Sucesos contemporáneos · Serie microensayos
Gremios, calidad, empresa, quiebra y libertad del hombre
Los gremios garantizaron durante siglos la calidad del trabajo y el valor de la palabra dada; su herencia obliga a preguntarse cómo formamos hoy a los jóvenes y cuánta libertad les dejamos.
Por Juan B. Lorenzo de Membiela
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Colegio de Nuestra Señora de la Antigua, conocido como «el Escorial gallego», en Monforte de Lemos (Lugo). Fotografía con licencia CC0.
FuenteSinopsis
| Idea principal | Conclusión |
|---|
| Qué fue un gremio | Corporación de maestros, oficiales y aprendices de un mismo oficio, regida por ordenanzas propias. |
| Origen y vigencia | Nacidos de hermandades de socorro mutuo, rigieron en España desde los Reyes Católicos hasta el siglo XIX. |
| Poder casi público | Controlaban el oficio y ejercían funciones legislativas, ejecutivas, policiales y judiciales. |
| Justicia cercana | Sus tribunales resolvían los pleitos de un pueblo llano sin acceso a la justicia ordinaria. |
| Garantía de calidad | Acceso restringido, jerarquía y largo aprendizaje aseguraban la excelencia del producto. |
| Del aprendiz al maestro | Contrato ante notario, unos nueve años de aprendizaje, carta de oficial y examen de maestro. |
| Sin quebrados | Las ordenanzas excluían a quien hubiera quebrado: de ahí el valor de la palabra dada. |
| El declive | Llegó con la economía de mercado y la competencia internacional, no por falta de calidad. |
| Formar hoy | Los jóvenes ya no aprenden junto al maestro, sino en escuelas y universidades. |
| Libertad frente al pensamiento único | La dignidad de la cultura occidental exige libertad de debate. |
| Nuevos gremios | Persisten la jerarquía, el nepotismo y una disciplina fría y mecánica. |
| Un legado en piedra | El colegio de la Antigua de Monforte de Lemos, ejemplo de obra gremial. |
Cronología, siglos XV-XIX
1494Ordenanzas generales de paños
Regulación castellana del oficio textil (1494-1511)
1593Colegio de la Antigua
Comienzan las obras en Monforte de Lemos
1785Informe de Jovellanos
Sobre el libre ejercicio de las artes, 9 de noviembre
1813Decreto de las Cortes de Cádiz
8 de junio: libertad para establecer industrias
1834Real Decreto de 20 de enero
Las corporaciones pierden sus privilegios
1836Restablecimiento del decreto de 1813
Fin del régimen gremial
I. Qué fue un gremio
Un gremio era una corporación formada por los maestros, oficiales y aprendices de una misma profesión u oficio, regida por ordenanzas o estatutos especiales (Fernández-Ríos, 1999: 488)1. Se extendieron por toda la Europa medieval.
Tenían su origen en las agrupaciones vecinales de socorro mutuo de carácter religioso2 y estuvieron vigentes en España desde los Reyes Católicos hasta principios del siglo XIX3.
Sus siglos de vida dejaron una cultura que aún hoy pervive en algunos aspectos, aunque de carácter testimonial. Sobre todo en los oficios más antiguos y en aquellos que hoy más admiración despiertan por lo que tienen de individualismo frente a lo informe de un igualitarismo sin adjetivos.
El gremio controlaba el oficio en sus aspectos técnico, productivo, laboral y organizativo. Era titular de competencias legislativas, ejecutivas, policiales y judiciales, potestades reconocidas por los concejos o ayuntamientos4 y, después, directamente por la monarquía.
Esta era la facultad más esencial, pues el pueblo llano apenas podía acceder a la jurisdicción ordinaria y sus controversias las resolvían tribunales constituidos por el gremio en cada municipio (González Arce, 2008)5.
El acceso era restringido; la estructura, muy jerarquizada; se impartía un periodo de aprendizaje y se obligaba a practicar el oficio durante un tiempo inexcusable. Todas ellas eran notas que garantizaban un producto de calidad, una excelencia perseguida por toda la corporación, pues de ella dependían su prestigio y, por tanto, su trabajo y su subsistencia.
II. Aprender un oficio: el gremio de albañiles
En el gremio de albañiles (Terán, 1998)6, para iniciarse en el secreto y el conocimiento del oficio se ingresaba como aprendiz mediante un contrato entre el aspirante o sus familiares y el maestro, otorgado ante notario. El maestro se comprometía a enseñarle el oficio, «así de traza como de obra», y a mostrarle las técnicas para su ejecución.
El tiempo de aprendizaje lo fijaban las ordenanzas de cada población, aunque, dada la extensión de las enseñanzas, solía alcanzar los nueve años. El maestro proporcionaba casa y habitación, así como las herramientas de trabajo. El alumno debía asistir a diario, obedecer cuanto se le mandara, tanto para el oficio como para cualquier otra actividad, guardarle fidelidad y cuidar la herramienta. En España era frecuente la denominación de «criado», que se extendía incluso a los familiares del maestro.
Del aprendiz al maestro
Aprendiz. Ingreso mediante contrato ante notario y un aprendizaje de unos nueve años en casa del maestro.
Oficial. Adquirido el conocimiento, el maestro expedía la «carta de aprendizaje», que se inscribía en el libro de oficiales: era el segundo grado de la jerarquía gremial.
Maestro. Examen en el taller ante los alarifes o veedores y el cabildo o ayuntamiento, con una parte teórica —explicar mediante cálculos los secretos del oficio— y otra práctica, realizada en obra.
Tres grados · Unos nueve años de aprendizaje · Un examen público
III. Quiebra, palabra dada y declive
En todas las ordenanzas gremiales concurría la voluntad de no admitir a quien hubiera incurrido en quiebra. De ahí la responsabilidad con que los agremiados intervenían en las operaciones mercantiles. Y de ahí, también, el valor de la palabra dada7.
El declive no se debió a la falta de calidad de sus actividades, sino más bien a una incipiente economía de mercado que abolió el proteccionismo real y a una competencia internacional que afectó al precio de los productos y servicios.

Francisco de Goya,
Gaspar Melchor de Jovellanos (1798). Madrid, Museo del Prado. Jovellanos defendió en 1785 la libertad de ejercicio de las artes frente a los gremios.
FuenteIV. Formación y libertad
Desde hace tiempo, los jóvenes ya no aprenden del caballero o del maestro, sino que quedan excluidos de la sociedad y de los círculos de adultos, con sus contrastes y su especial gramática, durante un tiempo más dilatado8. Ya no se los prepara para la vida en su sentido amplio, sino de forma indirecta, a través de universidades y escuelas. Cabría plantearse qué enseñanza sería la más productiva, técnica y personalmente.
Es una pregunta que formulo lejos del imperativo de ideologías que someten a los hombres a la tiranía del pensamiento unívoco y rechazan toda libertad de debate, todo matiz de divergencia. Un sovietismo en estado puro y latente que monopoliza una libertad cuyo fin es la muerte de la dignidad en la cultura occidental, que es un capital infungible cuyos efectos frente a lo totalitario son todavía insondables.
Para Ortega, el gremio ahogaba al hombre9: lleva en el vestido la indumentaria de su oficio y toda su existencia está supeditada a la corporación.
Sí. Hoy ya no existen gremios, pero existen otros mecanismos que aplican una misma jerarquización, un mismo nepotismo, una misma disciplina férrea, fría y mecánica.
Quizá sea la falta de amabilidad o de tacto, el vacío de una cortesía desterrada de toda formación, lo que hace al hombre menos humano y más mamífero. O quizá sea la lucha entre las élites y el anhelo siempre presente de quienes desean expresar una libertad divergente. Un conflicto que se pierde en los siglos de las ambiciones personales.
V. Un legado en piedra: Monforte de Lemos
Un apunte, solo como ejemplo de obra gremial: el colegio de Nuestra Señora de la Antigua, en Monforte de Lemos, levantado a finales del siglo XVI por iniciativa del cardenal Rodrigo de Castro, de la casa de los condes de Lemos, y conocido como «el pequeño Escorial». Destaca especialmente su escalinata sin soporte, obra que aún hoy despierta admiración por su ingeniosa técnica, en muchos aspectos todavía desconocida.
Láminas
Procedencia de las láminas: escolapiosmonforte.com, viajar08.blogspot.com, blogs.ua.es/historiaalcoy y lascronicasdethot.blogspot.com.
Notas
- Fernández-Ríos (1999), p. 488. ↩
- Ruiz Jusué, T. (1944): «Las cartas de hermandad en España», Anuario de Historia del Derecho Español, XV, pp. 387 y ss. ↩
- Jovellanos, en su informe Sobre el libre ejercicio de las artes, de 9 de noviembre de 1785, sienta unas premisas que guían el desarrollo de su pensamiento: la absoluta libertad de trabajar en cualquier arte, sin sujeción a gremio; el derecho natural a trabajar, que no pueden limitar leyes gremiales que vulneren esta libertad; «los gremios son un mal» que avalan la costumbre, la prescripción y la autoridad… Frente a ello, la libertad estimula la creación de nuevas artes y el perfeccionamiento de las antiguas, fija la relación adecuada entre la producción y el consumo y, al fin, como demostraban la razón y la experiencia, ayuda a fortalecer el sistema industrial de un país, sabiendo que «el comercio, la industria son y probablemente serán por largo tiempo los únicos apoyos de la preponderancia del Estado […]». ↩
- Pues desempeñaban funciones judiciales como reducto histórico del poder real en la figura del corregidor. ↩
- González Arce, J. D. (2008): «La organización de la producción textil y las corporaciones gremiales en las ordenanzas generales de paños castellanas (1494-1511)», Anuario de Estudios Medievales, 38/2, pp. 707-759. ↩
- Terán Bonilla, J. A. (1998): «Los gremios de albañiles en España y Nueva España», Imafronte, pp. 341-356. ↩
- Gómez Rojo, M. E. (2008): «Las implicaciones jurídicas, sociales y económicas de los cinco gremios mayores de Madrid como institución mercantil y financiera en la España del siglo XVIII», Revista de Estudios Histórico-Jurídicos, XXX, pp. 187-214. ↩
- Elias, N. (1991): La sociedad de los individuos, Barcelona: Península. ↩
- Ortega y Gasset, J. (2012): En torno a Galileo, Madrid: Tecnos. ↩
Para seguir leyendo
- González Arce, J. D. (2000): Gremios, producción artesanal y mercado. Murcia, siglos XIV y XV, Murcia: Universidad de Murcia.
- Jovellanos, G. M. de (1785): Informe sobre el libre ejercicio de las artes. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
- Gómez Rojo, M. E. (2008): «Los cinco gremios mayores de Madrid…», Revista de Estudios Histórico-Jurídicos, XXX.
- Real Academia de la Historia: Diccionario Biográfico Español, voz «Rodrigo de Castro Osorio».
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