movilizando personas, recursos e instituciones a nivel internacional para dar respuesta a algunas situaciones como, en los últimos años, el compromiso en la reconstrucción de Haití, el trabajo con niños soldados o en campos de refugiados en África, acogida y promoción de jóvenes inmigrantes en Europa, o con niños y jóvenes de la calle en numerosos países de América Latina.

La concesión del premio Príncipe de Asturias de la Concordia contribuiría a reconocer la labor que realiza esta institución en todo el mundo, y me parece justo que se reconozcan los méritos de esta candidatura y le sea concedido este galardón.

Agradeciéndoles de antemano su atención, reciban un cordial saludo.



(Firma)

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Institución que representa:
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Fecha:   

martes, 20 de mayo de 2014

Gremios, calidad, empresa, quiebra y libertad del hombre

Sucesos contemporáneos · Serie microensayos

Gremios, calidad, empresa, quiebra y libertad del hombre

Los gremios garantizaron durante siglos la calidad del trabajo y el valor de la palabra dada; su herencia obliga a preguntarse cómo formamos hoy a los jóvenes y cuánta libertad les dejamos.

Por Juan B. Lorenzo de Membiela
⏱ 8 min de lectura

Colegio de Nuestra Señora de la Antigua, Monforte de Lemos
Colegio de Nuestra Señora de la Antigua, conocido como «el Escorial gallego», en Monforte de Lemos (Lugo). Fotografía con licencia CC0. Fuente

Sinopsis

Idea principalConclusión
Qué fue un gremioCorporación de maestros, oficiales y aprendices de un mismo oficio, regida por ordenanzas propias.
Origen y vigenciaNacidos de hermandades de socorro mutuo, rigieron en España desde los Reyes Católicos hasta el siglo XIX.
Poder casi públicoControlaban el oficio y ejercían funciones legislativas, ejecutivas, policiales y judiciales.
Justicia cercanaSus tribunales resolvían los pleitos de un pueblo llano sin acceso a la justicia ordinaria.
Garantía de calidadAcceso restringido, jerarquía y largo aprendizaje aseguraban la excelencia del producto.
Del aprendiz al maestroContrato ante notario, unos nueve años de aprendizaje, carta de oficial y examen de maestro.
Sin quebradosLas ordenanzas excluían a quien hubiera quebrado: de ahí el valor de la palabra dada.
El decliveLlegó con la economía de mercado y la competencia internacional, no por falta de calidad.
Formar hoyLos jóvenes ya no aprenden junto al maestro, sino en escuelas y universidades.
Libertad frente al pensamiento únicoLa dignidad de la cultura occidental exige libertad de debate.
Nuevos gremiosPersisten la jerarquía, el nepotismo y una disciplina fría y mecánica.
Un legado en piedraEl colegio de la Antigua de Monforte de Lemos, ejemplo de obra gremial.

Cronología, siglos XV-XIX

1494Ordenanzas generales de paños
Regulación castellana del oficio textil (1494-1511)
1593Colegio de la Antigua
Comienzan las obras en Monforte de Lemos
1785Informe de Jovellanos
Sobre el libre ejercicio de las artes, 9 de noviembre
1813Decreto de las Cortes de Cádiz
8 de junio: libertad para establecer industrias
1834Real Decreto de 20 de enero
Las corporaciones pierden sus privilegios
1836Restablecimiento del decreto de 1813
Fin del régimen gremial

I. Qué fue un gremio

Un gremio era una corporación formada por los maestros, oficiales y aprendices de una misma profesión u oficio, regida por ordenanzas o estatutos especiales (Fernández-Ríos, 1999: 488)1. Se extendieron por toda la Europa medieval.

Tenían su origen en las agrupaciones vecinales de socorro mutuo de carácter religioso2 y estuvieron vigentes en España desde los Reyes Católicos hasta principios del siglo XIX3.

Sus siglos de vida dejaron una cultura que aún hoy pervive en algunos aspectos, aunque de carácter testimonial. Sobre todo en los oficios más antiguos y en aquellos que hoy más admiración despiertan por lo que tienen de individualismo frente a lo informe de un igualitarismo sin adjetivos.

El gremio controlaba el oficio en sus aspectos técnico, productivo, laboral y organizativo. Era titular de competencias legislativas, ejecutivas, policiales y judiciales, potestades reconocidas por los concejos o ayuntamientos4 y, después, directamente por la monarquía.

Esta era la facultad más esencial, pues el pueblo llano apenas podía acceder a la jurisdicción ordinaria y sus controversias las resolvían tribunales constituidos por el gremio en cada municipio (González Arce, 2008)5.

El acceso era restringido; la estructura, muy jerarquizada; se impartía un periodo de aprendizaje y se obligaba a practicar el oficio durante un tiempo inexcusable. Todas ellas eran notas que garantizaban un producto de calidad, una excelencia perseguida por toda la corporación, pues de ella dependían su prestigio y, por tanto, su trabajo y su subsistencia.

II. Aprender un oficio: el gremio de albañiles

En el gremio de albañiles (Terán, 1998)6, para iniciarse en el secreto y el conocimiento del oficio se ingresaba como aprendiz mediante un contrato entre el aspirante o sus familiares y el maestro, otorgado ante notario. El maestro se comprometía a enseñarle el oficio, «así de traza como de obra», y a mostrarle las técnicas para su ejecución.

El tiempo de aprendizaje lo fijaban las ordenanzas de cada población, aunque, dada la extensión de las enseñanzas, solía alcanzar los nueve años. El maestro proporcionaba casa y habitación, así como las herramientas de trabajo. El alumno debía asistir a diario, obedecer cuanto se le mandara, tanto para el oficio como para cualquier otra actividad, guardarle fidelidad y cuidar la herramienta. En España era frecuente la denominación de «criado», que se extendía incluso a los familiares del maestro.

Del aprendiz al maestro

Aprendiz. Ingreso mediante contrato ante notario y un aprendizaje de unos nueve años en casa del maestro.

Oficial. Adquirido el conocimiento, el maestro expedía la «carta de aprendizaje», que se inscribía en el libro de oficiales: era el segundo grado de la jerarquía gremial.

Maestro. Examen en el taller ante los alarifes o veedores y el cabildo o ayuntamiento, con una parte teórica —explicar mediante cálculos los secretos del oficio— y otra práctica, realizada en obra.

Tres grados · Unos nueve años de aprendizaje · Un examen público

III. Quiebra, palabra dada y declive

En todas las ordenanzas gremiales concurría la voluntad de no admitir a quien hubiera incurrido en quiebra. De ahí la responsabilidad con que los agremiados intervenían en las operaciones mercantiles. Y de ahí, también, el valor de la palabra dada7.

El declive no se debió a la falta de calidad de sus actividades, sino más bien a una incipiente economía de mercado que abolió el proteccionismo real y a una competencia internacional que afectó al precio de los productos y servicios.

Goya, retrato de Gaspar Melchor de Jovellanos
Francisco de Goya, Gaspar Melchor de Jovellanos (1798). Madrid, Museo del Prado. Jovellanos defendió en 1785 la libertad de ejercicio de las artes frente a los gremios. Fuente

IV. Formación y libertad

Desde hace tiempo, los jóvenes ya no aprenden del caballero o del maestro, sino que quedan excluidos de la sociedad y de los círculos de adultos, con sus contrastes y su especial gramática, durante un tiempo más dilatado8. Ya no se los prepara para la vida en su sentido amplio, sino de forma indirecta, a través de universidades y escuelas. Cabría plantearse qué enseñanza sería la más productiva, técnica y personalmente.

Es una pregunta que formulo lejos del imperativo de ideologías que someten a los hombres a la tiranía del pensamiento unívoco y rechazan toda libertad de debate, todo matiz de divergencia. Un sovietismo en estado puro y latente que monopoliza una libertad cuyo fin es la muerte de la dignidad en la cultura occidental, que es un capital infungible cuyos efectos frente a lo totalitario son todavía insondables.

Para Ortega, el gremio ahogaba al hombre9: lleva en el vestido la indumentaria de su oficio y toda su existencia está supeditada a la corporación.

Sí. Hoy ya no existen gremios, pero existen otros mecanismos que aplican una misma jerarquización, un mismo nepotismo, una misma disciplina férrea, fría y mecánica.

Quizá sea la falta de amabilidad o de tacto, el vacío de una cortesía desterrada de toda formación, lo que hace al hombre menos humano y más mamífero. O quizá sea la lucha entre las élites y el anhelo siempre presente de quienes desean expresar una libertad divergente. Un conflicto que se pierde en los siglos de las ambiciones personales.

V. Un legado en piedra: Monforte de Lemos

Un apunte, solo como ejemplo de obra gremial: el colegio de Nuestra Señora de la Antigua, en Monforte de Lemos, levantado a finales del siglo XVI por iniciativa del cardenal Rodrigo de Castro, de la casa de los condes de Lemos, y conocido como «el pequeño Escorial». Destaca especialmente su escalinata sin soporte, obra que aún hoy despierta admiración por su ingeniosa técnica, en muchos aspectos todavía desconocida.

Láminas

Ilustración sobre los gremiosIlustración sobre los gremiosIlustración sobre los gremiosIlustración sobre los gremiosIlustración sobre los gremiosIlustración sobre los gremiosIlustración sobre los gremiosIlustración sobre los gremios

Procedencia de las láminas: escolapiosmonforte.com, viajar08.blogspot.com, blogs.ua.es/historiaalcoy y lascronicasdethot.blogspot.com.

Notas

  1. Fernández-Ríos (1999), p. 488. ↩
  2. Ruiz Jusué, T. (1944): «Las cartas de hermandad en España», Anuario de Historia del Derecho Español, XV, pp. 387 y ss. ↩
  3. Jovellanos, en su informe Sobre el libre ejercicio de las artes, de 9 de noviembre de 1785, sienta unas premisas que guían el desarrollo de su pensamiento: la absoluta libertad de trabajar en cualquier arte, sin sujeción a gremio; el derecho natural a trabajar, que no pueden limitar leyes gremiales que vulneren esta libertad; «los gremios son un mal» que avalan la costumbre, la prescripción y la autoridad… Frente a ello, la libertad estimula la creación de nuevas artes y el perfeccionamiento de las antiguas, fija la relación adecuada entre la producción y el consumo y, al fin, como demostraban la razón y la experiencia, ayuda a fortalecer el sistema industrial de un país, sabiendo que «el comercio, la industria son y probablemente serán por largo tiempo los únicos apoyos de la preponderancia del Estado […]». ↩
  4. Pues desempeñaban funciones judiciales como reducto histórico del poder real en la figura del corregidor. ↩
  5. González Arce, J. D. (2008): «La organización de la producción textil y las corporaciones gremiales en las ordenanzas generales de paños castellanas (1494-1511)», Anuario de Estudios Medievales, 38/2, pp. 707-759. ↩
  6. Terán Bonilla, J. A. (1998): «Los gremios de albañiles en España y Nueva España», Imafronte, pp. 341-356. ↩
  7. Gómez Rojo, M. E. (2008): «Las implicaciones jurídicas, sociales y económicas de los cinco gremios mayores de Madrid como institución mercantil y financiera en la España del siglo XVIII», Revista de Estudios Histórico-Jurídicos, XXX, pp. 187-214. ↩
  8. Elias, N. (1991): La sociedad de los individuos, Barcelona: Península. ↩
  9. Ortega y Gasset, J. (2012): En torno a Galileo, Madrid: Tecnos. ↩

Para seguir leyendo

  • González Arce, J. D. (2000): Gremios, producción artesanal y mercado. Murcia, siglos XIV y XV, Murcia: Universidad de Murcia.
  • Jovellanos, G. M. de (1785): Informe sobre el libre ejercicio de las artes. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
  • Gómez Rojo, M. E. (2008): «Los cinco gremios mayores de Madrid…», Revista de Estudios Histórico-Jurídicos, XXX.
  • Real Academia de la Historia: Diccionario Biográfico Español, voz «Rodrigo de Castro Osorio».

Imágenes principales: Wikimedia Commons (dominio público y CC0).

martes, 6 de mayo de 2014

Protagonista en algo que no es nuestro.«Y en ese instante experimentamos el hálito frio de una soledad que nos cuartea como mercancía frágil». ( 2 min.)

Protagonista en algo que no es nuestro ( 2 min.)
por
Juan B. Lorenzo de Membiela


«Y en ese instante experimentamos el hálito  frio de una soledad que nos cuartea como mercancía frágil».

Las expectativas creadas a la persona en plena postmodernidad fueron grandes.

Tras la II Guerra Mundial y aprovechando la salida de la crisis de 1929,  se concibe   en  Europa el germen del   Estado protector. Se  garantizarán  mínimos vitales para evitar la desprotección de la persona ante circunstancias adversas procurando disipar la angustia de la incertidumbre.

De aquella idea original hasta finales del siglo XX y concretamente hasta la crisis de 2007, se fueron ensanchando las garantías, los derechos, las prerrogativas, las libertades...Cualquier cosa era poca para lograr más  bienestar y más legitimación democrática por medio de votos. Era lo democrático y puede ser lo democrático.

Surge  de la autosuficiencia del hombre  un   relativismo construido sobre su  hedonismo. Que sin embargo no era solidario, sino excluyente y gregario. Y de una  confianza sincera  para una convivencia social,  fructífera para todos, se tornó opaca a merced de egoísmos, los de siempre, en todo tiempo y espacio.

De aquellos  tiempos de derechos, en continua progresión  y de aquellos tiempos de obligaciones, en continua destrucción, surgen los momentos del gran cambio.  Porque el Estado  se vio incapaz de sostener una estructura protectora que lo abocaban a la insolvencia. Y en ese instante experimentamos el hálito  frio de una soledad que nos cuartea como mercancía frágil.

De esos felices años, de aquellas circunstancias  tan propicias, surgió el gran drama. Al hombre como  espectador  le pareció insuficiente leer aventuras de otros y sintió la necesidad de tornarse protagonista  de toda novela, historia, amor, poesía, expedición, combate y travesía. No era suficiente admirar a extraños y se permitió, en un acto de suprema soberbia, erigirse en  el centro de toda  trama.

Y de todo ello  crecieron consecuencias. Porque no todos tienen la generosidad  para ser héroe en  circunstancias adversas, ni amante frente al arcano del amor, ni el coraje para surcar expediciones  ignotas, ni el don de gentes para ser elegante   en tramas  viajeras, ni el saber estar en  un cosmopolitismo…de novela, ni el sutil y profundo lirismo de lo poético. Tampoco  el gesto sincero de quien brinda la mano ofreciendo ayuda .Aunque tampoco la canalla impostura del cínico, deseo creer.

Puede pasar la vida y, pasa con frecuencia,  sin más afán que aferrarse a lo cotidiano. Y es en lo cotidiano en donde o pueden fraguarse combates, aventuras, amores, derrotas, travesías y poesías de elevado espíritu, aun lo domestico del escenario. O puede contemplarse el tiempo fugaz como testigo  ajeno a toda circunstancia que tambien esto encierra grandes  dosis de bravura.

Me viene en este momento aquel poema,«Adelfos», de Manuel Machado, y de él, estas dos  estrofas:


«[…]En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos...,
y la rosa simbólica de mi única pasión
es una flor que nace en tierras ignoradas
y que no tiene aroma, ni forma, ni color.

Besos, ¡pero no darlos! Gloria..., ¡la que me deben!
¡Que todo como un aura se venga para mí!
Que las olas me traigan y las olas me lleven,
y que jamás me obliguen el camino a elegir[…]».

martes, 8 de abril de 2014

Virus del ébola: fronteras y comercio exterior ( 2 min.)

Virus del ébola: fronteras y comercio exterior ( 2 min.)

Por
Juan B. Lorenzo de Membiela




El 21 de marzo de  2014 el Instituto Pasteur  de Paris   confirmó  los primeros casos de ébola en el sureste de Guinea Conakri o Guinea francesa. El día 25 la Organización Mundial de la Salud (OMS)  declaró 86 casos con 59 fallecidos en los distritos guineanos  de Guekedou, Macenta, Nzerekore y Kissidougou[1] .

El 4 de abril, la Agencia CNN  informa de nuevos casos en Sierra Leona y Somalia[2].

Fragmentos genéticos del patógeno de Guinea  fueron remitidos al laboratorio «P4 Jean Mérieux» en Lyon (Francia) que  detectó la presencia del virus. Los resultados fueron confirmados por el  Instituto Pasteur de Paris que concretó el género como  Zaire ebolavirus (EBOV).

Solamente hay 4 laboratorios en el mundo aptos para  estudiar  virus de esta complejidad situados en EEUU, Rusia, Francia y Alemania.

De los 5 géneros de ebola: Bundibugyo (BDBV), Zaire (EBOV), Reston (RESTV), Sudán (SUDV) y  Taï Forest (TAFV). El Zaire (EBOV)  es uno de los más contagiosos y letales.

Fue el causante  de los brotes de 1976 y 1995 en Zaire (hoy República Democrática del Congo), con la diferencia que entre ambos mediaba 19 años y una distancia de 1000 Km (Revista    « Investigación y Ciencia», abril de 1996). De estos datos  se deduce que el huésped del virus no migra, encontrándose en un área muy delimitada.

Los géneros  Reston (originario de Filipinas y China)  y Taï Forest (Costa de Marfil) no han provocado epidemia alguna.

La transmisión entre humanos  se realiza por  contacto con sangre, secreciones, órganos y fluidos corporales de animales infectados. En África está documentada su propagación a través de  chimpancés infestados, gorilas,  murciélagos de la fruta, antílopes del bosque y puercoespines muertos (OMS, 2014,3).
El periodo de incubación es de  2 a 21 días. Es mortal en el 90% de los casos. Sus síntomas: aparición repentina de fiebre, debilidad intensa, dolor muscular, dolor de cabeza y dolor de garganta. Seguido por vómitos, diarrea, erupción cutánea, deterioro de la función renal y hepática, y en algunos casos, tanto internos como externos, sangrado.

Aunque no existe tratamiento médico alguno, debe señalarse lo que ha pasado desapercibido a muchos medios: la revista  «Science Translational Medicine»[3], en agosto de 2013,  publicó un  artículo de James Pettitt, del Instituto de Investigación Médica del Ejército de EE.UU. de Enfermedades Infecciosas (USAMRIID), en donde exponía  sus logros sobre el ebola, haciéndolo desaparecer en macacos rhesus.

El reservorio del virus se ha detectado  en los murciélagos de la fruta. Animal que puede alcanzar los  5 m. de largo, que vive en  bosques espesos cercanos a fuentes de agua.

Equipos médicos franceses se han desplazado  al aeropuerto de  Guinea Conakry para impedir que la enfermedad llegue a Francia  (Diario «lainformaicon.com », de 5 de abril)[4]. Tambien en el aeropuerto  parisino «Charles Degaulle».

Ignoro si  España ha adoptado alguna medida en las zonas fronterizas en África, protección para  policía nacional y guardia civil y de asistencia médica  a los inmigrantes, así como en los aeropuertos que absorben vuelos  del áfrica subsahariana.

Ignoro si existe previsión de crear un laboratorio para afrontar crisis sanitarias de envergadura  como las producidas por el ébola  aunque por proximidad territorial debería ser  una cuestión prioritaria.

En máximos históricos de comercio exterior español es  necesario contar con una logística ajustada a la importancia que merece.


( Estudio que será publicado en el volumen II de la obra: FUNDAMENTOS DE RECUPERACIÓN EMPRESARIAL)



[1] http://www.pasteur.fr/fr/institut-pasteur/ebola-l-institut-pasteur-sur-le-front-l-epidemie

[2] http://edition.cnn.com/2014/04/03/health/africa-ebola/index.html?hpt=iaf_c2

[3] http://stm.sciencemag.org/search?
site_area=scitransmed&y=3&fulltext=James%20Pettitt&x=44&submit=yes

[4]     http://noticias.lainformacion.com/salud/enfermedades/francia-destaca-equipos-en-aeropuerto-de-guinea-conakry-para-controlar-ebola_T9JQVuGVfyutkaYm2DMyn1/

Fotos:

http://www.murcielagopedia.com/murcielagos-de-la-fruta/

http://www.aeropuertos.net/aeropuerto-de-paris-charles-de-gaulle-llegadas-de-vuelos/

martes, 25 de marzo de 2014

La inflación alemana de los años 20 y sus consecuencias

Sucesos contemporáneos · Serie microensayos

La inflación alemana de los años 20 y sus consecuencias

De Versalles a la hiperinflación de 1923: cómo la ruina del dinero arrastró consigo las normas, la confianza y la dignidad de una sociedad entera.

