Sucesos contemporáneos · Pensamiento
Non cogito, ergo fruor
Del recogimiento ante la muerte al disfraz y la fiesta: la nueva forma de vivir Todos los Santos revela a un hombre que prefiere no pensar. Y sin pensamiento no hay dignidad.
Por Juan B. Lorenzo de Membiela · Doctor en Derecho por la Universidad de Valencia · Lectura: 5 min.
Resumen
La festividad de Todos los Santos ha pasado del recogimiento ante la muerte a la fiesta y el disfraz. El cambio revela a un hombre que rehúye pensar: el cogito, ergo sum cartesiano se ha convertido en un non cogito, ergo fruor. Sin pensamiento no hay dignidad y, sin ella, el hombre queda reducido, como el esclavo romano, a cosa intrascendente.
Palabras clave: Todos los Santos, dignidad, nihilismo, Descartes, pensamiento.
Abstract: All Saints’ Day has shifted from contemplation of death to partying and costumes. This change reveals a human being who avoids thinking: the Cartesian cogito, ergo sum has become non cogito, ergo fruor. Without thought there is no dignity and, without dignity, the human being is reduced, like the Roman slave, to an irrelevant thing.
Keywords: All Saints’ Day, dignity, nihilism, Descartes, thought.
Sinopsis
| Idea principal | Conclusión |
|---|---|
| Tradición | Todos los Santos fue tiempo de recogimiento y reflexión ante la muerte. |
| Cambio | El recogimiento ha dado paso a la fiesta y al disfraz. |
| Diagnóstico | Del cogito, ergo sum se ha pasado al non cogito, ergo fruor: un nihilismo que vacía los valores. |
| Dignidad | Sin pensamiento no hay dignidad y, sin dignidad, no hay moralidad. |
| Conclusión | La memoria de los santos invita a reflexionar sobre la importancia de ser hombre. |
De la memoria al disfraz
En la festividad de Todos los Santos que acabamos de celebrar se aprecian los cambios continuos de una sociedad y la evolución de sus creencias hacia algo distinto y desconocido.
Del recogimiento y la reflexión que siempre se han guardado ante la muerte y la finitud de la vida se ha pasado a la fiesta y al disfraz callejero, entre risas, copas y bailes.
Es una transformación cualitativa importante, que dice mucho de la conciencia que el hombre tiene de sí mismo.
Se ha pasado de lo trascendente de la vida, de la potencialidad vital que genera historia y sabiduría, a la irrelevancia radical que produce jolgorio y broma: truco o trato, lo mismo da.
No pienso, luego disfruto
Nos encontramos ante un hombre al que no le gusta pensar, al que le molesta el análisis de su circunstancia vital y que rehúye todo lo complejo. El entimema de Descartes, cogito, ergo sum («pienso, luego existo»)1, ha dado paso a otro distinto: non cogito, ergo fruor («no pienso, luego disfruto»). La razón que genera valor y construye ha sido sustituida por un nihilismo que vacía de sustancia todos los valores y conduce a una tiranía amoral que provoca destrucción.
Si no pensamos, no puede existir dignidad y, sin dignidad, no puede hablarse de moralidad.
Hubo tiempos en que ese atributo del hombre, fruto del cristianismo, impidió que se le asimilara a una cosa y se le tratara como tal.
En algunos periodos de la historia de Roma, por ejemplo, se constata un extenso repertorio de hechos que muestran lo que suponía ser cosa o esclavo, es decir, ser intrascendente: la línea entre la vida y la muerte no estaba del todo definida, porque nada importaba2.
Si la vida no tiene otro objeto ni otra trascendencia que la de ser un ente orgánico sometido a obsolescencia temporal, el hombre se vuelve irrelevante y, por ello, un mero accidente biológico.
La dignidad de la esperanza
Todos los Santos es el día en que se celebra la memoria de quienes vivieron en la dignidad de la esperanza, y ello bien merece recogimiento y reflexión sobre la importancia de ser hombre en unos tiempos despojados de todo lo espiritual.
No son tiempos de disfraces, maquillajes y correrías nocturnas; nunca lo fueron en España ni en todo lo español, quizá por ese sentimiento trágico de nuestra historia3.
Notas
- Descartes formuló la idea en francés en el Discurso del método (1637), IV parte: «je pense, donc je suis». La forma latina ego cogito, ergo sum aparece en los Principia philosophiae (Ámsterdam, 1644), I, 7. ↩
- Gayo, Instituciones, I, 52, recuerda que el dueño tenía sobre sus esclavos el poder de vida y muerte (vitae necisque potestas). ↩
- La expresión evoca a Unamuno, M. de (1913): Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos, Madrid: Renacimiento. ↩
Para seguir leyendo
- Descartes, R.: Discurso del método.
- Unamuno, M. de: Del sentimiento trágico de la vida.
Publicado originalmente el 2 de noviembre de 2025; revisado en octubre de 2026. Imagen: Wikimedia Commons.
Cómo citar esta entrada
Lorenzo de Membiela, Juan B.: «Non cogito, ergo fruor», Sucesos Contemporáneos. Disponible en: https://membielaguitian.blogspot.com/2025/11/non-cogito-ergo-fruor.html
Sobre el autor
Juan B. Lorenzo de Membiela
Doctor en Derecho · Universidad de Valencia
Especialista en Derecho administrativo, empleo público y Derecho del trabajo. Investiga la historia naval de la Monarquía hispánica —de la Gran Armada a Trafalgar—. Es autor de Estudios sobre Trafalgar: tempestad, marinos e imperio (Sevilla, 2019) y de una veintena de libros y 169 artículos científicos de Derecho público y del trabajo. Colabora en El Confidencial Digital y El Español. Desde este blog publica microensayos que contrastan los hechos con fuentes académicas y autorizadas.
Todas las entradas | Sobre el autor | Suscribirse (RSS)
© Juan B. Lorenzo de Membiela. Todos los derechos reservados. Se permite citar breves fragmentos con fines de análisis, comentario o juicio crítico, indicando el autor y enlazando a la entrada original (art. 32 del texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual).