Sucesos contemporáneos · Serie microensayos
Inteligencia competitiva: el caos como orden disfrazado
La teoría del caos no es una teoría del desorden, sino de un orden oculto: de Newton y Lorenz a Haken y Gleick, y lo que enseña a los directivos en tiempos de crisis.
Por Juan B. Lorenzo de Membiela
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Ilustración. Pixabay, licencia CC0.
Sinopsis
| Idea principal | Conclusión |
|---|
| Lo imprevisible | Lo que hoy es crítico ayer fue próspero. |
| Newton | Su mecánica no explica los fenómenos complejos. |
| Lorenz | En los años sesenta descubrió la teoría del caos. |
| Haken | Estudia cómo pequeñas variaciones producen grandes efectos. |
| Orden oculto | El caos no es desorden, sino un orden difícil de ver. |
| La empresa | La estructura debe hacerse flexible; el directivo se mide en la incertidumbre. |
Cronología, 1687-1987
1687Principia
Isaac Newton
1963Teoría del caos
Edward Lorenz
1977Sinergética
Hermann Haken
1987Caos: la creación de una ciencia
James Gleick
I. De Newton a la teoría del caos
Lo que para nosotros, hoy, es crítico y antes, próspero, son únicamente aristas de una misma geometría. Reflejos de una evolución de la cultura, la economía y la política, que están en errática evolución (Inglehart, 2001: 17)1.
La ley del «movimiento continuo» de Newton para quien el universo es constante, exacto y previsible, fundamentó todo nuestro saber.
Pero es imposible que pueda razonar la evolución de fenómenos atmosféricos; las oscilaciones de los ritmos cardiacos o las alteraciones eléctricas en el cerebro.
No ofrece explicaciones para conocer el comportamiento de los mercados financieros o los desafíos de la gerencia ante las interacciones internas y externas en las organizaciones.
Edward Lorenz en los años 60 descubrió la teoría del caos en investigaciones meteorológicas.
Hoy, Hermann Haken, estudia los efectos que minúsculas irregularidades causan en un sistema abocándolo posteriormente a la incertidumbre. Es el llamado «caos determinista». Los efectos no son lineales: una causa no tiene por qué producir un efecto o puede producirlo desproporcionado.
La teoría del caos no es una teoría del desorden sino un orden disfrazado de anarquía.
Esta tesis fue trasladada a la gerencia por James Gleick, en su obra «Chaos: Making of a new science»2 y por Margaret Wheatleys, en su estudio «Leadership and the New Science: Discovering Order in a Chaotic World»3. Apostaron por asumir el empleo de la teoría de la relatividad, la mecánica cuántica y la teoría del caos en la gestión pública y privada. Es un desafío íntimo del empresario y del gerente para colocarse sobre nuevas atalayas, sobre distintas perspectivas, para hallar una salida diferente en un único escenario de recesión.
II. El caos en la empresa
En tiempos de penumbras, crisis que ahogan nuestros presentes y expectativas, el caos es una invitación a la creación imaginativa.
También la fantasía es caos en cuanto no producida por elementos racionales que se encuentran sometidos a criterios conservacionistas. Precisamente la genialidad consiste en ver lo que otros no han visto porque su espíritu está más libre de convencionalismos.
Esta afirmación choca frontalmente con los esquemas burocráticos que ante la adversidad endurecen sus rasgos identificativos como la jerarquía, el reglamento, su carácter hermético rechazando la interacción social.
En el caos lo difícil y lo que aquilata a un directivo como tal es adoptar una decisión acertada que es imposible pronosticar y solo intuir. La inspiración irracional y abstracta como probable solución. Preferible a caer en una inactividad conservacionista quedando a merced de circunstancias predadoras.
La estructura de la empresa debe convertirse en flexible abandonando los clásicos patrones de jerarquía y mando, promover la superposición de funciones, delegar poder y describir con amplitud las funciones de los puestos de trabajo (Stacey, 1994)4.
Lo que se pretende es crear un caos controlado dentro de la organización para afrontar desafíos no previstos. Se aprovecha la tensión que se genere entre contradicción y tensión creativa, para encontrar indicios que fundamenten (racional o intuitivamente) una decisión correcta.
La incertidumbre ambiental es una contingencia importante para la estructura organizacional y los comportamientos internos y externos – competencia-. Para ello se implantan con más frecuencia en las organizaciones los departamentos de Inteligencia Competitiva (IC).
Para Richard L Daft se procura información sobre las tendencias y gustos de los consumidores, rastrean el medio ambiente, buscan materias primas, nuevas tecnologías, examinan en «los cubos de basura» indicios de estrategias5.
Es la necesidad de supervivencia, es la lucha contra el vacío.
No hay determinismo, el presente es nuestro, un ahora fugaz, tan breve…
Notas
- Inglehart, R., (2001): «Modernización y posmodernidad: el cambio cultural, económico y político en 43 sociedades», Centro de Estudios Sociológicos, Madrid: CES. ↩
- Gleick, J., (2008), «Chaos: Making of a new science», Londres (Reino Unido): Penguin Books. ↩
- Wheatley, M. J., (2006): «Leadership and the New Science: Discovering Order in a Chaotic World», San Francisco (California): Berrett-Koehler Publishers, Inc. ↩
- Stacey, R., (1994): «Chaos, Management and Economics: The Implications of Nonlinear Thinking», Institute of Economic Affairs, London: Hobart Papers 125. ↩
- Daft, R., (2010): «Teoría y diseño organizacional», México DF: Paraninfo Carniage Learning. ↩
Para seguir leyendo
- Gleick, J. (1987): Caos: la creación de una ciencia, Barcelona: Seix Barral.
Publicado en este blog en abril de 2020. Imagen: Pixabay (licencia CC0).
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