Por Juan B. Lorenzo de Membiela
⏱ 7 min de lectura

Empapelado de una pared con billetes devaluados durante la inflación alemana de 1923
Empapelado de una pared con billetes sin valor durante la inflación alemana de 1923. Bundesarchiv, Bild 102-00104 (licencia CC BY-SA 3.0 DE). Fuente

Sinopsis

Idea principalConclusión
El Tratado de Versalles (1919)Impuso a Alemania pérdidas territoriales y unas reparaciones de guerra inasumibles.
Keynes contra las reparacionesDimitió y advirtió que arruinarían la recuperación de la economía europea.
Deuda impagablePagar en torno al 6 % del PIB anual obligó a Alemania a endeudarse en el exterior.
1923, año de la quiebraAlemania dejó de pagar y el banco central financió el Estado imprimiendo dinero.
La hiperinflación en cifrasLos precios se multiplicaron de forma astronómica y el 99 % de los ingresos públicos procedía de la emisión.
Ahorro aniquiladoCuentas, hipotecas e instrumentos financieros se volatilizaron de la noche a la mañana.
La vida cotidianaLos salarios se cobraban varias veces al día y los precios se duplicaban de una jornada a otra.
Una sociedad del instanteTriunfaron la improvisación, el gasto inmediato y la riqueza fácil de los más jóvenes.
Quiebra moralEl cinismo sustituyó a las normas; crecieron la mendicidad y los robos.
Un pago que duró 91 añosLa última cuota ligada a Versalles se abonó en octubre de 2010.
Desintegración políticaPara Arendt, aquel desarraigo alimentó el odio hacia todos y hacia todo.
La esperanzaJayyam invita a pensar en el despertar de un niño frente al desencanto.

Cronología, 1914-2010

1914Estalla la Gran Guerra
Un dólar se cambia por unos 4,2 marcos
1919Tratado de Versalles
28 de junio; Keynes publica Las consecuencias económicas de la paz
1921Plan de pagos de Londres
Mayo: las reparaciones se fijan en 132.000 millones de marcos oro
1923Ocupación del Ruhr e hiperinflación
Enero: tropas francesas y belgas; noviembre: el Rentenmark
1924Plan Dawes
Escalonamiento de los pagos con crédito estadounidense
1929Plan Young
Nueva reducción y calendario de pagos
1953Acuerdo de Londres
Regulación de la deuda exterior alemana
2010Último pago
3 de octubre: unos 70 millones de euros

I. Versalles y la deuda imposible

Muchos autores sitúan en 1923 el año en que Alemania inició una conversión sociológica; una catarsis nacional que se originó tras el Tratado de Versalles, firmado en 1919. El historiador George F. Kennan consideró la Primera Guerra Mundial, de la que nació aquel tratado, «la gran catástrofe seminal» del siglo XX1. Versalles desmembró el Imperio alemán: Alsacia y Lorena volvieron a Francia, que obtuvo además la explotación de las minas del Sarre, puesto bajo administración de la Sociedad de Naciones; el norte de Schleswig pasó a Dinamarca y parte de la antigua Prusia, al nuevo Estado polaco (Coffin y Stacey, 2012: 1071)2.

Pero lo más gravoso no fue la merma territorial, sino las reparaciones de guerra, que una comisión aliada cuantificó en 269.000 millones de marcos oro3.

John Maynard Keynes, por aquel entonces representante del Tesoro británico en la Conferencia de Paz, dimitió de su cargo por esta causa. En su obra Las consecuencias económicas de la paz, publicada en 1919, afirmó: «las reparaciones condenarán la tarea más importante de Europa: la reparación de la economía mundial»4.

John Maynard Keynes en 1933
John Maynard Keynes, en una fotografía de 1933 (dominio público). Fuente

Porque Alemania no podría aplicar las políticas adecuadas para el desarrollo del Estado si no podía financiarse a sí misma, como sucedió al verse obligada a pedir créditos internacionales para pagar las indemnizaciones: se la obligó a pagar el 6 % de su PIB anual, algo imposible de cumplir.

Sí, el Tratado de 1919 puso fin a la guerra entre Alemania y el resto de las naciones combatientes. Pero las condiciones impuestas lastraron duramente a Alemania y la empujaron a emprender cualquier travesía hacia cualquier destino, porque la palabra imposible dejó de existir. Aquellas vivencias traspasaron la frontera de lo que cualquier pueblo puede soportar sin sufrir secuelas emocionales, porque 1923 estremeció a Alemania (véase Haffner, 2012: 58-59)5.

II. 1923: el año de la hiperinflación

En ese año Alemania dejó de pagar las indemnizaciones de guerra a Francia. El motivo fue la inflación, generada por la emisión masiva de dinero de su banco central (Tugores, 2010: 216)6.

En enero de 1923, el índice de precios industriales (PPI, una fórmula parecida al IPC) se encontraba en el 2.785 %, y en noviembre alcanzó el 726.000.000.000 %. La tasa de inflación había llegado al 35.000 % mensual.

En octubre de 1923, solo el 1 % de los ingresos del Gobierno procedía de los cauces habituales; el 99 % restante, de la emisión de nueva moneda.

Todos los que tenían una cuenta de ahorro, una hipoteca u otro instrumento financiero vieron cómo se volatilizaban de forma fulminante. Muchos optaron por otras inversiones, pero no obtuvieron los resultados esperados.

El coste de la vida no tenía fin. Medio kilo de patatas que el día anterior costaba 50.000 marcos alcanzaba al siguiente los 100.000. Los salarios se pagaban varias veces al día, porque los precios también subían varias veces en una misma jornada (Tucker, 2001: 296)7. Un bocadillo llegó a costar el equivalente a 6.000 dólares.

Un dólar que en 1914 se cambiaba por unos 4 marcos alcanzó, el 30 de octubre de 1923, los 6 billones de marcos (Arenz, 2011)8.

III. La sociedad de la inflación

La inercia y la confianza en lo vivido dejaron de ser válidas y eran castigadas con el hambre y la muerte. Se subsistía mediante la improvisación, la acción por impulso y una gran capacidad de adaptación a lo nuevo, que se sucedía sin descanso. Y todo ello se recompensaba con una riqueza desmedida.

Como escribe Haffner, aparecieron numerosos bancos y, con ellos, directores casi adolescentes, sin formación ni experiencia; aunque ¿quién tenía experiencia en semejante escenario? Del mismo modo, el último alumno de la clase que seguía los consejos bursátiles de sus amigos lograba ganancias inauditas. La educación ortodoxa se mostró insuficiente para afrontar la nueva situación.

Era frecuente que los hijos mantuvieran a sus padres y celebraran fiestas con champán y corbatas a lo Oscar Wilde. El gasto era inmediato, porque de forma inmediata se devaluaba el dinero. Proliferaron los bares y los clubes nocturnos.

El amor también sufría inflación. Todos se dedicaban a él con prisas y muchas ganas. Se produjo un estallido de ligereza despreocupada. Se prescindió del romanticismo y se recibió al cinismo con los brazos abiertos. La mendicidad se disparó y los robos aumentaron vertiginosamente (Haffner, 2012: 62-63)9.

El largo final de las reparaciones

Plan de pagos de Londres. Rebajó la deuda a 132.000 millones de marcos oro (mayo de 1921).

Planes Dawes y Young. Escalonaron y redujeron los pagos con apoyo de créditos estadounidenses (1924 y 1929).

Acuerdo de Londres. Reguló la deuda exterior alemana y aplazó parte de los pagos hasta la reunificación (1953).

Último pago. Alemania abonó la última cuota, unos 70 millones de euros, el 3 de octubre de 201010.

91 años de pagos · De Versalles a la Alemania reunificada

IV. Consecuencias: la dignidad de la persona

Pero lo importante para la dignidad de la persona fue lo que ocurrió en aquel periodo de entreguerras: quedaron a la vista los sufrimientos de más y más personas para quienes, de repente, dejaron de regir las normas del mundo que las rodeaba. Se asumieron el cinismo y la hipocresía como reglas sociales. Y todo ello originó una desintegración de la vida política junto a un odio penetrante hacia todos y hacia todo (Arendt, 2011: 386-387)11.

De ahí a que el hombre sea sometido a intereses ajenos a su fin como persona solo hay una tenue divisoria. De ahí a que el hombre se vuelva contra sí mismo, como implosión de su zozobra, solo hay un instante insensato; una fugacidad que todo lo cambia.

Hoy, con una sociedad que erige el desprecio en su jerarquía, ¿quién puede esperar algo de alguien… tan impropiamente humano? La conversión del hombre, y el hombre ya convertido, pueden esperanzar o no. Pero solo quienes han sufrido lo extremo pueden saber lo que ningún otro ser ha sentido nunca y percibir entonces el hálito de la sabiduría, que transforma la vida y los valores.

Hoy, ante esta situación de desencanto, cabe recordar a Omar Jayyam en su cuarteta CXLVII12:

«(…) Cuando te exaspere el resplandor del día, y cuando anheles que una noche eterna se abata sobre el mundo, piensa en el despertar de un niño […]».
Del  libro:


Fundamentos de recuperación empresarial

Fundamentos de recuperación empresarialAmpliar


Autor: Juan Lorenzo de Membiela.
ISBN: 978-84-16063-05-5
Páginas: 202 
17 x 23 cms.

20,00 €


Notas

  1. Kennan, G. F. (1979): The Decline of Bismarck’s European Order. Franco-Russian Relations, 1875-1890, Princeton: Princeton University Press. La expresión se refiere a la Primera Guerra Mundial. ↩
  2. Coffin, J. G. y Stacey, R. C. (2012): Western Civilizations, Nueva York: W. W. Norton, p. 1071. ↩
  3. Cifra fijada por los aliados en la Conferencia de París de enero de 1921; en mayo de ese año, el Plan de pagos de Londres la redujo a 132.000 millones de marcos oro. ↩
  4. Keynes, J. M. (1919): The Economic Consequences of the Peace, Londres: Macmillan. Ed. española: Las consecuencias económicas de la paz, Barcelona: Crítica. ↩
  5. Haffner, S. (2012): Historia de un alemán. Memorias 1914-1933, Barcelona: Destino, pp. 58-59. ↩
  6. Tugores Ques, J. (2010): Economía internacional. Globalización e integración regional, Madrid: McGraw-Hill, p. 216. ↩
  7. Tucker (2001), p. 296. ↩
  8. Arenz (2011). ↩
  9. Haffner (2012), pp. 62-63. ↩
  10. Cinco Días, 2 de octubre de 2010. ↩
  11. Arendt, H. (2011): Los orígenes del totalitarismo, pp. 386-387. ↩
  12. Jayyam, O.: Rubaiyat, cuarteta CXLVII. ↩

Para seguir leyendo

  • Feldman, G. D. (1993): The Great Disorder. Politics, Economics, and Society in the German Inflation, 1914-1924, Nueva York: Oxford University Press.
  • Fergusson, A. (2012): Cuando muere el dinero. El derrumbe de la República de Weimar, Madrid: Alianza.
  • Haffner, S. (2012): Historia de un alemán. Memorias 1914-1933, Barcelona: Destino.
  • MacMillan, M. (2005): París, 1919. Seis meses que cambiaron el mundo, Barcelona: Tusquets.
  • Keynes, J. M. (1919): Las consecuencias económicas de la paz, Barcelona: Crítica (ed. española).

Imágenes: Wikimedia Commons (dominio público, salvo la fotografía del Bundesarchiv, bajo licencia CC BY-SA 3.0 DE).

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